Montserrat Benavent, reclusa de Can Brians 2, estaba sentada en la primera fila del pequeño salón de actos de la prisión, nerviosa, aguardando la visita de León XIV. “No sé qué le diré. Es que yo soy muy espontánea”, ha afirmado mientras tocaba el papel con el texto que iba a leer. Tras contar después sobre el escenario que había reencontrado la fe en la cárcel y dejado de culpar a Dios por la muerte de su padre y de su hijo, Montserrat se ha dirigido al Papa y le ha abrazado saltándose todos los protocolos; no una vez, sino dos. “Es que esto es único, histórico”, vaticinaba. La escena ha sido casi una metáfora del emotivo acto en el que León XIV ha visitado el penal, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) convirtiéndose en el primer Pontífice que visita una cárcel española. Con un mensaje de empatía, el Papa ha afirmado: “Recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”.
El caso Leire Díez apenas ha echado a rodar. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ya dictó un primer auto en el que dibujaba cómo operaba una presunta red criminal en Ferraz que tenía a la cabeza al exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán y a la ya exmilitante Leire Díez como mano ejecutora, como fontanera. El magistrado levantó parcialmente el secreto de la causa y ayer ordenó el libramiento de varios oficios y la citación de hasta 22 testigos entre el 26 de junio y el 13 de julio. Entre ellos, la presidenta del partido, Cristina Narbona. Y al día siguiente tendrá que declarar como imputada ante él la abogada Leticia de la Hoz, por presuntamente haber sobornado a la empresaria Carmen Pano para que cambiara su versión respecto a que había entregado 90.000 euros en efectivo en el cuartel general de los socialistas a petición del comisionista Víctor de Aldama.
Quedan por practicar muchas diligencias pero es verdad que en el partido, como ya publicó este diario, se teme que el caso escale más y pueda acabar suponiendo una imputación del PSOE como persona jurídica. Algo que sería letal para los ánimos de una formación hundida anímicamente también por otro caso, el que mantiene investigado al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero la puntilla definitiva podría ser la imputación del propio Pedro Sánchez. No sería sencilla, porque para que esa circunstancia se diera, Pedraz tendría que hallar indicios que le condujeran hasta él que justificasen elevar una exposición razonada al Tribunal Supremo. Este sería el competente para decidir si investiga o no al jefe del Ejecutivo, dado que este es aforado, y en caso de que determinara proceder contra él, tendría que solicitar el suplicatorio al Congreso.
Sin embargo, fuentes la Moncloa aseguran no ver "motivo alguno" ni para la imputación del PSOE ni para la de Sánchez. Tampoco creen justificado que Pedraz pudiera llamar a declarar al presidente del Gobierno y secretario general del partido ni siquiera como testigo. "Es que no hay indicio ninguno de que Sánchez conociera a Leire. Ni hay una prueba de que operara la trama como tal ni mucho menos que implicara al partido", esgrimen. La tesis de la dirección socialista es que Cerdán pudo montarse su propia red para taparse a sí mismo, para esconder sus chanchullos, y que para ello tiró de la ayuda de Díez.
El juez tiene imputada a la gerente actual, Ana Fuentes, y la UCO descubrió que la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, se reunió al menos tres veces con Díez. Citas que ella ratificó
Pero el juez tiene imputada a la actual gerente del PSOE, Ana María Fuentes —promovida al cargo por Cerdán en 2021—, y además en el sumario de la causa los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil revelaron que Díez se había reunido en al menos tres ocasiones con la directora general del cuerpo, Mercedes González. Encuentros que ella al final tuvo que reconocer después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska hubiera negado esa posibilidad apenas unos días de conocerse el sumario. El PSOE no ha abierto ningún tipo de expediente a Fuentes y el Ejecutivo, empezando por el propio Sánchez y siguiendo por Marlaska, han manifestado su respaldo pleno a la jefa de la Guardia Civil.
Este martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, reiteró que Sánchez nunca supo nada de la fontanera del PSOE: "El presidente nunca ha conocido, ni avalado ni ha sido informado de las andanzas de Díez, que nunca, por cierto, hubiera tolerado". Repitió prácticamente palabra por palabra aquello que el propio jefe del Ejecutivo respondió a los periodistas el pasado viernes en Tivat (Montenegro).
#EnDirecto | El Gobierno desmiente "rotundamente" cualquier encuentro entre Pedro Sánchez y Leire Díez: "Nunca ha conocido ni avalado ni ha sido informado de sus andanzas. Nunca lo hubiera tolerado" pic.twitter.com/oG1tnnWPp7
Los informadores preguntaron a la portavoz por qué ahora el partido y el Gobierno no actúan como en el pasado, cuando pidió sus actas y echó a los exsecretarios de Organización José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Ahora no se ha adoptado ningún tipo de medida contra Zapatero, ni contra la gerente del partido, ambos imputados en la Audiencia. La ministra reivindicó que la posición es "absolutamente coherente". "Somos el Gobierno de la tolerancia cero contra la corrupción, de la colaboración con la Justicia, de respetar los tiempos de la Justicia, de confiar en la Justicia", remachó, recordando de nuevo el plan de medidas anticorrupción que Sánchez presentó en julio del año pasado ante el Congreso. El problema es que la norma estrella, el anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, aún no ha llegado al Congreso y se antojan muy complicados sus apoyos parlamentarios.
El Ejecutivo mantiene la confianza en González y también en Narbona. La presidenta del PSOE "tiene una moralidad intachable". "Jamás ha intervenido en nada ilícito o impresentable", apuntan
En el Gobierno mantienen toda la confianza en González —no se plantea de ningún modo su cese, y menos aún después de que Sánchez le explicitara su respaldo— y también en Narbona. En su caso, la UCO describe en su informe que la presidenta del PSOE mantuvo una conversación por WhatsApp con Díez el 24 de abril de 2024, cuando Sánchez publicó su Carta a la ciudadanía, en la que abría un periodo de reflexión de cinco días en el que se planteó dimitir. La exmilitante le habló de "reconducir" los ataques al presidente, de dar "ayuda cualificada" y dar la vuelta al asunto "como un calcetín". "[Esto] se lo habías contado a Santos el otro día", respondió ella. Narbona deberá comparecer como testigo ante Pedraz el 10 de julio. Ni Saiz ni el ministro de Transportes, Óscar Puente, presente en la rueda de prensa de este martes, quisieron hacer referencia a la citación de la presidenta del PSOE, pero fuentes de la Moncloa mostraron su "pleno respaldo" a la dirigente.
"Cristina tiene una moralidad intachable. Estamos seguros de que jamás ha intervenido en nada ilícito o impresentable. Es la persona más seria del mundo", señala un miembro del Ejecutivo que confía en que no obstante el caso Leire se vaya desactivando, porque no le ve recorrido. "Leire sería lo que en derecho se llama una tentativa inidónea, que es como elegir un medio incapaz de provocar el resultado buscado. Ella no tenía capacidad de influir en nada. Habría que darle la medalla de Isabel la Católica. Desde Mata Hari no se conocería nada igual", bromea este alto mando.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, descarta por el momento abrir una información reservada a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, pese a las revelaciones incorporadas al sumario del 'caso Leire' y a que ese mismo mecanismo fue utilizado recientemente contra agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) por unas presuntas filtraciones a la prensa.
