Modelos de producción que aceleran la desaparición de los bosques
Sabes lo que hay detrás del café que tomas por la mañana? ¿O de la soja que alimenta la carne que llega a tu mesa? Muchos de estos productos forman parte de un modelo de producción y consumo que contribuye a la pérdida de millones de hectáreas de bosque en distintas regiones del planeta. Cerca del 90 % de la deforestación mundial está vinculada a la expansión agrícola y ganadera, y de ese porcentaje más de la mitad se debe directamente a la conversión de bosques en tierras de cultivo de alimentos que, en su mayoría, no se consumen localmente sino que abastecen supermercados de ciudades ubicadas a miles de kilómetros. Es lo que se conoce como deforestación importada. Como resume Javier Fernández, fundador y director general de la Fundación COPADE, “la deforestación no empieza donde se tala un árbol, sino donde se consume un producto”.
Ajustes de la regulación sobre la marcha
El Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR) nació como gran apuesta para frenar la entrada en el mercado comunitario de productos vinculados a la deforestación tras el 31 de diciembre de 2020. Aprobado en 2023, está en vigor pero su aplicación se ha pospuesto dos veces hasta finales de 2026 para empresas (2027 para las más pequeñas). La CE estima que podría salvar cada año 208.000 hectáreas de bosque y evitar 49 millones de toneladas de CO₂.
La norma ha recibido presiones desde empresas e industria por su complejidad y coste, mientras grupos ecologistas alertan de que puede perder eficacia si se debilita el control. El paquete de “simplificación” que la Comisión acaba de anunciar genera recelos. Propone, detalla Colomina, “excluir productos como cuero o neumáticos recauchutados, incluir derivados como café soluble y flexibilizar obligaciones para operadores posteriores y pequeñas empresas”. WWF advierte de que “podrían debilitar la efectividad de la norma”.
En materias primas forestales (madera, papel, caucho), la Asociación Técnica Internacional de las Maderas Tropicales (ATIBT) subraya que el punto de partida no es el mismo que en otras cadenas. “El sector forestal tropical certificado trabaja con gestión sostenible, trazabilidad avanzada y auditorías independientes”. Y vaticina que el éxito del RDUE” dependerá de una aplicación pragmática, con controles creíbles y armonizados por parte de las autoridades europeas”.

© EVARISTO SA (AFP / GETTY IMAGES) (EL PAÍS)

