El Papa ha sorprendido este miércoles con una pequeña licencia estilística durante su discurso en la Abadía de Montserrat. León XIV, de viaje en estos días por España, ha cerrado su intervención con un verso que reinventa una estrofa de El Virolai, el himno de La Moreneta, la patrona de Cataluña, y que posteriormente ha cantado el coro de la Escolanía de Montserrat. El Vaticano no ha explicado el porqué del particular cambio.
Montserrat Benavent, reclusa de Can Brians 2, estaba sentada en la primera fila del pequeño salón de actos de la prisión, nerviosa, aguardando la visita de León XIV. “No sé qué le diré. Es que yo soy muy espontánea”, ha afirmado mientras tocaba el papel con el texto que iba a leer. Tras contar después sobre el escenario que había reencontrado la fe en la cárcel y dejado de culpar a Dios por la muerte de su padre y de su hijo, Montserrat se ha dirigido al Papa y le ha abrazado saltándose todos los protocolos; no una vez, sino dos. “Es que esto es único, histórico”, vaticinaba. La escena ha sido casi una metáfora del emotivo acto en el que León XIV ha visitado el penal, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) convirtiéndose en el primer Pontífice que visita una cárcel española. Con un mensaje de empatía, el Papa ha afirmado: “Recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”.
Quizá ayude a explicar lo que ha ocurrido en este país, su nivel de crispación y polarización, el hecho de que Federico Jiménez Losantos, antiguo pope de la emisora de la Conferencia Episcopal Española, la Cope, defina hoy como “satánico”, “monstruo” y “siniestro” al cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, y critique que el Papa venga “a ayudar a Pedro Sánchez”; que no se le ocurra otra cosa mejor que visitar un centro de Cáritas —“esos cristianos rojos, cantera de Podemos”— y que, según él, se haya arrodillado “ante el islam”.
Hay que ponerse en la piel de alguien que sufra. Alguien que sufra o que vea sufrir a su pareja, a sus padres, a sus hijos, a sus amigos. Día tras día, noche tras noche. Hay que querer ponerse en la piel y tratar de imaginar un dolor indecible, imposible de imaginar. Hay que pensar en quienes hayan llegado al límite de ese dolor y decidan acabar con su vida no porque renuncien a ella, sino en coherencia con su forma de entenderla. Las personas que eligen la eutanasia y que reciben para ella los avales médicos y jurídicos no están en contra del derecho a la vida. Al revés: lo están defendiendo.
En su discurso en la abadía de Montserrat, el Papa ha reiterado una de sus ideas fundamentales, que ya ha expuesto durante estos días en España: superar las diferencias y buscar la unidad de cada comunidad. León XIV ha pedido a la Virgen “que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias”. “Que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz”, ha concluido. Horas antes, el Pontífice visitó la prisión de Brians, donde se encontró con un grupo de presos. “Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, dijo León XIV a los internos. Por la tarde, el Pontífice acudirá a la iglesia de Sant Agustí del Raval junto a medio millar de voluntarios de entidades dedicadas a la caridad, y a las 18.30 está previsto que se desplace en papamóvil hasta la basílica de la Sagrada Familia. Prevost conocerá el templo y bendecirá la Torre de Jesucristo, recientemente erigida, en un acto al que acudirán los Reyes, los presidentes del Gobierno y la Generalitat, Pedro Sánchez y Salvador Illa, así como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, entre otras autoridades. León XIV pasará la noche de nuevo en el Palacio Episcopal y partirá hacia Canarias el jueves por la mañana.
En contraste con un sinfín de datos que ilustran la pérdida de peso de la Iglesia católica, hay una estadística que año tras año da a los obispos españoles un motivo para la alegría. ¿Cuál? La que muestra el dinero que sale del Estado rumbo a las diócesis. En 2025, la institución católica tenía previsto ingresar casi 430 millones de euros de lo recaudado por Hacienda del IRPF en la campaña del año anterior, su cuarto récord seguido, según las memorias de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Es uno de los números que evidencian que León XIV se ha encontrado durante su visita una Iglesia que está lejos de cumplir el propósito de autofinanciación recogido en el acuerdo económico entre España y el Vaticano de 1979.
