Influencers de Loures que violaram menor e filmaram ato condenados a 7 e 8 anos de prisão efetiva

Cada vez que salen las notas de la PAU de las distintas comunidades autónomas, me sorprendo a mí misma leyendo titulares en este y otros diarios sorprendidos con el alumnado que, habiendo sacado notas estratosféricas, escogen carreras de letras. Que la elección de las humanidades siga siendo carne de noticia refleja la violencia estructural con la que el sistema opera contra quienes aman las artes, las lenguas, la historia o la filosofía. En un mundo tan mercantilizado como el nuestro, esperamos que las grandes mentes del futuro pongan su inteligencia al servicio de la “praxis”, de las STEM o las ciencias de la salud, como si la literatura, el cine o la música no hubiesen salvado nunca más de una vida. La dignificación social de la disciplina humanística pasa, precisamente, por tratar con naturalidad una decisión tan vocacional como esta. No todos los talentos son científicos, y menos mal.

© Eloy Alonso (EFE)
El capitalismo tal y como se conoce en Europa, el que combina economía de mercado y protección social, tenía la impronta de las dos corrientes políticas que dominaron la política de la posguerra: la democracia cristiana y la socialdemocracia. La primera estaba impregnada de la doctrina social de la Iglesia, formulada por primera vez por otro papa León, el XIII, en 1891, y actualizada por Juan XXIII en 1961. Incluso la derecha más autoritaria (y genocida) del siglo pasado, la de los fascismos de los años treinta, se adornaba con un cierto barniz social. Tras la guerra, quedó la democracia cristiana como la fuerza conservadora dominante en Europa occidental, y se definió la economía social de mercado, algo cercano a lo que luego se llamó capitalismo renano, contrapuesto al anglosajón. Eso empezó a quebrarse en las últimas décadas del siglo XX con la ola neoliberal, que surgió de EE UU (Reagan) y el Reino Unido (Thatcher) y que permeó a toda la derecha y hasta a parte de la izquierda. Se volvió a predicar el Estado mínimo, el individualismo antes que la solidaridad, los impuestos bajos antes que los servicios públicos. Pero incluso un neocon como George W. Bush defendía en el cambio de milenio un “conservadurismo compasivo”, al menos como eslogan (los hechos fueron otra cosa). Los tiempos han cambiado tanto que el papa León XIV, que ha visitado España esta semana, es visto por algunos como un temible revolucionario, cuando no un traidor, por defender valores tan propios del cristianismo como la solidaridad con el prójimo. Y también es prójimo el extranjero, venga de donde venga y como venga.

© Borja Suarez (REUTERS)
En el catálogo de frases insufribles que los andaluces estamos condenados a soportar cuando revelamos nuestra procedencia están las pronunciadas por quienes, supongo que con voluntad empática, nos reciben con un “¡Ozú, de Sevilla!”, o “¡Arsa, de Cádiz!”. Aunque palabras como ozú y arsa son reales y se pueden localizar en contextos concretos de la vida andaluza, ni son frecuentes ni conforman la banda sonora de nuestra existencia. La primera es una evolución desde Jesús dicha admirativamente y con ceceo. La segunda, arsa, proviene de la pronunciación vulgar del imperativo alza. Quizá en un tablao flamenco, genuino o montado para disfrute de turistas ante paellas fluorescentes, podrán sonar ambas voces en una sola velada; en mi día a día apenas las he escuchado. Por eso, suelo responder con una mueca de resignado hartazgo cuando me toca encajarlas como contraseñas de una identidad andaluza otorgada externamente.

© Alberto Paredes (Europa Press)
La gran mayoría de los 22 ministros de Pedro Sánchez son ateos. El propio presidente lo es. Es lo habitual en los gobiernos progresistas europeos. En el PSOE hay católicos reconocidos, como Salvador Illa, y también los hay en el espacio político a la izquierda de los socialistas, donde los católicos de base siempre han tenido una presencia importante. Pero la mayoría de los dirigentes, como los ministros, son no creyentes. Sin embargo, hasta 14 ministros, una cifra absolutamente inédita, participaron el miércoles en una misa en la que el Papa bendijo la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia.

