In Idiocracy (2006), a savage satire that imagines life in the United States in 2505 after centuries of dysgenics and collective dumbing-down, the country’s president is a retired professional wrestler who mounts the floor of Congress to deliver the State of the Union address to pounding hard-rock music and ultimately presides over a sadistic, idiotic version of a fight in a Roman circus.
No Boletim Económico de junho, o banco central diz que o Estado deverá ultrapassar os tetos máximos definidos pela Comissão Europeia para a despesa líquida, mas recorda que tal não irá resultar em processos formais graças à situação de equilíbrio nas finanças públicas
El memorando que Estados Unidos e Irán anunciaron el domingo para poner fin a la guerra en Oriente Medio y reabrir el estrecho de Ormuz de forma inmediata abre un nuevo escenario en la región. El conflicto ha devastado Oriente Medio, ha debilitado la economía mundial y ha separado a Washington de sus aliados europeos. Los bombardeos que comenzaron el 28 de febrero sobre Teherán para acabar con el régimen de los ayatolas mataron al jefe supremo Alí Jamenei y a parte de la cúpula del Estado. También destruyeron gran parte de la capacidad misilística y las instalaciones del programa nuclear. Pero no lograron derribar el sistema político instaurado en 1979, calificado por el primer ministro Benjamin Netanyahu como una amenaza existencial para Israel.
Tanto Donald Trump como portavoces de la República Islámica se consideran ganadores del conflicto. Cada parte esgrime sus argumentos para reforzar su mensaje ante sus respectivas audiencias. Irán sostiene que gracias al pacto habrá una liberación de activos de miles de millones de dólares y la promesa de fondo de reconstrucción que supondrá la inyección de más de 100.000 millones para Teherán. La Casa Blanca proclama que ha debilitado las capacidad militares iraníes, ha neutralizado el proyecto de desarrollo nuclear militar persa y ha reabierto el estrecho de Ormuz, pero sus objetivos "claros e inmutables" de eliminar las reservas y la producción de misiles de Irán, cortar su apoyo a grupos terroristas afines y garantizar que nunca adquiriera un arma nuclear no se han cumplido. Estas son algunas de las consecuencias.
1 El régimen, fortalecido por el ataque
El ataque y asesinato del líder supremo desencadenaron un efecto de unidad frente a la agresión extranjera. En diciembre y enero pasados, miles de iraníes salieron a las calles para protestar contra el régimen, que respondió con una represión insólita que acabó con miles de personas. Algunos organismos hablan incluso de 30.000 víctimas en apenas unos días. El régimen ha logrado sobrevivir y su gobierno se ha sentado a negociar de igual a igual con Washington, otorgando una legitimidad que el propio pueblo iraní le había quitado unos meses antes. Quienes detentan el poder ahora son más intransigentes que los clérigos que lideraron el país durante 45 años, aseguran expertos en la región.
2 Teherán, más decidido a tener la bomba
El régimen de Irán no tiene duda de que su seguridad y supervivencia dependen más que nunca de la posesión del arma nuclear. El asesinato del líder supremo y el bombardeo de instalaciones estratégicas envían a la élite iraní el mensaje de que solo una potente capacidad disuasoria podrá asegurar el sistema. La diplomacia ya no vale porque no puede evitar ataques en el futuro. Teherán no olvida que el día en que Israel y EEUU bombardearon Teherán, las dos partes estaban negociando en Ginebra.
3 El fuego americano, devastador pero no decisivo
La poderosa maquinaria militar israelí y estadounidense no ha sido capaz de eliminar todos los sistemas de misiles iraníes (Teherán mantiene el 50% de sus misiles según algunas estimaciones) ni ha capturado el uranio altamente enriquecido que el régimen guarda en algún lugar desconocido. EEUU ha destruido la Armada persa, pero no las pequeñas lanchas que han hostigado a los petroleros que se acercaban a Ormuz. Al no conseguir los objetivos máximos de cambiar el régimen, la Casa Blanca ha tenido que sentarse a negociar, aceptar la liberación de fondos y firmar un memorando con Teherán. Al final, el fuego americano ha sido devastador, pero no determinante. China ha tomado buena cuenta.
4 Los aliados del Golfo, en la diana
La guerra en la región y los constantes lanzamientos de misiles iraníes hacia sus países vecinos, entre ellos Arabia Saudí, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes -los que verdaderamente se llevaron la peor parte- ha puesto de relieve que Estados Unidos no es capaz de blindar al cien por cien a sus socios del Golfo Pérsico, donde el Pentágono mantiene bases militares y, en el caso de Bahréin, la sede de la Quinta Flota. En total, 20 bases militares americanas resultaron dañadas. De hecho, Qatar sufrió incluso la destrucción de sus estratégicas instalaciones gasísticas de Ras Tanura. Algunos observadores creen que la vulnerabilidad de los países atacados les empujará hacia China. Pekín sigue ganando protagonismo en la región.
5 Israel no desactiva la amenaza existencial
El primer ministro Benjamin Netanyahu logró convencer a Donald Trump para aventurarse en la campaña de bombardeos con el objetivo declarado en Israel de propiciar un cambio de régimen en Teherán. Sin embargo, la opción de las armas no ha sido suficiente. Pese a la enorme destrucción sufrida, las fuerzas armadas persas sigue conservando gran parte de sus misiles y sistemas de drones, según reveló la inteligencia estadounidense. Israel ha comprobado que toda la fuerza posible en estas condiciones no son suficientes para aniquilar al enemigo persa.
6 El mundo, al borde de otra crisis energética
La economía mundial se ha acercado a una posible recesión. El mundo occidental ha recordado los efectos de las crisis energéticas globales, como la de 1973. En Europa y en Estados Unidos, así como en la mayoría de los países del mundo, el precio de los combustibles se ha disparado. La inflación ha seguido creciendo y la guerra se ha vuelto muy impopular en Estados Unidos, donde se celebran elecciones de mitad de mandato el próximo noviembre con las aspiraciones de los republicanos para mantener el control del Senado y de la Cámara de Representantes seriamente dañadas. El cierre del estrecho de Ormuz ha revelado una vez más que la geografía es determinante en la geopolítica y que sin el libre tránsito marítimo, el comercio mundial se resiente o puede colapsar. Finalmente, el estrecho se ha reabierto mediante la negociación con Irán y no mediante la fuerza militar estadounidense.
El Corte Inglés cerró el ejercicio fiscal 2025, que finalizó el 28 de febrero de este año, con mejoras en ventas y en sus principales índices de rentabilidad, en un periodo marcado por los cambios en su cúpula, donde Cristina Álvarez tomó el control en lugar de su hermana Marta. La compañía de grandes almacenes alcanzó un beneficio neto de 628 millones de euros, lo que implica una mejora de casi el 23% en términos interanuales.
