Las plataformas de la tecnológica Meta han sufrido una caída de sus servicios que ha impedido a millones de usuarios compartir sus mensajes e interactuar con normalidad con las aplicaciones WhatsApp, Instagram, Facebook y Messenger. La web DownDetector, especializada en visibilizar en tiempo real percances en servicios conectados a internet, señalaba que las quejas de los usuarios por la caída han comenzado a acumularse en torno a las 16.00, hora peninsular española.
La vocación de Francesca Scorsese es formar parte del mundo del cine, como su padre, el legandario director. Muy activa en redes sociales, donde con frecuencia invita a su padre a participarte en sus vídeos, su presencia pública siempre ha generado mucha simpatía, desde que debutó en la interpretación, con un papel en la serie ‘We are who we are’ hasta hoy. Sin embargo, en las últimas semanas, el dulce sabor de la popularidad se le agrió cuando se confirmó que formaría parte del elenco de la segunda temporada de la serie de Prime Video Mr. & Mrs. Smith. A pesar de que está acostumbrada a que su cuerpo genere comentario crueles, en esta ocasión las respuestas cargadas de odio hacia su físico fueron tan violentas que se vio obligada a hacer un comunicado público en su perfil de TikTok (donde tiene actualmente más de 446.000 seguidores) el pasado sábado 23 de mayo, en el que decía que es perfectamente consciente de ser “rechoncha”: “Y qué coño importa eso”. En el mismo comunicado, abordaba otro de los reproches comunes que suele recibir: el de ser una nepobaby.
No existe ya ninguna conversación sobre el futuro de cualquier ámbito profesional, social o emocional que no incluya las dos palabras mágicas: Inteligencia Artificial (IA). Y Francia, una de las potencias europeas que más está invirtiendo en esta nueva tecnología, debate en profundidad estos días algunos de sus efectos. A las puertas de una importante reunión del G-7 (el foro de siete de las principales economías del mundo) en la localidad francesa de Evián, la ciudad norteña de Lille acoge este viernes la cumbre La IA con Nosotros. En ella colabora el Grupo Prisa (editor de EL PAÍS) a través de su plataforma de pensamiento global, World in Progress (WIP), y con la presencia de su presidente, Joseph Oughourlian. “La IA plantea un gran desafío ético y económico a los medios”, ha señalado Oughourlian al comienzo de su exposición.
Un juzgado de Madrid ha condenado a la secretaria general de Podemos y diputada Ione Belarra a pagar 9.000 euros al juez jubilado Manuel García-Castellón al considerar que perjudicó su honor al llamarle corrupto en septiembre de 2024. En la sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el juez Juan Antonio Lara sostiene que las manifestaciones que vertió en la red social X generaron “un daño moral” que “debe ser indemnizado”, aunque rebaja la cifra de 350.000 euros que había reclamado el que fuera titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia Nacional. Belarra ha reaccionado este viernes con una publicación en la misma red social en la que vuelve a emplear el término “corrupto” contra García-Castellón: “Nos perseguirán, pero no conseguirán que nos callemos”.
Parece que fue ayer cuando veíamos a un despendolado Morata bailar Potra salvaje en calzoncillos para celebrar el éxito de España en la Eurocopa de Alemania y ya estamos aquí otra vez partiendo de cero en un nuevo torneo internacional. En aquella cita no se esperaba nada de España, a esta la selección llega como favorita. En aquella no había grandes estrellas en el combinado nacional, en esta todos los ojos del mundo estarán pendientes de Lamine Yamal.
Una vez más, la violencia racista ha tomado las calles del Reino Unido. Una vez más, el mensaje de odio ha ganado cuerpo y ha crecido hasta su explosión en redes sociales y el incendio en el mundo físico y real. Esta semana ha sido en Belfast, la capital de Irlanda del Norte, una ciudad que creía olvidadas escenas como las que se han visto desde la madrugada del lunes al martes: gritos de odio, edificios y vehículos incendiados por una muchedumbre hostil, gente huyendo con lo puesto de sus hogares en llamas. La causa no ha sido, como hace décadas en la época de los troubles, el odio religioso entre irlandeses; el objetivo de la horda es ahora la población de origen inmigrante.
