EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
Día histórico en el Congreso. La visita de León XIV al Parlamento ha sido la primera de un pontífice en la historia de España. Las miradas (y los oídos) estaban puestas en las palabras que pronunciaría ante los diputados. Ningún tema ha sido nuevo, pues desde el comienzo de su viaje mostró sin rodeos su pensamiento: la urgencia de una “acogida respetuosa” de los inmigrantes, posicionarse a favor “de toda vida humana” y contrario al aborto y la eutanasia. También ha criticado la crispación política, ha advertido sobre cuestiones como la inteligencia artificial y ha valorado otras como la cultura académica y artística de España. Estas son una decena de las claves más importantes del discurso del Papa en el Congreso.
En esta introducción, donde agradece la invitación de acudir al Congreso, León XIV destaca que acude como líder religioso y no como jefe de Estado, cargo que también desempeña, como monarca absoluto de la Ciudad del Vaticano, Estado reconocido por la mayoría de los países del mundo.
Esta frase puede pasar desapercibida, pero es un reconocimiento directo a la separación entre Iglesia y Estado. También los derechos adquiridos por la Iglesia en los acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979.
En este pequeño párrafo, León XIV hace referencia a la Escuela de Salamanca y a teólogos como Francisco de Vitoria, del siglo XV-XVI. Este último, en su obra De Indis señaló los excesos de la conquista de América y cuestionó la legitimidad de la conquista, defendiendo que los indígenas eran dueños de sus tierras. Estos textos fueron el origen moderno del derecho de gentes, que luego evolucionaría hasta el Derecho Internacional. El pontífice valora el trabajo de dominicos y jesuitas que, en esa época, contribuyó a "formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad". En palabras de León XIV, esta ha sido "una de las grandes herencias de España".
La segunda frase subrayada es relevante porque indica que, a pesar de estos textos, la sociedad y los gobiernos no "estuvieron a la altura", una clara alusión crítica a la conquista española, y un recordatorio de que el deber de los legisladores es conseguir "que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar".
El pontífice vuelve a alertar de los peligros de la inteligencia artificial y cita su última encíclica, un documento con una evidente carga política y donde señala cuál es el nuevo adversario que señala la Iglesia: el tecnofascismo en ciernes teorizado por las teorías poshumanas y transhumanas de Silicon Valley y de buena parte de los ideólogos que rodean al presidente de EE UU, Donald Trump. "Quien controla la IA impondrá su visión moral", aparece en el texto. Magnifica humanitas alerta de los peligros de las nuevas tecnologías y del control de una élite que “corre el riesgo de conducirnos hacia nuevas atrocidades”. También rechaza la idea de “guerra justa” y pide perdón por la esclavitud.
El pontífice defiende en estas palabras la postura tajante de la Iglesia contra el derecho al aborto y la eutanasia, cristalizados en leyes por los gobiernos españoles de izquierdas. Estas normas siempre han sido duramente criticadas por la la Conferencia Episcopal Española.
El líder de la Iglesia católica defiende la educación religiosa en España, una cuestión que ha enfrentado durante los últimos años a los obispos españoles y el Gobierno de Pedro Sánchez. La CEE siempre ha denunciado “los obstáculos y trabas que se quieren imponer” a las escuelas concertadas a través de la legislación que busca quitar valor académico a la asignatura de Religión.
El Papa vuelve a posicionarse al lado de los inmigrantes vulnerables que se juegan la vida para buscar una vida mejor en otro país. Esta posición choca frontalmente con Vox, pero también con el Partido Popular. Entre las políticas que estos dos partidos quieren impulsar es la “prioridad nacional” para posicionar a los españoles por encima de de los migrantes. El prelado de Canarias, José Mazuelos Pérez, respondió dijo sobre hace unos meses esto: “A algunos habría que meterles cinco días en un cayuco, mañana y tarde, sin comer, antes de hablar de lo que hay que hacer con los migrantes”.
