México juega contra la historia, contra su propia historia, este jueves 11 de junio ante Sudáfrica, cuando el balón ruede en el Estadio Azteca, renombrado Estadio Ciudad de México para el Mundial, después de haber sido renombrado antes Banorte. El azar le ha situado por octava ocasión en un partido inaugural de una Copa del Mundo. Así, será la octava oportunidad para romper una racha que le acompaña desde el primer Mundial, el de 1930: ganar el primer partido.
Gianni Infantino sale a escena y el trofeo de la Copa del Mundo le espera en la mesa. Lo levanta como si fuera una botella de agua y lanza una sonrisa burlona. “Estamos en la vigesimotercera Copa del Mundo. Es un momento de júbilo, de alegría. Yo sé que hay otros temas, quisiera pedirles que el enfoque real sea el fútbol”, pidió durante sus primeras palabras ante los medios de comunicación reunidos en el centro de prensa del Estadio Azteca, hoy llamado Ciudad de México.
México es el amigo del fútbol global, el único país en organizar tres Copas del Mundo. La entrega de sus aficionados apoyó el talento descomunal de la Brasil de Pelé o la Argentina de Maradona, pero también ha arropado los sueños mundialistas de la República del Congo o Irak. Lo hace mientras en casa, la espera sigue. No es que nunca haya ganado un Mundial, sino que ha sido capaz de pasar solo una vez a unos cuartos de final y le cuesta ver a jugadores en las principales ligas europeas. A su Mundial, esta vez, llega incluso con una cierta ruptura entre los aficionados y su selección provocada por años de intermitencia en el juego. Por eso se encomiendan a dos figuras para apaciguar el divorcio: Javier Aguirre, el seleccionador, y su mano derecha, Rafa Márquez, el legendario defensa del Barcelona, serán el pegamento emocional de uno de los anfitriones.
España se sabe favorita para pelear por el trofeo de la Copa del Mundo. Por eso ha cuidado entre algodones a sus estrellas Lamine Yamal y Nico Williams, para tenerlos en plenitud en el torneo. Este lunes, a siete días del debut contra Cabo Verde, la selección española ganó contra Perú (1-3), uno de los países que cayeron en las eliminatorias para el Mundial, en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla. Fue un partido que sirvió para ganar fuelle y tranquilidad.