El Mundial de fútbol que comienza este jueves será el más largo de la historia, además del más mercantilizado. Pero, además, será el primero en el que se obligará a realizar dos pausas (a mitad de cada tiempo) para la hidratación de los jugadores debido a las amenazas de altas temperaturas que se esperan en las 16 sedes (repartidas por México, Estados Unidos y Canadá). ¿Y si se aprovecharan parte de los tres minutos que durarán las pausas para explicar cómo el cambio climático está detrás de un aumento de las temperaturas extremas? Porque este gran espectáculo deportivo, organizado por la FIFA, no es ajeno a los impactos del calentamiento global.
Me gusta pensar que ni rebuscando a conciencia en los sótanos de la tabla periódica encontraríamos un elemento tan sólido como el fútbol, que lo aguanta todo. Nada ni nadie puede con él. No existe criptonita que lo debilite ni vergüenza que lo atraviese. Y debe ser por eso que, a pocas horas del arranque para este Mundial estrafalario de las tres sedes, los cuarenta y ocho combinados nacionales y el premio FIFA de la Paz, a todos los que amamos este juego loco y desesperado se nos forma un nudo en el estómago imaginando la felicidad que se nos viene encima: si nada les parece comparable a la emoción de ver ganar a los suyos, imaginen el desenfreno cuando son los otros quienes terminan levantando la copa.
A las puertas del Mundial de fútbol, Estados Unidos ha puesto la mira en los influencers extranjeros. Las autoridades migratorias han advertido que quienes ingresen al país con una visa de turista no pueden utilizar su estancia para producir contenido destinado a generar ingresos económicos en YouTube, TikTok, Facebook u otras plataformas, una práctica que durante años ha sido habitual entre creadores digitales de todo el mundo.
El mayor Mundial de fútbol de la historia echa a andar mañana jueves en el estadio Azteca. El partido inaugural entre México y Sudáfrica será el pistoletazo de salida de un torneo que también organiza Canadá y que sobre todo discurrirá por Estados Unidos, donde se celebrarán 78 de los 104 partidos, incluida la final el 19 de julio. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, decía el pasado mayo en la sede en Nueva York de la ONU, una organización que nació en 1945 para evitar conflictos bélicos, que “todos los ojos estarán puestos en Norteamérica”. “Pasamos mucho tiempo hablando de lo que nos divide, pero nos dimos cuenta de que, cuando reúnes a un grupo de personas, son muchas más las cosas que las unen que las que las separan”, añadía. La Copa del Mundo, sin embargo, la acogerá un país que hace poco más de 100 días lanzó una guerra contra Irán junto a Israel sin ningún tipo de aval de Naciones Unidas, que tiene abierto un conflicto diplomático de primer orden con otro organizador como México y cuya política antiinmigración, que atemoriza a muchos aficionados, denegó el lunes el acceso al somalí Omar Artan, uno de los 52 colegiados que iba a arbitrar durante la competición.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visita el Estadio de Nueva Jersey, en el que se jugarán ocho partidos, entre ellos la final, el pasado lunes.
Los teléfonos de los futbolistas acostumbran a sonar en las buenas rachas. No todos los mensajes son valorados. No todos los mensajes importan. Casi ninguno. Pero cuando el que te escribe para felicitarte es Luis de la Fuente, seleccionador de España, todo cambia. El pasado 15 de marzo, Pablo Martín Páez Gavira, Gavi, volvía a jugar después de 205 días en la enfermería. Su regreso no solo significa la vuelta al primer equipo del Barcelona, sino también la posibilidad de intentar convencer a su entrenador en la Roja de que podía hacerle un hueco en la lista de 26 jugadores rumbo a Estados Unidos, México y Canadá. Y lo hizo. Le alcanzaron 700 minutos en un total de 13 partidos en la temporada 2025-2026 para ganarse su lugar en este Mundial. Según cuentan en la Federación, ya se lo había ganado mucho antes. Tuvo minutos en el primer amistoso en A Coruña y repitió este mismo lunes en Puebla, contra Perú.
