El lateral del Chelsea y de la selección española, Marc Cucurella, sorprendió este jueves en El Partidazo de la Cadena Cope anunciando que se tatuaría la cara “en pequeñito” del seleccionador, Luis de la Fuente, en caso de que España levantara la Copa del Mundo en la final del próximo 19 de julio en Nueva Jersey. Afirmó el defensor catalán que el Mundial supone más que la Eurocopa, en referencia a la competición de 2024 en la que España se coronó campeona continental por cuarta vez tras vencer a Inglaterra (2-1).
Primero fue México, que resolvió su debut con un cómodo triunfo ante Sudáfrica (2-0), y esta noche, el segundo de los tres países anfitriones del Mundial 2026, Canadá, está debutando en la gran cita. Lo hace ante la Bosnia de Edin Dzeko, dispuesta a dar la campanada en el Grupo B que hoy echa a rodar. En la madrugada de este sábado será el turno del tercer y último anfitrión, Estados Unidos, encuadrado en su estreno ante Paraguay.
Era habitual ver aparecer a Álvaro Morata en escena. Y no siempre para bien. Normalmente no se lo merecía, pero eso les daba igual a los generadores de odio en las redes sociales. El delantero con más cartel de España, después de pasar por el Madrid, el Chelsea, el Atlético, la Juventus y olfatear de cerca su fichaje por el Barcelona, pasaba como un perfil molesto para una gran parte de los seguidores de la Roja. Una situación que nunca entendieron desde la Federación: “Si fuese un jugador de otro país sería todo un mito. Hay que reivindicar lo nacional, porque el futbolista español es, para mí, de los mejores del mundo. Morata debería tener mucho más reconocimiento por su trayectoria”, pedía Luis de la Fuente.
El futbolista Thomas Partey, una de las piezas más importantes de Ghana a sus 32 años, no podrá estar el 17 de junio en Toronto en el primer partido de su selección en el Mundial 2026. Según ha adelantado The Athletic y ha confirmado EL PAÍS, el centrocampista del Villarreal no se enfrentará a Panamá después de que el Gobierno canadiense haya rechazado otorgarle el visado al jugador, acusado de siete delitos violación en el Reino Unido.
El momento más esperado por el mundo del fútbol llegó. Este jueves 11 de junio, el mítico Estadio Azteca se convirtió en el primer recinto de la historia en albergar tres ceremonias inaugurales de un Mundial, tras las de 1970 y 1986.
El extremo Víctor Muñoz ha llevado a cabo este viernes su primer entrenamiento con el grupo en la concentración de la selección española para el Mundial y ha dado un paso más en la recuperación de la lesión muscular que sufrió el pasado 19 de mayo. La Copa del Mundo 2026 arrancó este jueves en el estadio Azteca de México, con el partido inaugural entre el conjunto local y Sudáfrica en el que los de Javier Aguirre han vencido por 2-0, aprovechando las expulsiones de los africanos. Después, ya en la madrugada del viernes, Corea del Sur se impuso a Chequia por 2-1 remontando el gol inicial de los europeos. Se ponen en marcha las otras dos anfitrionas, Canadá, ante Bosnia-Herzegovina, inaugurando así el grupo B y EE UU se enfrentará a Paraguay dentro del Grupo D
Desde que en 1930 se celebrara el primer mundial de fútbol con solo 13 selecciones, hasta el que se inició ayer con tres países anfitriones y 48 participantes, se han celebrado 23 ediciones de este campeonato en categoría masculina. Pon a prueba tus conocimientos sobre la historia del mayor acontecimiento deportivo del planeta (con permiso de los Juegos Olímpicos) con este cuestionario de once preguntas (número muy futbolístico).
Parece que fue ayer cuando veíamos a un despendolado Morata bailar Potra salvaje en calzoncillos para celebrar el éxito de España en la Eurocopa de Alemania y ya estamos aquí otra vez partiendo de cero en un nuevo torneo internacional. En aquella cita no se esperaba nada de España, a esta la selección llega como favorita. En aquella no había grandes estrellas en el combinado nacional, en esta todos los ojos del mundo estarán pendientes de Lamine Yamal.
