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El asco de los europeos para incluir insectos en su dieta viene de lejos y es biológico

6 June 2026 at 04:30

En Cerdeña hacen un queso de sabor fuerte, picante y de olor aún más fuerte. Se llama casu marzu (en la vecina Córcega se lo conoce como casgiu merzu) Lo de casu/casgiu es fácil de traducir, queso. Lo de marzu/merzu no tanto. En sardo y corso significa podrido. Ambos se hacen con queso de cabra u oveja. En el caso del primero, se parte del pecorino. Para pudrirlo, lo abren cuando aún no está del todo curado e introducen larvas de Piophila casei, una mosca; la llaman la del queso. Es una de las contadas excepciones a la aversión que tienen los europeos al consumo de insectos. Ahora, un estudio del sarro dental de sapiens, neandertales y grandes simios apunta a que los primeros no los comen en Europa porque nunca lo hicieron. Los autores del trabajo, publicado en Science Advances, apuntan a que esta repulsión no es cultural, sino biológica.

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© NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

Cientos de millones de personas comen insectos, pero el consumo se concentra en las regiones tropicales del planeta. En la imagen, puesto de comida en Nanning, capital de la región sureña Guangxi, en China.
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