Normal view

Russia recycles its Moldova script to brand Armenia’s election illegitimate, ISW says

10 June 2026 at 20:10

Armenian Prime Minister Nikol Pashinyan shakes hands with Russian President Vladimir Putin in front of Armenian and Russian flags during a bilateral meeting.

Russia began delegitimizing Armenia's election within hours of Nikol Pashinyan's 8 June 2026 victory. The Institute for the Study of War said so in its 9 June assessment. ISW identified three coordinated false narratives advanced by Russian government officials and pro-Kremlin commentators since the result.

One narrative claims Pashinyan "lost" because Civil Contract took less than 50% of the vote. A second says the election unfolded under Western pressure and domestic opposition suppression. A third alleges mass electoral fraud. ISW wrote that Moscow "continues spreading false narratives of stolen elections in post-Soviet states when those results do not favor Russian interests."

The narratives ISW found in Armenia's election

Foreign Ministry spokeswoman Maria Zakharova led Moscow's reaction to Armenia's election on 8 June. She alleged the vote unfolded under "unprecedented pressure on the opposition and interference from the West, primarily the EU." Zakharova said Civil Contract "did not receive a monopoly on power." The campaign featured "harsh repression" of opposition activists and attacks on the Armenian Apostolic Church, The Armenian Mirror-Spectator reported.

Kremlin spokesman Dmitry Peskov declined to congratulate Pashinyan. He told reporters Moscow is "waiting for the final results" and "recording numerous irregularities." The Central Election Commission's final tally put Civil Contract at 49.81%—727,160 votes. That left Samvel Karapetyan's pro-Russian "Strong Armenia" a distant second at 23.29%, Al Jazeera reported. Turnout topped 58%.

The Moldova precedent ISW cites

ISW pointed to Maia Sandu's 2024 Moldovan presidential victory as the direct precedent. The think tank wrote that Moscow had alleged "election fraud, suppression of opposition, and 'illegitimate' results." The Kremlin suggested "Sandu's victory materialized only after counting Western diaspora ballots," ISW added.

Sandu's Party of Action and Solidarity went on to win 50.14% in the September 2025 parliamentary vote anyway. Moldovan Prime Minister Dorin Recean said the Kremlin spent approximately €200 million on the 2024 cycle. That equals nearly 1% of Moldova's GDP, Reuters reported.

Economic coercion runs alongside the narrative

ISW also flagged a parallel economic threat. On 8 June, the head of the Federal Agency for Fisheries, Ilya Shestakov, warned at the St Petersburg International Economic Forum. He vowed "further steps will certainly follow" against Armenian exports if "veterinary risks" arise, Kyiv Post reported.

The warning compounded restrictions imposed since May on Armenian mineral water, alcohol, flowers, fruits, vegetables, and fish. ISW described the move as economic punishment for Armenia "distancing itself from Russia." That distancing is precisely what Armenia's election ratified — Pashinyan's government has reduced participation in the Russia-led CSTO and reoriented Civil Contract's policies toward the EU.

Poland, Germany in dispute over how to disburse unblocked EU funds for Ukraine

10 June 2026 at 20:08
Poland is fighting for its piece of the 6.6 billion euro ($7.7 billion) package under the European Peace Facility, while Germany has called for full reimbursement to Kyiv.

'Disappointing' — Russian Arctic LNG imports to EU rise despite ban as loophole persists

10 June 2026 at 19:27

EU imports of Russian liquefied natural gas (LNG) from the Yamal project increased by nearly 18% in the first five months of 2026, according to a report by environmental and sanctions-monitoring NGO Urgewald shared with the Kyiv Independent.

The figures show the challenges facing EU's effort to end

Ukraine should not reject associate EU membership

10 June 2026 at 16:45

Volodymyr Zelensky made a rare misstep when German Chancellor Friedrich Merz proposed associate EU membership for Ukraine, offering institutional access, participation in Council meetings, gradual budget integration, and critically, Article 42(7) security guarantees.

Zelensky rejected it, insisting Ukraine deserves full and equal membership. In principle, most Europeans would agree.

La «ruta de Trump» en Armenia agranda la brecha entre Washington, Teherán y Moscú

By: A A
10 June 2026 at 15:30

Estimados lectores, en la gran traducción del día les traemos un artículo del analista político Vali Kaleji en The Cradle. 

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Vamos:

El Cáucaso Meridional se está convirtiendo en una prueba de fuego para ver hasta dónde puede llegar Washington en el perímetro compartido por Rusia e Irán antes de que se produzca una reacción violenta.

En vísperas de las cruciales elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, durante una breve visita a Ereván el 26 de mayo, firmó tres acuerdos de gran importancia en una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores armenio, Ararat Mirzoyan.

Entre ellos se incluían el «Acuerdo Marco entre la República de Armenia y los Estados Unidos de América sobre Cooperación Estratégica en relación con la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales (TRIPP)», la «Carta sobre la Asociación Estratégica Integral entre la República de Armenia y los Estados Unidos» y el «Marco entre la República de Armenia y los Estados Unidos de América para garantizar el suministro en la extracción y el procesamiento de minerales críticos y tierras raras».

El respaldo de Washington en época de elecciones

La breve visita de Rubio, que duró solo una hora aproximadamente en el aeropuerto de Ereván, fue una clara señal del apoyo de EE. UU. al Gobierno de Nikol Pashinyan de cara a las cruciales elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio.

En los últimos años, la administración de Pashinyan se ha distanciado gradualmente de la Federación Rusa y de las instituciones regionales lideradas por Moscú, incluida la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y, más recientemente, la Unión Económica Euroasiática (UEE), al tiempo que ha buscado estrechar lazos con la UE, la OTAN y los EE. UU.

En este contexto, el secretario de Estado de EE. UU., que viajó a Ereván dos semanas antes de las elecciones, expresó su firme apoyo a Pashinyan y a su equipo, afirmando: «Tú (Ararat Mirzoyan), el primer ministro y tu equipo estáis allanando el camino hacia un futuro más brillante y más independiente para Armenia».

El presidente de EE. UU., Donald Trump, también escribió en una publicación en Truth Social:

«¡El primer ministro Nikol Pashinyan, de Armenia, un gran amigo y líder, está haciendo que su país sea fuerte, próspero y muy seguro! Nikol comparte plenamente mi visión de PAZ y PROSPERIDAD para Armenia y toda la región del Cáucaso Meridional… Nikol cuenta con mi APOYO TOTAL y ABSOLUTO para su reelección el 7 de junio de 2026».

Armenia también acogió la Octava Cumbre de la Comunidad Política Europea el 23 de mayo, lo que constituyó otra muestra del apoyo occidental al Gobierno de Pashinyan.

No obstante, sigue sin estar claro si dicho apoyo se traducirá en última instancia en una victoria electoral del Partido del Contrato Civil de Pashinyan frente a sus oponentes nacionalistas y conservadores. Un ejemplo reciente es Hungría, donde la visita del vicepresidente estadounidense J.D. Vance a Budapest y su participación en un mitin electoral junto al primer ministro Viktor Orbán no lograron evitar la derrota de Orbán en las elecciones parlamentarias tras 16 años en el poder.

