Tegucigalpa, 11 jun (Prensa Latina) La atención en la red hospitalaria pública de Honduras comenzó hoy a normalizarse, tras las protestas protagonizadas por los profesionales de la medicina para exigir al Gobierno el pago de salarios adeudados y otras reivindicaciones.
Los GLP-1, la familia de fármacos que ha revolucionado el tratamiento de la obesidad y la diabetes, vuelven a ofrecer una sorpresa científica: podrían modular el estado de ánimo a través del microbioma intestinal. Un nuevo estudio de la Universidad del Sudeste (China), publicado en Cell Host & Microbe, demuestra en modelos animales que la liraglutida -comercializada como Victoza y Saxenda- reduce conductas depresivas en ratones gracias a cambios específicos en su flora intestinal.
El equipo dirigido por Yonggui Yuan y Bing Han ha demostrado que podría no se así. Cuando administraron liraglutida a ratones sometidos a estrés, comprobaron que el fármaco se acumulaba principalmente en el intestino, no en el cerebro, lo que ya apuntaba a un mecanismo alternativo. Aun así, los animales mostraban menos conductas depresivas en las pruebas de comportamiento estándar.
Para confirmar que el efecto no dependía de los receptores cerebrales del GLP-1, los investigadores utilizaron ratones modificados genéticamente para inactivar esos receptores. El resultado fue que la liraglutida seguía ejerciendo un efecto antidepresivo, lo que descartaba la vía clásica y reforzaba la idea de un mediador externo.
La mediación de microbioma
Ese mediador era el microbioma. Cuando los científicos eliminaron la flora intestinal de los ratones mediante antibióticos de amplio espectro, el efecto antidepresivo desapareció por completo. La pista era clara: sin microbiota, no había mejora emocional.
El siguiente paso fue identificar qué microorganismos estaban implicados. El análisis fecal reveló que la especie que más aumentaba tras la administración de liraglutida era Lactobacillus delbrueckii, una bacteria conocida por producir diacilglicerol, precursor del endocannabinoide 2-AG. Este compuesto, presente también en humanos, ayuda a normalizar la hiperactivación de las regiones cerebrales relacionadas con el estrés, un mecanismo clave en la depresión.
“Observamos que la abundancia de L. delbrueckii se correlacionaba directamente con la mejora del comportamiento”, explica la investigadora Honghong Yao, según recoge Ep. Es decir, que cuanto más crecía esta bacteria, mayor era el efecto antidepresivo.
El estudio abre una vía completamente nueva para entender la relación entre metabolismo, microbioma y salud mental. En los últimos años, la llamada "conexión intestino-cerebro" ha ganado peso científico, con evidencias de que ciertas bacterias influyen en neurotransmisores como la serotonina, el GABA o los endocannabinoides. Este trabajo añade una pieza más al puzzle: los fármacos metabólicos podrían modular el estado de ánimo a través de cambios microbianos inducidos en el intestino.
Pacientes con depresión y obesidad
Los autores señalan posibles aplicaciones clínicas: pacientes con obesidad o diabetes que también padecen depresión podrían beneficiarse doblemente de los GLP-1; y, a la inversa, la depresión podría abordarse mediante probióticos dirigidos a estimular especies como L. delbrueckii. De hecho, varios ensayos en humanos ya exploran el uso de probióticos como coadyuvantes en trastornos del ánimo, aunque los resultados aún son preliminares.
Aun así, el estudio tiene limitaciones importantes. Se realizó exclusivamente en ratones machos, y la depresión presenta diferencias biológicas y hormonales entre sexos. Además, los efectos observados en animales no siempre se replican en humanos. Los investigadores subrayan que será necesario comprobar si el mismo mecanismo se produce en personas y si la manipulación del microbioma puede potenciar o modular los efectos de los GLP-1.
El interés científico es evidente, dado que los GLP-1 ya han demostrado beneficios más allá del peso, como la reducción del riesgo cardiovascular, la mejora de la apnea del sueño o la disminución de la inflamación hepática. Ahora, este estudio sugiere que su impacto podría extenderse también a la salud mental, un campo donde la necesidad de nuevas terapias es urgente.
La presión estética, la cultura fitness y la influencia constante de las redes sociales están generando un cóctel que preocupa cada vez más a los médicos de familia. No solo por el aumento del consumo de esteroides anabolizantes y de dietas hiperproteicas sin control, sino también por la proliferación de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) menos visibles, más difíciles de detectar y cada vez más normalizados entre adolescentes y jóvenes. Entre ellos destacan algunos como la ortorexia, la permarexia, los trastornos por evitación o restricción de la ingesta (Arfid) y el trastorno por atracón, caracterizados por un control extremo sobre la calidad de los alimentos, las calorías o el ejercicio físico. Los especialistas están detectando asimismo un aumento de casos vinculados a la obsesión por la alimentación "perfecta", el control calórico y el ejercicio compulsivo, en muchos casos influenciados por contenidos digitales.