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En el acto de despedida de Madrid que celebró el Papa el martes, en Ifema, Niurka Gibaja, entusiasmada, viviendo el momento como la culminación de cuatro días de trabajo como voluntaria, agitó una banderita multicolor al aire. Entonces sonó una voz detrás suya, denotando desagrado:

León XIV finalizó este viernes su visita a España con un balance que combina un mensaje poderoso en defensa de los migrantes y contra el discurso del odio, con omisiones dolorosas. El Papa ha pasado de puntillas sobre el mayor escándalo de la Iglesia española en las últimas décadas: los abusos sexuales por parte de miembros del clero y su encubrimiento sistemático. Esta semana posiblemente deje un poso duradero en España por el poder de su palabra, por la plasticidad y la fascinación de las imágenes de la Sagrada Familia y, sobre todo, porque con sus discursos y gestos se está erigiendo, poco más de un año después de su entronización, en una figura antagónica del otro líder estadounidense global, Donald Trump. Pero el viaje también deja otro poso evidente de decepción.

© CIRO FUSCO (EFE)
Una amiga me lo advirtió antes de ir. “Las que vais a ver a Bad Bunny me parecéis las mismas que las que van a rezar al Papa, no me interesa nada ni lo uno ni lo otro”. A mí no me pareció que fuera lo mismo rezar que cantar cosas como “Si tu novio no te mama el culo, pa eso que no mame”, pero mi amiga tenía razón en algo fundamental. En la práctica, no hay tanta diferencia entre perrear y rezar en 2026. Y no es que lo diga ella (o yo), es que el papa León XIV se reunió con Bad Bunny en su apretada agenda madrileña en un guiño de complicidad cristiana y, por si quedaban dudas, Benito bendijo al Pontífice durante el concierto. Hacia la mitad apareció el sapo Concho, mascota animada de la gira, en las pantallas gigantes y dijo: “Acho, un fuerte aplauso para el Papa que ha llevado esperanza y unión a tantas personas en el mundo”.

© Mariano Regidor ( GETTY IMAGES )
La visita del Papa a España ha tenido tanta enjundia que su análisis es casi inabarcable. Podría reflexionarse largo y tendido sobre las cuestiones relativas a la Doctrina Social de la Iglesia que el Pontífice ha escogido destacar en nuestro país y por qué. Podría discutirse si la aconfesionalidad del Estado ha quedado en entredicho, amenazada por la presencia del Pontífice en el Congreso, como hemos oído clamar a liberales de izquierdas y derechas. Podría analizarse si el aplauso de siete minutos que recibió León XIV por parte de nuestra casta política es un gesto de humildad o de oportunismo. Y, en caso de que sea lo segundo, preguntarnos por qué es oportuno, por qué da rédito en este momento aplaudir un discurso como el del Papa. También podríamos analizar la jeta de nuestros políticos de uno y otro signo troceando lo que dijo León XIV en el hemiciclo y arrojándoselo a la cara al contrario, incapaces de atisbar que el Evangelio no cabe en sus dogmas.

© Alessandra Tarantino (AP/LaPresse)
Lima, 12 jun (Prensa Latina) El Parlamento peruano autorizó hoy al presidente transitorio, José María Balcázar, a salir del país para una visita de Estado al papa León XIV, con quien tratará sobre la proyectada visita a Perú del Pontífice estadounidense-peruano.
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El papa León XIV ha estado en España del 6 al 12 de junio, pasando por Madrid, Barcelona y Canarias. La visita del Pontífice ha dejado imágenes como su ovación de siete minutos en el Congreso de los Diputados o la inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia en Barcelona. Además, durante su paso por las islas de Gran Canaria y Tenerife, el Papa ha incidido en sus discursos en el drama migratorio.

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El periplo de León XIV por España se ha cerrado con un inconveniente técnico en el avión de Iberia en el que estaba previsto que viajara desde Tenerife, su última etapa del viaje, hacia Roma. El Papa ha embarcado finalmente en un avión Falcon del Grupo 45 del Ejército del Aire que se encontraba ya en Canarias, para viajar en dirección a Italia. La aeronave ha sido cedida por el Rey, y ha emprendido vuelo a las 18.09 (hora local canaria), donde está previsto que aterrice en torno a las 23.00 (hora de Roma). El Ejército del Aire enviará otro avión a Canarias para recoger a Felipe VI.

