Así es el vino español que ha sido elegido para la zona VIP de los estadios del Mundial de Fútbol 2026



Art Laietà (conocida durante años como Alta Alella) celebró ayer 25 vendimias acompañada por 500 profesionales del sector vitivinícola. Aunque el proyecto comenzó hace 35 años, los primeros vinos y cavas no llegaron al mercado hasta 2001. Una trayectoria que no solo habla de tiempo, sino también de coherencia y fidelidad a una manera de entender el vino: arraigada al territorio, respetuosa con la naturaleza y comprometida con la expresión del paisaje de Alella.
El encuentro profesional permitió a los asistentes descubrir algunos de los espacios más emblemáticos de la bodega, como la Cava Vella, donde reposan los cavas de larga crianza; el Celler de les Aus, escenario de las catas; y los nuevos viñedos de la finca Cal Regent.
Un territorio único a través de catas inéditas
El Celler de les Aus acogió la mayor parte de las catas de la jornada. La primera fue la Cata del Canto de los Pájaros, dirigida por Mireia Pujol-Busquets, segunda generación de Art Laietà, el periodista Jordi Luque y el ornitólogo Pere Alzina. Durante la sesión se degustaron los vinos Puput, Tallarol y Merla, mientras los asistentes descubrían estas especies que habitan en el Parque Natural de la Serralada de Marina y sus cantos.
A continuación, tuvo lugar la cata Ópera Vertical de Cau d’en Genís, con las añadas 2024, 2021 y 2014, dirigida por el sumiller de Alella Marc Guallar y maridada con tres piezas de ópera interpretadas por la mezzosoprano Helena Ressurreição y la pianista Oriana Kemelmajer.
El fundador de la bodega, Josep Maria Pujol-Busquets, y el primer Master of Wine catalán, Álvaro Ribalta, protagonizaron la tercera cata, una vertical en la que se degustaron seis añadas de los cavas de colección AA10 y AA5.
Y para los amantes de los vinos dulces, el Centro de Enoturismo acogió un show de chocolate maridado con el vino Dolç Mataró (añadas 2023 y 2010), a cargo de Miquel Antoja, chef y fundador de Foodlona, y Mireia Pujol-Busquets.
Homenaje a Javier Pagés y otras actividades
Más allá de las catas, la bodega acogió numerosas actividades durante toda la jornada. Degustación de todas las referencias de Art Laietà, propuestas gastronómicas de chefs y restaurantes de proximidad, visitas a los nuevos viñedos, cata de vinos seleccionados de todas las bodegas de Grandes Pagos de España, arte en directo sobre los Oeuf de Beaune y la presentación de la última novedad de la bodega: su primer vino low-alcohol de Macabeo (8 % vol.).
Al mediodía se vivió un momento muy especial durante un acto sorpresa en el que Mireia y Josep Maria Pujol-Busquets rindieron homenaje a Javier Pagés, presidente en funciones de la D.O. Cava, por la labor realizada durante los últimos ocho años. En el acto participó también Joaquim Tosas en representación de la Asociación de Elaboradores de Cava (AECava).
El DJ Axel Pi (Sidonie) puso el broche final a la celebración en la Terraza Mirador, en un ambiente festivo y cercano, con los pájaros sobrevolando los viñedos y el mar como telón de fondo.