Esta es una nueva referencia del Papa a su postura contraria a las políticas de rearme. No es la primera vez que arremete contra ellas, en alusión incluso a Unión Europea. A finales del año pasado incluso publicó un documento en el que criticaba estas medidas en lugar de promover la memoria de las tragedias del pasado. También arremetió duramente contra los Estados y políticos que difunden la "percepción de amenazas" y al uso abusivo del derecho a la legítima defensa. El Papa ya valoró en su discurso ante el Rey el posicionamiento en España a favor de la Paz y el respeto al Derecho Internacional. No obstante, en el Congreso hay partidos como Vox que defienden la posición contraria, más cercana a la del presidente de EE UU, Donald Trump. Líder al que León XIV, estadounidense, siempre ha plantado cara.
El Papa arremete con esta frase a la actitud que durante años ha inundado el Congreso: las descalificaciones personales, la crispación y las acusaciones a través de bulos por redes sociales.
En estas líneas, el Papa hace una defensa de la libertad religiosa de los ciudadanos. En sus líneas no solo alude a la los católicos, sino al resto de confesiones. Es una cuestión relevante, pues en los últimos años, partidos como Vox ha intentado frenar en algunos municipios (como el caso de la localidad murciana de Jumilla) que los vecinos musulmanes celebrasen sus festividades en espacios públicos. Los obispos españoles salieron en defensa de estas personas y recordaron que esas medidas legislativas chocaban con la Constitución.
El Papa ha pronunciado este lunes en el Congreso, en sesión conjunta con el Senado, un histórico discurso en el que ha subrayado el valor moral de las decisiones políticas, que debe estar por encima “de consensos sociales mudables” o el “vaivén de las mayorías de cada momento”, y en el que ha reprochado “la descalificación permanente del adversario”, precisamente en un lugar donde se ha convertido en la práctica cotidiana. “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para ‘desarmar el lenguaje’. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”, ha advertido en una llamada a rebajar la agresividad verbal y la polarización. Ha sido un discurso de media hora que ha recibido al final con siete minutos de aplausos, una de las ovaciones más largas que se recuerdan en el hemiciclo, y en tres ocasiones se han oído gritos de “¡Viva el Papa!“.
El papa León XIV, acompañado por la presidente del Congreso Francina Armengol y el presidente del Senado, Pedro Rollán, caminan por los pasillos hacia el hemiciclo este lunes.
El presidente del Senado, Pedro Rollán; el papa León XIV, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en el patio de Floridablanca del Congreso de los Diputados, este lunes.
El papa León XIV saluda a su llegada al Congreso, en presencia de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y del presidente del Senado, Pedro Rollán.
El presidente de Vox, Santiago Abascal; el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, esperan la llegada del Papa.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, esperan la llegada del papa León XIV en el Congreso de los Diputados.
La diputada socialista Montserrat Mínguez (segunda por la izquierda) se hace una foto de recuerdo con sus compañeros en la bancada del Congreso, en los momentos previos a la llegada del papa León XIV.
La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a su llegada al Congreso de los diputados donde el papa León XIV pronuncia este lunes su discurso ante las Cortes.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, charlan en la tribuna de invitados del Congreso.
Un agente de policía monta guardia en la Nunciatura Apostólica, donde se aloja el Papa durante su viaje en Madrid, antes de su encuentro con el presidente del Gobierno de España.
El papa León XIV ha ofrecido en la Conferencia Episcopal un discurso en el que se ha referido a los abusos en la Iglesia como una “plaga” y ha pedido a los obispos que “cada persona herida” pueda encontrar “escucha sincera, acogida, protección y cambios reales de sanación”. Previamente, el Pontífice había ofrecido un histórico discurso en el Congreso, el primero de un papa en la Cámara baja española. Allí se ha referido a los inmigrantes reclamando una “acogida respetuosa y posibilidades reales de integración” para ellos, en un mensaje muy contrario al que propaga Vox con el apoyo en muchos casos del PP. Además, León XIV ha lanzado un mensaje en favor “de toda vida humana” y contrario al aborto y la eutanasia. Y también ha criticado la crispación política: “La pluralidad no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”. A primera hora de la jornada, el Papa se reunió con Pedro Sánchez en la Nunciatura, donde conversaron durante 20 minutos sobre el desarrollo de la visita del pontífice a España.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
León XIV llega a España con un mensaje de tres palabras tomado del Evangelio de San Juan del Nuevo Testamento. Alzad la mirada es, según el periodista Juan G. Bedoya, experto en información religiosa de EL PAÍS, una declaración de que los tiempos turbulentos han pasado: la crisis de la pederastia, el escándalo de las inmatriculaciones, los conflictos con el anterior pontífice. España es hoy uno de los países más secularizados del continente, con una caída histórica de vocaciones, cierres de seminarios y monasterios, y una práctica religiosa en declive. La visita es, en palabras del propio Bedoya, “un respiro” para la Iglesia.