Ambos fenómenos, que comparten raíz social y un fuerte componente de desinformación digital, se están abordando en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que se celebra estos días en Oviedo.
Los especialistas describen un escenario en el que los "atajos" para modificar el cuerpo se han integrado en la vida cotidiana de muchos jóvenes. Rodrigo Santos, del Grupo de Trabajo de Medicina Deportiva de la SEMG, advierte de que el uso de anabolizantes "ya no se limita al culturista clásico", sino que se ha extendido a usuarios recreativos de gimnasio, hombres jóvenes que buscan un cambio físico rápido e incluso mujeres que han incorporado estas sustancias a rutinas de entrenamiento cada vez más exigentes. La percepción de que son productos "normales", casi un complemento más del gimnasio, está alimentando un consumo que los médicos consideran claramente de riesgo.
Y es que las consecuencias de este uso no son menores. Entre los efectos físicos asociados al uso de esteroides sin indicación médica figuran hipertensión, alteraciones del colesterol, daño hepático, infertilidad, disfunción sexual, acné severo o ginecomastia. A largo plazo, el riesgo se multiplica con la aparición de miocardiopatías, eventos trombóticos o enfermedades cardiovasculares en personas jóvenes que, en muchos casos, no relacionan sus síntomas con el consumo. A ello se suman los efectos psicológicos: irritabilidad, ansiedad, impulsividad, trastornos del sueño, síntomas depresivos o dependencia emocional vinculada a la imagen corporal.
Los médicos de familia señalan además la dificultad para detectar estos casos en consulta. Muchos pacientes no reconocen el consumo y acuden por problemas aparentemente inconexos, como acné severo, hipertensión en edades tempranas o alteraciones hormonales. Por ello, la SEMG recomienda preguntar de forma directa y sin juicios sobre el uso de sustancias para mejorar el rendimiento o la composición corporal, una conversación que, según los profesionales, sigue siendo tabú en muchos entornos.
La Habana, 11 jun (Prensa Latina) El Ministerio de Salud Pública de Cuba mantiene hoy la vigilancia epidemiológica, teniendo en cuenta que la temporada veraniega trae consigo enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y otras arbovirosis.
La industria cinematográfica y la televisión han romantizado enormemente la forma en que los seres humanos dejan este mundo, creando una imagen distorsionada donde las personas recitan hermosos monólogos antes de cerrar los ojos plácidamente.
Esta representación ficticia es precisamente lo que una profesional de la salud, conocida en internet como "Hospice Nurse Julie", intenta combatir a través de un contenido educativo publicado en 2024. Mediante la difusión de material audiovisual clínico real, esta experta busca a través de la pieza preparar a las personas para que enfrenten este trance inevitable sin pánico.
Desmitificando los sonidos y posturas del final
Durante el periodo activo de defunción, el cuerpo humano atraviesa transformaciones metabólicas que resultan visual y sonoramente impactantes para quienes no están familiarizados con el entorno médico.
La creadora de contenido detalla que es completamente habitual observar a los pacientes en estado de inconsciencia con la boca abierta o incluso con los ojos entreabiertos, fenómenos debidos a la profunda relajación muscular.
Uno de los aspectos que más angustia genera en los acompañantes es el sonido gutural de la respiración, a menudo malinterpretado como ahogamiento. La experta aclara que esto se debe a la acumulación natural de saliva que el cuerpo ya no recibe la orden de tragar, no a un sufrimiento real del paciente. Como bien señala en su intervención: "Se nos oculta la parte más natural de la vida, que es la muerte".
Reacciones del público y la importancia de comprender
La respiración agónica y los gemidos rítmicos constituyen otra fase crucial que genera terror entre los seres queridos.
Julie explica que estas exhalaciones pausadas o reflejas actúan como un mecanismo de autotranquilidad corporal y no indican dolor. La recepción de este material gráfico crudo ha sido profundamente reveladora para su audiencia digital. Mientras algunos usuarios comparten experiencias personales contrastantes (como el tránsito rápido y silencioso de sus propios familiares), otros confiesan haber sentido pánico inicial al ver las imágenes para luego encontrar un inmenso consuelo en el conocimiento adquirido tras continuar la visualización.
