A Jorge Luis Borges le intrigaba que a todo lo largo de los Evangelios Cristo escribe una sola vez; lo hace sobre tierra o arena, y no llega a saberse lo que ha escrito. La escena está en el Evangelio de Juan, contada con la prosa seca del Nuevo Testamento, que, según el gran especialista Antonio Piñero, fue escrita en un griego más bien rústico y nada literario. El resultado es de una austera eficacia visual, que le hace a uno pensar en El Evangelio según san Mateo, de Pasolini. Unos letrados y fariseos le presentan a Cristo a una mujer acusada de adulterio. Hay mucha gente alrededor. Con el propósito de tenderle una trampa, los hombres citan la ley de Moisés, que castiga el adulterio con la muerte por lapidación, y le preguntan qué considera él que se debe hacer. Cristo no dice nada. Se inclina sobre la tierra y escribe algo en ella con un dedo. Los acusadores siguen preguntando. Él se incorpora y dice, en la edición castellana de Piñero: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojarle una piedra”. A continuación, vuelve a inclinarse, y escribe de nuevo. Mientras tanto, los acusadores y los curiosos y testigos, quizás lapidadores voluntarios, “salieron uno por uno comenzando por los ancianos, y se quedaron él solo y la mujer”. El relato no puede ser más lacónico, y más lleno de sugerencias que nuestra imaginación añade: el silencio después del clamor colectivo, la retirada gradual, la escena que se queda vacía, esa mujer de pie, el hombre que deja de escribir y se incorpora cuando han quedado solos los dos. Parece que es entonces cuando mira a su alrededor y se da cuenta de que toda esa gente que parecía tan dispuesta a ejercer su bárbara justicia se ha ido. Dice: “Mujer, ¿dónde están? Ninguno te ha condenado?”. Y añade, y aquí termina sin más el pasaje: “Tampoco yo te condeno; vete y a partir de ahora no peques más”.
"Es una nube de verano. Cae la lluvia, refresca el ambiente, te tiene a resguardo durante un tiempo, pero el sol no se ha ido. El calor vuelve". En el Gobierno son perfectamente conscientes de que la visita del Papa a España les da un respiro efímero en plena explosión de casos judiciales por presunta corrupción que afectan y conmocionan al PSOE, y por los que el presidente comparecerá en el Congreso el 24 de junio. Un alivio que se prolongará todo el tiempo que el Pontífice esté en nuestro país —hasta el próximo viernes, día 12—, y que a partir de ahí la actualidad informativa puede seguirles golpeando. Pero, a fin de cuentas, es algo de oxígeno, y los socialistas lo piensan aprovechar.
El Ejecutivo recibió con entusiasmo la elección de Robert Francis Prevost como León XIV hace casi un año, porque entendió que era un pleno continuador de Francisco, aunque con estilo propio. Y su visita apostólica a España, que comenzó el pasado sábado, refuerza esa convicción. El Gobierno ha querido mostrar plena sintonía con el Vaticano, reivindicando los grandes acuerdos alcanzados en los últimos años y sobre todo la convergencia de posiciones en los grandes debates mundiales. La inmigración, el respeto al derecho internacional, la "dignidad" de todas las personas, vengan de donde vengan.
El Ejecutivo recibió con alivio y entusiasmo la elección de Prevost como sucesor de Francisco, y en todo este año ha presumido de sintonía y conexión con el nuevo Pontífice en los asuntos globales
Esos son parte de los temas cardinales que el Papa abordó en su discurso ante las Cortes Generales de este lunes, el primero de un Pontífice en la historia democrática de España. Y el Gobierno puso el acento en ellos, se aferró a ellos, orillando las "diferencias" con él en otras cuestiones mollares, como su crítica al aborto o a la eutanasia. La Moncloa quiere poner de relieve su sintonía evidente con León XIV en los temas que ya son centrales en su papado: su defensa de un orden internacional basado en reglas frente a los caprichos del presidente de EEUU, Donald Trump —Prevost ha emergido, de hecho, como el líder global que ha sabido plantarle cara— y su apoyo a los inmigrantes frente a una derecha y una ultraderecha que se muestra insolidaria y que ha cargado contra la regularización extraordinaria promovida por el Ejecutivo y que la Iglesia sí respalda sin titubeos. Esa conexión con el Papa y su protagonismo absoluto durante esta semana permite a Pedro Sánchez mantener un perfil público más bajo y de paso desplaza los escándalos judiciales a un segundo plano. Un cierto refugio.