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, establece explícitamente la Constitución. La cuestión de qué supone el laicismo del Estado ha vuelto a resurgir con motivo del histórico discurso del Papa ante las dos Cámaras, reunidas de manera conjunta en el Congreso este lunes. El Papa habló de lo que quiso y fue coherente con la doctrina de la iglesia. Los diputados y senadores aplaudieron durante siete minutos. Pero el acto en sí trascendía inevitablemente lo político.
El Papa León XIV se ha dado este martes su primer baño de masas en Barcelona, en el Estadio Olímpico, donde ha cerrado una vigilia de plegaria por la tarde que ha comenzado con una vuelta en papamóvil que se ha alargado más de 15 minutos con el público entusiasmado. Ante 40.000 personas entregadas y de todas las edades, que a las tres de la tarde (cinco horas antes) ya comenzaban a subir en grandes grupos por la montaña de Montjuïc, ha cerrado un acto de cuatro horas con actuaciones musicales, vídeos y debates. En su discurso, León XIV ha hablado de cuestiones de fe, como “la fatiga de creer” o “las noches del camino eclesial”; pero también ha escuchado los testimonios de tres jóvenes que han puesto sobre la tablero realidades como la salud mental o la violencia de género.
El Papa León XIV se ha reunido este martes por la tarde en el Palacio Episcopal con el president de la Generalitat, Salvador Illa, y su esposa. Marta Estruch, en una audiencia privada. El president, que ya había ido por la mañana a recibir al Papa al aeropuerto, le ha agradecido su visita y la “sensibilidad” que ha mostrado hacia Cataluña. El Govern ha puesto estos días el foco en ese concepto para responder a las reivindicaciones de algunos sectores sobre el uso del catalán durante la visita papal.
El reciente episodio en el que Donald Trump interrumpió una entrevista tras ser cuestionado por la periodista pone en evidencia un problema cada vez más preocupante: la descalificación sistemática del periodismo cuando cumple su función esencial. Preguntar, contrastar y exigir pruebas no es una provocación sino el núcleo del trabajo periodístico en toda democracia. Cuando un dirigente opta por acusar a la prensa de parcialidad en lugar de responder, no solo evita la rendición de cuentas; también socava la confianza en uno de los pilares fundamentales de la vida pública. Una sociedad sin prensa libre no es más fuerte sino más vulnerable frente a la desinformación y el abuso de poder.
El Papa ha aterrizado este martes en Barcelona para emprender los dos días de visita a la ciudad, después de tres intensas jornadas en Madrid con un fuerte contenido político, además de espiritual. Se espera que en Cataluña rebaje ese mensaje, siendo el acto central la inauguración de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, este miércoles, pero León XIV también tiene presente que el mismo problema que ha señalado en Madrid está presente en Cataluña: la fractura social en torno al debate político. Por eso es relevante cómo ha llamado en la catedral de Barcelona, en su primer discurso, a “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”.
León XIV (a la izquierda), junto al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, a su llegada al aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.
Miembros del Gobierno Nacional y Autonómico y de la Iglesia durante la despedida al Papa antes de partir rumbo a Barcelona desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (a la derecha), se despide del papa León XIV junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles (a la izquerda), en el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez donde cogerá un avión rumbo a Barcelona para continuar su visita oficial a España.
Pablo López actúa durante el encuentro del papa León XIV con los voluntarios que han colaborado en los actos del pontífice en la capital, este martes, en IFEMA.
Pablo López actúa durante el encuentro del papa León XIV con los voluntarios que han colaborado en los actos del pontífice en la capital, este martes, en IFEMA.