La especialista concluye que la educación es la herramienta fundamental para evitar que la falta de información convierta una pérdida emocional en una experiencia traumática e innecesariamente caótica.
Asumir el diagnóstico de un [[LINK:TAG|||tag|||633613de1e757a32c790ba45|||cáncer ]]es un amargo trago difícil de digerir. Más aún cuando el diagnóstico confirma que se trata de un tumor cerebral, ya que el 56% de los españoles reconoce que este carcinoma es su mayor temor sanitario, a pesar de que el 59% admite conocer muy poco o nada sobre ellos. Así se desprende de la encuesta «Percepción Social de los Tumores Cerebrales», una radiografía inédita sobre el desconocimiento de esta patología en la sociedad elaborada por la Asociación de Pacientes de Tumores Cerebrales y del Sistema Nervioso Central, Astuce Spain, en colaboración con Ipsos.
Falta de conocimiento
En concreto, el análisis expone que esta brecha entre miedo y conocimiento se ve agravada por creencias erróneas muy arraigadas, como la percepción de que todos los tumores cerebrales son inevitablemente mortales. «Seis de cada diez españoles afirman tener un conocimiento muy limitado sobre los tumores cerebrales, lo que evidencia una notable diferencia entre el temor que estos generan y el conocimiento que las personas dicen tener al respecto», argumenta Manuel Meléndez, coordinador del Comité Científico de Astuce Spain, y cofundador del proyecto OligoSpain y Astuce Spain.
Otro dato relevante es que el 72% de los españoles considera que los tumores cerebrales no reciben suficiente cobertura en medios de comunicación. Desde Astuce Spain reconocen que no es solo una visión de la asociación, sino que «realmente existe un amplio consenso entre la sociedad general sobre la necesidad de incrementar la cobertura informativa de esta patología», destacó Meléndez.
Y es que, según el estudio, solo para el 6% de la población española la atención recibida por parte de los tumores cerebrales resulta suficiente, mientras que el 72% cree que los tumores cerebrales reciben una atención insuficiente en los medios. Y otro dato demoledor que muestra la encuesta es que la gran mayoría de la población cree que existen diferencias entre autonomías, tanto en la rapidez diagnóstica como en el acceso a tratamientos avanzados. En concreto, el 62% de los españoles considera que la rapidez en el diagnóstico varía de forma significativa entre territorios. Asimismo, el 43% percibe desigualdades en el acceso a tratamientos avanzados. «La falta de transparencia en los datos refuerza estas percepciones y erosiona la confianza en el sistema sanitario», asegura Meléndez. Por ello, desde la Asociación proponen crear un observatorio nacional de equidad territorial que monitorice y publique indicadores comparables sobre tiempos de diagnóstico, acceso a tratamientos innovadores y resultados por autonomías.
No es para menos, ya que el estudio concluye que el tiempo hasta el diagnóstico continúa siendo uno de los principales retos en el tratamiento de los tumores cerebrales: en el 60% de los casos el diagnóstico se produce hasta tres meses después de la aparición de los primeros síntomas, y en un porcentaje relevante la demora se prolonga más. «Seguimos llegando tarde en demasiadas ocasiones, con el impacto que esto puede tener en el pronóstico y en la calidad de vida de los pacientes. Es fundamental reforzar la detección precoz, mejorar los circuitos asistenciales y reducir los tiempos de derivación para garantizar diagnósticos más ágiles y equitativos en todo el territorio», reclama Meléndez.
Según una tuitera, yo debería haber muerto el 31 de mayo, igual que otros siete mil millones de personas. El mensaje es del 10 de febrero, pero por suerte no lo vi hasta hace unos días porque menudos cuatro meses más malos habría pasado. La tuitera, @maryaamss_, advertía de que las personas vacunadas de covid no llegaríamos a junio. Y daba una fuente: “La BBC lo ha confirmado”.
Las familias de la escuela pública llegan a la Asamblea de Madrid para mostrar su desesperación por las altas temperaturas que alcanzan las aulas en los centros educativos de la región. Mientras 30 madres acceden al pleno con la esperanza de escuchar alguna solución, una marea carmesí les muestra su apoyo desde fuera. Son padres y vecinos que acuden a la llamada de la Plataforma Aprender Sin Calor, compuesta por más de 150 asociaciones de familias del alumnado. El rojo, el color que han elegido para su protesta, se apodera de la calle y los silbatos no paran de sonar. “No es Riviera Maya, mi hijo se desmaya”, corean una y otra vez. Algunos vehículos pitan desde la carretera para mostrarles su apoyo. Acuden a su encuentro la portavoz socialista, Mar Espinar, y el responsable de Educación en su partido, Esteban Álvarez, además de su homóloga en Más Madrid, María Pastor, y la concejala del grupo municipal de su formación, Lucía Lois. Esta agrupación propone en el pleno reformar la legislación sobre la infancia para garantizar unas instalaciones educativas con temperaturas por debajo de 27 grados y por encima de 17, algo ya establecido en la normativa de prevención de riesgos laborales en espacios interiores.