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Tenerife, España 12 jun (Prensa Latina) España recibió al Papa León XIV con fervor religioso, pero fue sorprendida al escucharlo sobre su rechazo a la guerra, el valor de la dignidad humana y la reivindicación de los migrantes.
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Si conclude con un imprevisto la visita di Papa Leone XIV alle Canarie. L’aereo papale, diretto a Fiumicino, doveva decollare alle 17 dall’aeroporto di Tenerife-Nord, al termine del viaggio apostolico del pontefice in Spagna tra il 6 e il 12 giugno. Un problema tecnico, però, ha costretto il volo Iberia ad annullare la partenza. L’annuncio del comandante è arrivato proprio mentre il velivolo stava per iniziare la fase di decollo, con grande sorpresa da parte degli oltre 80 giornalisti e operatori video a bordo: “Sono spiacente di informarvi che il guasto richiede tempo – ha detto il pilota – e per questo motivo ci stiamo organizzando per sbarcare i passeggeri”. A quel punto è stato il re Felipe VI di Spagna in persona, congedatosi poco prima, a risalire sull’aereo e scortare il pontefice nella sala vip del terminal. Poco dopo lo hanno seguito il segretario di Stato Vaticano, il cardinale Pietro Parolin, e altri membri del seguito papale. Il guasto è tale da non poter essere riparato immediatamente e per questo il Papa è ripartito verso l’Italia con l’aereo del re di Spagna. Il personale della Santa Sede e i giornalisti faranno invece ritorno nelle prossime ore con un altro velivolo messo a disposizione da Iberia.
Leone XIV doveva arrivare nella tarda serata a Roma dopo la prima visita in un paese europeo da quando si è insediato. La tappa finale sono state proprio le Canarie, dove ora si trova bloccato: sulle isole spagnole ha tenuto un discorso sul dramma migratorio, visitando anche i centri di accoglienza oltre che organizzazioni umanitarie impegnate nell’accompagnamento e l’integrazione.
L’agenda del viaggio è stata intensa, dal ricevimento dei monarchi Felipe VI e Letizia nella capitale, alla messa del Corpus Christi in Plaza Cibeles, con oltre 1 milione e 200mila persone. Prevost ha anche tenuto una veglia con 600mila giovani e ha tenuto uno storico discorso, il primo per un Papa, nel parlamento spagnolo. A Barcellona poi ha visitato il Monastero di Montserrat, richiamando il valore della cultura e della spiritualità, presiedendo la cerimonia solenne nella Sagrada Familia per l’inaugurazione e la benedizione della Torre di Gesù, la più alta della Chiesa nel mondo, nel centenario della morte del suo architetto, Antoni Gaudì.
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Las campanas al vuelo y un bombardeo de helicópteros en el cielo: Robert Prevost está llegando a Santa Cruz de Tenerife y la gente corre por las calles para acercarse al recorrido del papamóvil. En un banco de la calle, un hombre fuma tranquilo. No es fácil este viernes encontrar a alguien como Aaron Santana, echando humo a la sombra, ajeno al tránsito enloquecido. No es fácil encontrar a alguien que no tenga un motivo para acercarse a la ruta del Papa, por devoción, porque es un día histórico, por curiosidad, porque esto pasa solo una vez en la vida, porque el hombre es campechano o porque la televisión les ha metido el gusanillo en el cuerpo. El obispo de Roma es el Bad Bunny de Santa Cruz. Pero Aaron Santana es ateo y director financiero, tiene 42 años y para él escuchar al Papa es lo mismo que oír un discurso “de esa señora que está pasando por ahí”, señala la acera. ¿Pero toda esa gente que está corriendo para acercarse al papamóvil? “Este es un mundo de borregos”, dice. Fuma tranquilo.