Fuentes de la Guardia Civil han confirmado a El Independiente que Marlaska sería "la única persona que podría abrirle una información reservada ahora mismo a Mercedes González". Desde el Ministerio aseguran que esa opción no se lo plantea ya que hay "un respaldo total por parte de Marlaska en la directora".
La posición del ministro llega en un momento de creciente presión sobre la directora general de la Guardia Civil. Después de que la propia González haya admitido tres reuniones con la exmilitante socialista Leire Díez. Estos encuentros se negaron inicialmente por Interior, pero posteriormente fueron recogidos en informes de la UCO incorporados al procedimiento judicial.
La controversia ha reabierto el debate sobre la posibilidad de investigar administrativamente la actuación de la máxima responsable del Instituto Armado, especialmente después de que la propia Dirección General promoviera una información reservada dirigida a esclarecer el origen de determinadas filtraciones atribuidas a la UCO.
Una información reservada
Según recoge la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del régimen disciplinario de la Guardia Civil, la información reservada constituye una herramienta previa destinada a esclarecer hechos antes de decidir si procede o no la apertura de un procedimiento sancionador.
El artículo 39.5 de la norma establece expresamente que "con anterioridad al acuerdo de inicio, la Autoridad disciplinaria podrá ordenar la práctica de una información reservada para el esclarecimiento de los hechos, la determinación de sus presuntos responsables y la procedencia de iniciar o no el procedimiento sancionador".
La ley no limita esta figura a una categoría concreta de guardias civiles ni la circunscribe exclusivamente a determinadas escalas del cuerpo. Su finalidad consiste precisamente en aclarar hechoscuando existen indicios o sospechas que aconsejan una investigación preliminar.
Mercedes González
La diferencia en el caso de Mercedes González no reside en la existencia de esa posibilidad jurídica, sino en quién tendría competencia para impulsarla. Al tratarse de la directora general de la Guardia Civil, máxima autoridad política del cuerpo dependiente del Ministerio del Interior, no sería un mando ordinario quien podría acordarla.
Fuentes conocedoras del funcionamiento interno de la institución explican que, en una situación de estas características, la capacidad para promover una actuación de ese tipo corresponde a instancias superiores de la Administración y, en la práctica, al propio Ministerio del Interior.
La cuestión adquiere relevancia porque los informes elaborados por la UCO y remitidos al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sitúan a Mercedes González en distintos episodios relacionados con Leire Díez. Los investigadores han documentado al menos tres reuniones entre ambas, celebradas el 30 de septiembre de 2024, el 20 de diciembre de 2024 y el 2 de abril de 2025.
"Amistad con la DG de la GC"
Además, el informe sostiene que Díez hacía referencia a su "amistad con la DG de la GC" en conversaciones con terceros mientras desarrollaba actuaciones dirigidas contra la UCO. En una comunicación recogida por los investigadores llegó a afirmar: "Y recuerda que tengo amistad con la DG de la GC".
La documentación judicial también sitúa una conversación especialmente relevante el 9 de mayo de 2025. Según el informe, ese día Leire Díez aseguró haber trasladado a Mercedes González sus sospechas sobre unas supuestas filtraciones procedentes de la UCO. Entre el 9 y el 14 de mayo, la Dirección General de la Guardia Civil incoó una información reservada dirigida precisamente a esclarecer esas filtraciones.
Los investigadores apuntan que esta actuación coincidió con las pretensiones expresadas por la propia Díez de impulsar una "investigación interna G.C. para filtraciones" y de actuar contra la unidad "a nivel administrativo".
La UCO avisó a Mercedes
El informe recoge igualmente que la directora general ya había sido advertida previamente por responsables de la UCO sobre las actividades que Leire Díez desarrollaba contra los agentes encargados de investigaciones sensibles para el entorno del PSOE. Según la documentación incorporada al sumario, González tuvo conocimiento de esas advertencias al menos desde el 8 de mayo de 2025.
Pese a ello, Interior mantiene su respaldo a la directora general. Marlaska ha defendido públicamente durante los últimos días que las reuniones existieron, pero sostiene que en ellas no se abordó ninguno de los asuntos que forman parte de la trama investigada.
"No tuvo ningún contacto con Leire relativo y en cuyo desarrollo hubiera habido ninguna conversación, ninguna referencia a la trama", afirmó recientemente el ministro al justificar el cambio de versión respecto a sus declaraciones iniciales.
Por ahora, esa defensa política se traduce también en una negativa a abrir cualquier actuación administrativa contra Mercedes González. Una posición que contrasta con la decisión adoptada por la propia Dirección General cuando se trató de investigar las presuntas filtraciones atribuidas a agentes de la UCO.
Las anotaciones del comandante Rubén Villalba, junto con la información recopilada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, ponen de manifiesto una estrategia orquestada por Leire Díez para desacreditar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y, al mismo tiempo, establecer una relación de "confianza" con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Esta dualidad de acciones, que se enmarca en un intento más amplio de "desmontar" la institución y proteger intereses políticos, arroja luz sobre las complejas dinámicas de poder y las presiones ejercidas sobre las fuerzas de seguridad del Estado.
En la segunda reunión con el comandante Villalba, celebrada el 26 de marzo de 2025, Leire Díez expresó un "rechazo total y absoluto" hacia el ministro Marlaska. Según sus palabras, el ministro no contaría con el apoyo del Gobierno, ya que se le responsabilizaba del "desgaste del Gobierno canalizado a través de las operaciones de la UCO". Esta afirmación es crucial, pues sugiere que las investigaciones llevadas a cabo por la UCO, una unidad de élite de la Guardia Civil, eran percibidas como una amenaza directa a la estabilidad del Ejecutivo y, por ende, a los intereses del partido al que Leire Díez representaba.
La animadversión hacia Marlaska se manifestaba en la convicción de Leire de que ella misma "pondría" al nuevo Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, en contraposición a la persona que se rumoreaba para el puesto, a quien consideraba "afín al Ministro Marlaska". Esta declaración no solo subraya su desconfianza hacia el ministro, sino también su percepción de tener una influencia significativa en la designación de altos cargos dentro de la Guardia Civil
Marlaska no, la directora de la Guardia Civil, sí
En contraste con su postura hacia Marlaska, Leire Díez cultivó una relación de "confianza" con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Esta relación se remonta a antes del nombramiento de González en septiembre de 2024. Se evidencia a través de múltiples contactos y reuniones. El contacto de González estaba almacenado en el teléfono de Leire desde junio de 2022, bajo la denominación "Mercedes González Fernández Delegada del Gobierno de C. Madrid".
Tras el nombramiento de González como directora general, se constató la existencia de al menos tres reuniones entre ambas: el 30 de septiembre de 2024, el 20 de diciembre de 2024 y el 2 de abril de 2025. Estas reuniones, algunas de ellas en las inmediaciones de la Dirección General de la Guardia Civil, sugieren un canal de comunicación directo y frecuente entre Leire y la máxima responsable del cuerpo.
