El “Rolls-Royce de las grapadoras” se fabrica en Guipúzcoa y su futuro está en el aire
Hay algo fascinante en que objetos ideados para llevar a cabo tareas tan mundanas como grapar un par de papeles, sacar un corcho o tostar una rebanada de pan hayan acabado convirtiéndose en codiciadas obras maestras del diseño que, además de encontrarse en muchos hogares y tener precios más o menos asequibles, se exponen en los museos de arte más reputados de todo el mundo. Es el caso de la mítica grapadora M5, creada por la firma vasca El Casco hace casi un siglo.

© EL PAÍS