La Ruta de Trump toma forma

Los tres acuerdos firmados durante la visita de Rubio a Ereván —en particular el Acuerdo TRIPP— deben considerarse una continuación y un complemento del acuerdo de paz firmado por el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev y Pashinyan en la Casa Blanca el 8 de agosto de 2025, bajo la mediación de Trump.

En virtud de dicho acuerdo, la conectividad directa entre Azerbaiyán y su República Autónoma de Najicheván a través del territorio armenio se refrendó no bajo la denominación preferida por Bakú de «Corredor de Zangezur», ni bajo el concepto preferido por Ereván de «Encrucijada de la Paz», sino bajo un nuevo título: la «Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales» (TRIPP), o simplemente la «Ruta Trump».

El Acuerdo TRIPP, compuesto por 11 artículos, establece el marco jurídico y operativo que rige esta ruta de tránsito. De conformidad con los artículos 1 a 4, se creará una empresa conjunta denominada TRIPP Development Company (TDC).

En virtud del acuerdo, el 74 % de las acciones y la participación mayoritaria en la empresa estarán en manos de entidades estadounidenses que operan bajo la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (DFC), mientras que Armenia conservará una participación del 26 %.

Además, en virtud del artículo 6, Armenia se compromete a conceder a la empresa conjunta derechos exclusivos de uso del suelo y desarrollo a lo largo de las zonas designadas para la ejecución del TRIPP durante un período inicial de 49 años. El acuerdo también prevé una posible prórroga de 50 años adicionales por mutuo acuerdo, en cuyo caso la participación de Armenia en la TDC aumentaría al 49 %.

Armenia se ha comprometido además a asumir todos los costes financieros asociados a la adquisición de terrenos y a la eliminación de cualquier gravamen o reclamación de terceros que afecte a las zonas del proyecto. Al mismo tiempo, el acuerdo afirma explícitamente que la República de Armenia conserva la plena soberanía, integridad territorial y jurisdicción legal y ejecutiva sobre todas las zonas y proyectos asociados al TRIPP dentro de su territorio soberano.

La aplicación de este acuerdo —al igual que el acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán y el proceso en curso de normalización entre Armenia y Turquía— dependerá en gran medida de la reelección del Partido del Contrato Civil de Pashinyan en las elecciones parlamentarias del 7 de junio. Si las fuerzas políticas nacionalistas y conservadoras de Armenia salieran victoriosas, el panorama político podría cambiar significativamente.

Fuertemente críticos con las políticas de Pashinyan respecto a Nagorno-Karabaj, estos grupos nacionalistas y conservadores mantienen posiciones de línea dura tanto hacia Azerbaiyán como hacia Turquía. Tradicionalmente han mantenido relaciones más estrechas con Irán y Rusia, al tiempo que han conservado una distancia cautelosa y cuidadosamente calibrada con respecto a Occidente.

En consecuencia, un cambio de gobierno podría tener profundas implicaciones para el futuro del proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán, la normalización de las relaciones entre Armenia y Turquía y la aplicación del TRIPP.

Teherán ve más que un corredor

Por lo tanto, no fue de extrañar que, en medio de la atmósfera altamente polarizada y políticamente cargada de Armenia en vísperas de las cruciales elecciones parlamentarias, la inesperada y breve visita de Rubio a Ereván fuera recibida con fuertes críticas por parte de las fuerzas de la oposición.

Los partidos de la oposición y los grupos políticos de Armenia sostienen que el proyecto a gran escala de la «Ruta Trump» es, en esencia, el mismo corredor de tránsito que Azerbaiyán lleva tanto tiempo buscando bajo el nombre de «Corredor de Zangezur» y que cuenta con el firme apoyo de Ankara.

El expresidente armenio Robert Kocharyan, líder de la influyente Alianza Armenia, expresó su profunda preocupación por las implicaciones estratégicas del acuerdo, afirmando:

«Creo que el proyecto «TRIPP» es una maniobra propagandística muy fuerte por parte de EE. UU., cuyo objetivo es crear tensión entre Irán y Armenia, porque después de eso, Teherán sin duda sentirá desconfianza… Esto también es un «golpe» para Rusia».

En Irán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hamid Baghaei, también reaccionó a la visita de Rubio y a la firma del Acuerdo Trump, afirmando:

«La posición de la República Islámica de Irán con respecto a la seguridad en el Cáucaso Meridional es clara y no deja lugar a ambigüedades. Irán acoge con satisfacción la expansión de los intercambios económicos y la reapertura de las rutas de transporte y tránsito. Sin embargo, dado el largo historial de conducta hostil e intervención de Estados Unidos en diversas regiones del mundo, Irán alberga serias sospechas sobre las intenciones de Washington y ha expresado explícitamente su oposición a cualquier presencia desestabilizadora de este tipo en la región».

Aunque los funcionarios iraníes parecen haberse abstenido de adoptar una postura más explícita en esta fase —probablemente debido a su comprensión del delicado entorno electoral de Armenia y al deseo de evitar verse directamente involucrados en las rivalidades políticas internas del país—, Irán, en términos estratégicos, ve poca diferencia entre la «Ruta Trump» y el «Corredor de Zangezur» defendido por Azerbaiyán y apoyado por Turquía.

Desde la perspectiva de Teherán, ambas iniciativas persiguen objetivos que van mucho más allá del establecimiento de un mero enlace de transporte y tránsito entre el territorio continental de Azerbaiyán y Najicheván a través del territorio armenio adyacente a la frontera de Irán.

Los responsables políticos iraníes creen que tales proyectos podrían generar una serie de importantes retos de seguridadgeopolíticos, incluidos riesgos potenciales para los 40 kilómetros de frontera entre Irán y Armenia, los pasos fronterizos y las instalaciones aduaneras de Norduz (Irán) y Meghri (Armenia), así como para la red bilateral de comercio y tránsito por la que pasan más de 80.000 camiones al año.

Además, no cabe duda de que la puesta en marcha de la Ruta Trump, como parte del Corredor Central más amplio y de una ruta emergente de energía y transporte que une Asia Central, el mar Caspio y el Cáucaso Meridional con Europa, aceleraría aún más la orientación hacia Occidente de Ereván.

Tal evolución podría tener consecuencias de gran alcance, incluida la eventual retirada de Armenia de la OTSC y la UEEA. El efecto acumulativo de estos acontecimientos podría ser un cambio más profundo en el equilibrio geopolítico del Cáucaso Meridional en detrimento tanto de Irán como de Rusia —un proceso que, en muchos aspectos, comenzó con la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj en 2020.

La guerra de 12 días entre Estados Unidos e Israel contra Irán en junio de 2025 y la más reciente guerra de 40 días en la que participaron Israel y Estados Unidos contra Irán, del 28 de febrero al 7 de abril de 2026, han agudizado la sensibilidad de Teherán hacia el proyecto de la Ruta Trump y la posible presencia de empresas estadounidenses cerca de la frontera norte de Irán.

Esta preocupación es especialmente acusada dado que, en virtud del acuerdo recientemente firmado, dicha presencia no está pensada para ser temporal. Más bien, el acuerdo prevé un periodo de concesión inicial de 49 años, con la posibilidad de una prórroga adicional de 50 años por mutuo acuerdo, lo que podría dar lugar a una duración total de 99 años.