Michel Poulain, demógrafo y experto en las denominadas 'zonas azules' (las cinco regiones del planeta con mayor concentración de centenarios) dibuja el primer mapa con la tasa de longevidad de las regiones españolas Leer
Michel Poulain, demógrafo y experto en las denominadas 'zonas azules' (las cinco regiones del planeta con mayor concentración de centenarios) dibuja el primer mapa con la tasa de longevidad de las regiones españolas
José Antonio tiene 72 años. Desde hace un tiempo vive con la molesta sensación de que se le olvidan algunas cosas y decide consultar a un sistema de inteligencia artificial (IA) qué puede tomar para “mejorar la memoria”. Este jubilado de la provincia de Almería quiere que sea “algo natural”, porque no desea añadir otro medicamento a los que ya toma para la diabetes, el colesterol, la hipertensión y las arritmias. “Ginkgo biloba” es la respuesta que lee en la pantalla, así que compra un suplemento alimenticio con extractos de este árbol originario de China y confía en ver buenos resultados.
La Comunidad de Madrid ha concedido al coloso sanitario Quirónsalud una semana extra para asumir el importante laboratorio clínico que gestionará durante cinco años. La decisión se debe a que la empresa no estaba preparada para tomar el control este lunes, como estaba previsto, de modo que la entrega se retrasa hasta el lunes 22 de junio. Los pliegos del concurso establecen 30 días de convivencia con la empresa saliente, Ribera Salud, a partir de la firma del contrato, que se produjo el 13 de mayo. Con la prórroga la transición se prolongará más de un mes, pero un portavoz de la Consejería de Sanidad asegura que no existe incumplimiento: “Todo es acorde al pliego”. Ribera, que no ha sido avisada de esta decisión por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, se opone a la “demora”.
Al igual que es mejor comer en tupper de cristal que de plástico al no liberar microplásticos ni sustancias químicas al calentarlos, cuando un producto se refrigera o se congela no es lo mismo un material que otro, ni tampoco entre un tipo de polímero u otro.
Un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea-CSIC), en colaboración con la Universidad de Florencia, ha demostrado que distintos aditivos plásticos presentes en envases alimentarios comunes pueden migrar al pescado durante su almacenamiento doméstico en la nevera y el congelador.
La investigación, publicada en la revista científica "Environment International", evaluó por primera vez esta transferencia bajo condiciones reales de conservación en frío y constató que la migración aumenta con el tiempo de almacenamiento.
El trabajo analizó la migración de los ftalatos, los ésteres organofosforados, los bisfenoles y los plastificantes alternativos a los ftalatos desde envases utilizados habitualmente para la conservación de pescado fresco.
Se trata de sustancias químicas empleadas para aportar flexibilidad, resistencia y estabilidad a los plásticos. Entre los materiales estudiados por el equipo del Idaea se encuentran envases utilizados para la conservación de pescado fresco como bandejas de poliestireno, bandejas compostables, films y bolsas de congelación.
Los experimentos se realizaron con salmón, atún y merluza almacenados en refrigeración (+4 ºC durante 48 horas) y congelación (-18 ºC durante 30 días).
“Hasta ahora, la mayoría de los estudios evaluaban la presencia de estos contaminantes directamente en el alimento tras su compra. Para este trabajo queríamos aproximarnos a una situación más realista e investigar qué ocurre cuando el consumidor guarda el pescado en casa durante varios días o semanas en condiciones de frío, antes de ser consumido”, explica Maria Vittoria Barbieri, investigadora del IDAEA-CSIC y autora principal del estudio.
“Además, los trabajos relacionados con la posible migración de aditivos del envase al alimento se centraban en evaluar el efecto del calor como variable que acelera dicha migración; sin embargo, no existen estudios que evalúen este proceso en condiciones de frío”.
Los resultados muestran la presencia de aditivos de las cuatro familias químicas en los envases analizados, incluido el bisfenol A, y la migración hacia el pescado tanto en condiciones de refrigeración como de congelación. En este proceso, el tiempo de contacto con el envase destaca como un factor que contribuye significativamente a la transferencia de los aditivos plásticos.
