El PP cita en el Senado a Teresa Peramato para que rinda cuentas de los contactos de Leire Díez con la cúpula de la Fiscalía




Dos mazazos así no podían salir gratis al PSOE, y no están saliendo gratis. La imputación por presunto tráfico de influencias del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, un histórico referente socialista, y el estallido del caso Leire Díez, con agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil doce horas en Ferraz buscando pruebas de una supuesta trama para desestabilizar procesos judiciales, están pasando factura al partido de Pedro Sánchez. No solo está perdiendo apoyos, con una caída de la estimación de voto que el barómetro del CIS de este jueves cifra en casi 5 puntos. Además, los escándalos van acompañados de un deterioro de la opinión social sobre el jefe del Ejecutivo y de un incremento de la inquietud de sus electores por la corrupción.

El juez Antonio Viejo quiere determinar la posible responsabilidad de Fernando Camino, uno de los hombres más poderosos del grupo Quirónsalud en la investigación por presunto soborno que afecta a Alberto González Amador, pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Fuentes conocedoras de la investigación explican que el juez estaba pensando en Camino, y no en Ayuso, cuando incluyó la expresión “el entorno cercano” de los investigados en el auto de este miércoles por el que daba luz verde a la Guardia Civil para rastrear las cuentas bancarias de Amador y la otra imputada, la farmacéutica Gloria Carrasco, esposa del directivo de Quirón.

© Samuel Sánchez