La "confianza" de Leire en la directora se hizo explícita en varias ocasiones. En una reunión con el capitán Yepes, investigado en diligencias previas, Leire aludió a la relación de "confianza" que mantenía con la Directora y su intención de contactar con ella para trasladarle asuntos relacionados con Yepes. Asimismo, en un mensaje a Vicente, Leire afirmó: "Y recuerda que tengo amistad con la DG de la GC", en el contexto de una conversación sobre una unidad de la UCO.
Una relación de "confianza"
La relación de "confianza" con la directora general se enmarcaba en una estrategia más amplia de Leire Díez para influir en la Guardia Civil y, en particular, en la UCO. Las anotaciones de Villalba revelan que Leire y "los de arriba en el Gobierno" sabían lo que estaba pasando en la Guardia Civil, pero necesitaban "pruebas más objetivas para poder atacar". El objetivo era "intentar desmontar a la GC" y "remover todos los cimientos de la UCO, JI y Generalato para hacer una limpieza".
Para lograr esto, Leire buscaba información sobre mandos de la UCO y otros oficiales, incluyendo acusaciones de "puterío" y de estar "a sueldo de empresarios". También se interesó por la "Operación Cataluña" y la supuesta implicación del teniente coronel Basilio Luis Sánchez Portillo en la fabricación de pruebas falsas y su cercanía al fiscal Grinda.
La UCO, por su parte, detectó que Leire estaba desarrollando una campaña de desprestigio contra la Unidad Central Operativa. Esta campaña culminó con la incoación de una "infomación reservada" por parte de la Dirección General de la Guardia Civil, entre el 9 y el 14 de mayo de 2025, dirigida sobre los investigadores de la UCO. El objetivo de esta investigación interna era, previsiblemente, el esclarecimiento de las filtraciones que podrían haberse producido.
El PSOE pagaba a Leire
La estrategia de Leire Díez no solo implicaba la manipulación de información y la influencia en altos cargos, sino también una financiación significativa. Se ha documentado que el PSOE habría asumido y abonado diversos gastos en favor de Leire y otros miembros del grupo, incluyendo viajes y otros gastos logísticos.
Además, se ha revelado que Leire habría recibido pagos por "consultoría" a través de una sociedad vinculada a Gaspar Zarrías, y que el partido habría asumido la defensa legal de Koldo García, con Ismael Oliver Romero como abogado, bajo la dirección de Leire. Incluso se menciona una anotación en una agenda de Leire sobre "300.000€ xra ayudar un fiscal que tiene un problema con una menor", en referencia al fiscal Grinda, y 50.000€ para intentar cambiar la declaración de la testigo Pano.
Las revelaciones sobre las acciones de Leire Díez dibujan un panorama de injerencia política en las instituciones del Estado. El "rechazo total y absoluto" a Marlaska, combinado con la "confianza" en la Directora de la Guardia Civil, parece haber sido parte de una estrategia calculada para debilitar a la UCO y proteger intereses políticos, utilizando para ello tanto la manipulación de información como la influencia en la designación de cargos y la financiación de actividades. La incoación de una investigación interna contra la UCO, en este contexto, plantea serias preguntas sobre la independencia y la integridad de las fuerzas de seguridad del Estado.
El PSOE es incapaz de escapar de su postración. Del desánimo, la decepción, la vergüenza y la angustia en que se encerró apenas abiertas las urnas —desastrosas para el partido— en Andalucía. En tres semanas ha vivido un auténtico carrusel de emociones negativas que comenzó con la sorpresiva imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y que desembocó el pasado miércoles cuando se destapó el sumario del caso Leire Díez, el que retrata una presunta cloaca chusca que operó bajo el liderazgo de Santos Cerdán y que tenía a la ya exmilitante como su ejecutora. El problema es que esa mancha corrosiva pudo extenderse más allá de la sede de Ferraz, pudo alcanzar al mismo Gobierno, a la directora general de la Guardia Civil. Cada día que pasa, confiesan muchos en el partido, es peor. La preocupación no cesa, tampoco el miedo a que la causa siga escalando y pueda acabar en una imputación del propio PSOE como persona jurídica, o en una citación como testigo de Pedro Sánchez.
Todo puede pasar. Todo. Y esa incertidumbre, y la lectura de un sumario siniestro que ha espantado a dirigentes y bases, es al mismo tiempo el combustible que está nutriendo la indignación interna. La ira por la situación del partido a menos de un año para las elecciones municipales y autonómicas, y a meses también —imposible saber cuántos, depende solo del presidente— de las próximas generales. Una rabia que muchos resumen con una pregunta echándose las manos a la cabeza: "¿Pero en qué manos hemos estado?".
Lo dicen mirando a Santos Cerdán, quien sucedió al exministro José Luis Ábalos en la poderosa Secretaría de Organización del PSOE en julio de 2021, y permaneció en la cartera casi cuatro años. Tiempo en el que, según el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, habría "puesto a disposición de la estructura criminal la propia estructura del partido". El magistrado se basa en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que narran cómo Cerdán y Díez conformaron esa presunta organización a partir de abril de 2024, con el fin de "proteger los intereses puestos en juego por una serie de causas judiciales" que "principalmente afectaban al PSOE y, directa o indirectamente, a miembros del Gobierno o a su presidente".
El caso Leire ya ha dejado a la todavía gerente del partido, Ana María Fuentes Pacheco, imputada, pero esta semana golpeó con fuerza a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. La UCO desveló que "al menos tres" veces se reunió con la exmilitante, la llamada fontanera del PSOE, pese a que días antes de que se levantase el secreto del sumario el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había negado tajantemente que González hubiera mantenido encuentros con ella. La directora del cuerpo al final tuvo que admitir que sí, que se había visto con ella al menos en dos ocasiones, y probablemente una tercera, pero en las dos primeras Díez le pidió "trabajo" y en la última ya sí que le reclamó que recuperase su puesto el comandante Rubén Villalba, implicado en el caso Koldo, algo a lo que ella, sostuvo, rechazó y razón por la que cortó su relación con ella. Marlaska volvía este viernes a defenderla y lo mismo hizo, apenas unas horas después, el propio Sánchez, intentando cerrar la polémica, lanzando la señal de que, al menos por ahora, no cortará cabezas.
El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán comparece en la comisión de investigación sobre adjudicaciones públicas del Parlamento de Navarra, el pasado 11 de febrero de 2026, en Pamplona. | EUROPA PRESS / EDUARDO SANZ
La figura de González está, no obstante, más que expuesta. Pero en las federaciones socialistas no se escucha un clamor para que caiga, dato que destacan incluso los responsables más críticos. Aunque el futuro político de la directora de la Guardia Civil, como apunta un responsable del PSOE-M, el mismo territorio en el que militan ella misma y Sánchez, "no tiene buena pinta", el partido "sigue en shock", todavía con la conmoción pegada al cuerpo, complementa otro mando de la federación. "Es que no salimos de una y nos metemos en otra", ilustra esta última fuente.
