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Leire anotó que Narbona tenía que hacer una "gestión" a Silvina Bacigalupo, la candidata al Supremo vinculada al PSOE

Fotografía de la cuenta oficial del PSOE en X en la que se menciona a Bacigalupo

Las agendas de Leire Díez incautadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, a las que ha tenido acceso El Independiente, recogen una anotación fechada en 2020 en la que aparece mencionada la jurista Silvina Bacigalupo. Bacigalupo, cuñada de la entonces vicepresidenta del Gobierno Teresa Ribera, es catedrática de Derecho Penal y una reconocida especialista en transparencia y delitos económicos.

En una de las páginas de las notas manuscritas atribuidas a Díez, fechada el 17 de noviembre de 2020, figura un listado de asuntos pendientes entre los que aparece la referencia: “Cristina Narbona, gestión Silvina Bacigalupo”.

La anotación se integra en un conjunto de contactos, actuaciones y cuestiones políticas en el que también figuran otras referencias a dirigentes socialistas, responsables institucionales y asuntos vinculados a la actividad del partido. El documento, sin embargo, no especifica cuál era el objeto de esa supuesta gestión ni qué actuación concreta debía realizar la presidenta del PSOE en relación con Bacigalupo.

La mención adquiere relevancia en un momento en el que la jurista se encuentra entre las candidatas a una plaza de jurista en la Sala Segunda del Tribunal Supremo. De acceder al puesto, culminaría una trayectoria académica y profesional que la ha convertido en una especialista en Derecho Penal económico, transparencia y cumplimiento normativo.

Bacigalupo y Teresa Ribera

Teresa Ribera, actual vicepresidenta de la Comisión Europea y exvicepresidenta del Gobierno de España, está casada con el jurista Mariano Bacigalupo. Este es miembro de una familia con amplia trayectoria en el ámbito jurídico y regulatorio en España. Este ha ocupado distintos cargos en organismos públicos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La familia Bacigalupo constituye una saga de perfil académico y jurídico con una presencia destacada en el ámbito del Derecho en España, especialmente vinculada a la universidad y a instituciones públicas. Sus miembros han desarrollado carreras en campos como el Derecho Administrativo, el Derecho Penal económico y la regulación de sectores estratégicos.

Antes de su acercamiento al Alto Tribunal, la catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid ya había mantenido una relación de colaboración con el PSOE. Más allá del ámbito familiar. De hecho, su nombre apareció oficialmente vinculado al proyecto político de Pedro Sánchez cuando fue incorporada al equipo de expertos encargado de elaborar propuestas de gobierno para los socialistas.

Silvina Bacigalupo, experta en transparencia y buen gobierno #ElGobiernodelSí https://t.co/wAUDX2nEc9 pic.twitter.com/NXwYmln1aT #L6Nrobles

— PSOE (@PSOE) May 21, 2016

Una experta en el proyecto de Sánchez

El 23 de junio de 2015, el PSOE anunció la creación de un equipo de especialistas destinado a diseñar medidas para un futuro programa de gobierno. Entre los nombres seleccionados figuraba Silvina Bacigalupo, que fue presentada como responsable del área de Transparencia y Ética Empresarial.

En aquel comunicado, los socialistas destacaban que el grupo estaría integrado por profesionales de reconocido prestigio y experiencia en distintas materias. Ya que el objetivo era reforzar el perfil técnico de su propuesta política. Bacigalupo aparecía entre las incorporaciones elegidas por la dirección de Pedro Sánchez.

La jurista era ya entonces una referencia en materia de responsabilidad penal de las personas jurídicas, delitos económicos y prevención de la corrupción. Su participación en aquel equipo suponía una apuesta del PSOE por incorporar especialistas externos a la elaboración de su proyecto político.

La colaboración fue pública y reconocida por el propio partido, por lo que la aparición de su nombre en unas notas internas vinculadas al entorno socialista años después resulta especialmente significativa.

Una anotación sin explicación

La referencia hallada en la documentación atribuida a Leire Díez plantea más preguntas que respuestas. El apunte se limita a consignar la frase “Cristina Narbona, gestión Silvina Bacigalupo”, sin ofrecer detalles adicionales sobre el motivo, el contenido o el alcance de esa eventual gestión.

Tampoco se desprende del documento si la actuación que tenía que realizar Narbona se produjo finalmente. Ni cuál era el contexto concreto en el que se redactó la nota. Lo único acreditado es que el nombre de Bacigalupo figuraba entre los asuntos anotados por Díez en noviembre de 2020 y que aparecía asociado a una posible intervención de Cristina Narbona.

La presidenta del PSOE formaba parte del núcleo dirigente de la organización y era una de las figuras de mayor peso político dentro del partido. Su inclusión en la anotación sugiere que, al menos para quien redactó el documento, podía desempeñar algún papel en relación con la cuestión vinculada a Bacigalupo.