Desde la perspectiva de Irán, esto no equivaldría simplemente a un proyecto de transporte o de infraestructura, sino al establecimiento de una huella económica y estratégica estadounidense a largo plazo en una zona geopolítica altamente sensible adyacente a sus fronteras.

Por esta razón, Kocharyan declaró durante su campaña electoral:

«Hoy en día, Estados Unidos se encuentra en un estado de confrontación con Irán. En tales circunstancias, ¿cómo puede alguien creer razonablemente que ceder el control de la sensible zona fronteriza entre Armenia e Irán a una empresa estadounidense es una decisión racional? ¿De verdad consideran que tal medida es normal y aceptable? ¿Cómo se espera que Teherán perciba y tolere tal acuerdo? Insto a las autoridades de Ereván a que se pongan, aunque sea por un momento, en la posición de Irán y vean este desafío de seguridad desde la perspectiva de Teherán».

Moscú sube la apuesta

La respuesta de Rusia hacia Armenia, sin embargo, ha sido notablemente más dura, al menos en la etapa actual. Solo unos días después de la visita de Rubio, Moscú retiró a su embajador de Ereván para consultas, citando las políticas cada vez más prooccidentales del Gobierno de Pashinyan.

En las últimas semanas, funcionarios rusos han advertido abiertamente a Armenia, especialmente en relación con la posibilidad de su retirada de la UEEA, sobre las posibles consecuencias, entre las que se incluyen el aumento de los precios del gas o la suspensión de los acuerdos energéticos preferenciales, restricciones a las importaciones de productos armenios, limitaciones al comercio de diamantes y energía, e incluso una reevaluación de ciertos ámbitos de la cooperación económica.

En esencia, a Moscú le preocupa que su participación actual en la guerra de Ucrania pueda animar a Armenia —el único Estado del Cáucaso Meridional que sigue siendo miembro tanto de la UEEA como de la OTSC— a abandonar estas instituciones lideradas por Rusia.

Dado que ni Georgia ni Azerbaiyán son miembros de ninguna de las dos organizaciones, tal desarrollo reduciría significativamente la influencia económica, geopolítica y militar de Rusia en el Cáucaso Meridional.

La aplicación del Acuerdo TRIPP y la construcción de la Ruta Trump entre Azerbaiyán y Najicheván se enfrentan a importantes obstáculos políticos y dependerán en gran medida del resultado de las elecciones parlamentarias de Armenia del 7 de junio.

Si prevalecen las fuerzas políticas nacionalistas y conservadoras de Armenia, la probabilidad de que el proyecto se suspenda o se abandone sería considerable.

Incluso si Pashinyan consigue la reelección, es probable que la puesta en marcha del proyecto provoque una fuerte oposición por parte de Irán y exponga a Armenia a posibles medidas de represalia por parte de Rusia, especialmente en los ámbitos de las exportaciones de gas natural y las restricciones a las importaciones armenias.

Publicado originalmente por The Cradle

 Traducción:  Geopolítica rugiente

European pact is “brake on illegal immigration”; incentive for “regular channels” 

10 June 2026 at 15:25
EU pledges support to help Portugal recover from forest fires

The European Pact on Migrations and Asylum comes into full force on Friday, and Portugal’s government is delighted, saying the ‘harmonisation of entry rules will allow for better management of

The post European pact is “brake on illegal immigration”; incentive for “regular channels”  appeared first on Portugal Resident.

Franco-German defence rift deepens with collapse of FCAS programme

By: A A
10 June 2026 at 13:56

By Hélène de LAUNZUN

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Franco-German combat aircraft programme collapses after years of disputes, showcasing the difficulty with military cooperation within the EU.

Rumours had been circulating for many months, but it was confirmed on Monday, June 8th: France and Germany have decided to abandon the core joint fighter plane component of their joint Future Combat Aircraft System (FCAS) project. With it goes a project that symbolised ambitions for deeper military cooperation between the two countries.

The project was launched in 2017 on the initiative of French President Emmanuel Macron and then-German Chancellor Angela Merkel. Its aim was to replace, by 2040, the French Rafale and the German-Spanish Eurofighter. After months of stalled progress, Chancellor Friedrich Merz and President Macron agreed that the main industrial partners involved in the project—Dassault Aviation on the French side and Airbus Defence and Space on the German-Spanish side—were clearly unable to work together because of diverging interests.

It was one of Europe’s largest military programmes, with an estimated total cost of €100 billion. The technological ambition was highly advanced: more than just a fighter jet, the system was to integrate combat drones, connected sensors and a next-generation digital network, thereby forming what was described as a ‘combat cloud.’

Disagreements between the industrial parties have multiplied in recent months, centring on the sharing of industrial responsibilities, intellectual property, and the governance of the project. In the spring, Macron was still insisting he believed in it, but progress remained elusive.

For defence expert Jean-Dominique Merchet, the programme had in fact been “on life support” for several months, and the German decision to formalise the end merely confirmed a shared recognition of irreconcilable industry positions rather than a unilateral move. The fact that the announcement came from Berlin—without a joint statement from partner countries France and Spain—confirms the major political setback for Macron, who has been the project’s main champion since its launch in 2017. According to Merchet, the announcement definitively confirms the now insurmountable disagreements between Dassault Aviation and Airbus over the development of the fighter plane intended to form the core of the programme. The analyst is now questioning the future of the other components of the FCAS, notably the combat cloud, the engines, and the support drones. This failure could undermine another major Franco-German project, the future European battle tank, which is itself already facing numerous difficulties.

Similar frictions have affected other joint efforts in recent years. In some cases, one side  has withdrawn or scaled back its commitment—as in the case of the Tiger helicopter, where Germany backed out, or the Eurodrone, where France is currently discussing exit terms; in others, like the MAWS maritime patrol programme and the CIFS future artillery system, it’s due to delays, differing priorities, and mutual strain.

For both countries, the failure tests their ability to advance next-generation capabilities.

For France, the failure of the FCAS will test the national defence industry’s ability to bounce back. France must now consider the possibility of a new-generation programme that it would lead alone or in cooperation with other potential partners such as Sweden, Italy, India or the United Arab Emirates. Germany is expected to consider options including additional F-35 acquisitions or interest in alternative collaborative frameworks.

The failure of the FCAS is highly symbolic at a time when, under American pressure, Europe was seeking to assert its strategic autonomy. The programme, which symbolised Europe’s ability to carry out its major armaments projects autonomously in the face of the United States and China, illustrates above all the persistent difficulties European states face in effectively coordinating their industrial, strategic, and national interests.

Original article:  europeanconservative.com

La PapIA, sommo pontefice digitale

By: A A
10 June 2026 at 10:30

La nuova enciclica di Papa Leone XIV, approvata da un responsabile dell’intelligenza artificiale, sostiene di voler regolamentare l’algoritmo. Ma il Vaticano sta consacrando il potere della tecnologia o lo sta mettendo in discussione?