Junio será un mes infernal para el PSOE. Esta semana se cierra el juicio del hermano de Sánchez, y se espera pronto la sentencia del 'caso Ábalos'. El 17 y 18 declara Zapatero. El 24 el presidente dará explicaciones al Congreso y el 27, ante el PSOE
Y es que el PSOE, en el fondo, continúa en modo espera. La formación aguarda el paso de las siguientes pantallas para saber cómo puede recalcular su hoja de ruta. Junio será intenso. Esta semana se cierra la vista en Badajoz al hermano del presidente, David Sánchez. Es inminente la sentencia del Supremo del caso mascarillas que sentó en el banquillo a Ábalos, su exasesor Koldo García y el comisionista Víctor de Aldama. Comparecerá en audiencia previa a su juicio la mujer del líder socialista, Begoña Gómez, el 15 de junio. El 17 y 18, Zapatero declarará ante el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama, instructor del caso Plus Ultra. El miércoles 24, Sánchez acudirá a explicarse al Congreso y el sábado 27, ante el comité federal de su partido.
#ÚLTIMAHORA | Sánchez siente "decepción e indignación" tras las últimas informaciones y es "muy claro": "Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de Leire Díez. Nunca lo hubiera tolerado. Que los ciudadanos no tengan ninguna duda" pic.twitter.com/fadN5fmvoK
Y el juez Pedraz deberá ir citando a los imputados del caso Leire. La Fiscalía ya ha pedido que lo haga, como testigo, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, porque a ella le habló Díez, el 24 de abril de 2024 —cuando el presidente del Gobierno publicó su Carta a la ciudadanía— de "reconducir" los ataques a Sánchez, dar "ayuda cualificada" y dar la vuelta al asunto "como un calcetín". Estas cuestiones "se las habías contado a Santos el otro día", respondió Narbona. La presidenta del PSOE ha insistido en que no recibió ningún archivo ni información de Díez. Ferraz la respalda plenamente, y también lo hizo Sánchez este viernes a su llegada a la cumbre UE-Balcanes en Tivat (Montenegro).
"Yo, hasta no tener certezas, prefiero ser prudente. Es lógico que nadie pida dar un paso más allá por ahora. Veremos cómo evoluciona este mes", sentencia un líder autonómico. "Estamos a la espera de lo que pueda pasar, pero es todo de película. ¿Pero en qué manos hemos estado?", verbaliza un barón regional. Una irritación que otros compañeros de filas, de otros territorios, más o menos alineados con Ferraz, comparten.
—Es que alucinamos con que Santos pudiera dar confianza a un personaje como Leire —manifiesta un jefe de un aparato regional de incuestionable lealtad a Sánchez—. Este partido ha tenido como secretarios de Organización a Alfonso Guerra, a Txiki Benegas, a Ciprià Ciscar, a Pepe Blanco, a Leire Pajín, a Marcelino Iglesias o a Óscar López, entre otros, y más allá de defectos y virtudes, el nivel político era muy alto, de ministro o casi siempre superior. Esto es lo que esperamos en la Secretaría de Organización, no este esperpento. Es que en el PSOE, a diferencia de lo que ocurre en el PNV, el secretario general es el presidente del Gobierno o el candidato, pero el referente del partido es el secretario de Organización, ni siquiera las vicesecretarías generales [si es que existen] cubren ese peso político y orgánico, y por eso han dolido tanto los casos de Ábalos o Cerdán. Es desolador.
—Tengo un cabreo de tanto golfo y tanto torpe... De estos que nos roban el trabajo y la confianza a los que somos honestos y estamos deslomados —clama una exministra de Sánchez.
"Es siempre la ley del 1%, la que opera en todas las organizaciones humanas", conviene un veterano dirigente, que conoce bien la trastienda de Ferraz y que defiende con vehemencia al presidente. Y que explica que buena parte de los graves errores de fichaje de Sánchez se arrastran desde la época en la que ganó las primarias a Susana Díaz en 2017. "Todo el músculo del partido estaba con ella. Así que el problema fue que la mejor gente se quedó fuera. Pedro tuvo que hacer equipos con desechos de tienta", analiza. Ábalos y Cerdán formaban parte de ese primer núcleo que acompañó al hoy presidente en aquel viaje. En aquel momento, no hubo integración con la otra candidatura, la de la entonces presidenta andaluza. "Las primarias tienen eso y los militantes votan a veces contra el mundo", observa este responsable.
La exmilitante socialista Leire Díez (c), a su llegada a los juzgados de Plaza de Castilla para su declaración, el pasado 17 de noviembre de 2025, en Madrid. | EUROPA PRESS / MATIAS CHIOFALO
Para un alto mando de una federación crítica, preguntarse por las "manos" en las que ha quedado el PSOE en los últimos años "no deja de hablar mal de la gestión política de Pedro". "Más bien habría que preguntarse esto: ¿en qué manos ha dejado Pedro esto? ¿En quiénes ha confiado?". "De Alfonso Guerra y Carmen García Bloise [sucesora de Guerra y primera secretaria de Organización del PSOE, de 1979 a 1984] a esto. Pero, ¿qué ha hecho Pedro con el PSOE? Es clarísimo que es mejor presidente que secretario general. Más aún, algunos dirían que está siendo el mejor presidente del Gobierno y el peor secretario general", apunta un antiguo líder territorial muy alejado de la actual cúpula.
Algunos se preguntan "¿en qué manos ha dejado Pedro el PSOE?", "¿qué ha hecho con él?", subrayan que "consintió" las "purgas" que Cerdán hizo "a todos los niveles para amedrentar a la gente"
Una responsable territorial de una federación de peso y tradicionalmente cercana a Ferraz también cree que Sánchez ha desatendido en exceso el partido, permitiendo que "se le hiciera la vida imposible a las personas honestas, y se quedó con esta gentuza". "Las distintas purgas que hicieron a todos los niveles —continúa— solo era para controlar que no llegara la más mínima información de lo que hacían. Y amedrentar a la gente. Demostrar quién tenía el poder. Todo eso Pedro lo consintió. Porque no le importaba que Santos y sus secuaces mataran a medio partido, aunque al menos acertó a la tercera, porque Rebeca [Torró, la secretaria de Organización que sucedió a Cerdán en julio de 2025] es inteligente y honesta".
Recuerda una dirigente crítica que hubo quienes sí levantaron en su momento la voz contra Cerdán, quienes "no tragaron sapo", pero no les hicieron caso. "Eran pura mafia. Así que, ¿en manos de quién estábamos? En manos de quien Pedro dejó el partido a pesar de las advertencias". Ella, como otros responsables, subraya que hace un año también se hizo llegar a Sánchez que debía desprenderse de todo el círculo de Cerdán, pero no lo hizo. Y ahora está señalado por el juez el que fue su adjunto en Organización, Juanfran Serrano, y si finalmente se concretara su "responsabilidad penal", el caso Leire debería pasar al Supremo, porque él es diputado por Jaén.
Esta semana, sorprendieron, por su explicitud, las declaraciones del presidente del Principado, Adrián Barbón. Denunció sin ambages haber sufrido, como jefe de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), "comportamientos desestabilizadores" por parte de Cerdán, que impulsó una "guerra sin cuartel" contra quien fue número dos del partido a nivel federal y hoy es delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra. Ella nunca fue "santa de la devoción" de Cerdán, dijo, que emprendió una campaña contra su compañera que, "con un embarazo de riesgo, acabó presentando la dimisión y apartándose de Ferraz". Tampoco le pareció "demasiado bien" que Lastra con el tiempo se convirtiera en vicesecretaria general de la FSA, en la dos de Barbón. "No le éramos muy gratos", confesó el presidente, uno de los barones de obviamente mayor peso (y poso) en el conjunto del PSOE.