Anotación en la agenda de Leire Díez sobre Cristina Narbona y Silvina Bacigalupo

La falta de contexto impide extraer conclusiones definitivas. Sin embargo, la referencia se enmarca en una documentación en la que se están analizando múltiples anotaciones. Entre ellos contactos políticos, institucionales y empresariales relacionados con el entorno socialista.

Del equipo de expertos al Tribunal Supremo

La trayectoria de Bacigalupo ha estado ligada principalmente al ámbito académico. Hija del jurista Enrique Bacigalupo, ha desarrollado una carrera centrada en el Derecho Penal económico y corporativo, participando en proyectos de investigación nacionales e internacionales y en labores de asesoramiento en materia de cumplimiento normativo.

El proceso de nombramiento para la plaza de jurista en la Sala Segunda del Tribunal Supremo aún no ha concluido. Se trata de un procedimiento en el que los aspirantes son evaluados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en función de sus méritos.

Tras la admisión inicial, la Comisión de Calificación revisa el cumplimiento de los requisitos formales. Después, selecciona a los candidatos que pasan a una fase de entrevista, que puede realizarse por vía telemática y la cual Bacigalupo ya pasó. Posteriormente, la Comisión eleva una propuesta al Pleno del CGPJ, órgano competente para el nombramiento definitivo.

En estos momentos, el proceso se encuentra pendiente de la deliberación final del Pleno, con Bacigalupo entre las candidaturas evaluadas para la plaza. Su eventual acceso al Tribunal Supremo la situaría entre los perfiles de mayor relevancia dentro del sistema judicial español. Precisamente por ello, la aparición de su nombre en una anotación vinculada al entorno socialista adquiere una dimensión política.

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El Gobierno confirma que concedió la nacionalidad al político chavista vinculado a Leire Díez después de la entrada de la UCO en el Ministerio de Justicia

Nervis Villalobos, ex viceministro de Energía venezolano.

El Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha confirmado este martes que el exviceministro venezolano de Hugo Chávez, Nervis Gerardo Villalobos, obtuvo finalmente la nacionalidad española a través de la Ley de Memoria Democrática, después de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se personara en sus dependencias para recabar información sobre el expediente del exalto cargo chavista en el marco de la investigación judicial relacionada con el denominado 'caso Leire Díez'.

La actuación de la UCO se produjo por orden del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, instructor de las diligencias que analizan los contactos y gestiones atribuidos a la exmilitante socialista Leire Díez. Los agentes han acudido al Ministerio dirigido por Félix Bolaños para requerir información sobre el estado de la solicitud de nacionalidad de Villalobos y sobre los funcionarios que participaron en su tramitación.

La nacionalidad española

Tras la entrada de los investigadores, fuentes del Ministerio han detallado que el magistrado había solicitado información sobre "un expediente concreto de nacionalidad por residencia de una de las personas que aparecen en el sumario, Nervis Gerardo Villalobos". Ese expediente, explican las mismas fuentes, "aparece en conversaciones de distintos implicados en las que se interesan por que sea aprobado".

La Subdirección General de Nacionalidades y Estado Civil ha entregado este martes la documentación requerida por la Audiencia Nacional. En ella consta que una solicitud de nacionalidad por residencia presentada por Villalobos el 25 de abril de 2024 fue finalmente denegada el 10 de octubre de 2025.

Sin embargo, el departamento de Justicia ha decidido además aportar de forma voluntaria otros dos expedientes relacionados con el exviceministro venezolano al considerar que podrían resultar de interés para la investigación. Entre ellos figura una primera solicitud de nacionalidad por residencia presentada el 20 de febrero de 2017 y rechazada el 17 de julio de 2020.

Ley de Memoria Democrática

El tercer expediente es el que finalmente permitió a Villalobos convertirse en ciudadano español. Se trata de una solicitud de nacionalidad formulada al amparo de la Ley de Memoria Democrática ante el Registro Civil, que fue concedida el 21 de abril de 2025 y quedó inscrita definitivamente el 23 de octubre de ese mismo año.

Desde el Ministerio subrayan que "se denegaron las dos solicitudes de nacionalidad por residencia, al no concurrir los requisitos legales". No obstante, añaden que "se concedió la opción de nacionalidad prevista en la Ley de Memoria Democrática, tras un recurso interpuesto por el interesado, con base en la Instrucción de 25 de octubre de 2022".

Las fuentes defienden que la resolución se adoptó siguiendo criterios exclusivamente jurídicos y administrativos. Según explican, el recurso fue "examinado y estimado con criterios jurídicos por cuatro funcionarios", entre ellos una consejera, el jefe de servicio, el subdirector general y la directora general competente.

Rechazan una intervención política

Asimismo, rechazan cualquier intervención política en el procedimiento y recalcan que "ninguna solicitud de nacionalidad pasa por otras unidades del Ministerio diferentes de la mencionada Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública". El departamento sostiene que todos los expedientes "se tramitan siguiendo estrictamente la ley y se basan únicamente en la comprobación de los requisitos legalmente establecidos".