Cuando por fin el escudero Sancho encontró la fuerza para encarar a su amo y pedirle un salario fijo, lo hizo azuzado por su esposa, Teresa Panza, y con un discurso repleto de retórica popular. Entre la retahíla de dichos y proverbios que encadenó Sancho en su súplica, estaba aquel que dice que “mientras se gana algo no se pierde nada”.
México es el amigo del fútbol global, el único país en organizar tres Copas del Mundo. La entrega de sus aficionados apoyó el talento descomunal de la Brasil de Pelé o la Argentina de Maradona, pero también ha arropado los sueños mundialistas de la República del Congo o Irak. Lo hace mientras en casa, la espera sigue. No es que nunca haya ganado un Mundial, sino que ha sido capaz de pasar solo una vez a unos cuartos de final y le cuesta ver a jugadores en las principales ligas europeas. A su Mundial, esta vez, llega incluso con una cierta ruptura entre los aficionados y su selección provocada por años de intermitencia en el juego. Por eso se encomiendan a dos figuras para apaciguar el divorcio: Javier Aguirre, el seleccionador, y su mano derecha, Rafa Márquez, el legendario defensa del Barcelona, serán el pegamento emocional de uno de los anfitriones.
Llega el Mundial de fútbol, el momento de reunirse para ver a las selecciones favoritas. Disfrutar de un acontecimiento deportivo siempre es mejor si se comparte, y más aún con algo de picar, ya sea preparado en casa o llevado como detalle si uno es el invitado. Desde unos sándwiches hasta una pizza, una tortilla diferente, una fritura de pescado o una tarta de queso de chocolate. Proponemos siete recetas fáciles de hacer, firmadas por reconocidos cocineros. Porque, al final, lo importante es que el picoteo acompañe sin robar protagonismo: que deje una mano libre para celebrar el gol.
Las restricciones aduaneras para entrar en Estados Unidos han terminado por salpicar directamente al corazón deportivo del Mundial, en concreto a su sistema arbitral. El colegiado somalí Omar Artan, que iba a convertirse en el primero de su país en arbitrar en una Copa del Mundo, no podrá dirigir partidos del torneo, que arranca este jueves y se prolongará hasta el 19 de julio, al denegársele la entrada a Estados Unidos. El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en ingles) indicó en un comunicado que su entrada fue denegada, alegando “preocupaciones en la verificación de antecedentes”.
España se sabe favorita para pelear por el trofeo de la Copa del Mundo. Por eso ha cuidado entre algodones a sus estrellas Lamine Yamal y Nico Williams, para tenerlos en plenitud en el torneo. Este lunes, a siete días del debut contra Cabo Verde, la selección española ganó contra Perú (1-3), uno de los países que cayeron en las eliminatorias para el Mundial, en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla. Fue un partido que sirvió para ganar fuelle y tranquilidad.
El comedor de la moderna y funcional Ciudad del Fútbol de la federación portuguesa ubicada en Oeiras, a las afueras de Lisboa, es un hervidero de conversaciones en el que se entremezclan empleados de todas las edades. La preponderancia de la juventud y las mesas de pimpón en la terraza adyacente confieren al diáfano habitáculo los trazos de cualquier empresa tech. Es la una de la tarde, hora de comer, y Roberto Martínez (Balaguer, Lleida, 52 años), el seleccionador que carga con la responsabilidad de concretar el favoritismo de Portugal en la conquista de su primer Mundial, se dispone al seguimiento de El País Semanal durante una jornada. Esta incluirá dos actos publicitarios y una charla en el Instituto Cervantes de Lisboa para reflexionar sobre la evolución de las relaciones entre España y Portugal.
La Selección española juega su último partido amistoso antes del inicio de la Copa del Mundo, y lo hace ante Perú en el Estadio Cuauhtémoc, en Puebla, un templo futbolero con dos mundiales a sus espaldas. El conjunto de Luis de la Fuente, uno de los favoritos del torneo, ha salido al campo sin dos de sus estrellas ofensivas, Lamine Yamal y Nico Williams, que ultiman sus respectivas recuperaciones físicas antes del comienzo de la fase de grupos. Tras alinear un equipo muy cambiado e incluso darle minutos a algunos jóvenes no convocados al torneo en el anterior partido contra Irak, la Roja ha salido al campo con un equipo que quizás da más pistas sobre quiénes serán los protagonistas durante el torneo, que para España comienza el próximo lunes 15 de junio en Atlanta contra Cabo Verde. Perú, por su lado, no clasificó a la Copa del Mundo.