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L’enciclica e il suo momento

Il 25 maggio 2026, nella solennità dell’Aula del Sinodo in Vaticano, si è consumato un evento che la storia ricorderà come uno spartiacque: Papa Leone XIV ha presentato personalmente la prima enciclica del suo pontificato, Magnifica Humanitas. Sulla salvaguardia della persona umana nell’era dell’intelligenza artificiale. Nessun pontefice aveva mai presenziato in prima persona alla presentazione pubblica di un proprio documento dottrinale. Il gesto, nella sua straordinaria rottura con il protocollo secolare, non era casuale. Era una dichiarazione, una di quelle che segna un passaggio epocale, e non dal punto di vista prettamente ecclesiologico, bensì per il valore che ha il contenuto di quanto è stato presentato.

A rendere l’evento ancora più denso di significato, al fianco del pontefice non era seduto un cardinale della Curia, un teologo della Pontificia Accademia delle Scienze o un filosofo della scuola fenomenologica romana, bensì Christopher Olah, cofondatore di Anthropic, l’azienda californiana che sviluppa il modello Claude. Per la prima volta nella storia contemporanea, l’intelligenza artificiale è diventata il tema centrale e fondativo del primo grande documento dottrinale di un nuovo pontefice. L’algoritmo ha ottenuto l’onore che in precedenza era stato riservato alla famiglia, alla pace, alla giustizia sociale.

La data apposta alla firma dell’enciclica — il 15 maggio — non era meno eloquente. Centotrentacinque anni prima, nello stesso giorno del 1891, Leone XIII aveva promulgato la Rerum Novarum, il documento fondativo della dottrina sociale cattolica moderna, quello che per la prima volta impegnò la Chiesa a prendere posizione di fronte alle devastazioni della rivoluzione industriale, al lavoro minorile, allo sfruttamento delle masse operaie, alla questione della proprietà privata e del salario giusto. L’attuale pontefice, che ha scelto il medesimo nome del predecessore di fine Ottocento con una deliberatezza che esclude qualsiasi ambiguità simbolica, vuole stabilire un’equivalenza esplicita e imperativa: l’intelligenza artificiale è per il nostro tempo ciò che la macchina a vapore e la fabbrica furono per il tempo di Marx e dei primi sindacati. È la questione sociale del secolo.

Il giorno successivo alla firma, il 16 maggio, Leone XIV ha approvato la creazione di una commissione vaticana permanente sull’intelligenza artificiale: per la prima volta nella sua storia bimillenaria, la Santa Sede istituzionalizza il rapporto con l’IA sotto un unico organismo di governo. Il messaggio al mondo era limpido e privo di qualsiasi ambiguità diplomatica: la Chiesa di Roma si candida a essere la coscienza globale dell’algoritmo. Ma la scelta dell’interlocutore tecnologico chiamato a condividere il palco con il pontefice non era un omaggio cerimoniale. Era uno schieramento.

Un nuovo asse tra Vaticano e Silicon Valley?

Per comprendere cosa Dario Amodei andasse a fare a Roma nei giorni successivi alla presentazione dell’enciclica — e perché il Vaticano avesse scelto precisamente Anthropic tra tutte le grandi case dell’intelligenza artificiale mondiale — occorre ricostruire il contesto geopolitico che ha precipitato questo incontro con la velocità di una crisi diplomatica.

Il 27 febbraio 2026, l’amministrazione Trump aveva firmato un ordine esecutivo imponendo a tutte le agenzie federali statunitensi la cessazione immediata di qualsiasi attività commerciale con Anthropic. Nelle ore successive, il segretario alla Difesa Pete Hegseth aveva definito la società “un rischio per la catena di approvvigionamento della sicurezza nazionale”: una qualifica mai applicata prima, nella storia americana recente, a un’impresa privata nazionale. OpenAI, l’azienda di Sam Altman, aveva colmato il vuoto con rapidità chirurgica, firmando un contratto con il Pentagono nelle stesse ore in cui Anthropic veniva messa all’indice. La frattura si era poi spostata in tribunale, con sentenze di segno opposto nei diversi gradi di giudizio e una causa ancora aperta.

Il Vaticano dunque non ha scelto OpenAI, che pure è il marchio commercialmente più potente nel settore. Non ha scelto Palantir, nonostante Peter Thiel avesse visitato Roma nel marzo precedente per una serie di seminari a porte chiuse sul rapporto tra tecnica e democrazia, accolti in ambienti curiali con quella che gli osservatori presenti hanno descritto come freddezza glaciale. Ha scelto invece l’unica azienda tra le grandi case dell’IA che aveva pagato con l’esclusione dal Pentagono il rifiuto di rimuovere i vincoli etici incorporati nei propri modelli. La Santa Sede ha scelto, in altre parole, l’interlocutore che la Casa Bianca trumpiana aveva appena respinto. E lo ha fatto nel giorno dell’anniversario della Rerum Novarum, conferendo all’operazione la solennità del precedente storico più alto della dottrina sociale cattolica.

All’evento in Aula del Sinodo, Olah aveva espresso pubblicamente ciò che raramente si sente pronunciare da chi sviluppa sistemi di intelligenza artificiale: le domande poste dall’IA, aveva detto, “sono più grandi della comunità di ricerca” e non possono essere lasciate soltanto nelle mani di scienziati o imprese. Aveva elencato tre urgenze di portata storica: il rischio di perdite di posti di lavoro su scala massiva, la distribuzione profondamente ineguale dei benefici economici tra paesi ricchi e paesi poveri, e la crescente opacità dei sistemi algoritmici — modelli sempre più complessi che nessuno, nemmeno i loro creatori, è in grado di leggere compiutamente dall’interno. Aveva aggiunto che esiste un problema ancora più grave: l’assenza di qualsiasi meccanismo capace di distribuire in modo equo i benefici economici dell’IA. “È un problema irrisolto”, aveva riconosciuto, “ed è precisamente il tipo di problema che storicamente la Chiesa si è rifiutata di permettere che il mondo ignorasse”. Un’autocritica pubblica e radicale, pronunciata da una società che vale trecento ottanta miliardi di dollari.

Anthropic: l’azienda “etica” e le sue contraddizioni

Fondata nel 2021 da Dario Amodei e dalla sorella Daniela, insieme a un gruppo di ricercatori fuoriusciti da OpenAI, Anthropic si è costruita in pochi anni una narrativa pubblica fondata su tre pilastri: sicurezza, allineamento etico e trasparenza algoritmica. Il cofondatore Olah incarna meglio di chiunque altro questa immagine: un ricercatore che studia cosa accade all’interno delle reti neurali, che si preoccupa che i sistemi di IA siano comprensibili e governabili, che sostiene la necessità di un controllo esterno, da parte di governi, istituzioni religiose, società civile, su tecnologie che nessuna singola azienda può gestire responsabilmente da sola.

È questa immagine che ha reso Anthropic appetibile agli occhi del Vaticano. Ed è questa immagine che, osservata da vicino, rivela le sue lacerazioni interne. Perché la stessa settimana in cui Olah saliva al Soglio di Pietro per ricevere quella che alcuni commentatori non hanno esitato a definire «l’unzione vaticana dell’intelligenza artificiale umanistica», giungevano le ricostruzioni di quanto era accaduto nei mesi precedenti nell’altra stanza del potere — quella del Pentagono.

