Emoción por encima de todo

El Mundial de Norteamérica está llamado, por tamaño, a batir todos los récords. Es el primero que se juega en tres países a la vez, Estados Unidos, México y Canadá, que suman 16 sedes. Es el primero también con 48 selecciones, lo que obliga a hacer una ronda eliminatoria de dieciseisavos de final y arroja un total de 104 partidos durante seis semanas. Las entradas son las más caras de la historia. Bajo la dirección de Gianni Infantino, la FIFA ha inflado el campeonato para exprimirlo financieramente y ha contado para ello con la entusiasta cooperación de los Estados Unidos de Donald Trump. La imagen de Infantino entregando un inventado “premio FIFA de la paz” a Trump para alimentar su insaciable ego, el pasado diciembre, es suficiente síntoma de la época en la que se celebra este Mundial.
