Jonathan Andic en un mensaje a su padre cinco meses antes de la muerte: "No me extraña que pensaras que era capaz de matarte"





Un juzgado de Madrid ha condenado a la secretaria general de Podemos y diputada Ione Belarra a pagar 9.000 euros al juez jubilado Manuel García-Castellón al considerar que perjudicó su honor al llamarle corrupto en septiembre de 2024. En la sentencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el juez Juan Antonio Lara sostiene que las manifestaciones que vertió en la red social X generaron “un daño moral” que “debe ser indemnizado”, aunque rebaja la cifra de 350.000 euros que había reclamado el que fuera titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia Nacional. Belarra ha reaccionado este viernes con una publicación en la misma red social en la que vuelve a emplear el término “corrupto” contra García-Castellón: “Nos perseguirán, pero no conseguirán que nos callemos”.

© ZIPI (EFE)

Después de días de búsqueda, a Lyhanna la encontraron muerta, tirada en un silo para granos dentro de una explotación agrícola del sur de Francia. Tenía 11 años. Su asesino era el padre de una de sus amigas; un pederasta que, pese a haber sido previamente denunciado y señalado decenas de veces por otras víctimas, nunca fue ni siquiera interrogado por la policía. La muerte de Lyhanna ha suscitado una fuerte conmoción en la sociedad francesa. Y mucha rabia también. Una rabia profunda de los ciudadanos hacia unas instituciones incapaces de reconocer sus carencias sistémicas, ciegas ante la realidad que las asociaciones de protección de la infancia llevan años denunciando a gritos: en Francia, un niño es víctima de agresión sexual cada tres minutos. En un año, son 160.000 los niños a los que unos adultos, impunemente, deciden arrebatarles la infancia, cuando no destruirles la vida entera. Pero hay más. En este país, en cada clase escolar, hay por lo menos tres niños víctimas de incesto. ¿Cómo volver a mirar esas fotos del colegio con la misma ternura e inocencia? Ahora las observo y me pregunto a cuántos de mis compañeros les habrá tocado vivir esa pesadilla.

© Gonzalo Fuentes (REUTERS)