El presidente fue recibido en audiencia privada por León XIV el pasado 27 de mayo en el Vaticano, y el pasado sábado fue él quien, junto a los Reyes, le dio la bienvenida a España en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. También asistió a la ceremonia posterior en el Palacio Real junto a buena parte de su Gobierno. En los actos que siguieron el sábado y el domingo distintos ministros del PSOE y de Sumar arroparon al Pontífice: en el centro CEDIA 24 horas de Cáritas, Félix Bolaños y Pablo Bustinduy; en la vigilia en la plaza de Lima, Ana Redondo; en la misa en Cibeles, Milagros Tolón; en el encuentro con la sociedad civil, los vicepresidentes Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen.
El presidente acudió a recibir a León XIV a Barajas y asistió a la ceremonia de bienvenida. Este lunes se reunió con él en la Nunciatura y le regaló un bonsái de olivo como símbolo de "paz y diálogo"
Y este lunes, el propio Sánchez se desplazó a la Nunciatura Apostólica a primera hora de la mañana y mantuvo una reunión de una media hora en la que compartieron el "compromiso de defender el valor de las migraciones y los derechos de todas las personas". "España seguirá apostando por el diálogo, el multilateralismo y el entendimiento entre los pueblos", escribió el líder socialista en redes sociales. Allí le regaló un ejemplar bonsái de un olivo de 13 años y de hoja perenne, como "símbolo universal" que es de "paz, diálogo y entendimiento", valores "compartidos" por ambos Estados.
El jefe del Ejecutivo estuvo, con prácticamente todo su Gobierno —menos Óscar Puente (Transportes), de viaje oficial en Luxemburgo—, en el Congreso. Escuchando el histórico discurso del Papa, de media hora y respondido con una larguísima ovación, todo el hemiciclo puesto en pie, de siete minutos, algo que no se recordaba en la carrera de San Jerónimo. El Gobierno y los partidos —acudieron todos, menos Podemos y BNG— se quedaron con lo que más convenía a cada uno.
Rechazo a la prioridad nacional
Todos lanzaron elogios, pese a que León XIV buscó equilibrar a izquierda y derecha. Porque recordó la doctrina de la Iglesia respecto a su rechazo al aborto y la eutanasia —"Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural"— y reivindicó la educación religiosa, pero también, contrariamente a los planteamientos de las derechas, volvió a defender la acogida "respetuosa" a los que vienen de fuera: "La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos". Más aún, cargó contra la discriminación "por su origen nacional, ético, religioso o lingüístico o por su condición económica o social", porque entonces "se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos". Un torpedo al principio de prioridad nacional exigido por Vox y firmado por el PP en sus pactos autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
El Papa buscó equilibrios a izquierda y derecha en su discurso ante las Cortes. Recordó la doctrina de la Iglesia en aborto y eutanasia, pero defendió la inmigración y el respeto al orden internacional
El Papa también validó el respeto al derecho internacional y la paz y condenó el rearme. Y reclamó el fin de la polarización, una tarea que ponía a todos los partidos y a todos los políticos: "La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario"; "quienes ejercen una responsabilidad pública tienen por eso una obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje"; "la firmeza no exige desprecio, la discrepancia no conlleva humillación". Nada dijo de las víctimas de la pederastia, aunque luego, en un acto con sus obispos, sí les pidió responder con "verdad, reparación y justicia" a los que han sido "heridos" por la "plaga" de los abusos del clero. Después, León XIV recibió en privado a seis víctimas muy escogidas, propuestas por el Defensor del Pueblo, las diócesis, la Conferencia Episcopal y el proyecto Repara de atención a afectados del Arzobispado de Madrid. Dejó fuera a las demás asociaciones de afectados que llevan años denunciando este escándalo en el seno de la Iglesia.