Horas antes del silbatazo inaugural del Mundial, los dioses están pendientes de un partido de pelota en un pequeño foso de la zona arqueológica de Cuicuilco, en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México. El árbitro agarra la pelota de hule, ante la mirada atenta de los diez jugadores. “El juego de la vida y la muerte: se gana y se pierde”, dice antes de hacer rodar la redonda. Uno de los jugadores espera a su llegada, se apoya en el suelo con la mano y golpea la cadera con su cadera, con la soltura de un bailarín de breakdance. El resto de jugadores queda pendiente del movimiento del balón, como jaguares acechando a su presa. Es el inicio del breve partido de exhibición de pelota mesoamericana organizado por la Secretaría de Cultura, uno de los eventos previos a la Copa del Mundo de fútbol.
Esto, querido lector, es una correspondencia entre dos de las grandes plumas de las letras hispánicas. Martín Caparrós y Juan Villoro, amigos y fanáticos futboleros, iniciaron una conversación –íntima y pública al mismo tiempo– con la excusa de la celebración del Mundial de Qatar, en 2022. Ahora, cuatro años más tarde, retoman esa misma seríe, titulada ‘Un mundial de ida y vuelta’, para seguir con idéntica pasión el día a día de este otro Mundial que acogen EE UU, México y Canadá.
Formador de jugadores, técnico asistente y primer entrenador, Aitor Karanka (Vitoria, 52 años) regresó a la Ciudad de Fútbol de Las Rozas para simplificarle la vida a Luis de la Fuente. En el camino, fiel a su estilo, es un escudo ante los problemas, como lo fue en el rifirrafe entre el Barcelona y la Federación por las lesiones de Lamine Yamal. Antes de viajar a Estados Unidos, el director de fútbol de la Roja recibió a EL PAÍS en Las Rozas para analizar el momento del fútbol, pero también de España, candidata al título en el Mundial.
Algunos acontecimientos deportivos trascienden al deporte. El Mundial es, sin duda, uno de ellos. Con él, algo cambia. Se nota en las calles, hay una energía distinta. El fútbol es el centro de todo. Las conversaciones pasan a ser monotema, los planes se adaptan y los horarios se ajustan. Pocas cosas en el universo tienen el poder de reunir a tanta gente con una ilusión compartida.
Nunca en la historia de la Copa del Mundo había habido ocho jugadores con al menos 40 años en las convocatorias de las selecciones que participan en el torneo. Tan solo siete futbolistas habían jugado tras rebasar esa edad en los 22 mundiales anteriores al de Estados Unidos, México y Canadá. Pese al incremento en esta edición de 32 a 48 equipos, los expertos en Ciencias del Deporte no tienen dudas de que la acumulación en el campeonato que se celebra en Norteamérica del 11 de junio al 19 de julio de viejos rockeros, algunos tan ilustres como Cristiano Ronaldo (41), Luka Modric (40, 41 el próximo 9 de septiembre) o Manuel Neuer (40), no es un fenómeno aislado, sino que responde a una profesionalización en los ámbitos de la preparación y la medicina deportiva que ha estirado la vida de los deportistas. “La ciencia ha tenido muchísimo que ver. Ahora tienen buenos entrenamientos, muy buenas recuperaciones y, en general, se cuidan muchísimo más que antes”, resalta Carlos Villarón, doctor en Fisioterapia y profesor de la Universidad Europea de Valencia.
Cristiano Ronaldo saluda a sus compañeros de selección el miércoles tras ser sustituido durante el amistoso ante Nigeria disputado en Leiria (Portugal).
Empieza el circo mundialista y David Beckham descubrirá este viernes su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Es el guiño del imperio del entretenimiento a la Copa del Mundo, y casi el único. En el bulevar de los Oscar, entre saraos y buscavidas que imitan a Michael Jackson, hay que rastrear mucho para encontrar referencias a la gran cita del fútbol, pese a que a 20 kilómetros de allí Estados Unidos arranca su concurso contra Paraguay (madrugada del viernes al sábado, 3.00; DAZN).