Barbón denunció los "comportamientos desestabilizadores" de Cerdán. En el partido se siente "incredulidad", bochorno, "vergüenza": "Hemos estado en manos de trepas sin principios"
Una dirigente que llegó a tratar con Díez hace años reconoce su estupor con lo ocurrido: "Es que flipo con que en Ferraz le dieran bola a Leire. Se veía a la legua que era una mujer perturbada". Ese sentimiento de "incredulidad", de "estupefacción", de bochorno, como describe un secretario de Organización autonómico, alcanza a todo el partido. Lo remarca un cuadro muy conectado con la Moncloa: "Sí, esa tropa inmunda de Ábalos, Cerdán, Koldo y Leire es de no creer... El sentimiento de vergüenza es irreductible". O esta integrante de una ejecutiva regional que sintoniza con Ferraz: "Hemos estado en manos de trepas sin principios ni valores. Todavía no me lo explico. No me gusta hablar así, pero han sido garrulos que han dado tres palmaditas a los de arriba y han pululado y campado a sus anchas. Queriendo ser influyentes, y sin parecerse para nada al PSOE en que muchos creemos y que defendemos". Para un jefe de un aparato regional, ese sentimiento de rabia, que existe, convive con la "sensación" que tienen bases y cuadros de persecución judicial, la tesis agitada por el Ejecutivo: "Hay gente que tiene claro que van a por el Gobierno y a por el partido. Que ve cómo en muchas causas están detrás Manos Limpias y otras organizaciones o que al juicio de la Kitchen se le da menor trato mediático".
¿Pudo saber Sánchez?
"Es lógico que la gente se pregunte cómo es posible que el partido fuera dirigido por Santos —admiten desde la ejecutiva federal—. A ver si se pueden esclarecer las cosas en el menor tiempo posible". Pero no es más que un mero deseo, ya que al caso Leire le quedan muchos capítulos todavía. Pedraz ha pedido asumir la causa contra la exmilitante socialista que abrió hace casi un año el juez de instrucción del tribunal de instancia número 9 de Madrid Arturo Zamarriego. Tiene pendientes más diligencias, declaraciones de imputados y de testigos.
Díez escribió "reunión con P. S." en una de sus libretas, sin especificar más, pero en la Moncloa desmienten "rotundamente cualquier encuentro" del presidente con la exmilitante socialista
En el partido se percibe temor a que la investigación escale. Que pueda suponer la imputación del PSOE como persona jurídica o que Sánchez, a quien Díez se refería como "el one" pueda ser citado como testigo —para poder actuar contra él, Pedraz tendría que elevar una exposición razonada al Supremo, dado que el presidente es aforado—. La exmilitante apuntó en una página de una de sus libretas "reunión con P. S.", una hipotética referencia al jefe del Ejecutivo, automáticamente aprovechada por el PP, aunque ese cuaderno no despeja la duda de si esa cita llegó o no a producirse. Fuentes de la Moncloa desmintieron "rotundamente cualquier encuentro" del presidente con Díez. Y reiteraron lo dicho por Sánchez desde Montenegro: que "nunca ha conocido, ni avalado, ni ha sido informado de las andanzas de Díez, que nunca habría tolerado".
"Sería gravísimo que el partido resultara imputado. La enorme cantidad de concejales, alcaldes y gentes que dan la cara por nosotros cada día no merecen este trato", valora un exministro. "Claro que hay miedo. La sensación de nueva información cada día...", coincide un secretario de Organización autonómico. "Está todo el mundo acojonado", glosa una dirigente que sabe bien cómo son las entrañas del PSOE. "Nadie sabe el alcance, pero la gangrena tiene pinta de no tener final", ilustra otra responsable territorial. Hasta en Ferraz son conscientes de que el caso Leire puede agrandarse. "Desde luego no es imposible que imputen al PSOE. Me temo que Santos ha contaminado más allá de lo imaginable", subraya con inquietud un miembro de la ejecutiva federal.
Muchos cuadros están convencidos de que Sánchez no pudo enterarse de la presunta trama, por el poder conferido al jefe del aparato, autorizado a "decisiones delicadas" sin pedir permiso al líder
A la pregunta de si Sánchez pudo saber qué se tramaba intramuros de Ferraz, en el partido muchos cuadros responden que no. Que la figura del secretario de Organización, sobre todo cuando el líder está en la Moncloa, tiene tanto poder que si alguien llama "en nombre o con el aval" del jefe del aparato "se le da credibilidad, y eso también salva a Pedro". "Los militantes entienden", señala este responsable autonómico de la maquinaria socialista, "que el secretario de Organización tome decisiones delicadas sin tener que pedir permiso al secretario general".
El papa León XIV, con los reyes Felipe VI y Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), en la sala de autoridades del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, este 6 de junio de 2026. | EFE / EPA / FRANCISCO GÓMEZ / CASA DEL REY
Un alto mando que conoce muy de cerca a Sánchez está convencido de que Sánchez nunca tuvo conocimiento de nada de lo que sucedía en la sede: "Estamos seguros de que era Santos haciendo de las suyas y queriendo tapar su mierda. Son como Paco Porras y Tamara [hoy, la cantante Yurena]. ¿Cómo Pedro le iba a encargar a esta señora [Leire Díez] una investigación sobre las cloacas o algo peor? ¡Por favor! Todos sabemos de quiénes hablamos". "El presidente —coincide un secretario de Organización de una federación muy relevante— no está para estas cosas. Es cosa de una meritoria [Díez] a la que Santos quería colocar y ya está. Es de Pepe Gotera y Otilio". Hasta el propio presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, aseguró que es "posible" que Sánchez no estuviera al tanto: "Yo no siempre me he enterado de muchas cosas". "Yo creo en Pedro y en que no sabía nada. Se la ha jugado su gente, aunque eso está por ver", comparte otro barón regional.
Otros dirigentes, sin embargo, creen que es "imposible" que no tuviera noticia la Moncloa. "El 'modus operandi' mafioso de Cerdán lo conocía perfectamente", apunta una responsable crítica
No todos, no obstante, coinciden, creen que es "imposible" que no tuviera noticia la Moncloa. Hay quienes recuerdan que el 26 de abril de 2024, en aquella primera reunión de Díez con Cerdán de Ferraz, dos días después de la publicación de la Carta a la ciudadanía de Sánchez, acudió su entonces director adjunto de Gabinete, Antonio Hernando, aunque en la Moncloa siempre han esgrimido que este no apreció novedad en lo que ella contaba, porque todo se había publicado, y que no informó al presidente de ese encuentro. En aquellos días de reflexión, además, Sánchez se aisló y no quería recibir llamadas de nadie. "Pedro podía no conocer el alcance de algunas cosas que hacían [Cerdán y su círculo], pero su modus operandi mafioso lo conocía perfectamente", desconfía una integrante del ala crítica.