A Diego Luna (Toluca, 46 años) no sólo le gusta el fútbol, sino que no concibe una vida sin él. Y Emiliano Monge (Ciudad de México, 48 años) recuerda más el patio del recreo donde jugaba fútbol que el salón de clases. Juntos, actor y escritor, encontraron en el Mundial 2026 una excusa para hablar de algo que los acompaña desde la infancia y que, pese a las decepciones, sigue ocupando un lugar central en sus vidas. El resultado es Cambiar la historia, un podcast producido por La Corriente del Golfo, que utiliza el deporte para hablar de memoria, política, identidad, afición e ilusión. Ambos reciben a EL PAÍS en la sede de la productora en Ciudad de México. Se sientan uno junto al otro, y al igual que ocurre en el pódcast, hablan del balompié como dos amigos que acaban de salir de un estadio entre resultados, anécdotas y predicciones. “Es difícil recordar momentos de la vida que no estén asociados a un partido. El fútbol se mete en la memoria como la humedad”, dice Monge.
Don Roberto, como le gusta que le llamen, vende camisetas de la selección mexicana en la línea, la interminable fila de autos que aguarda para cruzar hacia Estados Unidos desde Tijuana, Baja California. Asegura que “hay mucha emoción” entre la gente por el inicio del Mundial en unos días, a pesar de que a esta ciudad no llegaron los partidos, las obras ni los millones de fanáticos. Sí llegó una selección, la iraní, para instalarse en el estadio de Xolos. Camila Nicolle, de 12 años y aficionada al fútbol, se plantó la madrugada del domingo en el aeropuerto a esperar durante horas a que los jugadores de Irán firmaran su álbum de estampitas. La niña sabe que llegaron allí por el conflicto con Estados Unidos, aunque lo que le importa hoy es la oportunidad de conocer a un equipo mundialista.
La supremacía de los diamantes (canchas de béisbol) y los callejeros playground de baloncesto sobre los campos de fútbol se ha reducido notablemente en la vista aérea de Manhattan. Así lo viene apreciando en los últimos años Bruno Invernizzi, un alto ejecutivo italiano de Microsoft, cuando sobrevuela el distrito más reconocible de la Gran Manzana. “Me llama mucho la atención cómo se ha transformado la vista panorámica”, relata Invernizzi, hincha del Inter de Milán.
Me gusta imaginar a Eduardo Galeano siguendo su viejo ritual. Cuando empezaba cada Mundial, el escritor uruguayo salía a la puerta de casa y colgaba un cartel, plastificado contra la lluvia y en letras mayúsculas contra los molestadores, que decía: “Cerrado por fútbol”. Hoy Galeano tendría 86 años y las venas abiertas por el trumpismo y sus trombos. Él definió el fútbol como la única religión que no tiene ateos. Seguramente, por lo imposible que es mantenerse al margen —ni a favor ni en contra— de esta pasión colectiva, de este delirio emocional.
Los malos presagios que sobrevolaban ya el sábado en los mentideros de la FIFA, en Zúrich y Miami, se cumplieron este domingo. Nueve personas resultaron heridas en un tiroteo cerca de la base de la selección de fútbol de Inglaterra en Kansas según informaron medios locales, aunque la expedición inglesa estaba en el momento del suceso en Florida para disputar un amistoso antes del Mundial.
Nuestro hombre deambula a paso lento por el césped de Anoeta vestido de civil, pero antes de que el periodista asuma pecados personales propios de la ignorancia futbolística y antes de dar voz al interesado, que es lo importante, no estaría mal dejar aquí colgada esta breve galería de alabanzas hacia un tal Mikel Oyarzabal Ugarte (Eibar, 29 años), pronunciadas por diversas gentes del fútbol: