Canarias es la última parada del Papa León XIV en España y también la más cargada de significado. El Pontífice visitará el muelle de Arguineguín, símbolo del colapso migratorio que vivieron las islas en 2020, completando así un viaje que Francisco había planeado y nunca realizó. Una visita inedita que llega en pleno debate europeo sobre migración y que, según los expertos, tiene una lectura política difícil de ignorar.
El 23 de septiembre, Derimán Alemán (29 años), un interno de la prisión Las Palmas II en Gran Canaria, falleció durante su traslado al hospital en un furgón de la Guardia Civil. Su hermana Nisa relata sus últimas horas. “Llevaba tiempo diciéndome que le dolía el cuerpo, que tenía dolores en el pecho, en la espalda, en el estómago. No podía caminar, tenía los labios y las fosas nasales violetas... Pedía médicos, pero los funcionarios le decían que se aguantara”. Pasó días entre dolores hasta que fue demasiado tarde. Han transcurrido ocho meses, y Nisa Alemán mantiene su lucha en los tribunales y contra la deficiente atención médica en los centros. “Sufría de trastorno esquizoafectivo, y eso le hizo verse involucrado en delitos menores que pagó con su libertad”, recuerda. “Por eso, me tranquilizaba pensar que estaría más seguro en prisión. Pero fue precisamente allí donde perdió la vida”. Su fallecimiento le ha impulsado a reclamar cambios en la gestión de los centros penitenciarios. “Casos como el de Derimán suceden más de lo que nos imaginamos”.