© Jordi Gatell
A ligação entre a Seleção Nacional e o bacalhau voltou a ganhar força à medida que se aproxima mais uma grande competição internacional. De acordo com o Correio da Manhã, há décadas que circula entre adeptos uma teoria curiosa: a de que algumas das maiores conquistas e exibições da equipa portuguesa tiveram o mesmo denominador comum à mesa. Embora não existam provas de qualquer relação entre resultados e alimentação, a história continua a alimentar conversas entre gerações de adeptos.
A origem desta narrativa remonta ao Mundial de 1966. A lenda diz que Portugal terá consumido bacalhau antes de todos os encontros disputados nessa competição, exceto antes da derrota frente à Inglaterra, resultado que ditou a eliminação da equipa. A história nunca foi oficialmente confirmada, mas permaneceu viva ao longo dos anos e transformou-se numa das superstições mais conhecidas associadas à Seleção.
Com o passar do tempo, foram surgindo novos relatos que ajudaram a reforçar a ideia. Alguns adeptos garantem que Ricardo terá comido bacalhau antes do histórico jogo frente à Inglaterra no Euro 2004, quando defendeu um penálti sem luvas e marcou o remate decisivo. Outros recordam episódios ligados à final desse mesmo Europeu ou à conquista do Euro 2016, sempre com o mesmo ingrediente a surgir como protagonista das histórias.
Mais do que superstição, o bacalhau tem sido uma presença frequente nas refeições da equipa nacional. Conforme a mesma fonte, durante o Mundial de 2018 alguns jogadores demonstraram preferência por pratos tradicionais portugueses preparados com este alimento.
Entre os exemplos mais citados estão Cristiano Ronaldo e Ricardo Quaresma, que terão escolhido bacalhau à Brás, enquanto Pepe terá optado por bacalhau grelhado acompanhado por cebola. Estes episódios contribuíram para reforçar a associação entre a Seleção e um dos produtos mais emblemáticos da gastronomia portuguesa.
Um dos momentos que mais chamou a atenção dos adeptos aconteceu em 2021. O Correio da Manhã recorda que a comitiva portuguesa levou cerca de 150 quilos de bacalhau para acompanhar a equipa durante uma competição internacional.
Para muitos, tratou-se apenas de uma decisão logística relacionada com hábitos alimentares e conforto dos atletas. Para outros, foi mais um capítulo de uma tradição não oficial que continua a sobreviver ao longo das décadas.
A verdade é que o bacalhau ocupa um lugar especial na cultura portuguesa e, por isso, não surpreende que também esteja frequentemente presente nos estágios e concentrações da Seleção.
Não existem dados que permitam concluir que o consumo de determinado alimento influencia diretamente os resultados dentro de campo. Ainda assim, o futebol sempre viveu de símbolos, crenças e pequenos rituais que ajudam a construir a identidade das equipas e dos adeptos.
É precisamente nesse espaço entre a realidade e a superstição que a história do bacalhau continua a ganhar novas páginas. Se funciona ou não, ninguém consegue demonstrá-lo. Mas sempre que Portugal entra em campo, esta velha narrativa volta inevitavelmente a ser recordada.
E talvez seja essa a principal razão para a sua sobrevivência: num país onde futebol e gastronomia fazem parte da memória coletiva, o bacalhau continua a ocupar um lugar especial, tanto à mesa como no imaginário dos adeptos.
Leia também: ‘Maldivas portuguesas’: espanhóis rendidos ao parque de campismo desta ilha algarvia
Vila Vita Parc assinala Santo António com sardinhas, música ao vivo e ambiente de arraial estilo Santos Populares, no dia 13 de junho de 2026, a partir das 18h00.
O conteúdo Vila Vita Parc celebra Santo António com sardinhas, manjericos e música aparece primeiro em Barlavento.
Otazu presenta la nueva añada de Pago de Otazu Chardonnay 2024 (D.O.P. Pago de Otazu), un vino que refleja la singularidad del terroir de la Bodega con un microclima marcado por una influencia atlántica que define su carácter.
Elaborado exclusivamente con uvas 100% Chardonnay procedentes de viñedos propios certificados bajo la Denominación de Origen Protegida Pago (D.O.P.Pago de Otazu), la vendimia se realizó manualmente en septiembre de 2024 para preservar la máxima calidad y expresión del fruto.
La elaboración de esta nueva añada aúna tradición e innovación. Combina la fermentación y posterior paso en barricas de roble francés con bâtonnage semanal de las lías, así como la fermentación y posterior paso en depósitos de hormigón con forma ovoide, junto a sus lías. Este proceso garantiza la máxima calidad y expresión del terroir de Otazu, el viñedo con D.O.P. Pago situado más al norte de España.
Pago de Otazu Chardonnay 2024 se presenta con un color amarillo brillante y reflejos dorados. En nariz, despliega aromas florales vivos acompañados de notas cítricas y de fruta fresca, sobre un delicado fondo especiado. En boca, destaca por su elegancia, longitud y carácter vibrante, con una fina mineralidad que aporta frescura y equilibrio.
Se trata de un vino versátil, perfecto para armonizar con atún rojo, salmón, sardinas, caballa, tartar, ceviche, tiradito, sushi, mariscos, arroces, foie, jamón ibérico, verduras de temporada, quesos curados, pescados a la brasa, así como carnes blancas y rojas. Se recomienda servirlo entre 10ºC y 12ºC para disfrutar plenamente de toda su riqueza aromática y gustativa.
Otazu es una propiedad familiar ubicada en el norte de España, dedicada al vino, con más de 150 obras de arte contemporáneo integradas en sus espacios. Favorecida por un microclima único, cuenta con su propia denominación de origen protegida, D.O.P. Pago de Otazu.
Siglos de tradición vitivinícola, reflejada en un Señorío del siglo XII y una Bodega centenaria de 1840, inspiraron a una familia y un equipo comprometidos con la elaboración de vinos de gran calidad en un entorno donde el vino y el arte se fusionan en perfecta armonía.
En Otazu, el arte contemporáneo se aprecia a través de la estrecha colaboración con artistas para la presentación de sus vinos, así como de la colección permanente, su exposición anual y sus piezas de arte monumentales, que enriquecen la belleza natural que la enmarca.
“Crear un vino es una forma de expresión artística y, al igual que el arte, es un reflejo de su tiempo con una mirada al futuro. Por lo cual, inexorablemente, nos comprometemos con la continuidad a través de nuestras futuras generaciones”, reflexiona Guillermo Penso, presidente de la Fundación Otazu.


