Tem entre 10 e 65 anos? Na Sardenha não pode usar chapéu



Fue llegar el papa León XIV a Cataluña y se obró el milagro: Barcelona volvió a ser por un instante la de los Juegos Olímpicos de 1992. Es decir, aquella ciudad de la que toda España sacaba pecho con ilusión, donde el buenrollismo entre autoridades era más norma que excepción, con un jovencísimo príncipe Felipe portando la bandera española por el estadio olímpico de Montjuïc (hoy Lluís Companys). Esta vez, en cambio, fue la exhibición del nacionalismo catalán en su vertiente religiosa —con la canción del Virolai, la virgen de Montserrat (la Moreneta) y la obra de Antoni Gaudí— lo que impresionó, deslizando un retrato del tiempo político actual.

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Son las 13.00 horas e Igor Cortadellas, artista visual, está rodeado de cámaras haciendo declaraciones en la avenida Gaudí, delante de La Sagrada Família, convertida casi en su casa desde hace meses. “Vivo aquí delante y fue insuperable”, le dice una vecina entusiasmada al reconocer que es el autor del espectáculo que culminó anteayer la bendición de la torre de Jesús por parte del Papa. No para de recibir felicitaciones. “Estamos sorprendidos por ello”, admite. “No porque la Basílica sea universal y sitúa a Barcelona en el mundo. Ni Lamine Yamal ni Messi: es el icono. Y hemos colaborado con el máximo respeto. Era sumarnos sin romper nada. El aprendizaje que hemos vivido ha sido bestial. Es inenarrable”.


© Horaci Garcia (REUTERS)

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Después de días de búsqueda, a Lyhanna la encontraron muerta, tirada en un silo para granos dentro de una explotación agrícola del sur de Francia. Tenía 11 años. Su asesino era el padre de una de sus amigas; un pederasta que, pese a haber sido previamente denunciado y señalado decenas de veces por otras víctimas, nunca fue ni siquiera interrogado por la policía. La muerte de Lyhanna ha suscitado una fuerte conmoción en la sociedad francesa. Y mucha rabia también. Una rabia profunda de los ciudadanos hacia unas instituciones incapaces de reconocer sus carencias sistémicas, ciegas ante la realidad que las asociaciones de protección de la infancia llevan años denunciando a gritos: en Francia, un niño es víctima de agresión sexual cada tres minutos. En un año, son 160.000 los niños a los que unos adultos, impunemente, deciden arrebatarles la infancia, cuando no destruirles la vida entera. Pero hay más. En este país, en cada clase escolar, hay por lo menos tres niños víctimas de incesto. ¿Cómo volver a mirar esas fotos del colegio con la misma ternura e inocencia? Ahora las observo y me pregunto a cuántos de mis compañeros les habrá tocado vivir esa pesadilla.

© Gonzalo Fuentes (REUTERS)
Mostrarse vulnerable frente a los hijos no es especialmente agradable ni fácil de gestionar. Expresar emociones complicadas y dejar ver aspectos de uno mismo más negativos enfrenta casi siempre a la posibilidad de que un padre o una madre se sienta juzgado, herido o incluso rechazado por ellos. Pero, ¿debería ser así? ¿Qué significa exactamente mostrarse de forma más sensible o exponerse emocionalmente ante los hijos? ¿Es conveniente hacerlo cada vez que hay miedo, incertidumbre, tristeza o decepción, entre otras emociones?

© miodrag ignjatovic (Getty Images)




“A mí me gusta más pintar que exponer”, ha manifestado Miquel Barceló este jueves en la galería Artur Ramon de Barcelona, donde ha presentado una exposición de grabados realizados entre 2010 y 2026 en el taller de Joan Roma y Takeshi Motomiya, que se inaugura este viernes y se podrá ver hasta el 9 de octubre. Su presencia en la ciudad, justo un día después que el Papa bendijera la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, ha generado expectación entre la prensa porque es uno de los candidatos a decorar la fachada de la Gloria del templo, todavía incompleta y por la que se postulan dos artistas más, Cristina Iglesias y Javier Marín. “No sé nada que vosotros no sepáis”, ha afirmado Barceló, que ha contado que acababa de llegar a Barcelona y no estuvo ayer en la Sagrada Familia.

© Enric Fontcuberta (EFE)
Las oportunidades son distintas dependiendo de dónde nacemos y crecemos. No es lo mismo tener a mano un centro de salud, un polideportivo o un parque por el que caminar que tener que cruzar la ciudad para llegar a ellos, o contar o no con un medio de transporte con el que hacer ese trayecto. La segregación por barrios en las ciudades acaba concentrando en una misma área multitud de factores que construyen el contexto en el que vive su población. Y ese contexto condiciona mucho la salud de quienes viven bajo su influjo.