Secondo le analisi pubblicate da La Fionda e ricostruite attraverso fonti aperte, la prima frizione tra Anthropic e l’apparato militare americano era emersa a gennaio 2026, durante l’operazione di cattura del presidente venezuelano Nicolás Maduro a Caracas, condotta dalla CIA con il supporto del sistema Maven — il programma di intelligenza artificiale applicata alle operazioni militari — e quindi, secondo quanto riportato, con il concorso del modello Claude. Anthropic aveva protestato formalmente, sostenendo che l’operazione eccedeva i limiti d’uso contrattualmente concordati. Da quel momento il rapporto si era incrinato. Il Pentagono pretendeva l’eliminazione delle clausole restrittive. Anthropic resisteva. La crisi era precipitata nel febbraio successivo con l’ordine esecutivo di Trump.

Ma la medesima fonte segnala che nelle prime ventiquattr’ore dei bombardamenti congiunti americano-israeliani sull’Iran — nelle stesse ore in cui il Pentagono cancellava ufficialmente Anthropic dalla propria catena di approvvigionamento — il modello Claude aveva contribuito a selezionare un migliaio di obiettivi. Le due notizie convivono nella stessa settimana e si illuminano a vicenda con una luce che disorienta. Non si tratta di una contraddizione irrisolvibile soltanto sul piano logico: è una contraddizione che rivela la struttura profonda dell’intero sistema in cui Anthropic opera, vuole e non vuole operare.

La tensione tra il peso commerciale di Anthropic e le parole pronunciate in Vaticano era difficile da ignorare e Olah non ha provato a nasconderla.

Ciò che emerge non è necessariamente la prova di una malafede strategica, ma qualcosa di più inquietante: la dimostrazione che le categorie di “azienda etica” e “azienda militare” non sono affatto impermeabili l’una all’altra nell’ecosistema tecnologico americano contemporaneo. Esse coesistono, si contengono, si contraddicono. E proprio questa coesistenza è il dato strutturale che nessun documento dottrinale, per quanto solenne, è in grado di dissolvere con un’unzione simbolica.

Le tre stanze del potere

Come ha osservato la brillante giornalista italiana Margherita Furlan nei suoi recenti articoli, ci sono “tre stanze”. La prima è la sala riunioni di Anthropic a San Francisco, dove si producono i modelli algoritmici. La seconda è la sala operativa del sistema Maven al Pentagono, dove tali modelli vengono integrati nelle catene decisionali militari. La terza è il salone delle udienze di Leone XIV in Vaticano, dove le istituzioni simboliche più antiche e autorevoli del mondo occidentale conferiscono legittimità morale all’intero sistema.

La metafora è efficace non perché postuli una cospirazione — essa non lo fa — ma perché descrive una struttura funzionale. Non occorre che le tre stanze comunichino direttamente, che i loro occupanti si accordino in anticipo, che esistano riunioni segrete o patti sottoscritti nell’ombra. Il potere strutturale, come aveva intuito Susan Strange nella sua analisi del declino dello Stato nelle economie avanzate, non opera attraverso intese esplicite ma attraverso convergenze di interesse che si consolidano nel tempo fino a diventare la grammatica invisibile dell’ordine mondiale.

In questa grammatica, il ruolo delle istituzioni simboliche — quelle che detengono il monopolio della legittimazione morale — è sempre stato essenziale. La Chiesa cattolica ha svolto questa funzione per secoli nei confronti del potere temporale dei re, degli imperatori, delle grandi famiglie mercantili. Il Concordato di Westfalia, il ruolo della Curia nella diplomazia europea preindustriale, la posizione della Santa Sede nei conflitti del Novecento: tutto attesta che la funzione vaticana di «camera di compensazione morale» ha attraversato indenne rivoluzioni politiche, guerre mondiali, tracolli ideologici.

Oggi quella funzione si riadatta al capitalismo delle piattaforme. La domanda che merita di essere formulata senza eufemismi è se il Vaticano, nell’intraprendere questa operazione, stia esercitando un potere critico e correttivo — come il predecessore omonimo Leone XIII lo esercitò verso il padronato industriale con la Rerum Novarum — oppure se stia svolgendo una funzione di legittimazione che consolida, piuttosto che contestare, il sistema che dichiara di voler governare.

La rivoluzione teologica dell’algoritmo

Il contenuto dell’enciclica Magnifica Humanitas merita una lettura che vada al di là del giudizio di merito sulle sue singole posizioni — condivisibili o discutibili che siano — per cogliere la trasformazione che il documento introduce nell’architettura concettuale della dottrina cattolica.

Il titolo stesso è rivelatore. “Magnifica Humanitas” — la magnifica umanità — è una formula che richiama la tradizione dell’umanesimo cristiano, la centralità della persona creata a immagine e somiglianza di Dio, la dignità inalienabile dell’essere umano come fondamento di ogni etica sociale, ma applicata all’intelligenza artificiale, quella formula svolge una funzione diversa: non difende la persona umana contro la macchina, bensì cerca di integrare la macchina nell’orizzonte della persona. Non è una critica alla tecnica; è un tentativo di addomesticarla teologicamente.

Categorie fondamentali della tradizione cristiana vengono infatti reinterpretate nel documento in chiave tecnologica. Il discernimento — che nella tradizione ignaziana è il processo spirituale di distinzione tra mozioni buone e cattive nell’anima del credente — diventa una categoria applicabile ai sistemi algoritmici: discernere, nel nuovo lessico, significa anche valutare l’impatto delle tecnologie sulla vita umana. La coscienza — che nella teologia morale cattolica è il santuario interiore in cui la persona risponde direttamente a Dio — viene estesa a includere la responsabilità delle organizzazioni che sviluppano IA. La verità — che nella tradizione scolastica è l’adaequatio rei et intellectus, l’adeguazione dell’intelletto alla cosa — deve fare i conti con sistemi che producono output probabilistici e che possono generare ciò che i tecnici chiamano allucinazioni.

Quello che si profila non è soltanto un aggiornamento lessicale o un’operazione di marketing dottrinale. È qualcosa di più profondo e meno reversibile: la progressiva trasmigrazione del linguaggio teologico nell’orbita del linguaggio tecno-gestionale. Una volta che la Chiesa ha accettato di parlare di «algoritmi etici», di «allineamento dei modelli», di «governance dell’IA» come categoria spirituale, la direzione del prestito concettuale tende inevitabilmente a rovesciarsi. Non è più soltanto la Chiesa a prestare alla tecnica il suo vocabolario morale: è la tecnica che comincia a prestare alla Chiesa il suo vocabolario funzionale. E quando il linguaggio della salvezza cede il passo al linguaggio dell’ottimizzazione, della previsione e della gestione algoritmica della realtà, qualcosa di essenziale si è già trasformato.

Vi è poi una questione che nessuno dei commenti entusiastici sull’enciclica ha finora affrontato con la necessaria franchezza: quella dell’autorità epistemica. Chi detiene, nell’era dell’algoritmo, il potere di stabilire cosa è vero? La tradizione cattolica ha risposto a questa domanda in modo preciso per secoli: il Magistero della Chiesa, attraverso la sua interpretazione della Rivelazione, è il punto di riferimento normativo per la coscienza del credente. Ma i grandi modelli di linguaggio — addestrati su miliardi di testi, capaci di produrre risposte plausibili su qualsiasi argomento, accessibili a qualunque persona dotata di uno smartphone — stanno diventando, nella pratica quotidiana di centinaia di milioni di persone, una nuova forma di autorità epistemica. Non dichiarata, non consacrata, non responsabile verso alcuna istituzione. Ma di fatto operante.