Para reforzar esa tesis, recuerdan que la estimación de recursos en materia de nacionalidad vinculados a la Ley de Memoria Democrática es una práctica habitual. De hecho, aseguran que durante 2025 la Dirección General resolvió 189 recursos contra decisiones del Registro Civil Central sobre esta modalidad de acceso a la nacionalidad, de los cuales 164 fueron estimados, 20 desestimados, tres archivados y en dos casos se ordenó retrotraer actuaciones.

La revelación de que Villalobos obtuvo finalmente la nacionalidad española llega en un momento de especial sensibilidad política por las investigaciones judiciales sobre las gestiones realizadas en favor de diversas personas vinculadas al entorno de Leire Díez.

La documentación entregada ahora por el Ministerio a la UCO será analizada por los investigadores para determinar si existió algún tipo de actuación irregular en la tramitación de los expedientes o si, por el contrario, el procedimiento seguido se ajustó plenamente a la normativa vigente.

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Marlaska se resiste a abrir una información reservada a la directora de la Guardia Civil por filtraciones como se hizo con la UCO

La directora de la Guardia Civil, Mercedes González y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska en una foto de archivo

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, descarta por el momento abrir una información reservada a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, pese a las revelaciones incorporadas al sumario del 'caso Leire' y a que ese mismo mecanismo fue utilizado recientemente contra agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) por unas presuntas filtraciones a la prensa.

Fuentes de la Guardia Civil han confirmado a El Independiente que Marlaska sería "la única persona que podría abrirle una información reservada ahora mismo a Mercedes González". Desde el Ministerio aseguran que esa opción no se lo plantea ya que hay "un respaldo total por parte de Marlaska en la directora".

La posición del ministro llega en un momento de creciente presión sobre la directora general de la Guardia Civil. Después de que la propia González haya admitido tres reuniones con la exmilitante socialista Leire Díez. Estos encuentros se negaron inicialmente por Interior, pero posteriormente fueron recogidos en informes de la UCO incorporados al procedimiento judicial.

La controversia ha reabierto el debate sobre la posibilidad de investigar administrativamente la actuación de la máxima responsable del Instituto Armado, especialmente después de que la propia Dirección General promoviera una información reservada dirigida a esclarecer el origen de determinadas filtraciones atribuidas a la UCO.

Una información reservada

Según recoge la Ley Orgánica 12/2007, de 22 de octubre, del régimen disciplinario de la Guardia Civil, la información reservada constituye una herramienta previa destinada a esclarecer hechos antes de decidir si procede o no la apertura de un procedimiento sancionador.

El artículo 39.5 de la norma establece expresamente que "con anterioridad al acuerdo de inicio, la Autoridad disciplinaria podrá ordenar la práctica de una información reservada para el esclarecimiento de los hechos, la determinación de sus presuntos responsables y la procedencia de iniciar o no el procedimiento sancionador".

La ley no limita esta figura a una categoría concreta de guardias civiles ni la circunscribe exclusivamente a determinadas escalas del cuerpo. Su finalidad consiste precisamente en aclarar hechos cuando existen indicios o sospechas que aconsejan una investigación preliminar.

Mercedes González

La diferencia en el caso de Mercedes González no reside en la existencia de esa posibilidad jurídica, sino en quién tendría competencia para impulsarla. Al tratarse de la directora general de la Guardia Civil, máxima autoridad política del cuerpo dependiente del Ministerio del Interior, no sería un mando ordinario quien podría acordarla.

Fuentes conocedoras del funcionamiento interno de la institución explican que, en una situación de estas características, la capacidad para promover una actuación de ese tipo corresponde a instancias superiores de la Administración y, en la práctica, al propio Ministerio del Interior.

La cuestión adquiere relevancia porque los informes elaborados por la UCO y remitidos al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sitúan a Mercedes González en distintos episodios relacionados con Leire Díez. Los investigadores han documentado al menos tres reuniones entre ambas, celebradas el 30 de septiembre de 2024, el 20 de diciembre de 2024 y el 2 de abril de 2025.

"Amistad con la DG de la GC"

Además, el informe sostiene que Díez hacía referencia a su "amistad con la DG de la GC" en conversaciones con terceros mientras desarrollaba actuaciones dirigidas contra la UCO. En una comunicación recogida por los investigadores llegó a afirmar: "Y recuerda que tengo amistad con la DG de la GC".

La documentación judicial también sitúa una conversación especialmente relevante el 9 de mayo de 2025. Según el informe, ese día Leire Díez aseguró haber trasladado a Mercedes González sus sospechas sobre unas supuestas filtraciones procedentes de la UCO. Entre el 9 y el 14 de mayo, la Dirección General de la Guardia Civil incoó una información reservada dirigida precisamente a esclarecer esas filtraciones.

Los investigadores apuntan que esta actuación coincidió con las pretensiones expresadas por la propia Díez de impulsar una "investigación interna G.C. para filtraciones" y de actuar contra la unidad "a nivel administrativo".

