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Trump Is Losing Ground With White Working-Class Voters on the Economy

A review of polling data shows an extraordinary swing among white working-class voters on the president’s handling of the economy.

© Haiyun Jiang/The New York Times

Among blue-collar white voters, President Trump’s approval rating on the cost of living stood at just 36 percent in a New York Times survey.
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Armenia apuesta por Europa

Vladímir Putin acaba de sufrir un nuevo revés este domingo en las elecciones legislativas celebradas en Armenia, país situado en la antigua área de influencia soviética, donde por tercera vez ha obtenido la mayoría de gobierno el actual primer ministro en funciones y candidato europeísta Nikol Pashinián, frente al multimillonario ruso-armenio Samvel Karapetyan, de simpatías putinistas. Retrocede respecto a anteriores elecciones el voto a Contrato Civil, el partido que ha gestionado la derrota militar en la última guerra con Azerbaiyán y la dolorosa pérdida de Nagorno Karabaj, el histórico enclave de mayoría armenia hasta 2023, cuya población fue expulsada al finalizar la contienda.

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© CONTACTO / Europa Press

Pashinián, el día 8 en una rueda de prensa en Ereván tras su triunfo en las elecciones.
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P.S. es Paquita Salas y Marlaska es Millán Salcedo

Imagen para la sección de Luis Miguel Fuentes de El Zapping de Fuentes

El misterio de P.S.

Leire Díez podría haber escrito en las pirámides, o en un recetario del seguro, o podría ser la autora del manuscrito Voynich, que nadie ha descifrado aún. El caso es que no somos capaces de imaginar qué puede ser “P.S.”, eso que escribió ella varias veces en su libreta un poco nigromántica o extraterrestre. “Reunión con P.S.”, “hermano de P.S.”… Ni siquiera podemos alcanzar a imaginar a qué puede referirse todo lo que hay allí, cómo encaja, qué sentido tiene ni qué misión cumple, si son anotaciones de una mafia, de una mercería o de un marciano trompetero. “Puede ser Paco Salazar, Pedro Solana…”, aventuraba en Malas Lenguas Loreto Ochando, tirando de navaja de Occam o de gafa gorda. Incluso podría ser “Paquita Salas”, llega a decir en otra ocasión la misma periodista, especie de ogro trotaconventos de la profesión (sigan sus ecos sobre los deneíses de Peinado o la bomba lapa contra Sánchez), y que yo veo especialista en los misterios sin misterio, en las conspiraciones de lo evidente y en otros espiritismos y sospechas siempre alrededor del interés del Gobierno. Es verdad que en ese momento la pararon: “No, Paquita Salas no, vamos a ser serios”, la cortó Jesús Cintora, que con esa cosa suya de zagal con zamarra de La hora chanante terminó haciendo de esto lo más cómico y absurdo de la conversación.

Yo creo que todo esto tendrían que pasárselo a la Nave del Misterio de Iker Jiménez, ahora en Horizonte, que ya no busca fantasmas en los relojes de péndulo sino en el sanchismo, que tiene más. Por ejemplo, los 61 periodistas de la cuerda que menciona Jacobo Teijelo. Aunque alguno de ellos, como Mateo Balín, ya se nos descubrió cerrando el círculo de la cloaca: las grabaciones de Villarejo en las saunas del suegro de Sánchez, compradas por la trama, fueron explicadas por Balín, también en Malas Lenguas, como maniobras parapoliciales contra Sánchez ya en aquellos primeros tiempos, haciendo pensar o malpensar en una UCO patriótica en pañales o con albornocito. Pero la verdad es que no hay tanto misterio. Si uno mira la agenda de Leire, y aquel manifiesto “contra el golpismo mediático y judicial”, o simplemente mira lo que tiene delante, limpiándose antes la gafa gorda, enseguida desaparecen casi todas las conspiraciones y telarañas.

La polarización de Mr. Potato

Marc Giró es de chistera como María del Monte es de peineta, la lleve o no. Los dos, incluso, tienen su público acorde, uno con chistera imaginaria y otro con peineta imaginaria. Igual que María del Monte se coloca la peineta en casa, como un samurái sevillano, me parece que Marc Giró se puso enseguida la chistera, y la chistera de combate, nada más ver que el papa León XIV atacaba la polarización como a gorrazos de bonete. Con la chistera con cañonera ya puesta de casa, Mar Giró se fue luego a su programa como a la ópera (él va a su programa como a la ópera de él mismo, igual que Frasier) y se dispuso a ser el antipapa con chistera que defendería la polarización, que es buena y progresista, contra una loca iglesia de matices y boina. Yo nunca había visto a Giró en acción y me lo imaginaba entre Buenafuente y La Trinca, pero la verdad es que es más bien un Mr. Bean sin pilas, sin poderes de Mr. Bean, sin gracia y sin vida, un Mr. Bean congelado que más bien sería ya un Mr. Potato. La crítica y el humor se quedaban en una severidad expresada con asquito y en unas muecas que parecían su asfixia en una bolsa de plástico. Pero además las falacias le llegaban al copete, y así no hay posibilidad ni de humor ni de seriedad. Este Mr. Potato a cachos parece un infiltrado puesto ahí para que nos deshagamos del humor y de la inteligencia como de las orejas y los ojos.