El 11 de junio arrancaba el Mundial de fútbol y, esa misma mañana, Hisense abría las puertas de su nuevo showroom en Madrid. La coincidencia no fue casual. La marca china lleva casi una década apoyándose en el deporte rey para colarse en la conversación del consumidor español, y el calendario de esta apertura encajaba con esa estrategia.
El espacio ocupa 500 metros cuadrados en la Calle Vía de los Poblados y se presentó como un cruce entre tecnología, alta gastronomía y deporte. Por allí pasaron el chef Ramón Freixa, embajador de la marca, y Rubén de la Red, exjugador del Real Madrid y de la selección. La puesta en escena perseguía un mensaje que quiere llegar claro como el agua: que el nombre de Hisense suene a calidad, algo que ya están consiguiendo con sus productos.
Ese giro tiene una traducción física en el propio local. El nuevo showroom es bastante mayor que el anterior, más abierto y dinámico, y permite recorrer casi todo el catálogo de la compañía en un mismo paseo. Lo que antes cabía en una habitación, ocupa ahora una planta entera pensada para tocar el producto.
Una década apostando por el balón
La prensa reunida en el showroom de HiSense
La compañía no esconde de dónde viene buena parte de su notoriedad reciente. Según explicó Hisense durante la presentación, es Socio Oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y, en España, patrocinador del Real Madrid, dos altavoces difíciles de igualar. No se trata de un gesto aislado: cada vez más empresas tecnológicas que patrocinan equipos buscan visibilidad pegando su logo a un escudo o a un torneo.
El momento elegido para abrir la tienda refuerza esa idea. El Mundial de 2026, que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, echó a andar el mismo día de la inauguración y regalará a la marca semanas de exposición ante una audiencia de cientos de millones de espectadores. En el terreno local, la camiseta blanca del Real Madrid hace el resto a lo largo de toda la temporada. El balón actúa así como una palanca de imagen que pocas campañas de publicidad podrían pagar.
Del precio de entrada a la pantalla de récord
Así es la MicroLED que han preparado desde HiSense
El recorrido por el lugar dejaba claro hacia dónde mira ahora la marca. La pieza central es un televisor MICRO LED de 136 pulgadas, el primero de su clase que se expone en España tras su paso por las ferias CES e IFA. A su lado conviven los televisores RGB MiniLED que la compañía ya vende en el país y que buscan plantar cara a los paneles más caros de Samsung y LG.
La ambición no se queda en las pantallas. Hisense ha crecido tanto que el mercado llegó a especular con que se quedaría con el negocio de LG en televisores, un rumor que la coreana desmintió y que habría sido impensable hace pocos años. El catálogo expuesto completaba el mensaje con gama blanca de la línea Kitchen Fit: una lavasecadora con bomba de calor, nuevos hornos y una serie de frigoríficos pensados para integrarse en la cocina.
Las RGB MiniLED son la tecnología más puntera en la actualidad
Ese despliegue confirma un cambio de rumbo. Durante años, Hisense entró en los hogares españoles por la puerta del precio ajustado, con televisores correctos y económicos. El producto que enseñó en Madrid apunta más arriba, con acabados y tecnologías que ya no se conforman con la gama de entrada.
La cocina como escaparate de marca
Freixas haciendo una demostración de su cocina
La gastronomía tuvo un papel protagonista en la jornada. Ramón Freixa ofreció un showcooking en directo que invitaba a los asistentes a encontrar su propio estilo entre fogones, con los electrodomésticos de la marca como herramienta y las encimeras porcelánicas de Museum Surfaces como telón de fondo. Para el chef, "la cocina ha dejado de ser solo un espacio de trabajo".
Los electrodomésticos también tuvieron su espacio
El acto se cerró con un cóctel y un espacio de networking para medios y socios comerciales. La dirección de marketing de Hisense Iberia defendió un local pensado para vivir la tecnología antes que para mirarla en una estantería. El verdadero partido, sin embargo, no se juega en la pantalla gigante, sino en convencer al comprador español de que una compañía nacida en China en 1969 para vender barato puede sentarse ya en la mesa de los grandes. El fútbol es, de momento, el balón con el que pretende ganarlo.
París, 15 jun (Prensa Latina) A propósito de la cumbre de hoy del Grupo de los Siete (G7), en el sur francés, la organización Oxford denunció ganancias de empresas de la energía por 300 millones de dólares diarios en la crisis mesoriental.
España se estrena en el Mundial contra Cabo Verde (18:00 h, La 1 y Dazn) y la alineación de Luis de la Fuente podría llenarse de dudas. Desde fuera se siente un debate alrededor de la portería. Unai Simón ha sido el guardameta habitual de De la Fuente, pero nada hubiera sido igual en el Barcelona sin la presencia de Joan García y el seleccionador siempre destaca la calidad de David Raya. "Una suerte, eso es lo mejor que tiene esta plantilla, que exigen lo mejor en cada entrenamiento, Sin esa rivalidad caerían en la comodidad y eso es peligroso", dice el técnico español. "Tienes que estar al máximo nivel para que no se te note. Son tres porteros excepcionales. Me encanta oír hablar de David Raya. Por fin. Es uno de los mejores porteros del mundo. Joan García es uno de los mejores porteros del mundo, Unai Simón es uno de los mejores porteros del mundo. El que elija es un seguro de acierto. Vamos a disfrutarlos también", dice De la Fuente antes del estreno.
En los extremos también podría haber dudas. Lamine Yamal, Nico Williams y Víctor Muñoz llegaron ligeramente lesionados a la concentración y hasta la semana pasada no se incorporaron a los entrenamientos. "La mejor noticia es que Lamine está en buenas condiciones. Se ha seguido el proceso previsto y ha llegado a la cita en el momento que queríamos que llegara, como el resto de compañeros que ha tenido algún contratiempo. Nico y Víctor estarán disponibles. No jugarán desde el inicio pero veremos cómo se desarrolla el partido", explica De la Fuente cuando le preguntan por Lamine. "Estamos siguiendo las indicaciones de los cuerpos médicos. Indican que Lamine está para jugar sin ningún contratiempo. No para jugar 90 minutos, pero sí para participar durante un tiempo", añade.
De Nico Williams dice algo similar. "El proceso es parecido. Es otro tipo de lesión, pero el proceso de recuperación es muy parecido. Han estado juntos en este proceso de recuperación muchos días, pero tiene el mismo planteamiento. Igual que Víctor Muñoz. Podrían estar si el partido creemos que lo demanda. Veremos en qué lugar nos encontramos cuando tomemos esa decisión. Si los vierais entrenar os llevaríais una sorpresa muy agradable", afirma.