La UCO avisó a Mercedes

El informe recoge igualmente que la directora general ya había sido advertida previamente por responsables de la UCO sobre las actividades que Leire Díez desarrollaba contra los agentes encargados de investigaciones sensibles para el entorno del PSOE. Según la documentación incorporada al sumario, González tuvo conocimiento de esas advertencias al menos desde el 8 de mayo de 2025.

Pese a ello, Interior mantiene su respaldo a la directora general. Marlaska ha defendido públicamente durante los últimos días que las reuniones existieron, pero sostiene que en ellas no se abordó ninguno de los asuntos que forman parte de la trama investigada.

"No tuvo ningún contacto con Leire relativo y en cuyo desarrollo hubiera habido ninguna conversación, ninguna referencia a la trama", afirmó recientemente el ministro al justificar el cambio de versión respecto a sus declaraciones iniciales.

Por ahora, esa defensa política se traduce también en una negativa a abrir cualquier actuación administrativa contra Mercedes González. Una posición que contrasta con la decisión adoptada por la propia Dirección General cuando se trató de investigar las presuntas filtraciones atribuidas a agentes de la UCO.

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Las 62 anotaciones del comandante Villalba sobre sus reuniones y sobornos con las cloacas del PSOE

Imagen del sumario del caso Leire

El comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba dejó por escrito 62 anotaciones sobre dos reuniones mantenidas con Leire Díez en marzo de 2025. Los documentos, elaborados por el propio mando y referidos a encuentros celebrados los días 10 y 26 de marzo, describen una serie de propuestas, ofrecimientos y peticiones de información. Según su relato, se buscaba obtener datos sensibles sobre la Guardia Civil y sus principales responsables para actuar contra la institución y, especialmente, contra la Unidad Central Operativa (UCO).

Las anotaciones recogen conversaciones sobre investigaciones judiciales, maniobras para desacreditar a mandos policiales, ofrecimientos de asistencia jurídica y promesas de restitución profesional a cambio de colaboración.

La primera reunión tuvo lugar el 10 de marzo de 2025. Según dejó reflejado Villalba, Leire Díez se presentó como una persona con acceso al "1 del partido" y al "1 del Gobierno". El comandante anotó que el objetivo expuesto durante aquel encuentro era "intentar desmontar a la GC".

La primera reunión

En aquel momento, Villalba se encontraba investigado por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales. De acuerdo con sus notas, Díez le trasladó que disponía de todas las diligencias relacionadas con la trama de los hidrocarburos y con el denominado 'caso Koldo', y que en ambas investigaciones aparecía como elemento común el teniente coronel Antonio Balas, jefe del Departamento de Delitos Económicos de la UCO.

Según el documento, Leire le pidió sus propias diligencias para hacérselas llegar. Además, le ofreció cambiar de estrategia jurídica y le planteó tres posibles abogados para asumir su defensa. El abogado de Koldo García, el letrado de la causa de hidrocarburos, Jacobo Teijelo, y el abogado del exministro José Luis Ábalos.

Villalba dejó escrito que se le aseguró que no tendría que asumir el coste de esa nueva defensa y que, si colaboraba, podría recuperar su carrera profesional. Según las anotaciones, incluso se le prometió ser situado en "puestos de máxima responsabilidad" tras una futura "purga" dentro de la Guardia Civil.

Pruebas para "atacar" a la Guardia Civil

Las notas detallan tres fórmulas planteadas para canalizar la información que pudiera aportar sobre la institución. La primera consistía en reunirse con la Fiscalía para explicar el funcionamiento de la Jefatura de Información y de la UCO. La segunda pasaba por ser puesto en contacto con el Cuerpo Nacional de Policía para "destapar todo lo que la UCO-GC no está sacando/contando en todas estas causas judiciales". Según el relato de Villalba, Leire era especialmente partidaria de esta vía e incluso sugirió que declarara como testigo protegido, una opción que el comandante rechazó por considerarla un "atropello" a su persona.

La tercera posibilidad consistía en convertirse en la "mano derecha" de la directora general de la Guardia Civil para informar sobre la dinámica interna del cuerpo y facilitar la adopción de medidas.

Las anotaciones reflejan igualmente que Leire sostenía que ella y "los de arriba en el Gobierno" conocían lo que estaba ocurriendo dentro de la Guardia Civil, aunque necesitaban "pruebas más objetivas para poder atacar". Según el documento, también aseguró que se estaba recopilando información comprometedora sobre distintos mandos. Incluidos oficiales que supuestamente habrían estado "de putas" o a sueldo de empresarios.

Investigación en hidrocarburos

La conversación derivó además hacia la investigación de los hidrocarburos. Villalba dejó escrito que Leire sostenía que dicha causa estaba "manipulada por Repsol" en connivencia con la UCO y con el teniente coronel Balas. Según las notas, también afirmó que éste acabaría siendo contratado por la petrolera como jefe de Seguridad Corporativa.

El documento añade que los "de arriba" conocían el contenido de aquella reunión y respaldaban las gestiones realizadas. Según Villalba, Leire le indicó que trasladaría "novedades hacia arriba".