© Barry Lewis (In Pictures/Getty Images)
Era previsible que si les dues televisions públiques de major cobertura a Catalunya (TVE i TV3) donen misses dominicals… quan es tracta de seguir la visita del Papa hi dediquin més hores de les que serien raonables informativament (TVE, tots els dies, i TV3 particularment quan va ser a Catalunya). Que el Vaticà hagi pensat un viatge pastoral molt atractiu, on es toquen totes les tecles, unes amb més intensitat que d’altres, no ha de portar a aquestes televisions a un seguiment incondicional. Perquè el problema d’aquests dies no ha estat solament la dedicació intensiva a l’assumpte que, cal admetre, presentava episodis d’un particular interès. El problema també ha estat la quantitat de convidats al plató i a les tertúlies —per exemple periodistes de publicacions confessionals— que més que anàlisi feien catequesi. A l’hora d’explicar els ritus litúrgics es dedicaven a desxifrar misteris de la fe sense prendre cap prudent distància. I igualment en l’aspecte ciutadà o social. Per això mateix, el telespectador embafat havia d’agrair l’aparició d’altra mena de convidats com a La torre del cel (TV3) amb Beth Galí manifestant-se contrària a què s’hagués continuat amb la construcció de la basílica de la Sagrada Família, un projecte inacabat de Gaudí. L’arquitecta sostenia una opinió que ja es va formular els anys 70, però que ha perdut força perquè alguns dels signants d’aquell manifest ja fa temps que van fer el seu particular mea culpa. “Com vam poder equivocar-nos tant” té dit un Oscar Tusquets totalment penedit.

© VISITA PAPA LEON XIV (via REUTERS)