Un partido deprimido y preocupado
Lo cierto es que la suma de la imputación del expresidente y el caso Leire han dejado muy noqueado al PSOE. Ambas cuestiones distintas y ambas igualmente graves. "Lo de Leire podría implicar más a la propia organización que lo que haya de Zapatero, pero el daño reputacional a la marca es mucho mayor en lo de Zapatero que en lo de Leire", refleja un alto mando territorial en lo que es un sentir muy compartido, precisamente por el carácter icónico de un exjefe del Ejecutivo que contribuyó a salvar decisivamente el Gobierno en las generales de 2023.
Todos los cuadros consultados trasladan una "desazón" generalizada. "Pero llega un momento de saturación", avisa un veterano, "a partir del cual la adición no añade. Los orquestadores tienen que tener cuidado: el exceso es contraproducente. Si traspasan la línea de la imputación del presidente, se producirá un efecto bumerán. M. Rajoy [el nombre que apareció en los papeles del extesorero Luis Bárcenas y que no significó la imputación del expresidente Rajoy porque había discrepancias entre las copias de esos documentos] ha marcado para siempre una línea roja. La asimetría en la respuesta penal a las miserias de la izquierda y de la derecha tiene un límite. La unidad de policía judicial adscrita al caso Leire debería ser de la Policía Nacional. La UCO está incursa en causa de abstención, porque tiene interés directo en la causa".
Sánchez, no obstante, ha lanzado infinitas señales de que no se rendirá y de que la legislatura continuará, pese a la presión de sus socios y de algunos dirigentes de su partido, singularmente Page. El miércoles, en Barcelona, anunció el arranque de la tramitación de los Presupuestos de 2027, y dos días más tarde, en efecto, se publicó la orden de Hacienda de elaboración de las cuentas en el Boletín Oficial del Estado. Si estas, que serían las primeras de esta legislatura, caen, podrían servir como programa electoral para el PSOE. Los PGE y el modelo de financiación nutrirían así un cierto "relato" de cara a las generales, remarca un mando autonómico. Además, el presidente también quiso rebajar la tensión el pasado viernes desde Montenegro cuando descartó categóricamente la posibilidad de un superdomingo. Es decir, que no hará coincidir las legislativas con las autonómicas y municipales de mayo de 2027, un escenario que muchos en el PSOE, especialmente sus alcaldes y candidatos, temían y que rechazaban de plano algunos de los aliados de investidura, caso del PNV.
El líder socialista ha lanzado infinitas señales de que agotará su mandato. Pretende presentar los Presupuestos de 2027, que le darían "relato" para las generales. Y ha descartado el 'superdomingo'
El intento de conceder perspectiva a este final agónico de legislatura no ha revitaminado al partido, justo por la acumulación de frentes judiciales. Lo dice una baronesa provincial: "Los ánimos siguen muy mal. La gente pide alguna actuación que zanje esta historia, pero no es fácil decidir cuál. La militancia está totalmente desmotivada y ausente. Y ya hay muchos cuadros pidiendo congreso del partido y/o adelanto de las generales". Un "clamor" interno que, sin embargo, no se manifiesta en peticiones públicas significativas, más allá de Page, del alcalde de León, José Antonio Diez, o del expresidente andaluz Rafael Escuredo.
—Los dirigentes están en estado de hartazgo. Y sin salida buena posible —expresa un alto responsable de una federación lejana a Ferraz—. La credibilidad está por los suelos: todo lo que hemos negado ha terminado siendo aplastado con la realidad de los hechos. Defendimos a Santos y a Paco Salazar [acusado de acoso] hasta que los hechos nos sobrepasaron. Nadie conocía a Leire, y ahora parece que la trataron todos. Así que sí, hay hartazgo, cabreo y mucha decepción, y sobre todo poca confianza.
El Gobierno espera que la visita del Papa a España sirva como "paréntesis" en medio de la tormenta. Y confía en que también pueda mitigar la presión el Mundial de fútbol, que empieza el jueves
El PSOE continúa con el corazón en un puño. A la espera de un mes de altísima tensión y de zozobra. Al menos, señalan en la Moncloa, esta semana llega un "paréntesis". Una pausa. Por el visita apostólica del Papa a España, que ya está inundando toda la actualidad informativa. Y el jueves 11 de junio, con el Pontífice ya en su última parada, Canarias, se enlaza con otro evento que forzosamente acaparará mucha atención durante más de un mes, hasta el 19 de julio: el Mundial de fútbol de Canadá, EEUU y México. La Moncloa ansía encontrar un mínimo resuello antes del parón veraniego para volver a intentar recuperar el control de la agenda a la vuelta de vacaciones. Como ocurrió en 2025. Solo que ahora todo es mucho más difícil y la Justicia aprieta mucho más.
Durante días, el Ministerio del Interior sostuvo una misma versión: Mercedes González no había mantenido reuniones con Leire Díez. Después llegaron los informes de la Unidad Central Operativa (UCO), las referencias incorporadas al sumario judicial, las revelaciones sucesivas sobre los contactos entre ambas y, finalmente,la admisión pública de la propia directorageneral de la Guardia Civil. En apenas una semana, la estrategia diseñada para contener el impacto del 'caso Leire' y su sumario, al que ha tenido acceso El Independiente, acabó convertida en una crisis de credibilidad para la cúpula del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska.
Lo que comenzó como una sucesión de revelaciones judiciales sobre las actividades de Leire Díez acabó convirtiéndose en un problema político de primer orden para el Ministerio del Interior. A medida que afloraban nuevos informes de la UCO y documentos incorporados al sumario, la atención dejó de centrarse únicamente en la exmilitante socialista para dirigirse también hacia la actuación de Mercedes González, la directora de la Guardia Civil y las explicaciones ofrecidas por el Gobierno.
Marlaska niega las reuniones
El punto de inflexión llegó el 27 de mayo. Ese día se conoció que el magistrado estaba investigando si desde la Dirección de la Guardia Civil se había tratado de frenar o condicionar investigaciones de la UCO que afectaban al entorno del presidente del Gobierno. Los informes incorporados al procedimiento judicial describían una intensa actividad de Leire Díez dirigida a desacreditar a agentes de la unidad y a promover actuaciones relacionadas con supuestas filtraciones.
La reacción del Ministerio fue inmediata. Apenas veinticuatro horas después, Marlaska salió en defensa de Mercedes González y negó tajantemente cualquier implicación de la directora general. La línea argumental era clara. En ese momento el ministro aseguró que no existían reuniones ni actuaciones que justificaran las sospechas que comenzaban a aparecer en la investigación judicial.
La UCO dice que sí hubo reuniones
Los documentos incorporados al sumario comenzaron a dibujar una relación mucho más estrecha entre Leire Díez y la máxima responsable de la Guardia Civil de la que Interior estaba dispuesto a reconocer públicamente. Los investigadores fueron reconstruyendo reuniones, conversaciones y mensajes en los que la exmilitante socialista aludía de forma recurrente a Mercedes González como una persona de su confianza y como una interlocutora habitual para cuestiones relacionadas con la Guardia Civil.
La presión aumentó de forma notable cuando empezaron a conocerse detalles concretos de esos contactos. Los informes de la UCO reflejaban encuentros presenciales, intercambios de información y referencias directas a asuntos que Leire pretendía trasladar a la directora general. Uno de los mensajes incorporados al sumario resultó especialmente revelador. Tras una reunión con Mercedes González, Leire comentó a uno de sus interlocutores: "Le tengo que dar lo de hidrocarburos". Esto era en referencia a una de las líneas de trabajo que aparecen recogidas en la investigación.
