Puigdemont, ante su posible vuelta: las incógnitas que sacuden a Junts
El próximo 16 de julio, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) pondrá sobre la mesa una de las piezas clave del laberinto jurídico y político en torno a la Ley de Amnistía. Ese día, la corte de Luxemburgo resolverá las cuestiones prejudiciales planteadas por el Tribunal de Cuentas y la Audiencia Nacional, a instancias de Sociedad Civil Catalana y la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), en relación con la norma. No es un movimiento más en el calendario judicial. Es, en realidad, una fecha que puede tener un efecto dominó sobre la política catalana y, muy especialmente, sobre el futuro inmediato de Carles Puigdemont, líder de Junts.
Una vez el TJUE se pronuncie, el Tribunal Constitucional español podría resolver con relativa rapidez el recurso de amparo presentado por el expresident contra la negativa del Tribunal Supremo a aplicarle la amnistía. Y ahí es donde el escenario cambia de escala: se abriría, al menos jurídicamente, la puerta a un posible regreso. A partir de aquí, la cuestión deja de ser únicamente jurídica. Empieza el terreno político. Y, dentro de Junts, el posible regreso de Puigdemont no se percibe solo como una cuestión personal o simbólica, sino como un elemento capaz de reordenar todo el tablero interno y externo del partido.
Reajustes internos
En el seno de Junts, el regreso del expresident se ve como una pieza que podría desatascar varias incógnitas acumuladas. El partido confía en su figura para reordenar el rumbo estratégico y cohesionar una estructura que ha vivido ajustes constantes y que mira de reojo tanto las elecciones municipales como la posibilidad, aún incierta, de unas generales.
El retorno también tendría una consecuencia inmediata dentro del grupo parlamentario. Una de las dudas centrales es si Puigdemont asumiría el rol de jefe de la oposición en el Parlament. Él mismo se ha comprometido en el pasado a no ejercer formalmente ese papel, pero su entrada en la Cámara tendría un fuerte valor simbólico: sería ocupar un escaño que no ha podido pisar desde su salida en 2017 tras el referéndum ilegal.
Este movimiento abriría un reajuste interno. La presidencia del grupo parlamentario recae actualmente en Mònica Sales, tras los cambios orgánicos que situaron a Albert Batet como adjunto a la presidencia del partido. En paralelo, Salvador Vergés ha ascendido a portavoz, una figura que sigue generando dudas en parte del grupo parlamentario y del mundo local. Su papel, precisamente, es uno de los elementos que podrían consolidarse o reconfigurarse con el eventual regreso del expresident.
Otra de las grandes incógnitas es electoral. ¿Volverá Carles Puigdemont a encabezar una candidatura en Cataluña en 2028? Dentro del partido hay quien interpreta los movimientos recientes —con Batet reforzado como adjunto y director de campaña— como una señal de que esa posibilidad está abierta. Sin embargo, la decisión aún no está tomada, en parte porque no hay elecciones catalanas inmediatas.
En este contexto, otros nombres siguen ocupando posiciones relevantes. Jordi Turull, secretario general, continúa inhabilitado, lo que limita su papel institucional. Josep Rull, presidente del Parlament, no ha mostrado intención de liderar una candidatura, aunque sigue siendo una figura central del espacio institucional de Junts. Y Vergés aparece como un activo de futuro, también proyectado tras su ascenso a la portavocía.
Impulsar Junts
El posible regreso de Puigdemont abre también una incógnita clave sobre su relación con el actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Más allá de si existirá o no interlocución política, la duda central es qué tipo de convivencia se establecerá entre ambos: desde la confrontación directa hasta una posible normalización institucional dentro de un clima de tensión contenida. Este encaje será determinante en un momento en el que Junts intenta definir su papel frente a la consolidación del PSC como fuerza hegemónica catalana.
En paralelo, Junts observa con preocupación el avance de Aliança Catalana, que añade presión electoral en el espacio independentista y alimenta el pesimismo sobre las próximas municipales, que algunos ya anticipan como complejas. En este contexto, la coordinación del operativo electoral recae en Jordi Turull, mientras dentro del partido se asume que el liderazgo de Puigdemont podría ser decisivo tanto para frenar fugas como para reordenar el espacio político interno. Así, el retorno de Puigdemont desatascará muchas incógnitas en torno a Junts.


© EUROPAPRESS