© INÊS LACERDA/OBSERVADOR



Al pensar en la palabra cuidar, es casi inevitable que afloren sentimientos como el amor o la empatía. Es un verbo cargado de significado positivo, pero también de una realidad que miles de personas viven cada día en toda su profundidad y en la intimidad de sus hogares. Para muchas de ellas, cuidar implica una pausa, hacer un paréntesis en su propia vida para acompañar, apoyar y sostener la de otra persona. Lo hacen desde el cariño, sin percibirlo como una carga, pero solo quienes cuidan saben realmente todo lo que encierra ese verbo.
Con el objetivo de dar visibilidad a las miles de personas que ejercen cuidados en el entorno familiar en España y a las historias que hay detrás de cada una de ellas, Cinfa ha puesto en marcha el certamen solidario de documentales 'Cuidados, la otra mirada'. Esta acción solidaria es un paso más en la iniciativa que Cinfa puso en marcha para reconocer y apoyar a las personas que cuidan de sus familiares, una labor que el 43,2% de los españoles realiza de forma diaria, según datos del estudio Radiografía de los cuidados familiares en la sociedad española, elaborado por Cinfa, con el aval de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
"Este certamen nace tras diez años en los que Cinfa ha respaldado la labor de más 300 asociaciones de pacientes y hemos acompañado a muchos de ellos en su entorno, acercándonos a las personas detrás de la enfermedad. En este camino, hemos descubierto el valor del cuidado asumido por los familiares, especialmente en el contexto de una sociedad cada día más envejecida", explica Enrique Ordieres, presidente de Grupo Cinfa.
'Cuidados, la otra mirada' abre sus puertas a historias capaces de emocionar, inspirar y dar voz a una realidad que a menudo permanece en segundo plano: la de quienes cuidan y la de quienes son cuidados. Podrán presentarse documentales realizados en España durante los últimos tres años, sin importar su duración, que reflejen la experiencia de los cuidados en el entorno familiar y afectivo desde una mirada auténtica y humana.
La fecha límite para presentar la pieza será el 1 de marzo de 2027. Un jurado formado por profesionales del cine documental, representantes de entidades sociales y de pacientes, junto al presidente de Cinfa, será el encargado de elegir las dos obras ganadoras. Los trabajos seleccionados optarán a dos premios de 7.500 euros, de los que 2.500 euros serán percibidos por el autor o autora y 5.000 euros, por una entidad de pacientes o personas cuidadoras elegida por la persona ganadora y vinculada con el contenido del documental.
Coincidiendo con la puesta en marcha del certamen, Cinfa ha lanzado su propio documental: Cuidar, una pieza audiovisual en la que se narra la realidad compleja, pero cada vez más habitual que viven las personas cuidadoras, con sus luces y sus sombras. El documental cuenta con el testimonio de varias personas que desgranan emociones, inquietudes y motivaciones de quienes realizan esta labor en su día a día. Así, Cuidar invita a reflexionar sobre el impacto que ha tenido para los protagonistas dedicarse a los cuidados, y la experiencia transformadora de compartir su historia.
"Para conocer mejor su situación, quisimos escuchar a mujeres y hombres cuidadores de toda España, que compartieron con nosotros sus vivencias del cuidado. Sus testimonios nos impactaron tanto que nos pareció importante darles voz, y les invitamos a participar en un documental, que ahora ve la luz coincidiendo con el lanzamiento del certamen", apunta Enrique Ordieres.
Aunque todos tienen en común que son personas cuidadoras, cada una tiene una historia propia. Álex Moreno, uno de los participantes, cuidó de su padre con cáncer de riñón hasta que falleció. Más tarde él mismo fue diagnosticado con esta enfermedad y, ahora, ya recuperado, cuida de sus dos abuelas. Para él lo más complicado es hablar del "cansancio de los cuidados" y considera que "cuesta mucho compartirlo desde la figura de cuidador, porque no quieres que te juzguen como que estás cuidando por obligación".
No obstante, Álex valora haber aprendido y continuar aprendiendo mucho de la experiencia de cuidar, porque "cuando cuidas también conoces partes de una persona que, a veces, la vida no te da. Cuidar no es solo cuidar cuando las cosas están mal. Cuidar es estar, cuidarnos, en el día a día", asegura.
Álex Moreno define así cómo los cuidados sostienen la vida cotidiana. Hijo único de padres separados, Álex relata cómo ha sido criado con su madre y con su abuela, "un trío de cuidados". "Son mi espacio más cercano. Yo aprendí a cuidar ahí. Al ser tres, no hay lugar a no estar". Ser parte del documental y compartir su historia, le lleva a reflexionar así: "Creo que es muy necesario hablar del cuidado para humanizarlo, para ver todas las aristas y prismas que tiene. No hablo por mí, porque creo que aquí tendrían que estar también mi abuela, mi madre, mi tía…".
"Igual que todos somos o seremos pacientes algún día, todos cuidaremos de un ser querido o seremos cuidados por ellos en algún momento. En Cinfa, queremos estar a su lado y darles ese reconocimiento que merecen", añade Ordieres.
El compromiso de Cinfa con los cuidados se materializa en distintas iniciativas sociales destinadas a visibilizar y apoyar a quienes cuidan. Entre ellas destaca el Observatorio Cinfa de los Cuidados, una plataforma de investigación y sensibilización que, en su primer estudio (Radiografía de los cuidados familiares en la sociedad española), contó con la participación de 3.220 personas cuidadoras de todo el país. Además, la compañía ha creado Cuidados.cinfa.com, un espacio digital con información y recursos especializados para familiares cuidadores.
A esta labor se suman las ayudas para entidades sociales en apoyo de las personas cuidadoras, impulsadas en 2025 para respaldar proyectos que mejoren su calidad de vida, así como diversas iniciativas de reconocimiento a pacientes y personas cuidadoras, como La voz del paciente, La mirada del paciente o Ellas Cuentan. También ha reforzado su colaboración con organizaciones de referencia como Cruz Roja, la Asociación Española contra el Cáncer y la Confederación Española de Alzheimer.


Vicenta Pellicer, de 60 años, profesora de Valenciano en un instituto público de Castellón, ha perdido 3.600 euros con la huelga indefinida que empezó el 11 de mayo y ha quedado suspendida este miércoles. Pellicer tenía previsto reformar el baño de su casa y cambiar el ordenador, pero ha aplazado ambos gastos y planea, además, unas vacaciones austeras. “Es una cantidad muy grande”, dice, “y evidentemente afecta a mis planes a corto y medio plazo”. El impacto en el hogar de Ismene Baños, maestra de Primaria en Mislata (Valencia), de 39 años, será mayor. Su pareja también es docente, han hecho 22 días de huelga, y calculan que la factura se acercará a los 7.000 euros. “Tenemos una reducción de jornada para cuidar de nuestra hija de año y medio, pero el curso que viene estamos pensando en renunciar a ella”, afirma. Y Cristina Arroyo, educadora infantil en una escuela del barrio de Aluche, en Madrid, acumula 28 jornadas de huelga desde abril, lo que reducirá, calcula, a casi la mitad su exiguo sueldo de 1.300 euros, y le ha obligado a volver a vivir a casa de sus padres a sus 40 años. “Si normalmente me cuesta llegar a fin de mes, imagina ahora”.

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