De los 49 contaminantes estudiados, se observaron tasas de migración de hasta el 100% para determinados compuestos, como los bisfenoles. Algunas sustancias como el di(2-etilhexil) adipato (DEHA), utilizado como plastificante alternativo, mostraron tasas de migración muy elevadas en todos los pescados analizados y hasta más del 95% en salmón.
El comportamiento de los contaminantes varió según las características del pescado. Los compuestos más lipofílicos (solubles en grasa) migraron con mayor facilidad hacia pescados grasos como el salmón, mientras que otros compuestos, como algunos bisfenoles, mostraron una mayor transferencia en especies con más contenido en agua, como la merluza.
Evaluación de la exposición humana
Diversos estudios han demostrado que algunos aditivos plásticos presentan efectos toxicológicos para la salud, como disrupción endocrina y potencial carcinogénico. De hecho, en los últimos años, organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) han revisado y rebajado los niveles de exposición diaria considerados seguros para la población, especialmente para el bisfenol A, reduciendo en 2023 su índice de seguridad en 20.000 veces -de 4.000 nanogramos por kilogramo de peso corporal al día hasta 0,2 nanogramos-, reflejando la creciente preocupación sobre su impacto en la salud y seguridad alimentaria.
El estudio incorpora una evaluación de la exposición a estos aditivos por ingesta para adultos, niños y bebés. Para estimar cuántos aditivos plásticos ingiere cada grupo de población a través del pescado, las investigadoras combinaron los datos de concentración de cada sustancia detectada en el pescado con datos oficiales de consumo de pescado fresco en España.
Posteriormente, dividieron el resultado entre el peso corporal medio de cada grupo: 5 kg para bebés de 6-12 meses, 12 kg para niños de 1-3 años, y 70 kg para adultos.
De este modo, obtuvieron una ingesta diaria estimada por kilogramo de peso corporal para estos tres perfiles de consumidor. Por último, se calculó el riesgo mediante comparación con los valores de referencia establecidos por autoridades internacionales como la EFSA.
Los resultados indican que el pescado conservado en envases plásticos presenta niveles de exposición superiores al pescado fresco recién comprado. Las estimaciones más elevadas de riesgo se observaron en el caso de la merluza congelada durante 30 días en bandeja compostable. En cambio, los escenarios de menor riesgo fueron por refrigeración dentro de bolsas de plástico.
En prácticamente la mitad de los escenarios analizados se superó el umbral de riesgo establecido. Esta superación estuvo determinada principalmente por la presencia de bisfenol A, responsable de casi el 100% del índice de riesgo. En cambio, la contribución del resto de contaminantes detectados fue mínima.
“Considerando únicamente la exposición por ingesta de pescado, se supera el valor recomendado para el bisfenol A, pero hay que tener en cuenta que los niveles de exposición son aún mayores si consideramos también la ingesta del resto de alimentos, así como la exposición por inhalación y por contacto dérmico”, apunta la directora del Idaea-CSIC y coautora del estudio Ethel Eljarrat.
“El estudio pone de manifiesto que las condiciones reales de almacenamiento doméstico deberían tenerse más en cuenta en las evaluaciones de seguridad alimentaria y en el diseño de materiales en contacto con alimentos, prestando especial atención a compuestos como el bisfenol A y algunos plastificantes alternativos como el DEHA, que han mostrado elevadas tasas de transferencia hacia los alimentos”, añade Eljarrat. Además, “urge disponer de datos toxicológicos para los nuevos aditivos que se están introduciendo en el mercado, y así poder evaluar también su impacto en la salud”.
En este contexto, la Unión Europea aprobó en 2024 una nueva regulación para restringir progresivamente el uso de bisfenoles, entre ellos el bisfenol A, en materiales en contacto con alimentos, una medida que entró en vigor en enero de 2025 y que concede un período de transición de treinta y seis meses para su aplicación definitiva. Las autoras subrayan la importancia de continuar avanzando en la sustitución de estos compuestos y en la evaluación de los nuevos compuestos alternativos.
El cáncer de piel es uno de los tumores más prevalentes a nivel mundial y el melanoma, a pesar de ser su variante menos frecuente, constituye la más agresiva.Aunque suele asociarse a lesiones visibles, el cáncer de piel no provoca síntomas específicos en sus fases iniciales, por lo que la observación de determinados cambios continúa siendo una de las principales herramientas para favorecer su detección precoz.
En cuanto al melanoma, según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), a lo largo de este año se diagnosticarán 8.074 nuevos casos en España, por lo que la detección temprana resulta determinante, ya que la supervivencia supera el 90% cuando la enfermedad se identifica en estadios iniciales.
