Muerte accidental de la sátira
En Lo intolerable. Repulsión, vergüenza y responsabilidad colectiva ante la crueldad contemporánea (Cuadernos Anagrama, 2026), Enrique Díaz Álvarez escribe: “No es solo que tendamos a movernos más por los afectos que por la razón, sino que, al obviarlo, se escriben éticas y teorías políticas que devienen sátiras. Totalmente inaplicables”. Sus páginas son una llamada a salir del letargo frente al sufrimiento ajeno y ese fragmento hace referencia a la sátira, recurso con el que la cultura evita que las conciencias hibernen.

© Scott Kowalchyk (CBS / Getty Images) (EL PAÍS)