© Otazu
Será por el k-pop, por el cine o simplemente porque está buenísima, pero la cocina de Corea ha pasado de ser casi desconocida en España a tener una importante presencia en muchas ciudades. Mientras la oferta de restaurantes coreanos crece, no está de más aprender a preparar en casa algunas recetas fáciles de ese país que no requieran demasiados ingredientes exóticos (o que si requieren alguno, sea fácil de encontrar en tiendas de productos asiáticos).

© Mikel López Iturriaga | UNTO
Échale la culpa a su exuberante huerta, al Mediterráneo o a la habilidad de los locales con la cocina, pero pocas regiones cuentan con un repertorio culinario tan espléndido como el de Murcia. La cantidad de platos tradicionales incontestablemente deliciosos sorprende en una comunidad autónoma de una sola provincia, y uno no se acaba de explicar por qué muchas de sus especialidades no son demasiado conocidas fuera de sus fronteras.

Un misterio que ha tardado casi medio siglo en resolverse y que puede arrojar algo de luz sobre un dilema bastante cotidiano, sobre todo en vacaciones: cómo debe alguien que visita un lugar durante varios días decidir a qué restaurante ir cada jornada con el objetivo de maximizar su experiencia. Para entenderlo, hay que rebobinar hasta finales de los años 70, cuando el físico estadounidense Richard Feynman (1918–1988) —Premio Nobel de Física en 1965 por su trabajo en la electrodinámica cuántica (QED), que estudia cómo interactúan la luz y la materia— quedó con su amigo, el escritor y cineasta Ralph Leighton, para almorzar en el restaurante tailandés Indra, en Glendale (California). Este dudaba entre pedir su plato preferido, el pollo al jengibre, o probar algo nuevo que pudiera sorprenderle. Un dilema que asalta a casi todos los comensales cuando conocen de antemano la carta: ¿ir a lo seguro o descubrir una receta nueva, aun a riesgo de que no guste?

© Diana Walker (Getty Images)

“Las manos juegan un papel bien importante”, dice Alicia Pacas mientras va cerrando y dándole forma a la pupusa que acaba de elaborar frente a un reducido público en una de las cocinas de Infinito Delicias, en Madrid. Palmea la masa de maíz rellena de chicharrón, frijoles y queso hasta que, lo que comenzó siendo una bola, se convierte en una tortilla plana y gruesa. “A hacer las pupusas aprendí después de la guerra”, afirma mientras comprueba —directamente con la mano, como solo una experimentada cocinera podría hacer— el calor de la superficie donde, poco después, se cocinará esa pupusa junto a otras tantas, que el público degustará acompañadas de música.