La segunda reunión

La segunda reunión se celebró el 26 de marzo de 2025 y se prolongó durante aproximadamente tres horas. De acuerdo con las anotaciones, fue nuevamente impulsada por Leire Díez, que le "apremiaba" para que aportara información sobre el fiscal José Grinda, los tenientes coroneles Balas y Bonilla, así como sobre responsables de la Jefatura de Información.

Entre ellos figuraba el teniente coronel Basilio Luis Sánchez Portillo, a quien Leire vinculaba con la denominada 'Operación Cataluña'. Según las notas, sostenía que había participado en la fabricación de pruebas falsas y mantenía una estrecha relación con el fiscal Grinda.

Al inicio del encuentro también se abordó la renovación de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Guardia Civil. Villalba anotó que Leire aseguró que el futuro DAO no sería la persona sobre la que circulaban rumores porque era afín al ministro Fernando Grande-Marlaska y que sería ella quien lo "pondría". Según el comandante, mostró un "rechazo total y absoluto" hacia el ministro, al que responsabilizaban del "desgaste del Gobierno" derivado de las actuaciones de la UCO.

La directora de la Guardia Civil

Durante aquella segunda cita, Leire insistió nuevamente en que Villalba declarara contra la Guardia Civil, la UCO y diversos mandos. La fórmula seguía siendo, según las anotaciones, la de una declaración como testigo protegido ante el Cuerpo Nacional de Policía. El comandante volvió a rechazar la propuesta argumentando que su identidad terminaría trascendiendo. Ante esa negativa, Leire le planteó que facilitara directamente la información al CNP para que fueran ellos quienes la gestionaran.

Las notas reflejan asimismo que volvió a insistir en conseguirle un destino como asesor de la directora general de la Guardia Civil. Villalba rechazó esta propuesta "radicalmente", según las anotaciones.

En otro momento de la conversación, el comandante preguntó por el interés mostrado en la reunión anterior por la trama de los hidrocarburos. Según dejó escrito, Leire respondió que "todo está entrelazado" por la participación de los mismos actores en las operaciones Hidrocarburos, Delorme y Cataluña.

"Puterío mandos UCO"

Villalba anotó que también se insistió en obtener pruebas sobre el supuesto "puterío de mandos de la UCO y otros que estarían a sueldo", así como sobre una presunta "connivencia de Balas y Bonilla con Repsol para actuar contra la competencia". Según el documento, Leire afirmó que habría empresarios dispuestos a declarar y aportar pruebas, además de personal del Ministerio de Industria supuestamente "a sueldo por Repsol".

La reunión concluyó con una nueva petición para que cambiara de abogado y permitiera coordinar su estrategia procesal con la de Ábalos y Koldo.

Sin embargo, las anotaciones de Villalba terminan con un rechazo frontal a todas las propuestas. El comandante dejó escrito que ninguna le resultó convincente y que trasladó a Leire un mensaje para que no volvieran a contactar con él. Según sus propias palabras, únicamente le habían hecho "perder el tiempo sin ninguna propuesta clara más allá de presionarme para que les diera la información sobre mandos de la GC a lo que me negaba".

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Leire sentía un "rechazo total y absoluto" por Marlaska pero decía que la directora de la Guardia Civil era "de su confianza"

La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles, el pasado viernes en Vigo antes de la revista naval y la exhibición dinámica celebrada con motivo del Día de las Fuerzas Armadas.

Las anotaciones del comandante Rubén Villalba, junto con la información recopilada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, ponen de manifiesto una estrategia orquestada por Leire Díez para desacreditar al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y, al mismo tiempo, establecer una relación de "confianza" con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Esta dualidad de acciones, que se enmarca en un intento más amplio de "desmontar" la institución y proteger intereses políticos, arroja luz sobre las complejas dinámicas de poder y las presiones ejercidas sobre las fuerzas de seguridad del Estado.

En la segunda reunión con el comandante Villalba, celebrada el 26 de marzo de 2025, Leire Díez expresó un "rechazo total y absoluto" hacia el ministro Marlaska. Según sus palabras, el ministro no contaría con el apoyo del Gobierno, ya que se le responsabilizaba del "desgaste del Gobierno canalizado a través de las operaciones de la UCO". Esta afirmación es crucial, pues sugiere que las investigaciones llevadas a cabo por la UCO, una unidad de élite de la Guardia Civil, eran percibidas como una amenaza directa a la estabilidad del Ejecutivo y, por ende, a los intereses del partido al que Leire Díez representaba.

La animadversión hacia Marlaska se manifestaba en la convicción de Leire de que ella misma "pondría" al nuevo Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, en contraposición a la persona que se rumoreaba para el puesto, a quien consideraba "afín al Ministro Marlaska". Esta declaración no solo subraya su desconfianza hacia el ministro, sino también su percepción de tener una influencia significativa en la designación de altos cargos dentro de la Guardia Civil

Marlaska no, la directora de la Guardia Civil, sí

En contraste con su postura hacia Marlaska, Leire Díez cultivó una relación de "confianza" con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Esta relación se remonta a antes del nombramiento de González en septiembre de 2024. Se evidencia a través de múltiples contactos y reuniones. El contacto de González estaba almacenado en el teléfono de Leire desde junio de 2022, bajo la denominación "Mercedes González Fernández Delegada del Gobierno de C. Madrid".