Providence no albergará ni un solo partido del Mundial de 2026. Sin embargo, esta pequeña ciudad de Rhode Island espera convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro de los aficionados que acudirán a los partidos disputados en el cercano estadio de Boston, a menos de una hora de distancia. Mientras ciudades anfitrionas como Nueva York afrontan los elevados costes de seguridad, transporte e infraestructuras asociados al torneo, Providence se prepara para recibir a miles de visitantes atraídos por una oferta mucho más asequible. La elección no fue casual. “Providence estaba más cerca del estadio y era mucho más barata”, explica Gregor, uno de los organizadores de la Tartan Army, la afición itinerante escocesa. Lo que empezó como un plan para reunir a “300 o 400 personas” terminó creciendo de forma inesperada. “Simplemente se hizo enorme”, resume.
Donald Trump le miró y dándole la mano le preguntó: “Entrenador, ¿cree que podemos ganar el Mundial?”. El seleccionador nacional de Estados Unidos se puso firme: “¡Por supuesto que sí, señor presidente!”. Interpelado en el acto del sorteo de la Copa del Mundo, Mauricio Pochettino cumplió con su deber. El anfitrión se impone al estado de optimismo nacional. Pero Pochettino sabe que las probabilidades de levantar el trofeo son remotas.
Soccer no es un invento estadounidense. La adopción de esta palabra inglesa de este lado del Atlántico respondió a una necesidad práctica más que a una decisión cultural. Cuando el fútbol comenzó a expandirse por Estados Unidos a finales del siglo XIX y comienzos del XX, una variante local evolucionó hasta convertirse en el fútbol americano moderno. Con el tiempo, la palabra football quedó asociada de forma casi exclusiva a este deporte, una realidad que terminó de consolidarse con la fundación de la National Football League (NFL) en 1920.
México volvió a abrirle la puerta al mundo con una pelota. De nuevo hizo global aquello de “mi casa, su casa”; ningún otro país en la historia de la gran cita del balón lo ha podido verbalizar tantas veces, tres ya. Las mismas, más que ninguno también, que un mismo estadio ha acogido un partido inaugural. La gloria se queda para siempre en el totémico Azteca, por mucho que ahora quieran llamarlo Banorte o Ciudad de México: los patrocinadores pueden comprar un nombre, no una historia, menos cuando esa historia fue escrita por las deidades que alguna vez corrieron en este césped. Ante Sudáfrica, México rompió además un maleficio casi centenario. La selección que más partidos inaugurales ha jugado nunca había logrado una victoria el día del estreno. Fue en la octava ocasión que lo logró. Hay algo profundamente mexicano en no claudicar. Hay algo profundamente mexicano en permanecer en pie y seguir encontrando motivos para celebrar.
El Mundial más norteamericano empezó con un zumbido prehispánico y terminó con el gringísimo Let’s go. Como una premonición, la caracola marina que servía igual para llamar a la lluvia que a la guerra, sonó esta vez para dar arranque a la primera Copa repartida entre los tres vecinos, Estados Unidos, México y Canadá. Los Tres Amigos, que no atraviesan precisamente el mejor momento de su amistad, tendrán cada uno su propia ceremonia de inauguración. La mexicana, en la que no estuvieron presentes ninguno de los tres presidentes de los países anfitriones, tuvo guiños decorativos prehispánicos, mucho español y bastante de inglés. Una ceremonia neutra para tiempos revueltos.
El Mundial de fútbol de EE UU, Canadá y México comienza este 11 de junio con una participación récord de equipos en competición. Consulte en este interactivo la información clave de todas las selecciones y el pronóstico de los expertos de EL PAÍS sobre su desempeño en la fase de grupos.
Redacción:
Daniel Arribas, J. M. Benítez, Lorenzo Calonge, Diego Fonseca Rodríguez, Borja Hermoso, Juan I. Irigoyen, Ladislao J. Moñino, Xavi Sancho y Diego Torres.