"Yo creo que la gente está mentalmente muy motivada. Físicamente hemos hecho una preparación espectacular, pero en ese tipo de torneos lo más importante es cómo te encuentras mentalmente, cómo está el grupo y creo que estamos muy unidos y muy fuertes", asegura Mikel Merino. Pero en la cabeza del seleccionador las dudas no existen a pesar de que el trabajo de los jugadores se lo ponga difícil. "El rendimiento de los jugadores te hace cuestionar cosas porque son muy buenos y siempre te sorprende alguno con una actuación o un comportamiento especial. A día de hoy la idea que tenía sigue siendo la misma y vamos a seguir con ella". Y de esa idea ni siquiera lo saca el posible fichaje de Cucurella por el Real Madrid. "Conozco muy bien a todos los jugadores. Sé el compromiso que tienen y la profesionalidad. Lo vimos en la Eurocopa con una naturalidad que no genera ningún contratiempo. Nadie del equipo haría nada que pudiera perjudicar al resto del plantel. Si surge una buena noticia para él lo celebramos. Si él está feliz y contento, yo, feliz y contento", asegura. "Cucurella es un valor seguro, una apuesta convencida. Lleva con nosotros, y en concreto conmigo, desde que tenía 17 años y sé el rendimiento que da. Sé el rendimiento que tiene y lo que da en condiciones de máximo estrés. Podría ser uno de los mejores laterales izquierdos del mundo", añade.
La idea de De la Fuente es que sean Ferran y Baena los que ocupen los extremos El jugador del Barcelona no dice su está más cómodo de delantero centro o de extremo. "Jugando", dice. "Si estás en el campo, siempre estás cómodo. Algo bueno que tengo es que puedo jugar en las tres posiciones de delante. El míster es el que decide en qué posición quiere ponerme y cuando me ponga, pues a aprovecharlo", añade. "Toda mi vida he jugado en el perfil izquierdo, o sea, que me siento cómodo", asegura Baena.
Con esas condiciones, la alineación prevista por el seleccionador es: Unai Simón; Llorente, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Pedri, Fabián; Ferran Torres, Oyarzabal y Baena.
Joaquín Martínez es jefe del Servicio de Hematología del Hospital 12 de Octubre, catedrático de Medicina en la Universidad Complutense, responsable del grupo de tumores hematológicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y uno de los mayores expertos internacionales en mieloma múltiple. Todo eso lo compagina con otra de sus grandes pasiones: correr.
Este año tenía previsto participar en la maratón de Madrid, pero no pudo hacerlo. Le resultaba demasiado duro después de la muerte de Pepe, un amigo que años atrás había llegado a su consulta como paciente y que falleció a principios de este año en un accidente de montaña. Martínez cambió entonces Madrid por Praga y convirtió los 42 kilómetros en un homenaje a quien utilizó el deporte para dos cosas: seguir viviendo y reivindicar más investigación contra el cáncer.
A Pepe Monge le diagnosticaron mieloma múltiple en 2015, cuando tenía 48 años, tras un reconocimiento médico rutinario en el trabajo. La semana anterior había corrido una media maratón, y de pronto se encontró en una consulta médica recibiendo un pronóstico de cinco años de vida. Al buscar un hospital con buenas referencias para empezar el tratamiento, dio con el Dr. Joaquín Martínez, y ya en la primera consulta se entabló una relación que trascendía el clima habitual entre médico y paciente. En una entrevista para LA RAZÓN, Joaquín recuerda que se sintió muy cercano a Pepe «por edad y porque compartíamos aficiones, como correr». Vinieron épocas de tratamientos duros, ciclos de quimioterapia y un autotrasplante de médula que le obligó a reducir enormemente su actividad física. Porque siempre que pudo, y que su cuerpo se lo permitió, Pepe no dejó de llevar una vida activa.
Al año del trasplante, ocurrió algo que el doctor Martínez sigue calificando a día de hoy como «impresionante»: Pepe dijo que quería correr la media maratón de Madrid. «Yo tenía pensado correr la maratón entera, y le dije que si corríamos juntos podíamos dar visibilidad a la enfermedad que él padecía, reivindicar más investigación y lanzar el mensaje de que teniendo cáncer puedes hacer deporte», dice el médico. Esta fue la primera de muchas actividades en las que se acabó forjando una gran amistad y se lanzó un mensaje clave en la lucha contra enfermedades oncológicas: se necesita más investigación.
Aunque no es uno de los tumores más conocidos, el mieloma múltiple representa alrededor del 1% de todos los cánceres y cerca del 10% de los cánceres hematológicos. Se trata de una enfermedad que afecta a las células plasmáticas de la médula ósea y que durante años estuvo asociada a un pronóstico muy limitado, con frecuentes recaídas y complicaciones óseas graves. Sin embargo, el tratamiento ha cambiado de forma radical en las dos últimas décadas. A los trasplantes y los nuevos fármacos se han sumado las terapias CAR-T, una estrategia basada en modificar células del sistema inmunitario del propio paciente para que reconozcan y destruyan el tumor. Estos avances han permitido prolongar la supervivencia y abrir una nueva etapa de esperanza.
Pepe se convirtió en un activista incansable que llevó su testimonio a instituciones como el Congreso de los Diputados, el Senado o la Asamblea de Madrid. Fue la voz de miles de pacientes y reivindicó como lema que «el cáncer no tiene un plan B, el único plan es la investigación». Él puso su granito de arena participando en ensayos clínicos; impulsando la financiación de tratamientos avanzados (como las CAR-T); demandando el acceso a terapias innovadoras; y utilizando las maratones para dar visibilidad y recaudar fondos.
Ascenso al Kilimanjaro
Y en esta lucha por ganar visibilidad y financiación, Joaquín y Pepe subieron en 2023 al punto más alto de África, al pico Uhuru (5.895 metros de altura), que forma parte del Monte Kilimanjaro. Lo hicieron junto a un grupo de otros médicos investigadores y sus pacientes, y con la bandera de la Fundación CRIS contra el cáncer (entidad de referencia en la investigación contra esta enfermedad y cuyo director científico es el doctor Martínez). Escribía Pepe entonces que cuando surgió la posibilidad de hacer esta acción no lo dudó. Primero, por su pasión por la montaña; y segundo, porque consideró que era la ocasión perfecta para mandar un mensaje al mundo y especialmente al Ministerio de Sanidad de España: las terapias más innovadoras tienen que estar disponibles para que los médicos puedan curar a sus pacientes.
