El Papa ha sorprendido este miércoles con una pequeña licencia estilística durante su discurso en la Abadía de Montserrat. León XIV, de viaje en estos días por España, ha cerrado su intervención con un verso que reinventa una estrofa de El Virolai, el himno de La Moreneta, la patrona de Cataluña, y que posteriormente ha cantado el coro de la Escolanía de Montserrat. El Vaticano no ha explicado el porqué del particular cambio.
No necesito encuestas para saber que pertenezco a una minoría. Me basta salir de casa y cruzar tres palabras con un semejante para sentirme muy poco semejante a él. La mayoría de los días ni siquiera tengo que hacer tal esfuerzo: con solo leer el periódico, los sentimientos de forastería, extrañamiento, soledad, incomprensión y alucine me borran la ilusión de pertenencia que he soñado por la noche. Pero está bien que los barómetros me confirmen la intuición. El último publicado en este periódico sobre asuntos religiosos determina que los ateos somos en España una minoría formada por el 16,6% de la población. No contamos ahí a los agnósticos, esos moderaditos. Los ateos somos rotundos, apostamos todo a la negación, no tenemos nada que ver con los que se encogen de hombros y se santiguan por si acaso.
En su discurso en la abadía de Montserrat, el Papa ha reiterado una de sus ideas fundamentales, que ya ha expuesto durante estos días en España: superar las diferencias y buscar la unidad de cada comunidad. León XIV ha pedido a la Virgen “que nos enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias”. “Que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz”, ha concluido. Horas antes, el Pontífice visitó la prisión de Brians, donde se encontró con un grupo de presos. “Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, dijo León XIV a los internos. Por la tarde, el Pontífice acudirá a la iglesia de Sant Agustí del Raval junto a medio millar de voluntarios de entidades dedicadas a la caridad, y a las 18.30 está previsto que se desplace en papamóvil hasta la basílica de la Sagrada Familia. Prevost conocerá el templo y bendecirá la Torre de Jesucristo, recientemente erigida, en un acto al que acudirán los Reyes, los presidentes del Gobierno y la Generalitat, Pedro Sánchez y Salvador Illa, así como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, entre otras autoridades. León XIV pasará la noche de nuevo en el Palacio Episcopal y partirá hacia Canarias el jueves por la mañana.
“Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, establece explícitamente la Constitución. La cuestión de qué supone el laicismo del Estado ha vuelto a resurgir con motivo del histórico discurso del Papa ante las dos Cámaras, reunidas de manera conjunta en el Congreso este lunes. El Papa habló de lo que quiso y fue coherente con la doctrina de la iglesia. Los diputados y senadores aplaudieron durante siete minutos. Pero el acto en sí trascendía inevitablemente lo político.
El Papa León XIV se ha dado este martes su primer baño de masas en Barcelona, en el Estadio Olímpico, donde ha cerrado una vigilia de plegaria por la tarde que ha comenzado con una vuelta en papamóvil que se ha alargado más de 15 minutos con el público entusiasmado. Ante 40.000 personas entregadas y de todas las edades, que a las tres de la tarde (cinco horas antes) ya comenzaban a subir en grandes grupos por la montaña de Montjuïc, ha cerrado un acto de cuatro horas con actuaciones musicales, vídeos y debates. En su discurso, León XIV ha hablado de cuestiones de fe, como “la fatiga de creer” o “las noches del camino eclesial”; pero también ha escuchado los testimonios de tres jóvenes que han puesto sobre la tablero realidades como la salud mental o la violencia de género.
Empezó como una broma o un rumor, y al final sucedió: Bad Bunny y el Papa se reunieron. Ocurrió finalmente este lunes en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, según confirmó el Vaticano. El puertorriqueño ha coincidido con el pontífice durante la gira mundial del artista, que acumula 10 citas en la capital. El viaje de León XIV a España sucede en medio de esta serie de conciertos.
La hija de la infanta Elena, Victoria Federica, se ha convertido en uno de los miembros de la familia más presentes durante la visita papal a España. De hecho, ayer compartió con el Papa un encuentro más privado en la Nunciatura Apostólica, junto a su madre, la infanta Elena, su tía, la infanta Cristina, y sus primos Pablo y Miguel Urdangarin. Durante la reunión, el Papa tuvo ocasión de hablar con ellos e incluso les entregó varios rosarios bendecidos como recuerdo.
Carla Restoy y Abril Casals son una misionera digital y una influencer católica. Ambas suelen producir contenido relacionado con sus creencias religiosas en las redes sociales, y lo están haciendo con especial énfasis durante la visita del Papa. Carla se define a sí misma como misionera digital, un concepto que va asociado a quienes predican el mensaje de Dios en las redes sociales. Abril, por su parte, ya publicaba contenido sobre moda y estilo de vida antes de hablar sobre su fe, por lo que ella se identifica como influencer católica. Durante la visita de León XIV a España, los creadores de contenido religioso se convierten en una nueva vía de comunicación para la Iglesia.
El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y uno de los anfitriones de la visita de León XIV a España, presentó una querella por amenazas contra un joven que le había reprochado su inacción ante un sacerdote que presuntamente abusó de él y que tiempo después fue detenido por pederasta. La acción penal impulsada por Omella contra una posible víctima de abusos ha sido rechazada por la justicia, según la documentación a la que ha accedido EL PAÍS. El juez de instrucción primero y la Audiencia de Barcelona después consideraron que las advertencias del joven, vía burofax, de que acudiría a los tribunales o pondría los hechos “en conocimiento de una instancia eclesiástica superior” no suponen un delito de amenazas, sino una acción “legítima”.
