El PP anticipa el "armagedón" judicial de Sánchez con la foto en el banquillo de Zapatero y Begoña Gómez: "Cada semana le va peor"


El pasado domingo, después de que el Papa recordara ante una impresionante multitud de 1,2 millones de personas en Madrid que los auténticos valores cristianos son incompatibles con algunas posiciones políticas ―“Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, dijo León XIV―, algunos altos cargos del PP se revolvieron en sus asientos. Venían de escuchar el día anterior al Pontífice un potente discurso con gran carga política en el Palacio Real, donde invitó a “apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”. Las palabras del Papa resonaron en las conversaciones privadas entre varios de los políticos de la derecha que asistieron a los actos. “Nos ha enmendado la plana”, le dijo un dirigente popular a otro a modo de confesión.

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