El fracaso del caza europeo expone la debilidad de la defensa de la UE
La señal es mala: el programa europeo insignia de cazas de combate, un proyecto conjunto desarrollado por Francia y Alemania, con la participación de España, fracasa por las desavenencias entre las empresas Airbus, la representante alemana, y Dassault, la francesa. Era el proyecto europeo más ambicioso en una UE que dice querer aumentar su gasto militar y coordinarlo para desarrollar tecnología, programas y modelos de defensa conjuntos como el que ha naufragado este lunes después de que Alemania y Francia hayan decidido cancelarlo. En Bruselas se confía en que el golpe —otro más a la cooperación franco-alemana en un motor cada vez peor engrasado— no desvíe a la UE del objetivo: “Aumentar las inversiones en nuestra industria y nuestras empresas de defensa. Tenemos una meta para 2030”, responde un portavoz de la Comisión Europea, en referencia a iniciativas como el desarrollo conjunto de drones, de tanques o el programa SAFE (Security Action for Europe), 150.000 millones en créditos para que los Estados miembros colaboren en este tipo de proyectos.

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