El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, el encargado de la interlocución con la Iglesia, calificó de "muy claro" y "muy valiente" el discurso de León XIV. Y subrayó que en los dos "grandes debates" que hay no solo en España y en Europa, sino en el mundo, que son la "defensa de la paz y del derecho internacional y la defensa de la dignidad humana", la posición del Pontífice es "absolutamente concordante, absolutamente coherente con la posición del Gobierno de España". Ambos están "alineados". "Maravilloso el discurso, habla por sí solo. Estamos encantados", se satisfacían en la Moncloa.
Bolaños aplaude el discurso "muy claro" y "muy valiente" de León XIV, "concordante" con el del Ejecutivo en los temas cardinales. También pone en valor la organización "impecable" de la visita
Reconoció Bolaños que hay "diferencias" como con el aborto o la eutanasia, pero el Ejecutivo "respeta todas las posiciones políticas y todas las posiciones que tiene la Iglesia católica". El ministro no quería entrar al choque. Es más, puso en valor los acuerdos alcanzados en estos últimos años —sobre la exhumación de Franco y la resignificación de Cuelgamuros, el fin de la exención del pago de dos impuestos, las inmatriculaciones y, por encima de todos, el consenso para la reparación de las víctimas de los abusos sexuales del clero—, y esos pactos, dijo, pesan más que las discrepancias. Fricciones que se abordan "con respeto al otro, escuchándole e intentando "entenderse". El titular de la Presidencia hizo hincapié asimismo en la organización "impecable" y "milimétrica" de la visita, fruto del trabajo del Gobierno y de su coordinación con distintas administraciones y entidades. Un "éxito" para la imagen del país y un tanto que podrá colgarse Sánchez.
El portavoz socialista en la Cámara baja, Patxi López, admitió que su partido no comparte "al cien por cien" lo afirmado por el Papa, pero sí coincide en lo "fundamental" con él: el "humanismo" y la necesidad de situar a la persona "en el centro de la actuación y de la actividad política, económica y social". López recordó que las palabras de León XIV tienen una doble vertiente, moral y política.
El Pontífice, en suma, es "el representante de la Iglesia católica" y el PSOE, una "organización laica". Y aborto y eutanasia, añadió, informa EFE, son dos cuestiones en las que los gobiernos socialistas han legislado para que sean "posibles" en España. El dirigente sí remarcó las coincidencias en migración y acogida y en la importancia de combatir las mafias y promover la integración de los llegados a España. Los socialistas comparten igualmente que las diferencias en democracia deben abordarse con "diálogo y búsqueda de entendimiento y acuerdos" y no caer "permanentemente" en la "confrontación" y la definición del adversario político "como el enemigo a batir".
Sánchez le acompañará en Gran Canaria
A la salida de la sesión, la sensación que recorría las filas socialistas era la misma. No sorprendió a diputados y senadores que el Papa criticara la legislación del aborto y la eutanasia, porque ese rechazo forma parte de su cuerpo doctrinal. "Los que no estarán contentos son los de la prioridad nacional", afirmaba un parlamentario. "Fue un discurso equilibrado, humanista, que respalda una dinámica de entendimientos —sancionaba otro—. Al Papa lo consideramos como nuestro. Pese a las cuestiones en las que la Iglesia es más conservadora".
