Un despliegue de fuerzas de seguridad del Gobierno de facto de los talibanes en las calles de Herat, en el oeste de Afganistán, impide este miércoles cualquier reanudación de las protestas ciudadanas que el martes denunciaron los arrestos arbitrarios de decenas de mujeres, acusadas de infringir el código de vestimenta.
Una de las escasas ventanas al mundo aún al alcance de los afganos y, sobre todo, de las afganas —las redes sociales— llevaban desde hace días alertando de que en una provincia occidental de Afganistán, Herat, muchas mujeres estaban siendo detenidas tras ser acusadas de violar el rígido código de vestimenta de los talibanes que gobiernan el país, que las obliga a cubrirse de la cabeza a los pies. Un vídeo, difundido por una mujer, según el activista Jahanzib Wesa, mostraba a otra afgana bajo una especie de sábana mientras era conducida por agentes de la policía de la moralidad a una de las furgonetas blancas que suele usar ese cuerpo. El diario digital Hasht-e Subh informó luego de que entre 40 y 50 mujeres habían sido arrestadas de esa manera. Otros medios reducían esa cifra a una veintena. Todos coincidían en que las afganas detenidas iban completamente cubiertas.