Tras el nombramiento de González como directora general, se constató la existencia de al menos tres reuniones entre ambas: el 30 de septiembre de 2024, el 20 de diciembre de 2024 y el 2 de abril de 2025. Estas reuniones, algunas de ellas en las inmediaciones de la Dirección General de la Guardia Civil, sugieren un canal de comunicación directo y frecuente entre Leire y la máxima responsable del cuerpo.

La "confianza" de Leire en la directora se hizo explícita en varias ocasiones. En una reunión con el capitán Yepes, investigado en diligencias previas, Leire aludió a la relación de "confianza" que mantenía con la Directora y su intención de contactar con ella para trasladarle asuntos relacionados con Yepes. Asimismo, en un mensaje a Vicente, Leire afirmó: "Y recuerda que tengo amistad con la DG de la GC", en el contexto de una conversación sobre una unidad de la UCO.

Una relación de "confianza"

La relación de "confianza" con la directora general se enmarcaba en una estrategia más amplia de Leire Díez para influir en la Guardia Civil y, en particular, en la UCO. Las anotaciones de Villalba revelan que Leire y "los de arriba en el Gobierno" sabían lo que estaba pasando en la Guardia Civil, pero necesitaban "pruebas más objetivas para poder atacar". El objetivo era "intentar desmontar a la GC" y "remover todos los cimientos de la UCO, JI y Generalato para hacer una limpieza".

Para lograr esto, Leire buscaba información sobre mandos de la UCO y otros oficiales, incluyendo acusaciones de "puterío" y de estar "a sueldo de empresarios". También se interesó por la "Operación Cataluña" y la supuesta implicación del teniente coronel Basilio Luis Sánchez Portillo en la fabricación de pruebas falsas y su cercanía al fiscal Grinda.

La UCO, por su parte, detectó que Leire estaba desarrollando una campaña de desprestigio contra la Unidad Central Operativa. Esta campaña culminó con la incoación de una "infomación reservada" por parte de la Dirección General de la Guardia Civil, entre el 9 y el 14 de mayo de 2025, dirigida sobre los investigadores de la UCO. El objetivo de esta investigación interna era, previsiblemente, el esclarecimiento de las filtraciones que podrían haberse producido.

El PSOE pagaba a Leire

La estrategia de Leire Díez no solo implicaba la manipulación de información y la influencia en altos cargos, sino también una financiación significativa. Se ha documentado que el PSOE habría asumido y abonado diversos gastos en favor de Leire y otros miembros del grupo, incluyendo viajes y otros gastos logísticos.

Además, se ha revelado que Leire habría recibido pagos por "consultoría" a través de una sociedad vinculada a Gaspar Zarrías, y que el partido habría asumido la defensa legal de Koldo García, con Ismael Oliver Romero como abogado, bajo la dirección de Leire. Incluso se menciona una anotación en una agenda de Leire sobre "300.000€ xra ayudar un fiscal que tiene un problema con una menor", en referencia al fiscal Grinda, y 50.000€ para intentar cambiar la declaración de la testigo Pano.

Las revelaciones sobre las acciones de Leire Díez dibujan un panorama de injerencia política en las instituciones del Estado. El "rechazo total y absoluto" a Marlaska, combinado con la "confianza" en la Directora de la Guardia Civil, parece haber sido parte de una estrategia calculada para debilitar a la UCO y proteger intereses políticos, utilizando para ello tanto la manipulación de información como la influencia en la designación de cargos y la financiación de actividades. La incoación de una investigación interna contra la UCO, en este contexto, plantea serias preguntas sobre la independencia y la integridad de las fuerzas de seguridad del Estado.

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La semana en la que Interior perdió el control del relato sobre Leire Díez: "Esto quiebra la confianza institucional"

Mercedes González, junto a Marlaska, en un acto de la Guardia Civil en Vitoria.

Durante días, el Ministerio del Interior sostuvo una misma versión: Mercedes González no había mantenido reuniones con Leire Díez. Después llegaron los informes de la Unidad Central Operativa (UCO), las referencias incorporadas al sumario judicial, las revelaciones sucesivas sobre los contactos entre ambas y, finalmente, la admisión pública de la propia directora general de la Guardia Civil. En apenas una semana, la estrategia diseñada para contener el impacto del 'caso Leire' y su sumario, al que ha tenido acceso El Independiente, acabó convertida en una crisis de credibilidad para la cúpula del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska.

Lo que comenzó como una sucesión de revelaciones judiciales sobre las actividades de Leire Díez acabó convirtiéndose en un problema político de primer orden para el Ministerio del Interior. A medida que afloraban nuevos informes de la UCO y documentos incorporados al sumario, la atención dejó de centrarse únicamente en la exmilitante socialista para dirigirse también hacia la actuación de Mercedes González, la directora de la Guardia Civil y las explicaciones ofrecidas por el Gobierno.