Al Papa lo consideramos como nuestro. Pese a las cuestiones en las que la Iglesia es conservadora", señala un parlamentario. "No estarán contentos los de la prioridad nacional", dice otro
El Gobierno continuó acompañando a León XIV en el resto de actos de su agenda. La portavoz, Elma Saiz, estuvo con él en la ofrenda floral en la catedral de la Almudena —junto a la reina Sofía—, y luego le arropó, con la titular de Vivienda, Isabel Rodríguez, en el encuentro con la comunidad diocesana en el Bernabéu. Este martes, le despide en Barajas la ministra de Defensa, Margarita Robles, y le recibirá en el aeropuerto Josep Tarradellas-El Prat, en Barcelona, el responsable de Hacienda, Arcadi España, quien también le acompañará en el acto de la tarde, la vigilia en el Estadi Olímpic Lluís Companys.
Sánchez volverá a estar con Prevost el miércoles, en la Sagrada Familia, en la misa y la bendición de la torre de Jesús. Y se sumará a la última parada de la visita apostólica: recibirá en la base aérea de Gando (Gran Canaria) al Papa junto a Robles y al titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. Y luego le acompañará en su encuentro con migrantes y trabajadores voluntarios que les atienden en el puerto de Arguineguín. A esa cita en el muelle canario se desplazarán también Bolaños y Saiz. Fue la Moncloa quien anunció el pasado jueves que el presidente estará junto al Pontífice en el último tramo de su viaje, algo que no estaba previsto en un principio. Otra prueba más de que el Gobierno busca el contacto con León XIV.
En Moncloa hablan de "tregua", de "refugio" de una semana. "Y luego vendrá la vida real", los posibles mazazos por los casos abiertos y que atravesarán todo junio. Sánchez irá al Congreso el miércoles 24
Es una semana de "paréntesis" para el Ejecutivo, y por eso no la dejará perder. Los socialistas son muy conscientes de que este mes de junio puede ser durísimo para ellos. Probablemente este martes concluya el juicio contra el hermano del presidente, David Sánchez, cuya sentencia no tardará mucho en conocerse. Antes se dictará el fallo del caso mascarillas, que sentó en el banquillo al exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama. La semana que viene comparecerá en audiencia preliminar Begoña Gómez, la mujer del líder socialista, ante el instructor Juan Carlos Peinado, y será interrogado como imputado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. El miércoles 24 de junio, Sánchez acudirá al pleno del Congreso para dar cuenta de esta causa y la que instruye otro magistrado de la Audiencia, Santiago Pedraz, el caso Leire. El sábado 27 dará explicaciones ante el comité federal del PSOE. Mes totalmente apretado. Pero en julio ya está agendada, para el día 10, otra cita importante: la comparecencia como testigo, y ante Pedraz, de la presidenta del partido, Cristina Narbona, por su relación con la exmilitante y presunta fontanera Leire Díez.
"Es cierto que el Gobierno ha encontrado refugio en la visita del Papa. Él habla de los grandes temas que mueven el mundo ahora mismo, y estos son la digitalización, los movimimientos migratorios, los derechos y libertades, la defensa de la dignidad humana, y coincide con los grandes temas del Ejecutivo. No es que intentemos sacar rédito", explican fuentes de la Moncloa.
Pero se trata, asumen, de una "tregua pontificia", de un "espejismo". O, como decía ayer un diputado, de una "tregua emocional" en el carrusel de malas noticias en que se ha sumergido el PSOE desde las elecciones andaluzas. "Esto no deja de ser un espejismo y se acabará. Y luego vendrá la vida real". Los siguientes previsibles golpes judiciales para el Ejecutivo, que confía no obstante en poder mitigar parcialmente con el Mundial de fútbol de Canadá, EEUU y México que arranca este jueves y que concluirá el 19 de julio. La visita del Papa es, pues, esa "nube de verano". Eficaz para airear el ambiente unos días, pero no para acabar con el calor que achicharra, muy a su pesar, al Ejecutivo.
La herida abierta de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero ha sobrevolado la visita de León XIV desde que llegó a España. Ya en la noche del viernes, el Vaticano confirmó que el papa mantendría una reunión con un grupo de víctimas durante su estancia en nuestro país, que se producirá este lunes. Antes de que se produzca dicho encuentro, el pontífice se ha referido a esta cuestión en un discurso pronunciado ante los obispos, aunque no ha mencionado la palabra "abusos".