Después de días de búsqueda, a Lyhanna la encontraron muerta, tirada en un silo para granos dentro de una explotación agrícola del sur de Francia. Tenía 11 años. Su asesino era el padre de una de sus amigas; un pederasta que, pese a haber sido previamente denunciado y señalado decenas de veces por otras víctimas, nunca fue ni siquiera interrogado por la policía. La muerte de Lyhanna ha suscitado una fuerte conmoción en la sociedad francesa. Y mucha rabia también. Una rabia profunda de los ciudadanos hacia unas instituciones incapaces de reconocer sus carencias sistémicas, ciegas ante la realidad que las asociaciones de protección de la infancia llevan años denunciando a gritos: en Francia, un niño es víctima de agresión sexual cada tres minutos. En un año, son 160.000 los niños a los que unos adultos, impunemente, deciden arrebatarles la infancia, cuando no destruirles la vida entera. Pero hay más. En este país, en cada clase escolar, hay por lo menos tres niños víctimas de incesto. ¿Cómo volver a mirar esas fotos del colegio con la misma ternura e inocencia? Ahora las observo y me pregunto a cuántos de mis compañeros les habrá tocado vivir esa pesadilla.
Laura Bates (Oxford, 39 años) ha investigado durante años el mundo de la machosfera, ese oscuro reducto de las redes, cada vez con más tentáculos, donde habitan hombres resentidos —los llamados incel o célibes involuntarios— que sueñan con violar o asesinar a las mujeres que los rechazan; donde supuestos gurús enseñan cómo tratarlas con mano dura o donde, desde hace unos años, circulan deepfakes, vídeos pornográficos realizados con inteligencia artificial, en los que niñas y mujeres que no han dado su consentimiento son sometidas, a partir de fotos suyas, a abusos y violaciones virtuales, pero con consecuencias e impacto psicológico reales y devastadores. Bates fundó en 2012 Everyday Sexism Project, una web que ha atendido las denuncias, anónimas o no, de más de 200.000 mujeres que han encontrado en ese repositorio la ayuda para expresar sus miedos, su rabia o su frustración, y que han informado a gobiernos e instituciones de realidades que no necesariamente acaban en un juzgado o con los culpables castigados. En 2023 le dio forma a estas ideas en su aclamado libro Los hombres que odian a las mujeres (Capitán Swing).
Cada viaje en avión es igual. Comienza con el abordaje por grupos y, cuando todos toman su asiento asignado, los tripulantes de cabina —o, en su defecto, un vídeo— inician la demostración de seguridad: uno, cómo abrocharse el cinturón; dos, el respaldo debe estar vertical y la mesa plegada; tres, el equipaje debe estar guardado en los compartimentos superiores y debajo del asiento delantero para dejar despejados los pasillos y salidas en caso de una evacuación de emergencia; cuatro, los dispositivos deben estar en modo avión; cinco, las persianas subidas en el momento del despegue y del aterrizaje. Explican también cómo utilizar las máscaras de oxígeno y el chaleco salvavidas, dónde se encuentran las salidas de emergencia y qué hacer en caso de tener que evacuar el avión. Algunas personas no ponen atención a las indicaciones porque se las han aprendido de memoria. Para otras, tal vez estas medidas parezcan obvias. Pero los pasajeros aéreos ponen cada vez más en riesgo sus vidas al filmar las evacaciones de emergencia y llevarse sus maletas en lugar de evacuar los aviones, según aseguran expertos de la industria, y algunos sugieren que podrían ser necesarias multas para corregir estas actitudes.
La gente a la que le gusta Bad Bunny, que aprecia su música, que se ha pasado más horas en Ticketmaster para conseguir su entrada de las que disfrutará en el concierto, la que soltó una lágrima cuando Benito Antonio Martínez Ocasio convirtió la Super Bowl en una fiesta del orgullo latino, todas las mujeres feministas que disfrutamos del reguetón, las que cantamos orgullosas “yo perreo sola”, toda esa gente ha salido a defender la Casita de Bad Bunny con toda la gracia de su retórica. No porque la Casita estuviera o les pareciera bien, porque de hecho ha sido un error lamentable, sino porque pensaban que Benito Antonio es un buen tipo. Y que si Bad Bunny es bueno entonces la Casita tiene que serlo también.