Carlota Monge es la hija de Pepe, tiene 26 años y recuerda que tuvo «un poco de miedo» cuando su padre le dijo que se iba a Tanzania a subir una de las montañas más altas del mundo. En una conversación con este periódico, recuerda que hasta ese momento, su padre «apenas había viajado fuera de España», pero cuando fue a recogerle al aeropuerto, entendió que todo había merecido la pena. «Le vi súper feliz, muy contento. Creo que le generó mucha satisfacción poder hacer un reto tan exigente y sobre todo hacerlo a favor de la investigación. Cuando se recuperó del trasplante de médula se volvió mucho más activo que antes, empezó a hacer más montaña, alpinismo, escalada...», explica Carlota.
La hija de Pepe habla del doctor Martínez con un enorme cariño. Igual que lo hacía su padre, quien tenía «una confianza y fe ciega» en Joaquín. Carlota dice que, para Pepe, «lo que decía el doctor iba a misa», pero recuerda que también hubo «algunos momentos de tensión» cuando, con la enfermedad controlada, llegó la hora de retirar la medicación administrada: «Yo sé que esto a mi padre le dio mucho respeto y le hizo pensar mucho. Pero un día vino y me dijo ‘si Joaquín me dice que me la puedo quitar, me la quito’. Puso su vida en sus manos. En los peores momentos de la enfermedad, le veía más que a mí. Se convirtió en su confidente».
A principios de mayo, Joaquín voló a Praga a correr la maratón. Corrió porque siempre le ha gustado, «y es algo fácil, solo necesitas unas zapatillas»; corrió por Pepe, que nunca dejó de hacerlo mientras pudo; y corrió para seguir dando visibilidad a los enfermos de cáncer de sangre.
Cada vez que se apunta a un reto deportivo solidario, el doctor Martínez se lo cuenta a Carlota Monge. «Me hace sentir muy orgullosa de lo que ha dejado mi padre», explica. Un legado que sigue vivo no solo en Joaquín, sino también en otras personas vinculadas a la Fundación CRIS contra el Cáncer, desde donde también se siguen organizando iniciativas y desafíos en nombre de Pepe Monge. Un hombre que encontró en ladefensa de la investigación la mejor forma de agradecer a la vida el hecho de haber podido superar un cáncer.
En Idiocracia (2006), sátira salvaje que imagina la vida en Estados Unidos en 2505, tras siglos de disgenesia y embrutecimiento colectivo, el presidente del país es una estrella retirada de lucha libre profesional que asiste a una versión sádica e idiota de un combate de gladiadores del circo romano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente y director ejecutivo de UFC, Dana White, en el balcón del Salón Azul de la Casa Blanca, este domingo.
Justin Gaethje saluda desde el balcón del Salón Azul antes de su combate por el título del peso ligero contra Ilia Topuria, en el jardín sur de la Casa Blanca, este domingo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente y director ejecutivo de UFC, Dana White, en el balcón del Salón Azul de la Casa Blanca, este domingo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conversa con su hijo Barron Trump y el exfutbolista Zlatan Ibrahimovic durante el UFC Freedom 250 celebrado en los jardines de la Casa Blanca, este domingo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente y director ejecutivo de UFC, Dana White, en el balcón del Salón Azul de la Casa Blanca este domingo.
El Ministerio de Igualdad, que dirige Ana Redondo (PSOE), ha encargado un informe jurídico sobre el sistema de reparto que emplea la Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso (PP), para los fondos del Plan Corresponsables. El Ejecutivo central considera “atípico, en relación al resto de comunidades”, que estas ayudas estatales gestionadas por las regiones para promover el reparto equitativo de los cuidados se repartan a través del IRPF. Y tampoco le ha pasado desapercibido que una entidad vinculada a los Legionarios de Cristo haya estado entre las beneficiarias en Madrid. “Desde el Ministerio se revisarán todas las actividades que se hayan adscrito al plan y si no cumplen con los objetivos del mismo se pedirá que se retiren”, explican en Igualdad. El Ejecutivo autonómico, por su parte, defiende que su fórmula permite que se beneficien las entidades del tercer sector y argumenta que “la convocatoria es totalmente transparente y cumple plenamente los objetivos específicos del plan”.
No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena. Eso afirmó Martin Luther King en su lucha por la dignidad humana y eso recuerda Baltasar Garzón al analizar las situaciones de la justicia en España y en el panorama internacional. Resulta muy peligrosa la estrategia que confunde el respeto a la justicia con el silencio, la indiferencia y el cerrar los ojos ante el comportamiento de algunos jueces y de las administraciones judiciales que deberían velar por la ciudadanía, no por los intereses más turbios de los ámbitos de poder. La literatura suele entrar en el interior de las vidas para preguntarse por los sentimientos de los seres humanos ante los hechos públicos. El nuevo libro de Baltasar Garzón, La democracia amenazada (Planeta, 2026), hace el camino contrario. Parte de las situaciones vividas por él, por Dolores Delgado o por Álvaro García Ortiz, para reflexionar con una detallada sabiduría profesional sobre los deterioros de la convivencia democrática y las responsabilidades de los poderes que manipulan la justicia. Tenía mucha razón Eugenio Raúl Zaffaroni, exjuez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuando afirmaba que el poder punitivo no es un fenómeno exclusivamente jurídico, sino esencialmente político.
Garzón y García Ortiz, el pasado día 8 en A Coruña durante la toma de posesión de la teniente fiscal de la Fiscalía Superior de Galicia, Pilar Fernández.
Martin Pimentel (35 años, República Dominicana) tiene lo que en términos anglosajones llamarían street cred. La expresión, que se podría traducir algo así como ‘crédito callejero’ define a aquellos que han vivido mucho, oído mucho y visto mucho. Con raíces mallorquinas, familia en Italia y Galicia, pero nacido en la República Dominicana, este emprendedor que le saca lustre a la palabra desde hace ya más de una década en Barcelona lleva abriendo garitos de todo tipo y pelaje desde que le picó el gusanillo de la restauración. “Seguí al pie de la letra las instrucciones de mi abuelo, al que le gustaba la idea de tener un lugar al que poder acudir con los amigos”, bromea.
Se ha liado con Samantha Vallejo-Nágera, la de MasterChef, por la visita que hizo con su hijo Roscón a un programa de prime time. La idea era que contara sus impresiones después de haber conocido al papa León XIV, pero acabó la entrevista bailando y moviéndose por el plató. Pasándoselo bien, vamos.
El caso es que la cocinera ha recibido las críticas de siempre por exponer a su hijo con síndrome de Down. Desde que era un niño comparte con su millón y pico de seguidores su día a día. Roscón ya es mayor de edad, su madre dice que está de lo más "downdolescente", una etiqueta por la que también se ha ganado numerosos detractores. Todo esto, en realidad, va de lo de siempre: la obsesión contemporánea por juzgar familias ajenas y decirles a las madres lo que tienen que hacer con sus hijos.