Difícilmente alguien que transite por Barcelona este martes permanecerá ajeno a los tres acontecimientos que marcarán la jornada: el inicio de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), una nueva jornada de huelga del profesorado y la llegada del Papa León XIV. Ante el temor a posibles alteraciones en la movilidad, muchos estudiantes han optado por salir de casa con una amplia antelación para evitar contratiempos en el inicio de la Selectividad, que arrancan este martes y se alargan hasta el jueves. “Hemos convocado a los alumnos con una hora de margen”, explica María Dolores, una profesora que acompañaba a sus estudiantes a las puertas del campus Diagonal de la Universidad de Barcelona (UB). Según relata, las recomendaciones para llegar con tiempo llevaron a algunos jóvenes a presentarse en el campus a las 6.30 de la mañana, pese a que los exámenes no comenzaban hasta las 9.00. La percepción general entre los alumnos ha sido la de un examen de Lengua Castellana sencillo. A la salida de la primera prueba, varios estudiantes la han definido como “tranquilo”. La poeta madrileña Gloria Fuertes y el poeta vasco Blas de Otero han sido los protagonistas de este primer examen de la mañana.
Buscador: consulta la nota de corte de cada carrera en España
Vista de una de las aulas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona durante las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), que coinciden con la llegada del papa León XIV a Barcelona.
El papa León XIV ha aterrizado ya en Barcelona para la segunda etapa de su viaje por España. En la ciudad catalana está previsto que Prevost sea recibido por el ministro de Hacienda, Arcadi España, y que pronuncie una homilía en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Ya a las 20.00 horas, tendrá lugar la segunda Vigilia de oración de este viaje, tras la celebrada con los jóvenes el pasado 6 de junio en la Plaza de Lima. En esta ocasión, se desarrollará en el Estadio Olímpico Lluís Companys, donde realizará un discurso. Esta mañana, todavía en Madrid, el Papa ha celebrado un acto en Ifema con los miles de voluntarios que han participado en la organización de su visita a la capital y ha agradecido su trabajo frente a “la lógica del interés y del lucro” en el mundo. “Este encuentro es el último de la etapa madrileña de mi viaje apostólico, y me alegra mucho que sea con vosotros, voluntarios y voluntarias de Madrid”, ha agradecido el Pontífice.
El Gobierno tenía muchas expectativas puestas en la visita a España del Papa, que llega en un momento especialmente tenso en la ya tóxica política española, y la realidad ha superado el mejor de sus escenarios. En medio de la tormenta judicial que rodea al PSOE, el Papa está mostrando con claridad en casi todas sus intervenciones, pero especialmente en la del Congreso, una apuesta fuerte por dos elementos centrales de la política de Pedro Sánchez: un discurso pro inmigración que incluye una regularización apoyada por la Iglesia y una defensa del “no a la guerra” que pronunció el presidente ante el conflicto iniciado por Donald Trump en Irán.
Ángel Valdés se ha levantado esta mañana con una determinación absoluta: acercarse lo más posible al Papa. Por delante se le presentan varias complicaciones. Vive en una ciudad a las afueras de Madrid y no tiene coche ni carné de conducir. Eso lo primero. Tampoco facilita las cosas que su esposa no lo quiera acompañar. A lo que hay que sumar que ni ve ni escucha. Resulta que Ángel nació sordociego hace ahora 60 años. En las siguientes horas, la misión de ir en busca del nuevo Papa enfrentará todo tipo de dificultades, pero logrará sortear todos los obstáculos que se interpongan en su camino. Pareciera que hay algo invisible que lo protege como a Dominó, una superheroína de Marvel cuyo superpoder era contar con la suerte de su lado.
Resuena aún en Madrid la visita del Papa. Paso ligero, palabra firme y una agenda intensa y diversa, llena de encuentros y gestos simbólicos. El eco se entremezcla con el reverberar de las reacciones que León XIV ha dejado tras de sí. Voces que ensalzan su mensaje, celebran la calma y llaman al respeto, a construir comunidad abierta y unida. En tiempos donde el ruido busca opacar la acción institucional y social más laboriosa, subrayando el conflicto y atacando con furor corrosivo los consensos donde se asienta nuestra democracia, este oasis festivo y lleno de concordia es digno de celebrar. ¿Se mantendrá la onda expansiva de estos ecos de humanidad o se deshará cuando la visita termine? Quedan dos capítulos, Barcelona y Canarias. Dos buenos escenarios para cantar la diversidad y proclamar a los cuatro vientos la prioridad humana.