La hija de la infanta Elena, Victoria Federica, se ha convertido en uno de los miembros de la familia más presentes durante la visita papal a España. De hecho, ayer compartió con el Papa un encuentro más privado en la Nunciatura Apostólica, junto a su madre, la infanta Elena, su tía, la infanta Cristina, y sus primos Pablo y Miguel Urdangarin. Durante la reunión, el Papa tuvo ocasión de hablar con ellos e incluso les entregó varios rosarios bendecidos como recuerdo.
Carla Restoy y Abril Casals son una misionera digital y una influencer católica. Ambas suelen producir contenido relacionado con sus creencias religiosas en las redes sociales, y lo están haciendo con especial énfasis durante la visita del Papa. Carla se define a sí misma como misionera digital, un concepto que va asociado a quienes predican el mensaje de Dios en las redes sociales. Abril, por su parte, ya publicaba contenido sobre moda y estilo de vida antes de hablar sobre su fe, por lo que ella se identifica como influencer católica. Durante la visita de León XIV a España, los creadores de contenido religioso se convierten en una nueva vía de comunicación para la Iglesia.
El Papa ha aterrizado este martes en Barcelona para emprender los dos días de visita a la ciudad, después de tres intensas jornadas en Madrid con un fuerte contenido político, además de espiritual. Se espera que en Cataluña rebaje ese mensaje, siendo el acto central la inauguración de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, este miércoles, pero León XIV también tiene presente que el mismo problema que ha señalado en Madrid está presente en Cataluña: la fractura social en torno al debate político. Por eso es relevante cómo ha llamado en la catedral de Barcelona, en su primer discurso, a “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”.
León XIV (a la izquierda), junto al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, a su llegada al aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.
Miembros del Gobierno Nacional y Autonómico y de la Iglesia durante la despedida al Papa antes de partir rumbo a Barcelona desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (a la derecha), se despide del papa León XIV junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles (a la izquerda), en el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez donde cogerá un avión rumbo a Barcelona para continuar su visita oficial a España.
Pablo López actúa durante el encuentro del papa León XIV con los voluntarios que han colaborado en los actos del pontífice en la capital, este martes, en IFEMA.
El papa León XIV ha aterrizado ya en Barcelona para la segunda etapa de su viaje por España. En la ciudad catalana está previsto que Prevost sea recibido por el ministro de Hacienda, Arcadi España, y que pronuncie una homilía en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Ya a las 20.00 horas, tendrá lugar la segunda Vigilia de oración de este viaje, tras la celebrada con los jóvenes el pasado 6 de junio en la Plaza de Lima. En esta ocasión, se desarrollará en el Estadio Olímpico Lluís Companys, donde realizará un discurso. Esta mañana, todavía en Madrid, el Papa ha celebrado un acto en Ifema con los miles de voluntarios que han participado en la organización de su visita a la capital y ha agradecido su trabajo frente a “la lógica del interés y del lucro” en el mundo. “Este encuentro es el último de la etapa madrileña de mi viaje apostólico, y me alegra mucho que sea con vosotros, voluntarios y voluntarias de Madrid”, ha agradecido el Pontífice.
Ángel Valdés se ha levantado esta mañana con una determinación absoluta: acercarse lo más posible al Papa. Por delante se le presentan varias complicaciones. Vive en una ciudad a las afueras de Madrid y no tiene coche ni carné de conducir. Eso lo primero. Tampoco facilita las cosas que su esposa no lo quiera acompañar. A lo que hay que sumar que ni ve ni escucha. Resulta que Ángel nació sordociego hace ahora 60 años. En las siguientes horas, la misión de ir en busca del nuevo Papa enfrentará todo tipo de dificultades, pero logrará sortear todos los obstáculos que se interpongan en su camino. Pareciera que hay algo invisible que lo protege como a Dominó, una superheroína de Marvel cuyo superpoder era contar con la suerte de su lado.
El llamamiento explícito a que las fuerzas políticas representadas en el Parlamento dialoguen de forma civilizada en el fondo y en las formas en un momento de especial polarización es probablemente la propuesta concreta más preciada del discurso pronunciado este lunes por el papa León XIV ante las Cortes españolas. Es la primera vez en que un papa habla ante la sede de la soberanía popular y el carácter de acontecimiento histórico con el que ha sido tratado está justificado.
Recién llegada a Madrid, entablé amistad con una muchacha que, al enterarse de que yo me había confirmado con 18 años (lo más cercano que conoce la Iglesia al consentimiento), rogó que le explicase el asunto de la Santísima Trinidad. Si en edad de votar yo me había reafirmado en mis creencias, debía de ser que controlaba el asunto. “No entiendo lo de Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¿Quién es el Padre? ¿San José?”, dijo. Me dio un ataque de risa. Mira que confundir al creador del mundo según la Biblia con el marido de la Virgen María, ese hombre que no contribuyó ni con una gotita de semen al ADN de Jesús y sin embargo siguió siendo su P. P. “¿Eso qué es? ¿Partido Popular?”. Seguía yo descojonada, como si el concepto padre putativo tuviese lógica y todo el delirio que acababa de enunciar fuese recta razón, hasta que reparé en la mirada de la muchacha. Había cierta pena, también un respeto compasivo. No intentó rebatirme: en su colegio laico le habían enseñado a respetar todos los credos. En el mío, católico y regre, un cura viejales me había montado un pollo cuando en un concurso de debate me posicioné a favor del aborto. Casi logró hacerme pasar vergüenza, aunque los adolescentes son muy vanidosos y la atención que recibí me pareció dulce. Tuvieron que pasar bastantes años para que comprendiese los motivos del sacerdote: me había atrevido a insinuar que mi cuerpo me pertenece. Y encima lo había dicho con un lenguaje llano y práctico, en el que llamaba al pan, pan (no cuerpo de Cristo) y al vino, vino (no sangre de la alianza nueva y eterna). Llevan siglos usando conceptos teológicos como canicas de trile para convencer a los hombres de buena voluntad de que la última palabra la deben tener siempre ellos, y que su moral debe regir todo. Por eso les interesa tanto poner la zarpa sobre el cerebro de la IA, no sea que nos dé permiso para abortar. Tuve que acabar admitiendo frente a aquella amiga que yo tampoco tengo ni idea de quién es el padre.
No deja de ser una paradoja que las visitas papales a España sean el momento de mayor visibilidad de los ateos y los movimientos por la laicidad. Colectivos como Europa Laica, la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) o Ateus de Catalunya presentaron manifiestos en vísperas a la llegada de León XIV y convocaron actos de protesta contra la visita, el gasto público que supone y lo que consideran “privilegios de la Iglesia católica”. Critican la intervención del Pontífice en el Congreso o la cesión gratuita, por parte del Ayuntamiento de Barcelona, del estadio Olímpico para celebrar una vigilia.