Dalla Rerum Novarum alla Magnifica Humanitas

Il parallelo tra Leone XIII e Leone XIV, tra la Rerum Novarum del 1891 e la Magnifica Humanitas del 2026, non è soltanto una trovata retorica. È una chiave interpretativa che illumina tanto le somiglianze quanto, soprattutto, le differenze strutturali tra i due momenti storici.

Leone XIII scrisse la Rerum Novarum in un contesto nel quale la Chiesa era chiaramente estranea al potere economico dominante. L’industria del tardo Ottocento era governata da capitalisti che non avevano bisogno della benedizione papale per affermare la propria legittimità: la avevano costruita attraverso il mercato, la forza, e un’ideologia liberale che la religione aveva largamente emarginato come retroguardia del pensiero. In quel contesto, la presa di posizione della Chiesa a favore del salario giusto e dei diritti dei lavoratori era un atto che andava contro gli interessi del potere dominante. Costava qualcosa. Aveva un’autonomia reale.

Il contesto attuale è profondamente diverso. Anthropic non è un padrone settecentesco che sfrutta bambini nelle miniere. È un’azienda che vale trecento ottanta miliardi di dollari, che ha nel proprio capitale Amazon, Google, Sequoia Capital, BlackRock e la Qatar Investment Authority, che si presenta già con un’elaborata narrativa etica e che viene a Roma non come interlocutore scomodo, ma come alleato desiderato. Il Vaticano non si pone in opposizione a questo potere: cerca di negoziare con esso una posizione di influenza all’interno di un sistema che non mette in discussione.

La domanda che la dottrina sociale della Chiesa dovrebbe porsi — e che l’enciclica sfiora senza rispondere — è strutturale: è possibile governare eticamente un sistema la cui architettura economica di fondo produce disuguaglianze radicali, concentrazione monopolistica del potere conoscitivo, e tendenza intrinseca all’utilizzo militare, semplicemente negoziando con i suoi protagonisti più moderati? O è necessario interrogare il sistema stesso, le sue condizioni di produzione, la sua governance, la sua appropriazione privata dei benefici collettivi?

Antonio Gramsci, nei Quaderni del carcere, scriveva che ogni egemonia si costruisce prima sul piano della cultura e solo dopo si traduce in dominio sul piano politico. L’enciclica Magnifica Humanitas è esattamente questo: un atto di egemonia culturale, un tentativo di scrivere la cornice morale dentro cui la prossima ondata tecnologica dovrà muoversi. Ma un atto di egemonia culturale può essere anche, paradossalmente, uno strumento di incorporazione: esso legittima i propri interlocutori mentre pretende di governarli.

Il rischio della religione tecnocratica

C’è un’ultima questione che questa vicenda pone con forza e che nessuna celebrazione istituzionale può neutralizzare: quella della progressiva convergenza tra potere spirituale e potere tecnologico, e del rischio che tale convergenza produca non un controllo della tecnica da parte dell’etica, ma una sacralizzazione della tecnica attraverso l’etica.

Le narrazioni transumaniste e postumaniste — quelle che promettono il superamento dei limiti biologici dell’uomo, l’immortalità digitale, la fusione tra intelligenza umana e artificiale — entrano in tensione profonda con la tradizione cristiana su ogni piano: antropologico, escatologico, sacramentale. Un essere umano che può essere indefinitamente migliorato, potenziato, preservato attraverso la tecnologia non ha più bisogno di redenzione, di grazia, di resurrezione. La morte stessa — cardine della soteriologia cristiana — diventa un problema tecnico in attesa di soluzione ingegneristica.

Eppure le élite digitali che promuovono queste visioni — con il loro peculiare misto di millenarismo secolare, utopismo tecnologico e ansia da rischio esistenziale — stanno progressivamente occupando lo spazio simbolico che un tempo apparteneva alle grandi narrazioni religiose. Esse parlano di minacce esistenziali all’umanità, di salvezza attraverso l’allineamento dell’IA, di un futuro in cui la tecnica deciderà la sopravvivenza o l’estinzione della specie. Hanno adottato, in altre parole, la struttura formale del pensiero escatologico senza la sua sostanza teologica: la fine del mondo senza il Dio che la governa, la salvezza senza la grazia, il peccato originale senza il perdono.

In questo scenario, il rischio che il Vaticano corre non è tanto quello di essere ingannato da Anthropic, quanto quello di prestarsi, inconsapevolmente o deliberatamente, a un processo di sacralizzazione del tecno-capitalismo che si avvale del linguaggio morale della Chiesa per conferire una patina di profondità a ciò che è in realtà puro esercizio di potere economico e strategico. Non si tratta di supporre malafede: si tratta di riconoscere la forza delle strutture, che agiscono indipendentemente dalle intenzioni dei singoli attori.

Il filosofo della tecnica Jacques Ellul aveva avvertito decenni or sono che il rischio supremo della civiltà tecnologica non è la macchina che si ribella all’uomo, ma la macchina che l’uomo finisce per adorare — trasformando l’efficienza in valore ultimo, l’ottimizzazione in virtù, la previsione in profezia. Quando le istituzioni che storicamente hanno custodito il senso del limite, della finitezza e della trascendenza si mettono al servizio di questa nuova liturgia, non è detto che ne diventino gli officianti consapevoli, ma ne diventano comunque parte.

Chi controlla il significato?

La vera posta in gioco nell’incontro tra il Vaticano di Leone XIV e l’intelligenza artificiale di Anthropic non è di natura tecnologica. Non riguarda la sicurezza degli algoritmi, né la distribuzione dei benefici economici, né i vincoli d’uso nei contratti militari — per quanto tutte queste questioni siano di enorme rilevanza pratica. La vera posta in gioco è simbolica e politica nel senso più alto del termine: chi controlla il significato morale della rivoluzione tecnologica in corso?

La scena del 25 maggio 2026 — un cofondatore di una delle aziende più potenti del pianeta seduto accanto al vescovo di Roma nel giorno dell’anniversario della più importante enciclica sociale della storia cattolica — è una scena di ridefinizione del potere culturale dell’Occidente. Non soltanto perché il Vaticano ha scelto di schierarsi con la fazione della Silicon Valley che la Casa Bianca trumpiana ha escluso dai propri contratti militari. Ma perché, nel farlo, ha accettato di svolgere una funzione di legittimazione che ogni sistema di potere necessita e ricerca: la funzione di tradurre il dominio economico e tecnico in autorità morale riconosciuta.

La domanda che resta aperta — e che la storia dei prossimi decenni dovrà rispondere — è se il Vaticano stia realmente tentando di governare la rivoluzione dell’intelligenza artificiale attraverso la forza autonoma della propria tradizione morale, oppure se ne stia diventando parte integrante: non il giudice del sistema, ma il suo sacerdote. Non il profeta che parla al potere, ma il cerimoniere che lo consacra.