La UCO avisó a Mercedes antes
A esas revelaciones se sumó otro elemento especialmente incómodo para Interior. La propia UCO sostenía que había advertido a la directora sobre la campaña impulsada por Leire contra agentes que participaban en investigaciones judiciales sensibles para el PSOE y personas de su entorno.
La acumulación de indicios terminó provocando el colapso de la estrategia inicial. El 4 de junio se produjo el giro que cambió por completo el escenario político. Después de varios días de negativas públicas, Mercedes González reconoció la existencia de contactos con Leire Díez.
La admisión supone un problema evidente para el Ministerio. El debate dejó entonces de centrarse en si las reuniones habían existido o no. La propia directora acababa de confirmar que sí. La cuestión pasó a ser otra: por qué Interior había negado unos encuentros cuya existencia terminó reconociendo.
La rectificación obligó también a reformular la posición de Marlaska. El ministro abandonó la defensa basada en la inexistencia de contactos y desplazó el eje de su argumentación hacia otro terreno. Las reuniones, vino a sostener Interior, sí se habían producido, pero no guardaban relación con ninguna actuación irregular ni con los hechos investigados en el caso Leire.
Las "amigas" Mercedes y Leire
Las revelaciones siguieron acumulándose. Los informes incorporados al sumario situaban reuniones entre Leire Díez y Mercedes González en momentos especialmente sensibles de la secuencia investigada. Una de ellas se produjo apenas un mes antes de la apertura del primer expediente relacionado con las supuestas filtraciones atribuidas a la UCO.
La documentación judicial también mostraba cómo Leire impulsó actuaciones para promover investigaciones internas sobre esas filtraciones. En conversaciones recogidas por los investigadores llegó a explicar que pretendía actuar contra la UCO "a nivel administrativo". En otra de las comunicaciones incorporadas al sumario aseguraba incluso haberse jugado una comida con Mercedes González a que las filtraciones a la prensa procedían de la propia unidad investigadora.
Los guardias civiles, estupefactos
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), organización mayoritaria en la institución, reaccionó con una dureza inédita. En un comunicado difundido tras conocerse la admisión de los contactos por parte de la directora, la asociación expresó su "absoluta estupefacción" por las contradicciones entre las explicaciones ofrecidas durante días por el Ministerio y los hechos que posteriormente fueron reconocidos.
AUGC denunció la "manifiesta falta de transparencia" de la cúpula de Interior, exigió la comparecencia urgente tanto del ministro como de Mercedes González y reclamó explicaciones públicas sobre una secuencia que considera extraordinariamente grave desde el punto de vista institucional.
"Los guardias civiles y la ciudadanía merecen una transparencia absoluta, sin evasivas ni contradicciones", señaló la asociación. En otro de sus comunicados advirtió además de que las presiones descritas en el sumario contra la UCO serían "una agresión directa al Estado de Derecho y a la dignidad profesional de los guardias civiles". Para la organización, las contradicciones conocidas durante los últimos días representan una "quiebra flagrante de la confianza institucional".
Los cambios de versión
Nueve días después de que estallara la crisis, el principal problema para Interior ya no es únicamente explicar la relación entre Leire Díez y la directora de la Guardia Civil. Tampoco responder a las conclusiones de la UCO o al avance de la investigación judicial. El verdadero problema justificar por qué la versión oficial fue modificándose a medida que aparecían nuevos documentos en el sumario.
No estaba previsto. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaba este viernes de viaje en Montenegro y, a su llegada a la cumbre UE-Balcanes Occidentales en la localidad de Tivat, se paró ante la prensa. Y él mismo sacó a colación el caso Leire Díez. Prueba de la enorme presión política que está recibiendo el Ejecutivo, su partido y él mismo. Porque la gran pregunta es si el líder socialista pudo tener conocimiento de las actividades presuntamente ilícitas de la exmilitante para entorpecer las investigaciones judiciales que afectan al PSOE o al Gobierno.
Sánchez sostuvo ante los periodistas que no. A lo largo de una comparecencia improvisada que se alargó 20 minutos, enfatizó que no respaldó ni conoció qué hacía ella, porque de haberlo sabido jamás lo habría consentido. Se desmarcó por completo de las maniobras de Díez, aunque ella sugirió por escrito en algunos mensajes que el presidente —"el one"— sí pudo tener conocimiento de ellas. "Nunca avalé, nunca tuve información, ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado", sostuvo desde Tivat.
El jefe del Ejecutivo reconoció que las informaciones conocidas los últimos días, sobre el auto y el sumario del caso Leire, le llenan de "decepción y preocupación". También de "indignación". "Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez y si no se ha hecho es precisamente porque nunca las hubiera tolerado", incidió el presidente, para negar taxativamente que diera alguna orden vinculada a las actividades de la trama: "En absoluto", recalcó.
Es más, alegó, él no va a repetir aquello que hizo el PP durante sus años en la Moncloa. No ha habido ni habrá, por tanto, una operación Kitchen, ni un espionaje a adversarios políticos: "Yo no hago ni he hecho lo que otros sí me hicieron a mí, porque había una policía mal llamada patriótica de un Gobierno del Partido Popular que sí utilizó los resortes del Estado para obstruir acciones judiciales y también la investigación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado". Se refería el secretario general a que la policía del Ejecutivo de Mariano Rajoy husmeó en el negocio de las saunas de su suegro, ya fallecido, para erosionarle políticamente cuando llegó al poder del partido, hace 12 años.
🔴 Pedro Sánchez, sobre el informe de la UCO que lo señala como "El One": "No voy a entrar en ninguna valoración que pueda hacer la UCO (...) Ni nunca avale ni nunca tuve información ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado. Yo no hago, ni he hecho lo que… pic.twitter.com/6u1zk11tXq
El presidente rubricó que este es el momento de la Justicia, que ahora hay que dejar trabajar a los jueces. Eso sí, ni el Gobierno ni el partido, prometió, permitirán que "las corruptelas de unos pocos y el ruido interesado de unos muchos, de una oposición marrullera que no tiene otra cosa que ofrecer a la ciudadanía más que maniobras, ruido e insidias, tape e impugne un proyecto político que está trayendo prosperidad, crecimiento económico, creación de empleo y avances sociales". Sánchez, por tanto, protegía la acción de su Gobierno frente a las actitudes de esos "pocos".
Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez y si no se ha hecho es precisamente porque nunca las hubiera tolerado", sanciona el jefe del Ejecutivo
Sánchez dice que los quipos jurídicos del PSOE "está estudiando" toda la documentación: "Cuando lo hagamos con rigor y solvencia, tendrán debida información de las acciones que vamos a emprender" https://t.co/YG2YEjFBeXpic.twitter.com/Q24clyOvc0
Por eso mismo, adelantó Sánchez que los equipos jurídicos del PSOE están analizando con detalle toda la documentación del caso Leire para emprender todas las acciones necesarias en defensa de la "honorabilidad" del partido. No concretó, eso sí, cuáles pueden ser, aunque en el PSOE hay dirigentes que reclaman que se actúe en los tribunales contra la propia Díez. "Mi Gobierno es un Gobierno limpio, mi partido es un partido íntegro, y, desde luego, la corruptela es de unos pocos", expresó.