Marlaska niega las reuniones

El punto de inflexión llegó el 27 de mayo. Ese día se conoció que el magistrado estaba investigando si desde la Dirección de la Guardia Civil se había tratado de frenar o condicionar investigaciones de la UCO que afectaban al entorno del presidente del Gobierno. Los informes incorporados al procedimiento judicial describían una intensa actividad de Leire Díez dirigida a desacreditar a agentes de la unidad y a promover actuaciones relacionadas con supuestas filtraciones.

La reacción del Ministerio fue inmediata. Apenas veinticuatro horas después, Marlaska salió en defensa de Mercedes González y negó tajantemente cualquier implicación de la directora general. La línea argumental era clara. En ese momento el ministro aseguró que no existían reuniones ni actuaciones que justificaran las sospechas que comenzaban a aparecer en la investigación judicial.

La UCO dice que sí hubo reuniones

Los documentos incorporados al sumario comenzaron a dibujar una relación mucho más estrecha entre Leire Díez y la máxima responsable de la Guardia Civil de la que Interior estaba dispuesto a reconocer públicamente. Los investigadores fueron reconstruyendo reuniones, conversaciones y mensajes en los que la exmilitante socialista aludía de forma recurrente a Mercedes González como una persona de su confianza y como una interlocutora habitual para cuestiones relacionadas con la Guardia Civil.

La presión aumentó de forma notable cuando empezaron a conocerse detalles concretos de esos contactos. Los informes de la UCO reflejaban encuentros presenciales, intercambios de información y referencias directas a asuntos que Leire pretendía trasladar a la directora general. Uno de los mensajes incorporados al sumario resultó especialmente revelador. Tras una reunión con Mercedes González, Leire comentó a uno de sus interlocutores: "Le tengo que dar lo de hidrocarburos". Esto era en referencia a una de las líneas de trabajo que aparecen recogidas en la investigación.

La UCO avisó a Mercedes antes

A esas revelaciones se sumó otro elemento especialmente incómodo para Interior. La propia UCO sostenía que había advertido a la directora sobre la campaña impulsada por Leire contra agentes que participaban en investigaciones judiciales sensibles para el PSOE y personas de su entorno.

La acumulación de indicios terminó provocando el colapso de la estrategia inicial. El 4 de junio se produjo el giro que cambió por completo el escenario político. Después de varios días de negativas públicas, Mercedes González reconoció la existencia de contactos con Leire Díez.

La admisión supone un problema evidente para el Ministerio. El debate dejó entonces de centrarse en si las reuniones habían existido o no. La propia directora acababa de confirmar que sí. La cuestión pasó a ser otra: por qué Interior había negado unos encuentros cuya existencia terminó reconociendo.

La rectificación obligó también a reformular la posición de Marlaska. El ministro abandonó la defensa basada en la inexistencia de contactos y desplazó el eje de su argumentación hacia otro terreno. Las reuniones, vino a sostener Interior, sí se habían producido, pero no guardaban relación con ninguna actuación irregular ni con los hechos investigados en el caso Leire.

Las "amigas" Mercedes y Leire

Las revelaciones siguieron acumulándose. Los informes incorporados al sumario situaban reuniones entre Leire Díez y Mercedes González en momentos especialmente sensibles de la secuencia investigada. Una de ellas se produjo apenas un mes antes de la apertura del primer expediente relacionado con las supuestas filtraciones atribuidas a la UCO.

La documentación judicial también mostraba cómo Leire impulsó actuaciones para promover investigaciones internas sobre esas filtraciones. En conversaciones recogidas por los investigadores llegó a explicar que pretendía actuar contra la UCO "a nivel administrativo". En otra de las comunicaciones incorporadas al sumario aseguraba incluso haberse jugado una comida con Mercedes González a que las filtraciones a la prensa procedían de la propia unidad investigadora.

Los guardias civiles, estupefactos

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), organización mayoritaria en la institución, reaccionó con una dureza inédita. En un comunicado difundido tras conocerse la admisión de los contactos por parte de la directora, la asociación expresó su "absoluta estupefacción" por las contradicciones entre las explicaciones ofrecidas durante días por el Ministerio y los hechos que posteriormente fueron reconocidos.

AUGC denunció la "manifiesta falta de transparencia" de la cúpula de Interior, exigió la comparecencia urgente tanto del ministro como de Mercedes González y reclamó explicaciones públicas sobre una secuencia que considera extraordinariamente grave desde el punto de vista institucional.

"Los guardias civiles y la ciudadanía merecen una transparencia absoluta, sin evasivas ni contradicciones", señaló la asociación. En otro de sus comunicados advirtió además de que las presiones descritas en el sumario contra la UCO serían "una agresión directa al Estado de Derecho y a la dignidad profesional de los guardias civiles". Para la organización, las contradicciones conocidas durante los últimos días representan una "quiebra flagrante de la confianza institucional".

