Una víctima de la dana acusa a la jueza de "actuar de modo intimidatorio" para "limitar" su protesta pública frente al juzgado



La número dos del expresident valenciano Carlos Mazón no sabía qué era el Cecopi, el órgano de emergencias de la Generalitat que gestionó la dana que dejó 230 muertos el 29 de octubre de 2024. La vicepresidenta primera del Consell, Susana Camarero, ha admitido este miércoles esta laguna ante la jueza de Catarroja (Valencia), Nuria Ruiz Tobarra, según confirman a EL PAÍS fuentes presentes en su declaración. La dirigente, que abandonó la gestión de la gota fría para asistir a unos premios, ha cedido a entregar al juzgado los mensajes de WhatsApp que intercambió con el resto de consellers durante la catástrofe.


Los servicios sociales municipales ejercen una función fundamental para la ciudadanía que a menudo pasa desapercibida o no es valorada como corresponde. En la dana que acabó con la vida de 230 personas y destrozó la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024, los trabajadores sociales estuvieron al pie de obra desde el principio y en condiciones muy difíciles. Los vecinos a los que les llevaban comida a casa por sus problemas de movilidad, a los que se habían quedado sin casa, a los que vivían solos y visitaban para charlar un rato, a los que les facilitaban la cita con el médico o con el psicólogo, a los que les echaban una mano para cumplimentar los impresos de ayudas o a los que bajaban a la calle para que les diera el sol y se socializaran, porque el ascensor seguía sin funcionar muchos meses después, lo saben perfectamente. Sus familiares, también.

© Manuel Bruque (EFE)

Los Mossos d’Esquadra han preparado durante semanas el dispositivo de seguridad de la visita del Papa a Barcelona que empieza hoy. Entre sus temores, pesaba que no se cerrase a tiempo el conflicto laboral abierto entre los profesores y el Departamento de Educación. Finalmente, los peores presagios se han confirmado, y el colectivo ha convocado una gran manifestación, en la plaza de España, este martes a las once de la mañana. “No nos ha obligado a cambiar los planes. Es una protesta comunicada, y no hay peligro de que se crucen con el Papa”, explica el comisario de los Mossos David Boneta, responsable del operativo.

© Gabriel Luengas (Europa Press)

Barcelona afronta esta semana un reto mayúsculo en movilidad, seguridad y paciencia de los vecinos. La visita del Papa León XIV, el martes 9 y miércoles 10, conllevará restricciones severas de tráfico, con cortes totales, en torno a los cuatro epicentros de la agenda en la capital catalana, y restricciones puntuales en las carreteras de acceso a la cárcel de Brians y Montserrat. Con tantos escenarios, más el recorrido de un kilómetro del Pontífice en el papamóvil de camino a la Sagrada Familia, y en contexto de alerta antiterrorista de nivel 4 sobre 5, el despliegue policial será inédito (5.600 Mossos d’Esquadra y 500 agentes de la Guardia Urbana).

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