En una intervención en la Conferencia Episcopal, el papa ha asegurado que el viaje de la Iglesia está hecho de encuentros. "Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero", ha señalado en declaraciones recogidas por EFE.
Sin hablar explícitamente de los abusos sexuales, León XIV se ha referido a este problema como una "plaga", ante la que la comunidad eclesiástica está llamada a responder "con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado". Esta es la petición que les ha hecho a los obispos españoles, para que las víctimas puedan encontrar "escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación".
Las palabras de León XIV llegan horas antes de un encuentro con víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia, que tendrá lugar esta tarde en la nunciatura. Por el momento, la Iglesia no ha dado detalles sobre la identidad o el número de personas que asistirán a la reunión. Esta cita, que no estaba prevista en su calendario oficial en nuestro país, ha provocado la indignación de varios grupos de víctimas, que esta mañana se han concentrado frente a la nunciatura denunciando haber sido excluidos del encuentro.
Aunque el papa ha ofrecido un histórico discurso en el Congreso antes de acudir a la sede de la Conferencia Episcopal, ha elegido dar su primer mensaje público en España contra los abusos frente a los obispos. Ante los diputados y senadores, ha elegido hablar sobre el rearme, la inmigración y el aborto. Quien sí se refirió a esta cuestión fue el rey Felipe VI durante la recepción a León XIV en el Palacio Real el sábado, cuando se refirió por primera vez al problema, subrayando que los casos de abusos "no pueden ser representativos de la inmensa labor eclesiástica".
El papa León XIV protagonizó este lunes el primer discurso de un pontífice en el Congreso de los Diputados ante las Cortes Generales, con motivo de su visita apostólica a España, iniciada este sábado con varios actos en el Palacio Real, Cibeles o la plaza de Lima junto a jóvenes y autoridades. En él hizo hincapié en temas polémicos a nivel político como la inmigración, a la par que reivindicó la paz ante unas Cortes donde predomina la polarización. Destacó el legado histórico y moral de España, el reto que hay ante la inteligencia artificial, la diplomacia o la libertad religiosa. Pero al mismo tiempo hizo una defensa de la doctrina de a Iglesia en aspectos como el aborto o la eutanasia. Se refirió a los abusos de la Iglesia y pidió a los obispos responder a ellos con "verdad, justicia y reparación".
El también jefe de Estado del Vaticano llegó a la Cámara baja, por el patio de Floridablanca, después de una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez en la Nunciatura Apostólica —donde descansa estos días—. Fue recibido por los presidentes de Congreso, Francina Armengol, y Senado, Pedro Rollán. También por Sánchez. Posteriormente fue saludado por los presidentes del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, y del Constitucional, Cándido Conde-Pumpido. Se rindieron honores y se interpretó el himno de Ciudad del Vaticano y de España, interpretados por la Banda Sinfónica de Música de la Policía Nacional. Acudió al Salón de los Pasos Perdidos para firmar el libro de honor y saludar a los miembros de las mesas de ambas Cámaras, a los portavoces de grupos y al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.
"Con el deseo de que los derechos de todos estén siempre en el ejercicio de la actividad legislativa de esta sede democrática de la soberanía nacional española". Estas son las palabras que Su Santidad ✝️ el Papa León XIV ha escrito en el Libro de Honor del #Congreso. 📷 🏛️ pic.twitter.com/b7rY8rBvLa
Durante su discurso de media hora, el más político de todos los pronunciados desde su llegada a España y en el que más equilibró entre izquierdas y derechas —ningún Papa acudía a nuestro país desde 2011—, León XIV hizo una profunda reflexión moral sobre la dignidad inviolable de la persona humana, como elemento fundamental para toda labor política y legislativa. Para la construcción social y la elaboración de las leyes. Volvió a recordar el legado histórico y moral de España, como hizo el sábado ante los Reyes y el resto de representantes públicos en el Palacio Real. Citó a Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Ávila y a Miguel de Unamuno, incidiendo en que en nuestro país se ha sabido mirar al ser humano como alguien dotado de libertad y abierto a la verdad. Destacó el papel histórico de la Escuela de Salamanca y de fray Francisco de Vitoria, quienes introdujeron hace siglos la defensa de los derechos humanos frente a la fuerza, recordando que todo poder tiene límites morales y que existe una comunidad que trasciende a lo particular.