Apunta que el PSOE está analizando el sumario del 'caso Leire' para emprender las acciones oportunas por su "honorabilidad": "Mi Gobierno es un Gobierno limpio y mi partido es un partido íntegro"
El sumario del caso Leire ha puesto en la picota a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. La UCO reveló que esta y la exmilitante mantuvieron "al menos tres" reuniones. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había negado tajantemente la semana pasada que se hubiera podido producir un encuentro entre ambas. Tras conocerse el informe de los investigadores, la propia González reconoció que se habían producido dos citas y probablemente una tercera, que en las dos primeras tenían más carácter "laboral", porque le pidió trabajo, y que en la última le reclamó el reingreso de un comandante implicado en el caso Koldo, Rubén Villalba, y ella se plantó y cortó la relación. Marlaska, este viernes, volvió a sacar la cara por González. Lo mismo hizo Sánchez: expresó su "confianza" y apoyo a la directora general de la Guardia Civil. Ella, dijo, está haciendo un trabajo "muy positivo" dentro del cuerpo.
También el presidente dio por buenas las explicaciones de Cristina Narbona. La presidenta del PSOE se intercambió mensajes con Díez el 24 de abril de 2024, cuando él publicó la Carta a la ciudadanía que dio paso a los cinco días de reflexión. Narbona admitió ayer que Díez le había ofrecido información, pero que ella le derivó a Santos Cerdán, entonces secretario de Organización, y nunca tuvo noticia de más ni recibió ningún tipo de archivo: "No hay nada grave ni malo, por tanto pleno respaldo a la presidenta del partido", zanjó Sánchez.
Sánchez tilda de "marrullera" a la oposición: "No vamos a permitir que utilice el ruido y las insidias, sin ningún tipo de fundamento, para impugnar la labor de un Gobierno" https://t.co/oDjyczL6BVpic.twitter.com/Zk0rOlOlKk
La Fiscalía pidió al juez instructor, Santiago Pedraz, que tome declaración como testigo a Narbona. Fuentes del PSOE, en un comunicado posterior, este viernes por la tarde, recordaron que esa solicitud ahora tendrá que ser valorada y decidida por el magistrado. En todo caso, "máxima tranquilidad". La presidenta de la formación, señalaron, "ya ha dado explicaciones sobre estos hechos y el Partido Socialista no tiene nada que ocultar". "Nuestro único interés es que se esclarezca la verdad cuanto antes". Para Ferraz, la exministra Narbona fue "contundente en sus explicaciones", así que le da "pleno respaldo", para rematar con su compromiso de "plena colaboración con la Justicia".
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reformulado este jueves su defensa de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, después de que la Unidad Central Operativa (UCO) haya situado en un informe judicial varios encuentros entre ésta y la exmilitante socialista Leire Díez.
Si hace apenas una semana el titular de Interior negaba públicamente que se hubieran producido reuniones entre ambas, ahora sostiene que los contactos existieron, pero que en ellos no se abordó ninguno de los asuntos que forman parte de la denominada trama investigada.
Preguntado directamente por los periodistas sobre si había mentido para proteger a su subordinada o si ésta le había ocultado información, Marlaska se remitió al comunicado difundido por la propia directora general de la Guardia Civil y aseguró que su posición sigue siendo la misma.
"Me remito al comunicado de ayer de la directora de la Guardia Civil", respondió el ministro. A continuación, explicó cuál es, a su juicio, la cuestión relevante sobre los encuentros mantenidos entre Mercedes González y Leire Díez.
"Lo que me dijo ella y para mí es lo importante, no tuvo ningún contacto con Leire relativo y en cuyo desarrollo hubiera habido ninguna conversación, ninguna referencia a la trama", afirmó.
Reuniones "relativas a la trama"
Marlaska insistió en varias ocasiones en que su valoración no gira en torno a la existencia de reuniones o encuentros, sino sobre el contenido de los mismos. "En ningún momento me dijo ella que hubiera mantenido ninguna reunión con Leire relativa a los hechos objetos de la trama, relativa o donde se hubiera hablado directa o indirectamente de la misma", señaló.
El ministro fue más allá y trató de explicar el sentido de sus declaraciones anteriores, pronunciadas antes de que trascendiera el informe de la UCO. "Cuando digo de ningún tipo, de ningún tipo relacionado con la trama o que se hablara en algún momento de los hechos objeto de la trama o le propusiera nada relativo a la trama", aseguró.
Con esa explicación, Marlaska desplaza el foco desde la existencia de los encuentros hacia la supuesta ausencia de conversaciones relacionadas con los hechos que investiga la Audiencia Nacional.
Respalda a Mercedes
Durante su comparecencia, el titular de Interior ha respaldado íntegramente la versión ofrecida por Mercedes González sobre una de las reuniones en las que, según la propia directora, Leire Díez habría planteado la situación del comandante Rubén Villalba.
Según ha relatado Marlaska, y siempre remitiéndose a la explicación ofrecida por la directora general, el encuentro no había sido convocado para tratar esa cuestión. "Finalmente es cuando saca Leire el tema de a ver si puede volverse a reponer en su puesto al comandante Villalba", explicó.
A continuación, añadió que, según la versión de González, "la directora da por cerrada la conversación y no tiene ninguna otra". "Distinto hubiera sido si esa reunión que la directora se hubiera sido para poder discutir sobre ese tema que hubiera sido evidentemente inviable", defendió.
El ministro también rechazó de forma tajante que desde Interior se hubiera ejercido algún tipo de presión sobre la UCO o sobre los investigadores que instruyen distintas causas judiciales.
"Por supuesto que no. Absolutamente no lo niego", ha respondido cuando han preguntado por supuestas instrucciones dirigidas a frenar investigaciones o modificar informes policiales.
Independencia de los agentes
Asimismo, reivindicó la independencia con la que, a su juicio, trabajan actualmente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. "Mi única ocupación es que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Policía Nacional, Guardia Civil y en este caso la UCO, hayan trabajado con el margen, evidentemente de neutralidad y profesionalidad que es exigible", afirmó.
Respecto a las conclusiones que la UCO extrae de los encuentros entre Mercedes González y Leire Díez, Marlaska evitó entrar en valoraciones y sostuvo que corresponde exclusivamente al juez instructor determinar el alcance de los hechos investigados. "Yo no voy a entrar en las valoraciones o las inferencias", señaló. "Quien tiene que hacer las inferencias es la autoridad judicial".
Pese a la polémica generada por las reuniones, el ministro volvió a cerrar filas con la directora general de la Guardia Civil y aseguró que no tiene motivos para cuestionar su versión. "Yo no tengo ningún elemento que me haga entrever que eso no es cierto", afirmó, antes de insistir en que "en ningún momento ha habido ninguna relación en sus encuentros con los hechos objeto de esa trama". Marlaska concluyó reiterando su confianza en Mercedes González, de cuya "honorabilidad", "honestidad" y "trabajo absolutamente profesional" dijo no tener ninguna duda.