"No es tan simple": la quetiapina que millones toman para dormir afecta a la conducción y la respiración al día siguiente
Recetar medicamentos para un fin distinto al que figura en su prospecto puede darse en ocasiones, aunque no es lo más habitual. Un ejemplo de esto sería la quetiapina, un fármaco que es un antipsicótico para tratar condiciones de salud mental como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. No obstante, hoy en día se prescribe en dosis bajas para combatir el insomnio, bajo la idea de que es una alternativa inofensiva y menos adictiva que las pastillas de siempre. Pues bien, un nuevo estudio apunta a que este recurso podría no ser tan seguro como se pensaba.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Flinders, en Australia, decidió profundizar en este asunto y publicó sus descubrimientos en la revista Annals of the American Thoracic Society. Lo que descubrieron al analizar los efectos de la quetiapina al día siguiente es para preocuparse. Aunque es verdad que el fármaco ayuda a dormir más horas y reduce los molestos despertares a mitad de la noche, el precio a pagar a la mañana siguiente puede ser alto: los tiempos de reacción se vuelven notablemente más lentos y el rendimiento cognitivo empeora. Este abre un debate sobre si realmente conviene recetar este medicamento de manera tan habitual para los problemas de sueño.
Las pruebas de conducción que revelaron la pérdida de reflejos al día siguiente
Parece que tratar el insomnio con quetiapina no es buena idea
Quizás lo más complejo de esta situación es el autoengaño involuntario. Los investigadores observaron una desconexión clara entre cómo se sentían los participantes del estudio y cómo estaban en realidad. Muchos de ellos aseguraban no sentir un cansancio fuera de lo común al despertar. Sin embargo, al ponerlos a prueba en el simulador de conducción, estaban menos atentos, reaccionaban tarde y les costaba mantener el control del volante. No darse cuenta de esto es precisamente lo que aumenta el riesgo de sufrir un accidente.
Los inconvenientes no se quedaron solo en la falta de reflejos. Más del 75 % de los participantes sufrió efectos secundarios a la mañana siguiente, como aturdimiento, mareos e incluso bajadas de tensión; de hecho, una persona llegó a sufrir una caída. Este escenario se vuelve aún más delicado si pensamos en la apnea del sueño, un trastorno que padece mucha gente sin saberlo. En las consultas de atención primaria, lo habitual cuando alguien duerme mal suele ser recetar una pastilla en lugar de mandarlo directamente al especialista para que estudie su caso.
Con estos datos sobre la mesa, la recomendación de los autores del estudio es ser prudentes: la quetiapina no debería ser una de las primeras opciones para tratar problemas de sueño, especialmente si se sospecha de una apnea o si la persona necesita estar completamente alerta a la mañana siguiente. El tratamiento de los trastornos del sueño suele ser completo y requiere paciencia. En lugar de ir por camino rápido y usar principios activos como la quetiapina, lo suyo sería encontrar soluciones personalizadas que se adapten a las necesidades reales de cada paciente.


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