León XIV hace una profunda reflexión moral sobre la dignidad inviolable de la persona humana, como elemento fundamental para toda labor política y legislativa
Para él, el legado cultural basado en la dignidad, la moral y la libertad "vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar". "La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida pública", y cada vez, dijo, esta es más complicada porque toca ámbitos más y más "delicados de la vida personal y social". Pero para él, el "progreso ofrece posibilidades".
El Papa volvió a abordar la cuestión de la IA. Destacó que en el caso tecnológico de este ámbito, ese progreso no es neutral y requiere a una persona que ocupe el centro de las decisiones. "Como he recordado en mi reciente encíclica [Magnifica humanitas], la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza, por eso ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en el lugar que ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común". Mencionó especialmente el uso de esas tecnologías en el ámbito militar, en un contexto de guerra entre otros puntos en Ucrania y en Oriente Medio. Pidió una vigilancia ética rigurosa para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean delegadas a automatismos de la IA, lo que eximiría a las personas de su responsabilidad moral.
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León XIV lamentó que actualmente el mundo experimenta "una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca". Por ello, "la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral". Lo reivindicó ante los legisladores, sabiendo de la importancia de los mismos en esa toma de decisiones.
Crítica del aborto y de la eutanasia
El Papa entró de lleno en un mensaje de defensa de la vida en todo su ciclo, pero sin utilizar palabras gruesas, evidenciando su deseo de utilizar un tono conciliador. "Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y armar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad". Consideró que una sociedad no es verdaderamente justa si abandona a los más vulnerables: "Al niño que aún no ha nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás".
La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz
Papa León XIV en el Congreso
Con ello, el Pontífice hace alusiones a cuestiones como el aborto o la eutanasia, ahora en el foco político y de la confrontación entre los bloques de derechas e izquierdas. Advirtió de que una convivencia justa no puede subordinar la dignidad a consensos sociales o mayorías cambiantes, ya que esta precede a cualquier concesión del Estado. Defender estas cuestiones, dijo, es una "meta de la civilización".
Hilando con este asunto, el Papa protagonizó una defensa de la familia como el núcleo de la sociedad, como "la realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad". Una garantía de estabilidad que "fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones" y la convivencia. "Es la primera escuela de la humanidad", donde se aprende a "recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer". Recalcó, por ello, el vínculo que debe haber entre las escuelas y las familias, pero igualmente hizo un alegato por la libertad educativa y el derecho de los padres a definirla en estricta coherencia "con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas". Apostó por esa amplitud y por la libertad de credo de los ciudadanos en general. Ahora bien, expresó que si bien "la fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones, sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública".
El deber ético ante la crisis migratoria
El Santo Padre abordó el tema de la inmigración alejándose de cuestiones económicas o demográficas y lo encapsuló en un asunto "eminentemente moral" y jurídico. Rechazó la discriminación de cualquier signo nacional, ético, religioso, lingüístico o en la condición socioeconómica, y defendió la dignidad: "El extranjero siempre debe ser acogido conforme a su dignidad". Una referencia a la inmigración irregular y a la crisis migratoria que ha azotado a nuestro país por rachas, en Canarias o en la parte del Mediterráneo.