Cada vez que Roscón aparece en televisión o redes sociales, surgen de pronto un montón de expertos en síndrome de Down, maternidad y relaciones familiares, todo a la vez. A mí fíjate que me da que la mayoría de los que critican a Samantha no han convivido ni un solo día de su vida con una persona con discapacidad. A pesar de eso, parecen saber perfectamente cómo deben hacerlo los demás y los errores que están cometiendo.
Yo sí que no tengo ni idea de lo que es vivir con una persona con síndrome de Down. Por eso no pienso juzgar la relación entre una madre y un hijo que llevan 18 años juntos. Lo que sí sé es que a las personas con discapacidad la sociedad tiende a infantilizarlas. De alguien con síndrome de Down parece que se espera que represente permanentemente una idea abstracta de superación o ternura. Pero el caso de Samantha y su hijo no parece ajustarse a ese estereotipo.
Lo que está claro es que no hace tanto tiempo, la discapacidad intelectual estaba medio escondida. Hoy se puede ver en un programa de prime time, junto al Papa y en un reel de Instagram. A mí eso me suena a inclusión que es lo que querría cualquier madre para su hijo. Pero resulta que visibilizar a un hijo con síndrome de Down tiene un efecto secundario inesperado... ¡Ahora también toca aguantar el juicio! Y parece que siempre es negativo. Si se ríe y lo pasa bien, eso es que lo están utilizando. Si su madre le corrige, le trata como un perro, pero si no lo hace es que le sobreprotege… No hay manera de contentar a los supuestos expertos en crianza.
A mí me parece que el verdadero problema de inclusión lo tienen quienes ven en las personas con discapacidad la idea que ellos se han construido de cómo deben ser, y de cómo debería tratarles su madre. Eso tiene un nombre: paternalismo. La verdadera inclusión consiste en entender que la diferencia de sus capacidades no supone que no puedan ser personas que bailan, molestan, se ríen, se levantan y pasan de su madre cuando les llaman la atención. Igual que hacemos todos.
La historiadora Clara González (@Claramore) cuenta en el ensayo 'Nos recordarán' cómo el colectivo LGTBIQ+ lleva transformando el mundo de las artes desde sus inicios hasta la actualidad
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El dueño de un burdel parisino encargó a Toulouse-Lautrec 16 cuadros en 1892 para decorar el salón principal de su prostíbulo. En uno de ellos, En la cama: el beso, dos personas desnudas se abrazan y besan tapadas por una sábana hasta sus brazos. Una de ellas tiene el pelo largo, la otra, corto, motivo por el que la historiadora y divulgadora Clara González (@Claramore) identifica que se ha “dado por hecho” que eran una pareja heterosexual. Pero no.
“Eran dos prostitutas que se daban entre ellas el amor que no encontraban en sus clientes”, explica a elDiario.es sobre uno de los lienzos que ha incluido en Nos recordarán (Temas de hoy), el libro en el que recorre la historia del arte para demostrar que no ha sido tan heterosexual como nos han contado, empezando por el colegio, siguiendo por hasta la carrera de Historia del Arte (donde apenas le mencionaron a artistas mujeres, y mucho menos LGTBIQ+) y los museos.
Clara González propone con su ensayo un didáctico paseo por los márgenes de la historia del arte, con mención a no solo figuras y obras silenciadas, invisibilizadas o desconocidas hasta la fecha; sino también a grandes renombres que no habían sido contemplados desde esta perspectiva. Entre aquellas el citado lienzo de Toulouse-Lautrec, pero también de Rubens, Hilma af Klint, Natalie Barney o La Anunciación de Fra Angelico, expuesta en el Prado, que sirve a la autora para describir que los ángeles que aparecen son andróginos.
'La Anunciación' de Fra Angelico (1425-1426).
La divulgadora ha concebido Nos recordarán como “un ejercicio de reparación histórica” por la forma en la que se le han negado al colectivo los espacios, incluida la historiografía. “Dentro de la historia de arte canónica se han quedado muchas cosas fuera, no solo las artistas femeninas, también están las personas racializadas o las personas LGTBIQ+, que o se han ignorado o se ha evitado pronunciarlo, incluso cuando es obvio. La historiografía ve a dos mujeres con cara de tener un orgasmo y las llama amigas”, explica.
Una tendencia que sigue ocurriendo en el presente y que advierte tanto en su ensayo como en sus redes sociales, donde comparte pequeñas píldoras sobre historia del arte. En una de ellas hizo referencia a cómo, para hablar sobre la relación entre la cantante Rosalía y la modelo Loli Bahía, que acapararon titulares hace unos meses, se les tildaba de amiga “especial” o “íntima”. “Lo de los medios evitando llamar novias a Rosalía y Loli Bahía se parece mucho a historiadores llamando amigas íntimas a señoras que dormían todas las noches juntas y se pintaban entre ellas”, publicó en su perfil de Instagram.
Entre ellas, Louis Catherine Breslau, una artista alemana de finales del siglo XIX que estuvo cuatro décadas compartiendo vida con Madeleine Zillhardt, su compañera de Academia, y a la que retrató en gran parte de sus obras. También cita a la francesa Louise Abbéma, perteneciente a la misma época, que también inmortalizó a la que fue su gran amor, Sara Bernhardt. Entre sus obras, están las esculturas hechas en bronce con las manos de ambas entrelazadas, que cada una conservó durante toda su vida.
Para quienes consideran que quizás estos ejemplos no sean tan explícitos como para aclarar su sexualidad, la divulgadora trae a colación el lienzo El sueño de Courbet, también conocido como Las amigas, en el que directamente aparecen en la cama desnudas y abrazadas. A Courbert pertenece también otro de los lienzos que menciona en el ensayo, El origen del mundo (1866), que muestra en primer plano la vulva desnuda de una mujer con las piernas abiertas, que yace en lo que parece una cama, con los pechos igualmente descubiertos, parcialmente cubiertos por una sábana.
'El origen del mundo', de Gustave Courbet en una exposición en Viena.
El artista francés genera sensaciones encontradas en Clara González, porque aunque sí que pintó el deseo entre mujeres, lo hizo “muy sexualizado. Ha sido habitual en la historia ver a señores pidiendo cuadros de desnudos explícitos como forma para divertirse con ellos mismos. Es muy llamativo ver el contraste entre cómo se pintan las mujeres y cómo son pintadas las mujeres. Por supuesto ellas son mucho más sutiles”.
El doble sometimiento a la mujer
En lo relativo a la exhibición del deseo entre hombres, y el deseo entre mujeres, Clara González plantea que la representación ha sido “muy distinta”: “Los hombres son los que han estado más explícitamente perseguidos, desde la Inquisición. Los que más abiertamente han recibido y siguen recibiendo palizas por ser homosexuales”. Y, en consecuencia, existen aún menos referentes.
