DIC do Porto em protesto por piquetes sem pagamento

© JOSÉ COELHO/LUSA

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© Policia Judiciária

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© CARLOS BARROSO/LUSA

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© DIOGO VENTURA/OBSERVADOR

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© JOSÉ SENA GOULÃO/LUSA

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El 9 de junio de 1956, poco antes de la medianoche, la policía detuvo a 12 personas en una casa a las afueras de Buenos Aires donde se habían reunido para ver una pelea de boxeo. Las llevó a la comisaría y de allí a un descampado donde las fusiló. Cinco murieron; siete lograron escapar. El escritor y periodista Rodolfo Walsh —desaparecido en 1977 por la dictadura— reconstruyó esos asesinatos en uno de los libros pioneros de la no ficción, Operación Masacre, al tirar del hilo que le lanzó un conocido en un bar:

© Archivo familiar




Un camión lleno de cascotes y obreros que entran y salen junto al edificio del antiguo restaurante Babobab, en Lavapiés, donde una empresa privada quiere construir un hotel cápsula de 288 plazas. La escena es propia de un inmueble en obras, salvo porque la semana pasada el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ordenó parar el derribo ―ya en marcha― después de estimar las medidas cautelares que pidió el grupo socialista contra la resolución de la Comunidad de Madrid que había levantado la suspensión previa de los trabajos. El tribunal considera que, si continúan las obras, podría darse un daño irreversible. Los vecinos llevan días alertando de que, a pesar del auto, la demolición sigue adelante. La policía se ha vuelto a desplazar esta tarde a los números 1 y 3 de la calle de Cabestreros tras el aviso de varios ciudadanos.

© Eduardo Parra (Europa Press)
La comisaría de la Policía Local de Lloret de Mar (Girona) tuvo que “cerrar” la noche del sábado al domingo por falta de efectivos. Según informó el alcalde, Adrià Lamelas (PSC), se registraron 38 ausencias simultáneas durante el fin de semana, entre bajas e indisposiciones, que se sumaron a los permisos por enfermedad de larga duración y a los agentes que estaban de vacaciones. Los turnos de mañana y tarde se pudieron hacer con pocos guardias pero al llegar la noche no había ni un solo efectivo para el turno. La situación incluso obligó a contratar personal de seguridad privada para controlar los accesos de la comisaría, y a contactar con los Mossos d’Esquadra para pedir un refuerzo de patrullas en las calles del municipio. Esta anómala situación tiene de base un conflicto entre la plantilla y el gobierno municipal sobre la renovación del convenio laboral. El alcalde reconoce que la situación “es preocupante y genera inquietud”.