Leone XIII, nel 1891, aveva pagato il prezzo della propria autonomia: la Rerum Novarum aveva scontentato i capitalisti cattolici quanto i socialisti atei, e nessuno dei due campi l’aveva abbracciata con entusiasmo. Era rimasta un documento scomodo, capace di disturbare tutte le comode certezze del proprio tempo. Sarà la Magnifica Humanitas capace della medesima scomodità? Sarà in grado di interrogare il sistema invece di legittimare i suoi protagonisti più moderati? Saprà porre la domanda che nessuna delle parti coinvolte vuole sentirsi porre: a chi appartiene il futuro che l’intelligenza artificiale sta costruendo, e a quali condizioni ne sarà distribuita la ricchezza?

Sono domande che la cerimonia del 25 maggio ha suggerito senza rispondere. E forse è in questo silenzio che risiede, più che nelle parole ufficiali, il vero significato dell’incontro tra il Vaticano e l’algoritmo. La questione non riguarda soltanto la tecnologia. Riguarda chi ne controlla il significato simbolico e morale. E chi controlla il significato, in ultima analisi, controlla il futuro.

Ukrainian parliament makes mixed progress on EU, IMF-mandated bills

9 June 2026 at 15:10
The Verkhovna Rada failed to gather enough votes for some bills demanded by the EU and the IMF, and one bill necessary for European integration was passed but was lambasted by experts as "imitation" rather than genuine progress.

Bulgaria’s new government plans to halt weapons supplies to Ukraine

9 June 2026 at 13:43

bulgaria's new government plans halt weapons supplies ukraine · post bulgarian defense minister dimitar stoyanov council ministers sofia fakti db news ukrainian reports

Bulgaria's new government plans to stop supplying weapons to Ukraine, a shift that breaks with the European Union's push to pressure Russia, Bloomberg reported. The country's Defense Minister tied the move to a call for negotiations rather than arms, echoing a prime minister who has long been hostile to military aid for Kyiv. 

A falling and rising tide of Russia-friendly governments across central Europe has steadily frayed the bloc's united front on arming Kyiv amid the ongoing Russian invasion, turning each national capital into a potential brake on support.

Government's excuses

Bulgarian Defense Minister Dimitar Stoyanov told reporters in Sofia on 9 June that his government would end weapons deliveries to Kyiv

"Ukraine needs more people, not more armament," he stated, and called instead for a "just peace that will be defined by both sides participating in the conflict." 

He added that the EU's role in any peace process is "extremely important." But the Bloc would struggle to act as a mediator, he claimed, after assisting Ukraine throughout the war.

opposition party Tisza
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Hungary unblocks $7.7 billion in EU arms payments after dropping two-year veto on Ukraine aid

A prime minister who opposes arming Kyiv

The stance reflects Prime Minister Rumen Radev, who has long held that the war cannot be won on the battlefield. Radev, a former air force commander and president until January, has repeatedly opposed the EU's military support for Ukraine. He has also called for lifting sanctions on the Kremlin, arguing they damage Europe's economy. In office for only a month, the Prime Minister has promised to expand Bulgaria's weight in joint European decisions.

A quiet arms pipeline now set to close

Bulgaria ranks among the EU's biggest producers of Soviet-standard ammunition. Those older Soviet-caliber shells proved crucial to Ukraine early in the war. The government officially refused direct military aid in 2022. Even so, Bulgarian shells reached the front through exports to other EU countries. Since 2022, Sofia has sent 13 packages of military aid, keeping their value and contents classified.

Bulgaria party
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Bulgaria approves new cabinet led by Rumen Radev — the ex-president who called Crimea Russian

The timing

The plan surfaced days after the leaders of France, Germany, and Britain urged the Kremlin to accept an immediate, complete ceasefire that would open talks on a lasting deal. Moscow has rejected Kyiv's offer to meet and negotiate an end to the full-scale invasion, launched more than four years ago.

The Times earlier called the rise to power of pro-Russian Radev a strategic success for Putin. 

No visas for Russian soldiers, no crypto, no fish — EU announces new Russia sanctions package

9 June 2026 at 13:10
The package will also include a freeze on the current pricing mechanism for Russia energy imports until the end of 2026, meaning Moscow won't be able to profit from rising prices resulting from the U.S. war on Iran.

Portugal among European countries that process most cocaine

9 June 2026 at 10:54
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Portugal is among the European countries that process the most cocaine; in 2024, four laboratories in Portugal were dismantled and 23 tonnes of the drug seized – the sixth-largest quantity

The post Portugal among European countries that process most cocaine appeared first on Portugal Resident.

Altro che benessere, siamo nell’epoca del ‘guerressere’

By: A A
9 June 2026 at 10:30

Ferdinando BOERO

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Ho fatto un sogno rivelatore, mi sono svegliato e ho scritto questo neologismo. Una parola volutamente sgraziata, che rende evidente la deformazione del benessere in qualcosa d’altro

Molte parole inglesi sono diventate italiane. Nessuno si preoccupa di sostituire computer, weekend, marketing, smartphone o welfare con equivalenti italiani. Sono parole che, a un certo punto, hanno smesso di apparire straniere. Anche welfare è ormai una parola italiana. Eppure la traduzione esiste: significa benessere, oppure stato sociale. Deriva da well-fare, “andare bene”, prosperare, vivere bene, in condizioni favorevoli. Da qualche tempo si sta affermando un’altra parola inglese: warfare. E si parla apertamente del passaggio dal welfare state al warfare state. Un cambiamento politico, economico e culturale in via di programmazione.

Le parole conducono messaggi e modellano la percezione della realtà. Il New Green Deal europeo proponeva una transizione ecologica fondata su investimenti pubblici, innovazione, protezione ambientale e sociale, trasformazione energetica. Un’idea di futuro legata al welfare. Oggi, invece, il linguaggio dominante è sempre più quello della sicurezza, della deterrenza, della preparazione strategica e del riarmo. Il programma inizialmente chiamato ReArm Europe, però, è stato ribattezzato Readiness 2030. L’obiettivo non cambia: aumento delle spese militari, rafforzamento dell’industria bellica, mobilitazione di centinaia di miliardi di euro per prepararsi a possibili conflitti. Ma il messaggio cambia eccome. “Riarmare l’Europa” suona aggressivo. “Prontezza 2030” sembra prudente, responsabile, quasi rassicurante. È il potere delle parole. “Preparazione” attenua ciò che “riarmo” rende evidente. Le parole inglesi, inoltre, hanno spesso un effetto anestetico: suonano tecniche, neutre. Warfare state suona quasi come una formula da think tank. “Società organizzata attorno alla guerra” suonerebbe molto più inquietante.

Scrivendo del passaggio da welfare a warfare, nel mio libro Le piume di Darwin, sentivo la necessità di rendere evidente il significato di quella transizione, e una notte ho sognato la parola. In sogno elaboriamo quel che pensiamo durante la veglia. Ho un taccuino accanto al letto e quando ho fatto il sogno rivelatore mi sono svegliato e ho scritto il neologismo: guerressere.

Una parola volutamente sgraziata, quasi fastidiosa, perché deve rompere la neutralizzazione linguistica. Deve rendere evidente la deformazione del benessere in qualcosa d’altro. Basta cambiare poche lettere: da well a war. Dal benessere al guerressere. Dal bene di benessere alla guerra di guerressere. Si può essere favorevoli al warfare senza comprenderne davvero il significato. Ma chi direbbe apertamente di essere favorevole alla guerra? Chi direbbe: voglio che la mia società si organizzi preventivamente attorno al conflitto permanente? Eppure è questo che sta accadendo. I politici lo hanno capito quando hanno cambiato Rearm in Readiness.