Clara González comenta que este tratamiento está condicionado por un “componente misógino”: “Asocian su sexualidad a una falta de masculinidad y, por lo tanto, lo femenino, que siempre ha sido lo malo. Las mujeres han sufrido esa persecución, pero diferente, porque muchas veces ni siquiera se podía pensar que una mujer pudiese desear a otra. Hay épocas que desde fuera pueden haber parecido más laxas con las mujeres porque han podido encontrar espacios, como los matrimonios bostonianos, por ejemplo, que eran entre mujeres vinculadas obviamente de forma romántica, pero sobre los que la sociedad hacía oídos sordos porque decían que esas uniones eran asexuales”. Y, por lo tanto, a los hombres “no les molestaba porque no estaban perdiendo la virginidad, que era lo único que les importaba que mantuvieran como mujeres”.
En definitiva, la historiadora apunta que “la realidad es que la mujer ha estado doblemente sometida, por ser mujer y por su sexualidad. No es que los hombres hayan tenido más discriminación, pero sí ha podido ser más visible por ser más violenta”.
Desaprender la mirada heteronormativa
Clara González es consciente de la complejidad de “desaprender” la mirada que se nos ha inculcado tradicionalmente desde la historia del arte: “Sueles ver los cuadros como sota, caballo y rey, además de apreciar las obras que te han dicho que tienes que apreciar”. La historiadora y divulgadora incide en que esto tiene como consecuencia que al entrar en los museos, se desactive inconscientemente la capacidad de plantearse qué nos gusta o qué nos está transmitiendo una determinada obra.
La escritora aboga por “desacralizar” el arte –como ya hizo en su anterior libro, Un Van Gogh en el salón–, y por eso opta por usar un lenguaje cercano, accesible y divulgativo. “Es importante que la gente sienta el arte como suyo, y no que tengas que tener cierto conocimiento, poder adquisitivo o situación socioeconómica para disfrutarlo. Y no. La cultura nos refleja como sociedad, deberíamos poder sentirnos vinculados con ella y lo que hay dentro de los museos. Si no lo sentimos, es que algo se está haciendo mal”, sostiene.
La historiadora es crítica con el papel desempeñado por estas instituciones. Aunque aplaude que dentro de sus funciones principales, la de “conservar las obras de arte la hacen muy bien”, opina que “durante mucho tiempo han olvidado la de hacer que el público se sienta identificado con lo que hay dentro, que converse y piense”. “Durante muchísimo tiempo el discurso ha sido siempre el mismo, construido básicamente por hombres, blancos y europeos, y lo que había dentro de los museos era un reflejo de lo que les interesaba solo a ellos”, puntualiza.
'Interior con Hendrik Andersen y John Briggs Potter en Florencia', de Andreas Andersen 1894.
En lo que respecta a la difusión y representación del colectivo, Clara González defiende que es importante “ofrecer una visión distinta porque lo normal es que nos hayan vinculado a una serie de cosas que, en cuanto te sales de ellas, parece que estás cometiendo un crimen”. “Y ya no es solo lo que la sociedad piense de ti, sino lo que tú piensas de ti misma. En muchos casos, para las personas del colectivo, no hay peor enemigo que nosotras mismas, porque nos han inculcado unos principios de cosas que tenemos que hacer, que cuando nos damos cuenta de que no encajamos ahí, vienen unos problemas de aceptación enormes”, reconoce hablando en primera persona de su propia experiencia y proceso.
La divulgadora critica que “sigue habiendo muchos vacíos y que la historiografía se ha aprovechado de esos silencios”. “Que las personas LGTB no pudieran exteriorizar de forma explícita su deseo ha hecho que haya historiadores que directamente digan 'si no has dejado una carta diciendo que quieres acostarte con esta persona es que eres heterosexual y punto'. Cuando en la realidad no tiene por qué, hay cosas mucho más sutiles que puedes plantearte”. En este sentido, aplaude que de un tiempo a esta parte “se ha focalizado más en la falta de mujeres porque el feminismo ha hecho mucho ruido respecto a que nos tienen que representar, y aunque se ha avanzado, aún quedan kilómetros. Pero en el tema LGTB estamos muy atrás, y en el racial, ni te cuento”.
También rechaza, por “perverso”, el discurso de quienes 'agradecen' a los periodos de censura haber puesto a prueba y desarrollado la creatividad de artistas que hicieron lo imposible para saltársela, y sobrevivir. “Ojalá no hubiéramos tenido que haber sido más creativos y nos pudiéramos haber expresado desde el principio de forma natural”, valora al tiempo que insiste en recordar que hay personas que siguen recibiendo palizas e incluso siendo asesinadas por su condición sexual.
Al analizar la historia del arte, cabe preguntarse si este ha servido más para hacerse eco del odio vertido sobre el colectivo, o como refugio. Clara González considera que “para ambas cosas”. “El arte siempre tiene un componente político. Se demostró en épocas como la del sida, en la que se usó para cambiar cosas y reivindicar que hacían falta estos cambios, como la gestión de la epidemia, que fue terrible. Hay artistas que lo han usado para hacerse eco del sufrimiento que recibían por el hecho de ser del colectivo, pero también como refugio, como ese lugar donde reflejarte sin el dedo acusador de la realidad. No quiero romantizarlo, pero es bonito que en la creatividad una forma de expresarse, y que ahora podamos verlo más o menos libremente”, concluye.
Procedente de China y con unas características muy en línea con las altas calidades que suelen ofrecer otros productos de esa parte del mundo, además de la ventaja de que sus modelos se diseñan y ensamblan en Europa, GAC llega al mercado español de la mano del grupo Invicta, que ya importa otras marcas de esta nacionalidad. La firma desembarca en España con dos modelos muy del gusto europeo: el Aion UT y el Aion V.
Según los datos facilitados por el vicepresidente mundial y presidente de GAC Europa, Ocean Ma, se trata de la quinta marca más importante de China, con una inversión de 6.500 millones de euros en desarrollo. Manuel García-Escudero, director general de GAC en España, explicó la conexión de la marca con Invicta, la empresa fundada por Julián Alonso, quien destacó, por su parte, la fiabilidad, la calidad y la seguridad activa y pasiva de ambos modelos. GAC se creó en 1997 y ha ido ampliando sus actividades en I+D, así como en la fabricación y comercialización de vehículos y componentes. Actualmente está presente en 85 países, no solo a nivel comercial, sino también productivo, con importantes instalaciones en Europa, haciendo gala de una visión a largo plazo para nuestro continente. De hecho, ambos modelos están ensamblados en Europa, concretamente en Austria, con el fin de acortar los plazos de entrega al evitar el transporte marítimo y acogerse a los mismos estándares de calidad europeos.