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Apesar de milhares de quilómetros de distância, a comunidade portuguesa no Canadá continua a carregar uma divisão silenciosa — mas persistente — entre continentais, açorianos e madeirenses. O que começou como identidade regional transformou-se, ao longo das décadas de emigração, em fronteiras invisíveis dentro da própria diáspora. Em festas, associações e até na vida social quotidiana, ainda há quem sinta que não basta ser português: é preciso ser “do grupo certo”. Entre a preservação das raízes e a criação de muros internos, esta realidade levanta uma pergunta desconfortável — estaremos realmente unidos enquanto comunidade, ou apenas a viver lado a lado, separados por origens que nunca ficaram para trás?
Maria Silva, 62 anos (Açoriana)
Porque acha que ainda existe uma separação tão visível entre portugueses continentais e açorianos (e, em menor escala, madeirenses) na comunidade luso-canadiana?
Porque essa separação já vinha de trás. As pessoas emigraram com as suas identidades muito marcadas e nunca houve uma verdadeira fusão entre comunidades. Cada grupo acabou por criar os seus próprios espaços.
Já sentiu ou testemunhou essa divisão no dia a dia? Pode dar um exemplo?
Sim, várias vezes. Em festas comunitárias ou eventos culturais, nota-se logo a divisão nas conversas e até nas mesas. Já ouvi comentários a diferenciar “os das ilhas” e “os do continente” como se fossem quase comunidades diferentes.
Na sua opinião, essa divisão tem raízes culturais e históricas trazidas de Portugal e das ilhas, ou foi algo que se desenvolveu já no Canadá? Porquê?
Tem as duas coisas. Já existia em Portugal, mas no Canadá ficou mais visível porque as comunidades cresceram separadas e criaram as suas próprias associações.
Até que ponto esta separação ajuda ou prejudica a força, a representatividade e a afirmação da comunidade portuguesa no Canadá?
Prejudica. Em vez de uma comunidade forte e unida, ficamos divididos em pequenos grupos.
João Pereira, 45 anos (Continental)
Porque acha que ainda existe uma separação tão visível entre portugueses continentais e açorianos (e, em menor escala, madeirenses) na comunidade luso-canadiana?
Porque ainda existe muito orgulho regional e pouca abertura para ultrapassar essas diferenças. Muitas pessoas continuam a ver mais o que nos separa do que o que nos une.
Já sentiu ou testemunhou essa divisão no dia a dia? Pode dar um exemplo?
Sim. Em alguns clubes e associações, percebe-se que certas decisões são sempre dominadas pelos mesmos grupos regionais. Já vi situações em que pessoas de fora do “grupo principal” acabam por não ter a mesma voz.
Na sua opinião, essa divisão tem raízes culturais e históricas trazidas de Portugal e das ilhas, ou foi algo que se desenvolveu já no Canadá? Porquê?
Veio de Portugal, mas no Canadá ficou mais forte porque cada comunidade se organizou de forma independente e isolada.
Até que ponto esta separação ajuda ou prejudica a força, a representatividade e a afirmação da comunidade portuguesa no Canadá?
Prejudica bastante. Enfraquece a nossa representação coletiva.
Sofia Almeida, 27 anos (descendente de madeirenses)
Porque acha que ainda existe uma separação tão visível entre portugueses continentais e açorianos (e, em menor escala, madeirenses) na comunidade luso-canadiana?
Porque a identidade regional ainda é muito forte, especialmente entre gerações mais velhas que mantiveram essas diferenças vivas no Canadá.
Já sentiu ou testemunhou essa divisão no dia a dia? Pode dar um exemplo?
Sim. Já estive em contextos sociais onde se fazem distinções entre “ilhas” e “continente” de forma quase automática. Já me disseram diretamente que “não sou bem de lado nenhum”, o que é estranho sendo portuguesa.
Na sua opinião, essa divisão tem raízes culturais e históricas trazidas de Portugal e das ilhas, ou foi algo que se desenvolveu já no Canadá? Porquê?
Veio dos dois lados, mas no Canadá ficou mais rígida porque as comunidades cresceram separadas e com pouca interação entre si.
Até que ponto esta separação ajuda ou prejudica a força, a representatividade e a afirmação da comunidade portuguesa no Canadá?
Prejudica, mas também preserva tradições. O problema é quando isso vira exclusão.
Tony Martins, 35 anos (nascido no Canadá)
Porque acha que ainda existe uma separação tão visível entre portugueses continentais e açorianos (e, em menor escala, madeirenses) na comunidade luso-canadiana?
Porque é mais fácil as pessoas se identificarem com grupos pequenos e familiares do que construírem uma identidade portuguesa única no estrangeiro.
Já sentiu ou testemunhou essa divisão no dia a dia? Pode dar um exemplo?
Sim. Em eventos culturais ou sociais, nota-se que as pessoas se agrupam por origem e há pouca mistura real entre esses grupos.
Na sua opinião, essa divisão tem raízes culturais e históricas trazidas de Portugal e das ilhas, ou foi algo que se desenvolveu já no Canadá? Porquê?
Acho que se desenvolveu mais no Canadá. Aqui, a distância e o tempo fizeram com que as diferenças regionais ficassem mais fixas do que em Portugal.
Até que ponto esta separação ajuda ou prejudica a força, a representatividade e a afirmação da comunidade portuguesa no Canadá?
Prejudica a representatividade global da comunidade.
Ricardo Sousa, 50 anos (Continental)
Porque acha que ainda existe uma separação tão visível entre portugueses continentais e açorianos (e, em menor escala, madeirenses) na comunidade luso-canadiana?
Porque existe uma mentalidade antiga que nunca foi ultrapassada. Há uma tendência para cada grupo se ver como “mais autêntico” do que o outro, e isso nunca desapareceu completamente.
Já sentiu ou testemunhou essa divisão no dia a dia? Pode dar um exemplo?
Sim, e vou ser direto: já vi pessoas serem ignoradas ou afastadas de associações apenas por não pertencerem ao grupo regional dominante. Isso ainda acontece, mesmo que muita gente não queira admitir.
Na sua opinião, essa divisão tem raízes culturais e históricas trazidas de Portugal e das ilhas, ou foi algo que se desenvolveu já no Canadá? Porquê?
Veio de Portugal, mas no Canadá foi amplificada. Aqui, em vez de desaparecer, foi organizada em estruturas comunitárias separadas que reforçaram essa divisão.
Até que ponto esta separação ajuda ou prejudica a força, a representatividade e a afirmação da comunidade portuguesa no Canadá?
Prejudica muito. E enquanto continuarmos a fingir que isto é só “diferença cultural”, vamos continuar fragmentados e sem uma voz forte.
Romulo M. Avila/MS