Gli Stati Uniti non sono mai stati un welfare state di tipo europeo. Non esiste una sanità pubblica universale. L’istruzione universitaria ha costi proibitivi per gran parte della popolazione. I senzatetto sono una componente strutturale delle città americane. In compenso gli Stati Uniti investono enormi risorse nella difesa, nell’apparato militare e nell’industria della sicurezza. Sono, in questo senso, un warfare state. Dopo aver conosciuto sulla propria pelle le devastazioni della guerra, l’ Unione Europea aveva costruito sistemi sanitari pubblici, istruzione accessibile, protezione sociale, diritti del lavoro. Il benessere collettivo era l’infrastruttura della stabilità politica. Ora vogliamo diventare altro.

E il cambiamento avviene anche attraverso il linguaggio. Le parole non descrivono soltanto la realtà: contribuiscono a costruirla. Se dici Readiness 2030 stai già rendendo più accettabile ciò che ReArm Europe rendeva troppo evidente. Se dici warfare invece di guerra, attenui il significato del termine. E quindi ecco una parola nuova, persino sgradevole, per capire meglio cosa stiamo programmando. Guerressere. Non è accattivante, come petaloso, nasce per essere disturbante.

La società progressivamente si organizza mentalmente, economicamente e culturalmente attorno all’idea permanente del conflitto. Una società che sposta risorse dalla salute, dall’istruzione, dalla ricerca, dagli ecosistemi, verso la sicurezza e la preparazione militare. Come se gli arsenali potessero proteggerci dal collasso climatico, dalla degradazione degli ecosistemi, dalla perdita delle condizioni biofisiche che rendono possibile il benessere stesso. Il Green Deal riconosceva che non può esistere welfare senza gli ecosistemi che lo rendono possibile.

Nel welfare il cittadino è qualcuno da proteggere. Nel guerressere è qualcuno da mobilitare; è inquietante che il passaggio dal welfare, dal benessere, al guerressere sia presentato come inevitabile, quasi naturale. Non lo è. È una scelta politica, economica e culturale gigantesca. E le parole che scegliamo servono anche a decidere se vogliamo davvero accorgercene. Nel Green Deal il nemico da battere erano sistemi produttivi che minano le nostre prospettive di benessere, e l’Unione Europea si metteva all’avanguardia in questa decisione di responsabilità, spronando tutta l’umanità a contribuire. Col passaggio al guerressere i nemici sono gli “altri” e la soluzione è armarci fino ai denti. Siamo sicuri che sia questo quello che vogliamo?

Articolo originale ilfattoquotidiano.it

Why Armenians stuck with Pashinyan

8 June 2026 at 20:10

YEREVAN, Armenia — The best of a bad lot was how many Armenians described victorious Prime Minister Nikol Pashinyan ahead of Sunday's pivotal election — the first since the bitter defeat in the Nagorno-Karabakh conflict with neighboring Azerbaijan.

While the election has frequently been framed outside Armenia as

Polish concerns over Ukraine EU talks 'solved,' EU enlargement chief says

8 June 2026 at 17:51
"For the time being, I think this issue has been solved at the working level," the EU's Enlargement Chief Marta Kos said in a meeting with journalists in Kyiv on June 8, referring to Poland's objection.

'You're destroying your countries': Is Europe finally heeding Trump's warning on illegal immigration?

8 June 2026 at 17:19

Earlier in June, the European Union appeared to finally react to concerns raised by President Donald Trump and many European voters over illegal immigration by introducing tougher border entry rules for the 27-nation bloc.

The EU agreed on new, stricter rules regarding migration and asylum. The laws are specifically designed to ensure that illegal/undocumented migrants who enter the bloc are processed and, where necessary, quickly sent to deportation centers in countries outside the EU.

People seeking asylum will be screened for identity, security, and their health before even entering any asylum system. The border officials will now track and record non-EU citizens entering and exiting the bloc. Plus, it will use biometric data such as fingerprints and facial recognition. And all member states must now help one another and share information.

The Associated Press reported that the provisional deal struck by the EU's three main institutions is expected to go to EU lawmakers and governments, where approval is expected.

EUROPEAN NATIONS DEMAND POWER TO DEPORT ILLEGAL IMMIGRANTS WHO COMMIT CRIMES

Alan Mendoza, founder and executive director of the Henry Jackson Society, told Fox News Digital that "The EU’s demography is changing Europe’s culture. We are now having to deal with people who are not integrating with the local customs." 

While the U.K. is not part of the EU, he said, "Britain’s efforts are behind the new EU rules." Noting the country has "not managed to have offshore migrant holding centers, which would make sure Britain is not seen as a soft touch."

Other experts say the longer countries take to fix the problem, the harder it will be to deal with. Some say it’s already too late.

While Europe’s workaday men and women have clearly seen the problems of illegal immigration for years, their leaders are only just getting the message. 

President Donald Trump told world leaders about the damage caused by a flood of undocumented migrants into Europe during his speech to the United Nations General Assembly last year. "You’re destroying your countries," he said. "Europe is in serious trouble; they’ve been invaded by a force of illegal aliens like nobody’s ever seen before."

JD VANCE'S WARNING ON EUROPE'S FUTURE SHINES SPOTLIGHT ON CONTINENT'S GROWING LIST OF PROBLEMS

Just last week, Vice President JD Vance commented on the stabbing death of the 18-year-old British man who was stabbed to death. 

In part, Vance posted, "Henry Nowak died the same way a civilization dies: abandoned, handcuffed by authorities who neither trusted nor cared for him, and accused of hate crimes he did not commit. His murder is as tragic as it is enraging. He should still be alive today, and he would be if the last few generations of European elites had stood their ground against the politics of self-hatred and the mass invasion of migrants, many of whom despise the West and the people who love it."

Secretary of War Pete Hegseth also made reference to the topic during a speech to commemorate D-Day in France on the weekend. "Sadly, today, different European beaches are stormed by different dangerous ideologies. Beaches in Spain and Italy and Greece and Bulgaria, boats and men arrive. When will European capitals do something about that invasion? Or is it too late? I pray not, and I believe not," he said.

Elsewhere in the EU, Spain seems to have broken with the rest of the bloc on its new stance on undocumented immigration. The country decided to legalize half a million undocumented migrants.

"When undocumented migrants arrive, they get papers, and they get social security," Javier Negre, owner of the La Derecha Diario newspaper, told Fox News Digital. He says a lot of the push to house migrants has come via nongovernmental organizations. "NGOs had a big business, and they promoted illegal immigration," he says.

Another problem is that many undocumented migrants don’t choose to integrate into their new domicile. "They don’t have the same values," Negre said. "We import a lot of people, and some realize they can steal iPhones and wallets," he said, commenting on the rise in crimes.

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Critics of the move mostly came from the European left and NGOs. Mélissa Camara, from the French Green party, said the deal was "a historic setback" for human rights in the bloc," the Associated Press reported.

"The legalization of return hubs outside the European Union, the green light for the detention of minors, home visits inspired by ICE practices: the legal arsenal serving a xenophobic ideology is now complete," she said.

The Associated Press contributed to this report.

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