GAC entra en España con un objetivo de ventas de 1.800 vehículos este año, 5.000 en 2027 y 10.000 en 2028. Para ello procederá a la constitución de una red comercial que se iniciará con la apertura de 30 concesionarios y una política de crecimiento para alcanzar 45 puntos de venta el próximo año y 52 en 2028.
Invicta es una empresa burgalesa y, como tal, ha ubicado en Burgos una plataforma logística central de repuestos de 4.000 metros cuadrados. Con estas instalaciones podrá garantizar, en un plazo máximo de entre uno y tres días, la distribución de piezas de recambio a cualquier punto de la Península.
Dos modelos de entrada
La presencia de GAC en España se iniciará con dos modelos: Aion UT y Aion V. Son dos vehículos 100 % eléctricos con elevadas calidades interiores, acabados muy cuidados, una gran habitabilidad y un equipamiento muy completo. Todo ello se complementa con excelentes materiales y unos elevados estándares de seguridad activa y pasiva. Ambos montan baterías LFP de carga ultrarrápida y cuentan con una garantía de ocho años o 160.000 kilómetros para el vehículo, y de 200.000 kilómetros para la batería. Además, presentan periodos de mantenimiento muy espaciados, de hasta dos años o 30.000 kilómetros.
El primer modelo, el Aion UT, es un compacto urbano de líneas suaves pero llamativas, que delata su diseño italiano. Con una longitud de 4,27 metros, es uno de esos coches que parecen más grandes por dentro que por fuera, logrando una gran habitabilidad y comodidad para los ocupantes. Dispone de un maletero de 430 litros y ofrece una autonomía de 430 kilómetros en ciclo mixto, que puede alcanzar los 620 kilómetros en circulación urbana, según el ciclo WLTP. Sus 204 caballos de potencia le proporcionan una gran agilidad, apoyados por una batería de 60 kWh.
Se ofrece en dos acabados, Luxury y Premium, aunque el más básico, el Luxury, ya cubre perfectamente muchas de las necesidades del usuario. Está disponible desde 22.195 euros, mientras que la terminación superior incrementa su precio en 1.000 euros. Para quienes busquen un vehículo familiar, la alternativa es el Aion V, un SUV de 4,60 metros de longitud con un interior realmente sorprendente por su amplitud y comodidad. Su maletero ofrece una capacidad de 427 litros, ampliable hasta los 978 litros al abatir los asientos traseros. Además, retirando los reposacabezas y reclinando también los asientos delanteros, puede obtenerse una superficie completamente plana equivalente a una cama de matrimonio. En la consola central dispone de un amplio compartimento multifunción que puede actuar como nevera, capaz de enfriar hasta 15 grados bajo cero, así como de mantener calientes alimentos y bebidas.
En cuanto a sus características técnicas, incorpora una batería de 75,26 kWh que, con la misma potencia que su hermano menor, le permite alcanzar una autonomía de hasta 510 kilómetros, superior aún en conducción urbana. Además, puede recargar del 10 al 80 % de la batería en tan solo 24 minutos.
En el apartado de seguridad cuenta con la máxima calificación de cinco estrellas Euro NCAP. Sus precios parten de 28.196 euros para el acabado Premium y de 30.795 euros para el Luxury, incluyendo todos los descuentos actualmente disponibles para este tipo de vehículos.
Tras setenta y tres años de rodaje, ciento catorce de montaje, y noventa y seis de edición de sonido, se estrenó la película «La vida», un metraje con la misma duración que la de su propia grabación. A su estreno fueron invitados los mejores críticos de cine, y dado la larguísima duración de la proyección algunos de ellos murieron en el intento. No se trata esta de una historia real, sino de «La versión del director», uno de los incómodos, entretenidos y sorprendentes relatos que Etgar Keret publica en su nuevo libro. Es conocido el autor (Tel Aviv, 1967) por lo irónico de sus ideas, por la arbitrariedad de sus narraciones. Y en su nueva obra, «El blues del fin del mundo» (Siruela), así lo refuerza. Resuelve las tramas sin miedo a lo incómodo, mezclando la cara más cruel de la sociedad con las más profundas (tratando de ser pacíficas) realidades de la vida. «Somos meros espectadores ante la decadencia absoluta», afirma el autor a este diario a través de una videollamada, a la que se conecta desde su casa de Tel Aviv. Y lo dice, añade, desde su propia y peculiar experiencia.
Keret escribe según percibe su entorno, y «la sensación que tengo ahora es de un desastre global. Mis personajes saben que no tienen el control del mundo, y que su lucha es mantener su humanidad». Es así como el autor escribe sobre una inteligencia artificial capaz de producir para todas las personas del mundo un alma gemela, sobre un hombre que descubre que un asteroide bautizado con el nombre de su mujer está a punto de impactar contra la Tierra, o sobre la fila interminable que hay que esperar para, al parecer, llegar al paraíso. Una serie de desafíos de apariencia distópica, y que el escritor articula mediante un humor absurdo que, asegura, «es lo único que nos puede salvar. El humor es el arma del fracaso, pues no te hace falta si puedes cambiar la realidad. Es una forma de decirnos que no podemos tener las cosas de la forma en que queremos, pero no por ello queremos desistir».
Una psicosis
Keret es un testigo activo de la realidad de su país. Aunque no descarta una cierta distancia a veces, necesaria a la hora de analizar su vida familiar y privada. Asegura desde la capital israelí que «esto es una locura. Si vas a la playa, ves a gente escuchando música y a niños comiendo helado. Pero, si prestas atención, se pueden escuchar de fondo las bombas explotando en Gaza. Es una psicosis. El niño que come helado no puede salvar Oriente Medio, pero puede reconocer la situación, llorar, hacer algo».
El autor se ha mostrado a lo largo de su trayectoria crítico y constructivo respecto a su país, así como ha tratado de aportar ayuda ante la situación de los ciudadanos: tras los ataques del 7 de octubre, Keret se ofreció voluntario para apoyar a las personas de los kibutzim afectados. «Mi esposa y yo hemos recibido amenazas de muerte durante una década, en la Universidad de Bielorrusia está prohibido leer mis libros, todo el tiempo hay bomberos volando sobre mi cabeza... Hay miles de niños muertos y las personas que los mataron hablan mi lenguaje, comieron la misma comida que yo y algunos han leído mis libros. Es algo inimaginable, pero yo no puedo sentirme culpable», se sincera el escritor.
Y quizá no sea optimista con la situación que está por venir, pero sí trata de ser realista: «Los conflictos en el mundo siempre empiezan, pero nunca terminan», afirma, refiriéndose a «Rusia y Ucrania, Israel y Gaza, Estados Unidos e Irán... La idea de todo esto es que, cuando no tienes una historia de la que hablar, empiezas una. En mi libro lucho por mantener la humanidad, mientras que en la vida nos estamos embarcando en el Titanic, discutiendo entre unos y otros para tener una mejor habitación».