Num Canadá construído pela força do multiculturalismo, a comunidade portuguesa continua a afirmar-se através das suas raízes, tradições e identidade coletiva. Mas dentro dessa realidade existe uma diversidade muitas vezes invisível para quem observa de fora: açorianos, madeirenses e portugueses do continente carregam histórias migratórias distintas, experiências próprias e fortes ligações regionais que ajudaram a moldar o percurso da diáspora luso-canadiana ao longo de décadas. Embora essas diferenças tenham, por vezes, criado comunidades mais segmentadas, líderes associativos defendem que a diversidade interna não deve ser vista como fator de divisão, mas sim como uma das maiores riquezas da presença portuguesa no Canadá.
Entre memórias de imigração, preservação cultural e desafios de representação, cresce hoje uma nova visão de unidade — uma comunidade capaz de preservar as suas identidades regionais sem perder a força de uma voz comum. É nessa realidade que Suzanne da Cunha, presidente da Casa dos Açores do Ontário, e Matthew Correia, conselheiro da diáspora açoriana, refletem sobre o passado, o presente e o futuro da comunidade portuguesa no Canadá.

Suzanne da Cunha: “Identidades açoriana, madeirense e continental fortalecem a comunidade”
Em entrevista, a presidente da Casa dos Açores do Ontário, Suzanne da Cunha, sublinha que a perceção de alguma separação entre os diferentes grupos dentro da comunidade portuguesa resulta sobretudo de “um processo histórico de imigração feito em diferentes fases e com realidades sociais distintas”.
Segundo a responsável, muitos açorianos chegaram ao Canadá nas décadas de 1950 e 1960, frequentemente em contextos de maior vulnerabilidade económica e com forte ligação ao trabalho agrícola e operário. Já os emigrantes provenientes do continente português chegaram em diferentes períodos e com outras dinâmicas profissionais e sociais, o que contribuiu para a criação de redes comunitárias mais segmentadas. “A forma como a comunidade se organizou inicialmente, através de bairros, igrejas e associações ligadas à origem regional, ajudou a criar laços muito fortes dentro de cada grupo, mas também alguma separação natural entre eles”, explica a professora Suzanne da Cunha.
Apesar dessa realidade histórica, a presidente da Casa dos Açores do Ontário rejeita a ideia de que as diferenças regionais representem um problema estrutural. Pelo contrário, considera-as uma mais-valia.
“A cultura açoriana, madeirense e continental complementam-se. Essa diversidade é uma riqueza que torna a nossa comunidade mais viva, mais representativa e mais forte dentro do mosaico multicultural canadiano”, afirma. Ainda assim, reconhece que, quando estas identidades são vividas de forma demasiado isolada, podem limitar a capacidade de ação conjunta da comunidade portuguesa enquanto bloco social e institucional. “O desafio não é eliminar as diferenças, mas garantir que elas não se transformam em barreiras. A identidade portuguesa deve ser suficientemente ampla para acolher todas as suas expressões regionais”, defende salientando no entanto, por exemplo, que a Casa dos Açores do Ontário foi a primeira organização a ceder gratuitamente as suas instalações para os eventos da Casa da Madeira, e o mesmo faria caso outra qualquer precisasse de apoio e ajuda.
Para Suzanne da Cunha, instituições como a Casa dos Açores do Ontário, os clubes sociais, as associações culturais e os meios de comunicação social desempenham um papel determinante na construção de pontes entre gerações e origens. Estas estruturas, refere, devem apostar em iniciativas conjuntas que promovam o encontro entre diferentes segmentos da comunidade, desde eventos culturais a celebrações nacionais e projetos direcionados para os jovens luso-descendentes. “Temos de criar mais espaços de partilha entre açorianos, madeirenses e continentais. Quando trabalhamos juntos, a nossa voz torna-se mais forte e mais influente no contexto canadiano”, sublinha. Também os media comunitários são chamados a desempenhar uma função agregadora, valorizando narrativas comuns e histórias partilhadas de integração e sucesso no Canadá.