Con la llegada del verano también resurgen algunas falsas creencias sobre la exposición solar y el cáncer de piel. Entre las más extendidas está la idea de que la piel puede "acostumbrarse" al sol (el "callo" solar) y desarrollar una protección natural tras las primeras exposiciones.
Esta percepción suele apoyarse en la sensación de que, a medida que avanzan los meses de calor, la piel se enrojece menos o parece tolerar mejor la radiación solar. Sin embargo, esto no significa que deje de sufrir sus efectos. La radiación ultravioleta, como explican desde Cigna Healthcare, continúa provocando daños acumulativos en las células cutáneas, incluso cuando no aparecen quemaduras visibles.
Precisamente esa sensación de adaptación ayuda a explicar otro de los mitos más repetidos durante los meses de verano, creer que el bronceado protege frente al sol. La realidad es que el tono moreno no constituye una barrera frente a la radiación ultravioleta, sino una respuesta de defensa del organismo ante una agresión ya producida. Lejos de reflejar una piel más resistente, el bronceado es una señal de que esta ha activado mecanismos para intentar minimizar el daño causado por la exposición solar.
Estas falsas creencias reflejan una tendencia habitual a confiar en señales visibles para valorar el impacto del sol sobre la piel. Sin embargo, los efectos cancerígenos de la radiación ultravioleta no son inmediatos y pueden presentarse años después de la exposición repetida.
Por este motivo, las quemaduras sufridas durante la infancia y la adolescencia continúan considerándose uno de los principales factores de riesgo en la edad adulta, incluso cuando han transcurrido décadas desde la exposición que originó el daño.
Además, si bien la exposición solar excesiva es un factor de riesgo ampliamente estudiado y reconocido para el desarrollo de melanoma, es importante resaltar que existe un subtipo de melanoma que aparece en superficies del cuerpo que no suelen estar expuestas al sol. Se trata del melanoma lentiginoso acral. En estos casos las lesiones aparecen en palmas de manos, uñas y plantas de los pies, por lo que cualquier lesión o mancha nueva en estas zonas debe llamar nuestra atención y es recomendable acudir a consulta para su revisión.
A su vez, aunque la mayoría de los melanomas se desarrollan en la superficie cutánea, también pueden aparecer en otras zonas del organismo donde existen células productoras de melanina. Es el caso de determinadas mucosas, como las de la cavidad oral o nasal, o de estructuras internas del ojo. Estas localizaciones son mucho menos frecuentes, pero suelen presentar una mayor dificultad diagnóstica al no ser visibles durante las revisiones habituales de la piel.
Además, no todas las lesiones sospechosas son oscuras. Existe un subtipo conocido como melanoma amelanótico que presenta poca o ninguna pigmentación, por lo que puede manifestarse como una lesión rosada, rojiza o similar a una pequeña cicatriz. Es infrecuente y representa aproximadamente el 5% de los melanomas. Esta apariencia menos característica puede retrasar su identificación, ya que suele confundirse con afecciones cutáneas benignas.
Para el resto de casos, y, diferencia de lo que sucede con otros tumores, "el melanoma puede ofrecer señales visibles mucho antes de provocar síntomas. Por eso es tan importante familiarizarse con el aspecto habitual de nuestra piel y consultar cualquier cambio que llame la atención, aunque parezca pequeño o no genere molestias”, explica en un comunicado la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.
“Para ello -continúa-, existen herramientas sencillas como la regla ABCDE, que ayuda a identificar características sospechosas en lunares o manchas, o el denominado “signo del patito feo”, que consiste en prestar atención a aquellas lesiones que se ven claramente diferentes al resto. La detección precoz sigue siendo una de las herramientas más eficaces para mejorar el pronóstico y reducir el impacto de la enfermedad".
Una herida que no cicatriza puede esconder algo. Más allá de los lunares, los especialistas recomiendan prestar atención a pequeñas lesiones que permanecen abiertas durante semanas, sangran con facilidad o no terminan de curarse. Muchas personas las consideran algo sin importancia y conviven con ellas durante meses, cuando en realidad pueden ser una señal de alarma que merece valoración médica.
Según el informe ‘Las cifras del cáncer en España 2026’, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica y REDECAN, se estima que en 2026 se diagnosticarán en España 301.884 nuevos casos de cáncer, de los cuales 168.764 corresponderán a varones. En ellos, el [[LINK:TAG|||tag|||63361abcecd56e361693275c|||cáncer de próstata]] será el tumor más frecuente, con 34.833 nuevos casos estimados, por delante del cáncer de pulmón, vejiga urinaria, colon y recto. Esta cifra representa aproximadamente uno de cada cinco tumores diagnosticados en varones. Pero a pesar de su elevada incidencia y prevalencia, presenta una de las supervivencias más altas entre los tumores frecuentes: la supervivencia neta a cinco años en pacientes diagnosticados entre 2013 y 2017 fue del 90,2%.