Instó a actuar en dos frentes, en mejorar las vías legales para la acogida, de forma segura, para quien desea hacerlo. De forma "respetuosa" y ofreciendo oportunidades. Pero también llamó a fomentar el derecho a permanecer en los propios territorios, trabajando por eliminar los problemas de origen que promueven esa inmigración forzada y a la desesperada. En temas de desigualdad social, de paz ante los conflictos bélicos o por los efectos de la crisis climática.
León XIV apuesta por ofrecer "vías seguras y legales" a los inmigrantes, una "acogida respetuosa y posibilidades reales de integración", y también promover el derecho a quedarse en la propia tierra
El asunto genera polémica en España, con una izquierda que lidera, con PSOE y Sumar en el Gobierno, cuestiones como la regularización extraordinaria de 500.000 inmigrantes irregulares que ya trabajan o residen en el país, y frente a una derecha de PP que busca restringir la inmigración vinculándola al trabajo o un Vox que aboga por procesos de deportaciones masivas o de cierre de fronteras. Todo con el concepto de "prioridad nacional" en el centro, protagonizando los últimos pactos autonómicos entre populares y ultraconservadores. Las entidades sociales vinculadas a la Iglesia, como Cáritas, han defendido con vehemencia esta regularización. Empezando por el propio Papa.
#EnDirecto | El Papa habla sobre los migrantes y refugiados en el Congreso y apuesta por "justicia social, acogida respetuosa e integración": "Exige una respuesta que mire a las personas, que afronte las causas que les obliga a partir y vaya más allá de la gestión de flujos" pic.twitter.com/0z6i86Apw7
Respecto a esa inmigración irregular y las situaciones que expulsan a los ciudadanos de sus lugares de origen, el Pontífice denunció la actuación de las mafias. Alertó de que muchas personas caen en sus manos y que estos se aprovechan de su desesperación. Llamó al legislativo a fortalecer las labores de prevención, de rescate y de asistencia a las víctimas, y a promover la cooperación multilateral para transformar las fronteras. Para dar una respuesta solidaria a nivel internacional. "Las fronteras deben dejar de ser lugares de abandono para convertirse en verdaderos espacios de protección responsable".
Para acabar, León XIV apostó nuevamente por la paz, por la diplomacia y por el "desarme del lenguaje". Rechazó la escalada armamentística en Europa, recordando que las armas solo imponen silencios temporales y que la verdadera seguridad nace del diálogo paciente y la justicia. Pidió a los diputados concordia: "La firmeza no exige desprecio y la discrepancia no conlleva humillación". Porque la "pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario", porque "en una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos".
#EnDirecto | El Papa advierte sobre la polarización, exige "respeto a quien piensa distinto", instituciones "al servicio del encuentro" y memoria histórica "que busque la verdad y la reconciliación": "Respeto mutuo en medio de la discrepancia" https://t.co/4AYhAn3vlmpic.twitter.com/NqCnC4cdCp
Acuden los expresidentes Aznar y Rajoy, varios expresidentes del Congreso, los presidentes Illa y Barbón y los líderes de CEOE y CCOO. Solo faltan los representantes de Podemos y BNG
También ocuparon la tribuna los expresidentes del Congreso Luisa Fernanda Rudi, José Bono, Federico Trillo, Jesús Posada, Meritxell Batet y Ana Pastor, y los presidentes autonómicos de Cataluña, Salvador Illa, y de Asturias, Adrián Barbón. También Antonio Garamendi de la CEOE y Unai Sordo de CCOO. Las únicas ausencias parlamentarias fueron las de los diputados de Podemos y el del BNG. Hubo presencia de todos los demás, incluido Junts, ERC o EH Bildu.
Al terminar, el Papa se ganó una ovación de siete minutos que le llevó a emocionarse. Además, se lanzaron algunos vivas.