Apesar das diferenças históricas e culturais, há um ponto de convergência cada vez mais evidente: as novas gerações. Nascidos ou criados no Canadá, muitos jovens já se identificam como luso-canadianos, combinando heranças regionais com uma identidade portuguesa mais ampla e uma forte ligação ao país de acolhimento. “É nesse futuro que devemos apostar”, conclui Suzanne da Cunha. “Uma comunidade portuguesa unida na diversidade, orgulhosa das suas raízes e, ao mesmo tempo, capaz de falar a uma só voz quando necessário.”

Matthew Correia defende valorização das raízes açorianas como parte essencial da comunidade luso-canadiana
A emigração açoriana teve um papel fundamental na formação da comunidade portuguesa no Canadá, sobretudo na Grande Área de Toronto. Para Matthew Correia, conselheiro da diáspora açoriana, essa herança continua viva na identidade de milhares de luso-canadianos. “Trouxeram consigo não apenas a língua e as tradições, mas também uma profunda saudade das suas ilhas”, afirma.
Foi dessa ligação às origens que nasceram muitas das instituições comunitárias ainda hoje centrais na vida portuguesa em Ontário. Clubes, associações culturais, irmandades religiosas e festas tradicionais mantêm forte influência açoriana. Segundo Correia, esse legado está presente nas celebrações do Divino Espírito Santo e do Senhor Santo Cristo, nos grupos folclóricos, filarmónicas, touradas à corda e festas organizadas por entidades como a Casa dos Açores do Ontário e o Graciosa Community Centre.
Para muitos filhos e netos de emigrantes, a açorianidade vai além de uma identidade regional. “Ser açoriano é também uma forma de entender as nossas origens, cultura e ligação a Portugal”, sublinha.
Questionado sobre alguma distância entre açorianos e portugueses do continente dentro da comunidade luso-canadiana, Matthew Correia reconhece diferenças históricas, mas rejeita a ideia de divisão. Explica que muitos açorianos emigraram por percursos diferentes e criaram redes muito ligadas às suas ilhas de origem. Além disso, os Açores possuem tradições, sotaques e costumes próprios dentro da identidade portuguesa.
“A questão não é separação, mas sim reconhecimento”, afirma. “Os açorianos merecem ver a sua história e contributos refletidos na comunidade portuguesa. Não há portugueses de primeira nem de segunda.”
Com esse objetivo, Correia impulsionou a criação do Azores Parkette, em Little Portugal, Toronto. O espaço procura homenagear o contributo açoriano para a comunidade portuguesa e para a sociedade canadiana. “Faltava um espaço que reconhecesse a presença e o legado da comunidade açoriana”, explica.
Sobre as novas gerações, Matthew Correia acredita que é possível preservar as identidades regionais sem perder a unidade da comunidade portuguesa. “Um jovem pode sentir-se canadiano, português e açoriano ao mesmo tempo”, refere. Para isso, considera essencial investir em programas juvenis, ensino da língua portuguesa, intercâmbios culturais e participação associativa.
Defende ainda que as instituições luso-canadianas devem ser mais inclusivas e abertas à diversidade regional. “Devemos ser acolhedores e não insulares”, afirma. Para o conselheiro, a diversidade interna é uma das maiores forças da comunidade portuguesa no Canadá. “A unidade não significa que todos tenham de ser iguais. A riqueza da nossa comunidade está precisamente na diversidade das suas tradições e experiências.”
“O objetivo deve ser construir uma comunidade unida por uma herança comum e pelo compromisso de manter as futuras gerações ligadas às suas raízes portuguesas. Porque, como diz o velho ditado: ‘A união faz a força.’”, rematou.
Concluindo, o desafio que permanece é o da continuidade: preservar a riqueza das raízes sem permitir que elas se transformem em fronteiras. Porque é na capacidade de reconhecer a diversidade interna como força comum que a comunidade portuguesa encontrará não apenas a sua unidade, mas também a sua relevância futura. No fim, a mensagem que emerge é clara — a identidade portuguesa no Canadá não se define pela origem de cada um, mas pela vontade coletiva de manter viva uma herança comum, aberta ao mundo e às gerações que virão.
Romulo M. Avila/MS


