
“Por favor, no usen estos urinarios, utilicen los de la pista deportiva. Gracias y disculpen las molestias”, se lee en los carteles del Instituto Cardenal Cisneros que pega un trabajador del centro mientras tranquiliza a las madres de los alumnos. “Esto se va a quedar cerrado, los peregrinos solo van a utilizar las duchas del gimnasio, donde se han habilitado unos baños portátiles y unos cubos de basura. Algunos dormirán bajo techo y otros al raso”, les explica. Mientras ultima los preparativos, ellas se reúnen para organizar una bienvenida a las nuevas familias que llegarán el curso que viene. Pocos metros las separan del lugar donde dormirán 400 personas emocionadas por la llegada del Papa León XIV a Madrid, según datos facilitados por el equipo coordinador de la acogida, y este tema se convierte en el centro de la conversación. “Su estancia aquí no ha pasado por consejo escolar, no se ha preguntado a la comunidad educativa, es algo que se ha impuesto, cuando se debería haber votado”, protesta Beatriz Sánchez, madre de 51 años.
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