“¿Por qué tiene voz un senegalés en España? ¿Por qué tiene que salir con su victimismo nauseabundo? ¿No hay españoles con problemas qué contar?”. @Diewalkure83 formaba parte de los usuarios de X que el sábado expresaban su indignación porque Khadry, un joven senegalés llegado a España en plena pandemia, hubiera sido uno de los inmigrantes elegidos para contar su historia al papa León XIV durante la visita al centro CEDIA de Cáritas Madrid. El comentario fue compartido por 89 usuarios y recibió la aprobación de otros 500. “Que se lo lleve al Vaticano, allí va a destacar ante tanto blanco”, opinaba @Mela42betico. “El Papa rojo es un hipócrita de mierda, que cambie las leyes del Vaticano e introduzca a esos inmigrantes que tanto dice amar porque son personas”, comentaba @Vault_GirlES. Más de 200 “me gusta” ha recibido el vídeo de @franxuh, muy irritado porque tres cayucos llegados desde África serán colocados cerca del altar donde el León XIV celebrará el próximo viernes la misa en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. El Pontífice, lanza el tuitero, es un “putrefacto que viene a blanquear la inmigración masiva”.
“Por favor, no usen estos urinarios, utilicen los de la pista deportiva. Gracias y disculpen las molestias”, se lee en los carteles del Instituto Cardenal Cisneros que pega un trabajador del centro mientras tranquiliza a las madres de los alumnos. “Esto se va a quedar cerrado, los peregrinos solo van a utilizar las duchas del gimnasio, donde se han habilitado unos baños portátiles y unos cubos de basura. Algunos dormirán bajo techo y otros al raso”, les explica. Mientras ultima los preparativos, ellas se reúnen para organizar una bienvenida a las nuevas familias que llegarán el curso que viene. Pocos metros las separan del lugar donde dormirán 400 personas emocionadas por la llegada del Papa León XIV a Madrid, según datos facilitados por el equipo coordinador de la acogida, y este tema se convierte en el centro de la conversación. “Su estancia aquí no ha pasado por consejo escolar, no se ha preguntado a la comunidad educativa, es algo que se ha impuesto, cuando se debería haber votado”, protesta Beatriz Sánchez, madre de 51 años.
El tercer día de León XIV en Madrid, este lunes, también va a ser muy intenso y es uno de los que más expectación ha despertado. La cita del día es una de las centrales del viaje, el histórico discurso que pronunciará pasadas las diez y media de la mañana en el Congreso de los Diputados, en sesión conjunta con el Senado. Ya había suspense, pero se ha disparado tras la contundente intervención que hizo el sábado, nada más llegar, con una potente batería de frases contra el populismo y la línea política de la ultraderecha. Además de elogios poco disimulados al Gobierno por su postura internacional en defensa de la paz y del multilateralismo. También llamó al diálogo y a la reconciliación, una idea clave que es probable que el Papa repita en el Parlamento, y que del mismo modo le llevará a lanzar mensajes para todos, que agraden o fastidien en unos momentos a unos u otros.
Habemus papam en Madrid. Desde primera hora de la mañana de este sábado, mientras algunas calles se mostraban más tranquilas de lo normal, ciertas zonas de la ciudad bullían. Los fieles se acumulaban en los principales puntos del recorrido de León XIV en su primera jornada en la ciudad: desde el Palacio Real hasta el centro de Cáritas de Carabanchel donde el Papa se ha reunido con varios de los usuarios. Pero el gran evento del sábado ha sido la vigilia de oración celebrada en la plaza de Lima, cerca del estadio Santiago Bernabéu, cuyos alrededores comenzaron a llenarse de peregrinos desde las cuatro de la tarde, cuatro horas y media antes de que el sumo pontífice se subiera al escenario desde el que se dirigió a 500.000 peregrinos, según cifras de la Delegación del Gobierno.