Hacia 1976, EL PAÍS anunciaba en su lanzamiento que iba a ser un periódico “para pensar” en un país que quería sacudirse 40 años de dictadura. Medio siglo después, sigue intentando contar de otra forma lo que ven y escuchan los ojos y oídos de sus redactores. Este martes dos de ellos, los periodistas Sonia Vizoso y Xosé Hermida, charlaron en Vigo con un grupo de suscriptores en el marco de los actos que el diario celebra por sus primeros 50 años. Y los lectores han tomado la palabra: “¿Cuántos columnistas son de derechas y cuántos de izquierdas? ¿Hay pactos de silencio, como el que hubo con la Corona y el Rey emérito, de los que nos enteraremos en el futuro? ¿Los discursos extremos en el Congreso son intencionados? ¿Es posible que El País Semanal publique una entrevista con Santiago Abascal? ¿Cuál es el futuro de la prensa?“... Los periodistas, habitualmente entrenados para preguntar, intentaron no dejar escapar ninguna respuesta.
El puerto exterior de Ferrol es hijo del despilfarro. La obra no es tan faraónica como la que tiene a siete millas náuticas de distancia, en Punta Langosteira (A Coruña), conocida como la infraestructura portuaria más cara de España por los sobrecostes y las ampliaciones. Pero como muchas otras en España, se planteó sin un esquema claro de conexiones y desde su inauguración, en 2007, todavía espera la llegada del tren con la mayoría de su superficie infrautilizada. De sus 89 hectáreas, 62 son para concesiones y de ellas, ha otorgado permisos para 31 aunque algunos, como los de Endesa o Windwaves, apenas tienen actividad. Quizá por eso la noticia de que el grupo chino SAIC ha elegido la comarca de Ferrolterra para instalar su primera planta de coches eléctricos en Europa sonó hace dos semanas como si hubiera tocado el Euromillones en Galicia. Un torrente de declaraciones de políticos, empresarios, sindicatos y fuerzas vivas de la zona abrazaron el anuncio realizado por la Xunta, gobernada por el PP, que después de meses trabajando en silencio con el Gobierno central -en una alianza política que suena insólita, aunque también se ha dado en la llegada de la china CATL a Zaragoza- llevó a buen puerto la negociación con China.
SAIC Motor Corporation, con sede en Shanghái y presidida por el ingeniero Wang Xiao Qiu, es uno de los grandes fabricantes de vehículos del mundo, con 4,5 millones vendidos el año pasado y 83.800 millones en ventas. De ellas, facturó por producción de coches 52.400 millones, 25.900 por piezas y el resto por servicios. El 65% de sus ventas, según el último informe anual, las realiza bajo sus marcas (2,9 millones de coches), de los que 1,6 son eléctricos y más de un millón se exportan. Tiene acuerdos de fabricación con otros fabricantes como Volkswagen o GM y posee la mítica marca de origen británico MG, que rescató y reconvirtió en 2007. Consecuentemente, su principal mercado europeo está en Reino Unido, donde el año pasado vendió 85.000 unidades y este ejercicio se marca el objetivo de llegar a las 100.000. Su valor en Bolsa -cotiza en Shanghái- asciende a 124.000 millones. Entre su enjambre de filiales posee un brazo logístico que opera 21 buques de carga rodada de gran calado (ANJI Logistics).