El Papa ha aterrizado este martes en Barcelona para emprender los dos días de visita a la ciudad, después de tres intensas jornadas en Madrid con un fuerte contenido político, además de espiritual. Se espera que en Cataluña rebaje ese mensaje, siendo el acto central la inauguración de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, este miércoles, pero León XIV también tiene presente que el mismo problema que ha señalado en Madrid está presente en Cataluña: la fractura social en torno al debate político. Por eso es relevante cómo ha llamado en la catedral de Barcelona, en su primer discurso, a “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”.
León XIV (a la izquierda), junto al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, a su llegada al aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.
Miembros del Gobierno Nacional y Autonómico y de la Iglesia durante la despedida al Papa antes de partir rumbo a Barcelona desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (a la derecha), se despide del papa León XIV junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles (a la izquerda), en el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez donde cogerá un avión rumbo a Barcelona para continuar su visita oficial a España.
Pablo López actúa durante el encuentro del papa León XIV con los voluntarios que han colaborado en los actos del pontífice en la capital, este martes, en IFEMA.
Pablo López actúa durante el encuentro del papa León XIV con los voluntarios que han colaborado en los actos del pontífice en la capital, este martes, en IFEMA.
El papa León XIV ha aterrizado ya en Barcelona para la segunda etapa de su viaje por España. En la ciudad catalana está previsto que Prevost sea recibido por el ministro de Hacienda, Arcadi España, y que pronuncie una homilía en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Ya a las 20.00 horas, tendrá lugar la segunda Vigilia de oración de este viaje, tras la celebrada con los jóvenes el pasado 6 de junio en la Plaza de Lima. En esta ocasión, se desarrollará en el Estadio Olímpico Lluís Companys, donde realizará un discurso. Esta mañana, todavía en Madrid, el Papa ha celebrado un acto en Ifema con los miles de voluntarios que han participado en la organización de su visita a la capital y ha agradecido su trabajo frente a “la lógica del interés y del lucro” en el mundo. “Este encuentro es el último de la etapa madrileña de mi viaje apostólico, y me alegra mucho que sea con vosotros, voluntarios y voluntarias de Madrid”, ha agradecido el Pontífice.
“Hicimos diversas gestiones”, dice Ciro Molina, víctima de abuso por parte del cura de su parroquia y portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR). “Nuestro interés era que el Papa supiera que queríamos hablar con él personalmente. Y no para hacernos una foto, ni para presumir de que le dimos la mano al Papa, sino simplemente para decirle: ‘mira, Santo Padre, fulanito o menganito, pues nos han hecho esto y siguen teniendo responsabilidad eclesiástica’”.
El llamamiento explícito a que las fuerzas políticas representadas en el Parlamento dialoguen de forma civilizada en el fondo y en las formas en un momento de especial polarización es probablemente la propuesta concreta más preciada del discurso pronunciado este lunes por el papa León XIV ante las Cortes españolas. Es la primera vez en que un papa habla ante la sede de la soberanía popular y el carácter de acontecimiento histórico con el que ha sido tratado está justificado.
Recién llegada a Madrid, entablé amistad con una muchacha que, al enterarse de que yo me había confirmado con 18 años (lo más cercano que conoce la Iglesia al consentimiento), rogó que le explicase el asunto de la Santísima Trinidad. Si en edad de votar yo me había reafirmado en mis creencias, debía de ser que controlaba el asunto. “No entiendo lo de Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¿Quién es el Padre? ¿San José?”, dijo. Me dio un ataque de risa. Mira que confundir al creador del mundo según la Biblia con el marido de la Virgen María, ese hombre que no contribuyó ni con una gotita de semen al ADN de Jesús y sin embargo siguió siendo su P. P. “¿Eso qué es? ¿Partido Popular?”. Seguía yo descojonada, como si el concepto padre putativo tuviese lógica y todo el delirio que acababa de enunciar fuese recta razón, hasta que reparé en la mirada de la muchacha. Había cierta pena, también un respeto compasivo. No intentó rebatirme: en su colegio laico le habían enseñado a respetar todos los credos. En el mío, católico y regre, un cura viejales me había montado un pollo cuando en un concurso de debate me posicioné a favor del aborto. Casi logró hacerme pasar vergüenza, aunque los adolescentes son muy vanidosos y la atención que recibí me pareció dulce. Tuvieron que pasar bastantes años para que comprendiese los motivos del sacerdote: me había atrevido a insinuar que mi cuerpo me pertenece. Y encima lo había dicho con un lenguaje llano y práctico, en el que llamaba al pan, pan (no cuerpo de Cristo) y al vino, vino (no sangre de la alianza nueva y eterna). Llevan siglos usando conceptos teológicos como canicas de trile para convencer a los hombres de buena voluntad de que la última palabra la deben tener siempre ellos, y que su moral debe regir todo. Por eso les interesa tanto poner la zarpa sobre el cerebro de la IA, no sea que nos dé permiso para abortar. Tuve que acabar admitiendo frente a aquella amiga que yo tampoco tengo ni idea de quién es el padre.
No deja de ser una paradoja que las visitas papales a España sean el momento de mayor visibilidad de los ateos y los movimientos por la laicidad. Colectivos como Europa Laica, la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) o Ateus de Catalunya presentaron manifiestos en vísperas a la llegada de León XIV y convocaron actos de protesta contra la visita, el gasto público que supone y lo que consideran “privilegios de la Iglesia católica”. Critican la intervención del Pontífice en el Congreso o la cesión gratuita, por parte del Ayuntamiento de Barcelona, del estadio Olímpico para celebrar una vigilia.
El papa León XIV aterrizará en Barcelona el martes 9 de junio al mediodía tras pasar 4 días en Madrid, y los entornos de los escenarios de su agenda se cerrarán completamente a la circulación. El día más problemático será el miércoles 10, cuando el pontífice realizará actos en el Raval y en la Sagrada Familia.