Conselheiro das Comunidades Portuguesas acredita que as diferenças entre continentais, açorianos e madeirenses podem transformar-se numa força cultural para as futuras gerações.
A diversidade regional sempre fez parte da identidade portuguesa. No entanto, dentro da comunidade luso-canadiana, especialmente na Grande Área de Toronto (GTA), continuam a existir diferenças e sensibilidades que, por vezes, dificultam uma participação mais unificada. Para Laurentino Esteves, Conselheiro das Comunidades Portuguesas no Canadá, estas divergências não devem ser encaradas como uma separação, mas sim como uma realidade complexa, influenciada pela história, pela cultura e pela própria experiência migratória.
Nesta entrevista, Laurentino Esteves reflete sobre as origens dessas diferenças, o impacto que têm na vida associativa e na representação coletiva dos portugueses no Canadá, defendendo um maior conhecimento mútuo entre continentais, açorianos e madeirenses e apelando ao diálogo como caminho para fortalecer a portugalidade além-fronteiras.
Milénio Stadium: Na sua perspetiva, por que razão continua a ser tão visível a separação entre continentais, açorianos e madeirenses dentro da comunidade portuguesa na GTA, mesmo após várias gerações no Canadá?

Laurentino Esteves: Esta é uma velha questão e tem vários ângulos de abordagem. Eu quero crer que não é necessariamente uma separação; é mais uma clivagem, e mais acentuada realmente entre continentais e açorianos e vice-versa.
Primeiro, temos que ter em conta que os nossos compatriotas açorianos são, de facto, a maior parte da nossa comunidade. Chegaram primeiro cá, têm e tiveram raízes e o maior entrosamento na dita comunidade (mainstream). Afirmaram-se mais depressa no Canadá e muitos sem nenhuma intenção de voltar aos Açores.
Há depois a parte cultural e identitária. A Região Autónoma dos Açores é isso mesmo, autónoma, e há quem entenda autonomia como independência. Eu estou muito à vontade para abordar estas questões. Tenho muitos amigos, e bem próximos, gente dos Açores com quem troco muitas vezes ideias e impressões deste género.
Queria trazer à equação um aspeto que para mim é fundamental. No meu tempo de escola, o que nos foi dado a saber sobre os Açores ou a Madeira foi muito pouco, apenas o básico e nada mais. Já falei muito e escrevi sobre isto. Eu vim conhecer a cultura dos Açores e da Madeira depois de chegar a Toronto, nos anos 80. Novamente, mais dos Açores. Eu vim conhecer as tradições, os costumes e a gastronomia (riquíssima). Aliado a isto, as cantorias, de que sou um enorme entusiasta e confesso fã. Quem me conhece sabe que consigo acompanhar no Pézinho e na Desgarrada. Estou há algum tempo a tentar aprender as “Velhas da Terceira” e hei-de lá chegar.
Há depois um último senão, visto por muitos, em particular pelos adeptos da discórdia, que é o sotaque diferente de praticamente todas as ilhas dos Açores, com maior preponderância em São Miguel. Sendo a maior ilha e tendo muitos dos seus no Canadá, é o padrão pelo qual incorretamente acabam por ser medidos todos os açorianos. Esta condição não deveria nunca ser um demérito, mas sim um valor e uma riqueza da nossa língua. Este estigma vem muito do berço e é uma barreira difícil, imposta por dogmas antigos e pouco informados.
Conheço e sei que muitos açorianos preferem falar inglês do que português e fazem um esforço acrescido para não terem de usar o seu português com sotaque. Está provado que as gerações mais antigas de açorianos aprenderam mais rápido e melhor inglês do que os continentais. Isso não foi mau de todo. Abriu-lhes outras oportunidades no campo laboral, social e até político.
