¿Para qué sirve la visita de un papa? Robert Prevost impulsa la solidaridad de los canarios con la migración
Las costas canarias, tan acostumbradas a ver desgracias que llegan del mar en cayuco, recibieron este jueves un soplo de alivio vestido de blanco. Hasta el muelle de Arguineguín (Gran Canaria) se acercó el Papa y ni el sol que caía como plomo líquido le robó protagonismo. Algo más de 2.000 personas recibieron del Pontífice un espaldarazo a la labor humanitaria que desempeñan día a día, sin desmayo y sin recursos para atender a los inmigrantes que llegan con miedo, con hambre y con frío por la vía Atlántica, una de las más mortales, que siempre tiene en guardia a los servicios de rescate. Robert Prevost les habló de dignidad y les alertó contra la “industria de la muerte”, mafias y traficantes que se llevan por delante cientos de vidas.

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