Maria Rueff: "Sinto hoje uma volta do machismo"

© JOÃO PORFÍRIO/OBSERVADOR

© JOÃO PORFÍRIO/OBSERVADOR

© JOÃO PORFÍRIO/OBSERVADOR
El 27 de septiembre de 1995 se estrenó en el teatro Rialto de Valencia Tres forasters de Madrid, de Eduard Escalante, un autor de sainetes del siglo XIX. La primera representación fue incluso grabada y emitida por la cadena autonómica Canal 9. ¿Por qué tanto interés? Porque esa fue la única incursión como director de teatro de Luis García Berlanga. Y se lanzó a ella porque Escalante gozaba de gran popularidad durante la juventud del cineasta, porque la obra era parte en valenciano y porque hablaba del papanatismo social, uno de sus grandes temas.

© Javier Naval
Cincuenta y cinco años son muchos años. Pero quizá no tantos si pensamos que es el periodo comprendido entre el nacimiento de algunos de nosotros y la plena contemporaneidad. Lo que se ha podido ver, disfrutar y sufrir, en la sociedad y en el cine, a lo largo de una vida. Pues bien, España ha cambiado tanto como la distancia que hay entre Las Ibéricas F. C., película del año 1971 dirigida, producida y escrita por Pedro Masó, y Pioneras, solo querían jugar, tercer largometraje de Marta Díaz de Lope Díaz, que se estrena este viernes en cines. Dos historias de fútbol femenino.
Dirección: Marta Díaz de Lope Díaz.
Intérpretes: Sofía de Iznájar, Daniel Ibáñez, Aixa Villagrán, Bruna Lucadamo.
Género: melodrama. España, 2026.
Duración: 106 minutos.

©

¿Es más difícil ligar en España? ¿A qué jugabas de pequeño? ¿Qué costumbre te choca de los españoles? ¿Cómo afrontas hacerte mayor? De asuntos de este tipo charlan Los invasores. Se trata de un programa donde un chino (Jijunyin), un inglés (Alex Ayres) y dos invitados de diferentes procedencias muestran y se ríen de aquello que nos diferencia y nos une, aplicando una mirada cómica y desenfadada sobre la migración, con la que se llevan “una paguita de los impuestos españoles de RTVE”, celebran con ironía.

© José Manuel Ortega Elgueta
Hay series de cuya promoción no puedes escapar. Sabes de ellas aunque no quieras saber y, si te pillan con el día ocioso, acabas sucumbiendo. Me pasó con Se tiene que morir mucha gente, de la que, tampoco sé por qué, esperaba más que lo de siempre: otra ficción protagonizada por treintañeras disfuncionales a las que sus amigas soportan porque creen que en el fondo tienen un corazón chachi. Aunque en la vida real esa gente tan insoportable muere sola, dejen de engañar a los espectadores.

© Apple TV