Los cambios de versión

Nueve días después de que estallara la crisis, el principal problema para Interior ya no es únicamente explicar la relación entre Leire Díez y la directora de la Guardia Civil. Tampoco responder a las conclusiones de la UCO o al avance de la investigación judicial. El verdadero problema justificar por qué la versión oficial fue modificándose a medida que aparecían nuevos documentos en el sumario.

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Marlaska redefine su defensa de la directora de la Guardia Civil: las reuniones sí existieron, pero "no tenían relación con la trama"

El ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reformulado este jueves su defensa de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, después de que la Unidad Central Operativa (UCO) haya situado en un informe judicial varios encuentros entre ésta y la exmilitante socialista Leire Díez.

Si hace apenas una semana el titular de Interior negaba públicamente que se hubieran producido reuniones entre ambas, ahora sostiene que los contactos existieron, pero que en ellos no se abordó ninguno de los asuntos que forman parte de la denominada trama investigada.

Preguntado directamente por los periodistas sobre si había mentido para proteger a su subordinada o si ésta le había ocultado información, Marlaska se remitió al comunicado difundido por la propia directora general de la Guardia Civil y aseguró que su posición sigue siendo la misma.

"Me remito al comunicado de ayer de la directora de la Guardia Civil", respondió el ministro. A continuación, explicó cuál es, a su juicio, la cuestión relevante sobre los encuentros mantenidos entre Mercedes González y Leire Díez.

"Lo que me dijo ella y para mí es lo importante, no tuvo ningún contacto con Leire relativo y en cuyo desarrollo hubiera habido ninguna conversación, ninguna referencia a la trama", afirmó.

Reuniones "relativas a la trama"

Marlaska insistió en varias ocasiones en que su valoración no gira en torno a la existencia de reuniones o encuentros, sino sobre el contenido de los mismos. "En ningún momento me dijo ella que hubiera mantenido ninguna reunión con Leire relativa a los hechos objetos de la trama, relativa o donde se hubiera hablado directa o indirectamente de la misma", señaló.

El ministro fue más allá y trató de explicar el sentido de sus declaraciones anteriores, pronunciadas antes de que trascendiera el informe de la UCO. "Cuando digo de ningún tipo, de ningún tipo relacionado con la trama o que se hablara en algún momento de los hechos objeto de la trama o le propusiera nada relativo a la trama", aseguró.

Con esa explicación, Marlaska desplaza el foco desde la existencia de los encuentros hacia la supuesta ausencia de conversaciones relacionadas con los hechos que investiga la Audiencia Nacional.

Respalda a Mercedes

Durante su comparecencia, el titular de Interior ha respaldado íntegramente la versión ofrecida por Mercedes González sobre una de las reuniones en las que, según la propia directora, Leire Díez habría planteado la situación del comandante Rubén Villalba.

Según ha relatado Marlaska, y siempre remitiéndose a la explicación ofrecida por la directora general, el encuentro no había sido convocado para tratar esa cuestión. "Finalmente es cuando saca Leire el tema de a ver si puede volverse a reponer en su puesto al comandante Villalba", explicó.

A continuación, añadió que, según la versión de González, "la directora da por cerrada la conversación y no tiene ninguna otra". "Distinto hubiera sido si esa reunión que la directora se hubiera sido para poder discutir sobre ese tema que hubiera sido evidentemente inviable", defendió.

El ministro también rechazó de forma tajante que desde Interior se hubiera ejercido algún tipo de presión sobre la UCO o sobre los investigadores que instruyen distintas causas judiciales.

"Por supuesto que no. Absolutamente no lo niego", ha respondido cuando han preguntado por supuestas instrucciones dirigidas a frenar investigaciones o modificar informes policiales.

Independencia de los agentes

Asimismo, reivindicó la independencia con la que, a su juicio, trabajan actualmente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. "Mi única ocupación es que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Policía Nacional, Guardia Civil y en este caso la UCO, hayan trabajado con el margen, evidentemente de neutralidad y profesionalidad que es exigible", afirmó.

Respecto a las conclusiones que la UCO extrae de los encuentros entre Mercedes González y Leire Díez, Marlaska evitó entrar en valoraciones y sostuvo que corresponde exclusivamente al juez instructor determinar el alcance de los hechos investigados. "Yo no voy a entrar en las valoraciones o las inferencias", señaló. "Quien tiene que hacer las inferencias es la autoridad judicial".

Pese a la polémica generada por las reuniones, el ministro volvió a cerrar filas con la directora general de la Guardia Civil y aseguró que no tiene motivos para cuestionar su versión. "Yo no tengo ningún elemento que me haga entrever que eso no es cierto", afirmó, antes de insistir en que "en ningún momento ha habido ninguna relación en sus encuentros con los hechos objeto de esa trama". Marlaska concluyó reiterando su confianza en Mercedes González, de cuya "honorabilidad", "honestidad" y "trabajo absolutamente profesional" dijo no tener ninguna duda.

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