Por ello, convivir con un cáncer de próstata se convierte en una realidad para miles de varones cada año, de ahí que, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, que se celebra cada 11 de junio, la Fundación Más que ideas publique la segunda edición del manual “¿Cómo convivir con el cáncer de próstata?”, ya disponible de forma gratuita en su página web.
En concreto, este manual aborda los temas de mayor interés para las personas diagnosticadas de cáncer de próstata, con el propósito de ayudarles a afrontar la enfermedad con más información y comprensión. La publicación ofrece una visión multidisciplinar de la enfermedad y sirve como guía de acompañamiento para comprender los tratamientos y sus posibles repercusiones. Además, el manual dedica capítulos específicos a dos de los temas que más dudas generan entre los pacientes: el impacto en la sexualidad y las alteraciones urinarias.
La publicación tampoco olvida que, como en toda enfermedad, la calidad de vida es esencial tanto en el tratamiento como en la recuperación de un cáncer de este tipo; en este sentido, ofrece recomendaciones sobre hábitos saludables en alimentación, ejercicio físico y descanso, además de otras centradas en actividades lúdicas y sociales.
La salud mental cobra especial importancia tras el diagnóstico. Por ello, este manual da protagonismo a la gestión de las emociones, no solo de la persona diagnosticada, sino también de quienes la acompañan durante este proceso.
Por último, la publicación también aborda el impacto laboral y económico de la enfermedad, ofreciendo información actualizada sobre recursos y prestaciones sociales para ayudar a los pacientes a conocer y ejercer sus derechos, incluido el denominado “olvido oncológico”.
La importancia del diagnóstico precoz
La mayoría de los casos de cáncer de próstata se diagnostica en estadios localizados y en ellos las tasas de curación son muy elevadas gracias a tratamientos radicales como la cirugía, la radioterapia externa o la braquiterapia, con o sin la adición de hormonoterapia. Solo alrededor del 10% de los pacientes presenta enfermedad metastásica en el momento del diagnóstico. Sin embargo, una proporción de pacientes puede presentar recaída tras el tratamiento local y evolucionar hacia una enfermedad avanzada. En países desarrollados, se estima que un 20-30% de los pacientes tratados con cirugía o radioterapia desarrollará metástasis a lo largo de su evolución, lo que hace necesario disponer de nuevas estrategias terapéuticas eficaces.
En este contexto, es fundamental distinguir entre distintos escenarios clínicos, ya que las implicaciones terapéuticas son diferentes: el cáncer de próstata hormonosensible metastásico, que puede presentarse de novo o tras una recaída; el cáncer de próstata resistente a la castración metastásico; y el cáncer de próstata resistente a la castración no metastásico.
Montevideo, 11 jun (Prensa Latina) El inhumano impacto del bloqueo de Estados Unidos en la salud de los cubanos repercute hoy en Uruguay, por los miles de pacientes que en la nación caribeña esperan por intervenciones quirúrgicas.
Yangón, 11 jun (Prensa Latina) La Federación de Sociedades de Ingeniería de Myanmar recibió hoy una donación de equipos especializados de la India, destinados a fortalecer la evaluación y monitorización de la resistencia estructural de edificios ante desastres.
Pensó que quería ser ingeniero químico, pero se equivocó. Las estructuras de los aminoácidos que estudiaba su compañero de cuarto en la universidad le fascinaron y le llevaron a la bioquímica, la genética y la investigación. Después, pasó por lugares como el laboratorio Cold Spring Harbor o el MIT de Massachusetts, y desde hace unos años dirige un gran equipo en el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, uno de los centros oncológicos más prestigiosos del mundo, donde estudia procesos relacionados con el cáncer y el envejecimiento y lidera el programa de biología y genética.
Aceptar que se necesita ayuda, poner nombre a heridas que permanecen abiertas durante años o aprender a convivir con una enfermedad mental son procesos que no siempre resultan sencillos. Sin embargo, muchas personas encuentran en ellos una oportunidad para comprenderse mejor y recuperar parte de su bienestar. Los testimonios de Aitor, Mireia y María Teresa, enviados a través del 'Buzón del bienestar' de 20bien, reflejan cómo afrontar determinadas experiencias puede cambiar la forma de relacionarse con uno mismo y con los demás.