El factor tecnológico está muy presente en «El blues del fin del mundo», afectando ante todo a la creciente soledad del ser humano. ¿Las pantallas nos han desensibilizado frente al dolor vecino? «Nos hacen menos humanos, nos transforman en usuarios. Hemos pasado de la actividad a la pasividad. Hace diez años, ibas al cine y elegías qué película ver, aunque te equivocaras. Ahora, en Instagram, ¿quién es el responsable de que te aparezca un chico en un barco o un accidente de coche? Nos están separando de nuestra identidad». Tiempos, al parecer, inhumanos, y frente a los que los relatos de Keret actúan como leves pinchazos que alivian más que curan, que reprenden más que consienten. Que, como la vida misma, aprietan, pero no ahogan.
El mayor proyecto de defensa de la historia de Europa se ha partido en tres. El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, dieron por terminado hace una semana el avión de combate de sexta generación que debían desarrollar juntos Alemania, Francia y España, según filtraron fuentes del Gobierno alemán a agencias internacionales como AFP y el diario Handelsblatt. El Elíseo lo confirmó a medias en un comunicado. Las tres empresas del programa, Airbus, Dassault e Indra, no han dicho una palabra.
Ese punto es importante antes de dar nada por hecho. Lo que hay, a día de hoy, es una filtración coincidente de varios medios alemanes y una nota del Elíseo en la que Macron y Merz «lamentan la imposibilidad de los industriales de entenderse» sobre la continuidad del caza. No existe comunicado conjunto, ni notificación oficial a España, ni una sola declaración de las compañías implicadas. El sello institucional, si llega, se espera en el salón aeronáutico ILA de Berlín, que abre sus puertas hoy.
El Futuro Sistema Aéreo de Combate, FCAS por sus siglas en inglés, nació en 2017 de la mano de Macron y Angela Merkel, con España incorporada en 2019. Debía relevar a partir de 2040 a los Eurofighter alemanes y españoles y a los Rafale franceses con un caza tripulado rodeado de drones y enlazado por una nube de combate. El presupuesto estimado rondaba los 100.000 millones de euros, al 33% entre los tres socios, con Dassault, Airbus e Indra como coordinadores nacionales. Ahí empezó el problema. Dassault reclamaba el control de hasta el 80% del diseño del avión, con el argumento de que es la única de las tres que sabe fabricar cazas. Berlín y Madrid se aferraban al reparto pactado. A la pelea por el liderazgo se sumaron la propiedad intelectual y los derechos de exportación, y la fase del demostrador de vuelo no llegó a arrancar.
Lo que pierde España
El balance tiene dos caras. La pérdida salta a la vista. Se evapora el retorno industrial y la soberanía tecnológica del programa estrella de la defensa europea, en el que Indra ya había desplegado equipos e inversión. El Gobierno había comprometido préstamos por 350 millones el pasado septiembre y contratos por unos 700 millones dentro del programa nacional Siagen, con Indra al frente. Eso sí, buena parte de ese dinero financia maduración tecnológica reutilizable, de modo que el daño contable pesa menos que el estratégico.
El problema de fondo es el calendario y la capacidad. Las primeras pruebas de vuelo, fijadas para 2028 o 2029, ya se daban por inviables, y el Ejército del Aire y del Espacio no tiene a la vista un sustituto del Eurofighter más allá de la próxima década. La papeleta se enreda con la renuncia del Gobierno a comprar los F-35 estadounidenses, anunciada el verano pasado. Sin caza europeo y sin avión norteamericano, el salto a la nueva generación queda en el aire. La Armada, que contaba con el FCAS para cubrir el hueco de sus Harrier hacia 2032, hereda la misma duda.
La otra cara es la oportunidad. Despejado el pulso con Dassault, se abre la puerta a un caza germano-español liderado por Airbus e Indra, una vía que Madrid lleva meses preparando con el programa Siagen y un estudio conjunto con la propia Airbus. Sin la presión francesa, el reparto industrial podría salir más favorable para la industria española. Al tablero asoma además un tercer jugador, la sueca Saab, fabricante del Gripen, que ya ha mostrado disposición a desarrollar un caza con Alemania siempre que exista «un compromiso político claro» y se respete la transferencia de tecnología. Airbus admite conversaciones serias con los suecos, a quienes Berlín considera un socio más cooperativo que París.
La letra pequeña obliga a la prudencia. Que España y Alemania emparejen sus programas no garantiza el peso de Indra en el reparto, y fuentes próximas a Defensa marcan una línea roja, la de que la compañía no quede reducida a integrar tecnología ajena. Sin embargo, la necesidad de tener una alternativa real al FCAS es necesaria, sobre todo en un marco en el que España se está quedando atrás en materia aérea y países cercanos como Marruecos incluso podrían apostar por el F-35.
Disputa
Por encima del cálculo de las necesidades españolas planea una lectura más incómoda a nivel global para Europa. El FCAS era el símbolo de la autonomía estratégica europea, de la aspiración a fabricar armamento de primer nivel sin depender de Estados Unidos. Que se hunda por una disputa de reparto industrial, y entre los dos motores tradicionales de la Unión, retrata el estado real de esa aspiración.
Lo dijo sin anestesia la copresidenta de Los Verdes alemanes, Franziska Brantner: si las cosas salen mal, Europa puede acabar «sin ningún avión de combate moderno, o con uno que lleve motor estadounidense».
El contraste con los rivales agrava la situación todavía más. El programa GCAP de Reino Unido, Italia y Japón avanza con una empresa conjunta a partes iguales y la mira puesta en 2035, y Estados Unidos empuja su F-47 para principios de la próxima década. Merz ya ha tanteado a Italia una eventual entrada alemana en GCAP.
Es la historia de la Europa continental sintetizada en lo que ha sido una pesadilla para España: los dos grandes países europeos se pelean por ver quién hace las cosas mejor, mientras que los esfuerzos de la península por imponer la cordura caen en saco roto.
El siguiente capítulo tiene fecha. El Consejo de Ministros franco-alemán previsto para el 17 de julio debe decidir qué pilares del FCAS sobreviven, empezando por la nube de combate, donde Indra conserva un papel destacado.
Hasta entonces, y mientras Airbus, Dassault y el Gobierno español no abran la boca, lo único firme es la grieta.
París, 15 jun (Prensa Latina) La cumbre del Grupo de los Siete (G7) en el sur francés intenta unificar criterios, en medio de diferencias por resolver en materia de aranceles, la OTAN, Ucrania y la visión de la crisis en el Medio Oriente.