MS: Na sua opinião, esta separação resulta mais de fatores culturais e históricos trazidos de Portugal ou de dinâmicas criadas já na diáspora canadiana?
LE: Parte da resposta creio que está dada na primeira pergunta. No entanto, depois cada comunidade tem as suas particularidades e dinâmicas próprias.
MS: Que impacto tem esta divisão na construção de uma identidade portuguesa unificada no Canadá, sobretudo junto das gerações mais jovens?
LE: O impacto por vezes é visível e acentuado na comunidade. Afasta as pessoas das iniciativas comunitárias e, por arrasto, do próprio movimento associativo. Têm sido feitos alguns esforços pontuais para que haja cada vez mais interação entre todos os portugueses, sem exceção.
Por exemplo, entre nós, as celebrações do Dia de Portugal são um espaço onde todos se deveriam sentir incluídos. A Parada do Dia de Portugal tem tido a participação da Madeira, através da Casa da Madeira. Esta situação é mais simples porque é a única representação madeirense na área de Toronto.
Há quem diga que a participação dos Açores fica aquém do número de clubes e associações oriundos das nove ilhas açorianas. Seria um tema para aprofundar e ter uma discussão profunda, séria e necessária com os interessados.
A ACAPO, como uma espécie de federação das associações e clubes portugueses do Ontário, deveria ser a primeira a promover este diálogo entre todos os interessados.
Na minha humilde capacidade de Conselheiro das Comunidades Portuguesas, estarei disponível para contribuir para esse diálogo. Curiosamente, os mais jovens, na minha opinião, estão mais flexíveis e serão também os mais interessados e possivelmente os mais beneficiados.
MS: Até que ponto esta fragmentação interna enfraquece a representação da comunidade portuguesa junto das instituições canadianas e o reconhecimento do seu contributo coletivo?
LE: Naturalmente, uma comunidade fragmentada ou dividida é mais fraca e tem menos argumentos para se impor quando é necessário mostrar uma frente robusta e unida. Isto pode ter consequências nefastas junto das instituições, a começar pelas do Canadá, o nosso país de acolhimento. Estou convicto e otimista de que seremos capazes de ultrapassar esta “clivagem” e outras que teremos pela frente.
Queria ainda trazer outro ponto de vista que tenho sobre isto há muito tempo. Um dos grandes problemas é o desconhecimento e a diferença. Ora, nem os continentais conhecem os Açores nem os açorianos conhecem o continente, geralmente falando, claro.
Quando se fala em tarifas aéreas subsidiadas para isto e para aquilo, deveria ser um desígnio nacional do Estado apoiar os cidadãos portugueses a viajar entre os arquipélagos da Madeira e dos Açores e o continente. Esta medida, usada noutros locais, para além de aproximar as pessoas e combater a insularidade, seria ainda um fator económico relevante.
Ainda a propósito, o facto de o Senhor Presidente da República ter escolhido a ilha Terceira para as celebrações oficiais do Dia de Portugal, de Camões e das Comunidades Portuguesas, e depois ter seguido para a Madeira, é um passo na direção certa.
Por fim, repito, quero estar confiante e acredito que saberemos, em conjunto, ultrapassar estas diferenças, que não passam disso mesmo: diferenças. Importante é saber transformá-las num potencial cultural rico da nossa portugalidade.
Viva Portugal.
Vivam as comunidades portuguesas.
Vivam todos os portugueses.
Laurentino Esteves/MS