Aitor (35 años), confiar en el tratamiento
Aitor, vecino de Montgat (Barcelona), comenzó un tratamiento tras atravesar un periodo difícil en el que le costaba mantener la estabilidad mental después de la muerte de un familiar. Según cuenta, al principio "lo más difícil fue aceptar la enfermedad y confiar en el tratamiento. Con el tiempo, esa decisión fue la que más me ayudó a mejorar mi calidad de vida", explica.
Según explica, durante el proceso también se encontró con situaciones que atribuye al estigma que todavía existe alrededor de este tipo de trastornos. "También noté rechazo aunque por poca gente, por lo que también añadiría que el estigma social en este tipo de enfermedades sigue existiendo en pleno siglo XXI".
Con el paso del tiempo comenzó a notar cambios positivos. "Hoy tengo más claridad, más control sobre mi día a día y una mayor sensación de estabilidad. Es un proceso continuo, pero ha supuesto un cambio muy positivo en mi vida", afirma.
La principal enseñanza que extrae de esta experiencia queda reflejada en sus propias palabras: "Aprendí que la recuperación es un proceso lento y que, con apoyo, tratamiento y constancia, es posible recuperar estabilidad y seguir adelante con la vida".
A quienes estén atravesando una situación parecida, les anima a no perder la confianza en el proceso de recuperación y a apoyarse en las herramientas que tengan a su alcance. "Les diría que tengan paciencia consigo mismos y que confíen en el proceso. Pedir ayuda fue una de las mejores decisiones que tomé, y entender que la recuperación lleva tiempo me ayudó a seguir adelante. Y aunque cueste, sigan adelante con las indicaciones y exprésense emocionalmente cuando lo necesiten".
Mireia (41 años), poner nombre a lo ocurrido
Mireia recuerda una infancia marcada por una experiencia que todavía hoy sigue teniendo presente. Explica que, tras repetir curso durante la Educación General Básica (EGB), dejó de tener amigas y empezó a sentirse sola: "No entendía por qué nadie quería jugar conmigo, nadie me quería en su equipo de deportes, ni hablaban conmigo y mucho menos venían a mis cumpleaños".
Según relata, durante aquellos años sufrió insultos, burlas y agresiones por parte de otros niños. "Era una niña sola que se quedaba en un rincón del patio hasta que sonaba la sirena".
Mireia explica que aquella situación se prolongó hasta los 12 años, cuando su familia se trasladó a Barcelona por motivos laborales. "El primer día de clase me juré que nunca jamás iba a permitir que volvieran a pisarme y lo he cumplido toda mi vida".
Aun así, reconoce que todo aquello la marcó y que le costó volver a confiar en la gente.Lo más difícil del proceso fue comprender lo que realmente había vivido. "Darme cuenta de que había sufrido bullying y que yo era la víctima y poner un nombre a lo que me había pasado. Porque esto siendo niña deja muchas secuelas que todavía arrastro. A mis 41 sigo intentando cerrar esa herida".
Con el paso de los años, Mireia asegura que su forma de afrontar aquella experiencia también ha cambiado. "Me hizo más fuerte y resiliente y no dejo que me afecte lo que puedan pensar de mí los que no me quieren. Ahora lo pienso y me hubiese gustado aprenderlo de otra forma".
Su consejo para otras personas es claro: "No te dejes pisar, no agaches la cabeza. Y sobre todo cuéntalo, díselo a tus padres, a tus profesores, a quien sea, pero no te lo calles. Lucha".
María Teresa (56 años), reconocer que necesitaba ayuda
María Teresa, vecina de Segovia, identifica un momento concreto como el que más ha contribuido a mejorar su bienestar: acudir al psicólogo. Recuerda que el momento más complicado fue asumir que no podía afrontar la situación por sí sola. "Darme cuenta de que yo sola no podía mejorar por mí misma y que mi mente estaba enferma", explica.
La experiencia también cambió su forma de entender la salud mental y la importancia de acudir a profesionales cuando es necesario. "Hay que prestar mucha atención a la salud mental sin ser conscientes de que, de la misma manera que no somos capaces de curarnos otro tipo de enfermedades que tenemos en el organismo, la cabeza también tiene que tratarla una persona especializada, porque es susceptible de ponerse enferma exactamente igual que los pies o cualquier otro órgano".
Como consejo, anima a observar la evolución personal y valorar los avances conseguidos con el tiempo. "Que se compare con su yo del pasado y vea que realmente hay una diferencia enorme entre cómo se siente ahora y cómo se sentía antes".
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