"Identificarse" con el Papa es una "obligación ética de cualquier Estado"
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, fue quien dio la palabra al Papa, la que en nombre de las Cortes Generales le agradeció su visita apostólica a España en un momento capital, "en tiempos de incertidumbre global y de una polarización que amenaza con debilitar las democracias". Por eso hacen falta, sostuvo, "espacios de encuentro capaces de convocarnos alrededor de aquello que compartimos: la lucha por la dignidad humana, la justicia y la esperanza". Las palabras de León XIV, las primeras de un Pontífice ante la sede de la soberanía española, serán recordadas, reivindicó, como un símbolo: "Ante la adversidad, nuestra fortaleza descansa en la unión y en el acuerdo".
Armengol destaca el compromiso del Papa con el orden internacional, con la paz, con el multilateralismo, com la "dignidad humana, la justicia y la esperanza"
Armengol trabó un discurso más político que el Papa. Coincidió con él en la defensa del "orden internacional" frente a un mundo en el que "solo unos pocos de los más fuertes" –una clara referencia a Donald Trump y Benjamin Netanyahu– "imponen la masacre de miles de los débiles con total impunidad". Insistió en que la paz "ha de ocupar de nuevo el centro de la acción política internacional", la paz "dialogada y con vocación de permanencia", de la que hablaba el filósofo y teólogo mallorquín Ramón Llull. Para Armengol, el multilateralismo, ese que también defiende el Gobierno de coalición y en el que converge León XIV, es una "condición para la posibilidad de la convivencia internacional y una garantía frente a la fragmentación, el aislamiento y la imposición de la fuerza y la sinrazón". En definitiva, que deben "imperar las leyes, no la fuerza" y deben "vencer el humanismo y la solidaridad".
Pero estos, alertó la presidenta del Congreso, "solo vencerán" si las democracias se empeñan en tareas como la lucha contra la pobreza, contra la precariedad, contra la crisis climática o contra las violencias: la de género, la racista o la que "premia el privilegio frente a la vulnerabilidad". Ahí Armengol introdujo algunos de los temas a los que no aludió el Papa, como la necesidad de luchar contra la desigualdad de hombres y mujeres o la defensa de la salud como un derecho universal. Sí convergió con él en que hay que preservar "la dignidad de todos, también de las personas migrantes" y de las "más desfavorecidas". Pero la jefa de la Cámara se acordó igualmente de las víctimas de los abusos de la Iglesia. El Pontífice no las citó en su discurso de este lunes ante las Cortes Generales, pero sí que hizo referencia en su viaje hacia Madrid, en el avión papal, a la "llaga abierta" que suponen esas personas afectadas para la Iglesia. Fue esa alusión la que Armengol introdujo en su alocución, a pocas horas de que León XIV se encuentre con algunas de ellas. Esa "llaga abierta", de la que "tanto se ha hablado en las Cortes a raíz del riguroso informe que presentó el Defensor del Pueblo", debe ser cerrada, vino a decir.
La presidenta del Congreso alude a las víctimas de los abusos de la Iglesia, utilizando la misma expresión que empleó el Pontífice en su viaje, "llaga abierta". Pero León XIV no hace alusión a ellas en su intervención ante la Cámara
"Identificarse con las palabras de Su Santidad es una obligación ética de cualquier Estado democrático", apuntó la presidenta del Congreso, para convenir que también hay que compartir el contenido de su primera encíclica, Magnifica humanitas, y sobre todo el eje que la sustenta, que la tecnología "ha de estar al servicio de la humanidad". "Debemos reorientar la economía hacia la dignidad y la tecnología hacia la igualdad, la estabilidad y la inclusión, impongamos de una vez nuestras políticas humanistas y responsables, porque ninguna innovación será verdaderamente valiosa si erosiona aquello que nos define como sociedades libres y democráticas", resumió.
Así que las Cortes, remachó, reafirman este lunes su "compromiso con la paz, con la cooperación internacional, con la igualdad, con la defensa de los derechos humanos y con la dignidad inviolable de todas las personas", objetivos que son también la enseña del Pontífice. Y recibiéndolo con "respeto y gratitud", acabó, las Cámaras se alían con él en una "responsabilidad compartida, una que allane el necesario camino hacia la esperanza".