Marc Giró en 'Cara al Show' | E.I | E.I

Con coreografía de Rocky, para que doliera la cosa moral o lógica en el hígado, Mar Giró nos pretendía convencer de que la polarización es sólo seguridad y convicción, ese sí o ese no rotundos a las grandes preguntas, porque uno no se puede poner a matizar sobre el feminicidio, claro. Pero no, eso no es polarización, eso es binarismo lógico o un test de revista de la pelu. La polarización es otra cosa, es el conmigo o contra mí, es la construcción de un dualismo tribal por adhesión emocional y lealtad ciega; es que no hagan falta ni las preguntas ni las respuestas, ni la verdad ni el análisis porque basta la adscripción a una de las dos tribus. Pero incluso con dos boxeadoras por allí, americanas o goyescas, la cosa daba para poca sangre, así que Giró pisaba la cara de una actriz disfrazada de obrera para equiparar además el no polarizar con el silencio sumiso. Era como esas performances macabras de los indepes con harapos, antorchas y jubilados de la clase de expresión corporal. A lo mejor ése es su público.

La polarización es sólo la táctica de Sánchez para intentar salvar el pellejo dándole la vuelta a todo después de haber volado la democracia

La polarización no sólo no es la verdad, ni la convicción, ni la justicia, sino que es justo lo contrario. Ahora, en realidad, es sólo la táctica de Sánchez para intentar salvar el pellejo dándole la vuelta a todo después de haber volado la democracia (llegó a decir Giró que lo de Leire pasaría como lo del pequeño Nicolás, que aquí hay mucho Lazarillo, y yo creo lo decía que sin ironía, que no era posible la ironía en su congelación). El monólogo de Marc Giró también le daba la vuelta a todo para llevarte al final, como el test de la revista te lleva a la boda o a la dieta, hacia la trinchera de siempre. A un lado, machistas, asesinos, franquistas, terraplanistas y comedores de jamón, (¿la “fachosfera”?), y al otro lado, ellos. Ellos, quizá con un tal P.S. y hasta un Mr. Potato que vive en la congelación. Bueno, si a eso se le puede llamar vida, que peor que no tener orejas, ni ojos, ni cintura, ni sangre, ni chistera de verdad, es no tener humor ni dos dedos de frente.

Sánchez se pudre en otros

Pedro Sánchez ha estado de misa, de festivales, de manisero del progreso y de pintor de angelitos negros de Machín, y no le hemos notado ni más ni menos vivo ni muerto por Leire ni por Zapatero Romanov o Zapatero Nefertiti (las joyas “de escaso valor” del cajón de la abuela, que te sacaban en TVE como si fueran collares de picapica del carrito de las chuches, ya saben ustedes lo que valen). A Sánchez ya le hemos hecho la comparación con Dorian Gray, lo que pasa es que su retrato no es un retrato sino que la sombra y la podredumbre las va dejando por sus ministros, sus tertulianos y sus heraldos. Todo lo que no se le nota a Sánchez se le nota a Marlaska, por ejemplo, que colapsó el otro día cuando le preguntaron por las contradicciones en las reuniones sin reunión, sin importancia o sin tema de Leire con la directora de la Guardia Civil. Marlaska tartamudeando, Marlaska encasquillado en un glitch o en un tic, como si fuera Millán Salcedo, era algo que no nos imaginábamos en el ministro más longevo y quemado. Al tertuliano Pedro Vallín, que suele hablar como desde una tarimita o una farola de desprecio y condescendencia, también lo hemos visto temblar verdadera y físicamente, como el barbero de Al Capone, cuando Ferreras le volvió a sacar su foto con Leire.

El ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska

Y lo de Wyoming, el gran Gran Wyoming, que es como ese cura que hace él, pero de la izquierda conventual, es casi más espeluznante porque fue como si Wyoming renunciara a Wyoming. Al menos, cuando la UCO registraba Ferraz se permitía hacer gags de policías fardones registrando los ojetes a la gente. O nos decía que lo mejor para confiar en la justicia es “no ver lo que hacen ciertos jueces”. O, ante una foto de Aznar y Rato como si estuvieran en el monte Rushmore, nos sacaba eso de que “la derecha gestiona mejor las cloacas”. Pero luego dijo una frase con la que a mí me pareció que se derrumbaba, siquiera a su manera. “Un Gobierno progresista no puede ni debe responder al lawfare con las armas que tanto hemos criticado”. No era ya sólo que Wyoming asumiera el lawfare, que sabemos que lo hace, ni que admitiera que la trama Leire es del Gobierno. Es que era una frase totalmente seria. Era la decepción, la derrota, la muerte de tener que renunciar al humor, al personaje, a la máscara, al truco, a los policías del ojete y a las fontaneras de mocho enfrentadas a los James Bond de Colón. Sí, Sánchez está igual porque se pudre o se desmorona en todos los que le rodean. Wyoming serio era aún más descorazonador que Marlaska tartaja.

El Gran Wyoming en 'El Intermedio'
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El Mundial de 2026, más allá del deporte

Un hombre pasa cerca de un mural con futbolistas brasileños en Kolkata, India.

El Mundial de 2026 se sitúa como una oportunidad para México demostrar su capacidad de organizar eventos mundiales con seguridad y garantías. De la misma manera que en clave americana, sirve como excusa para que Canadá y México tejan una alianza estratégica después de los desplantes de Donald Trump. Y es que, para Estados Unidos, el tercer organizador del Mundial, la situación se ha vuelto hostil después del veto del árbitro somalí Omar Artan, los registros a diferentes federaciones nacionales y las amenazas con vetar la participación de Irán.

Anteriormente, en 2018 la Copa del Mundo de fútbol sirvió a Rusia para aparentar normalidad. En 2022 Qatar la usó para proyectarse como un país aliado de Occidente después del apoyo a facciones islamistas en Siria e Irak.

En esta ocasión, Canadá y México están actuando como un solo bloque respecto a la coordinación de todos los evento. También coinciden a la hora de abordar los asuntos polémcos. EEUU vetó a la federación de Irán, pero México los acoge sin problema. Sobre el veto a Omar Artán, Canadá ya se ha ofrecido para que arbitre los partidos allí.

A pesar de ser una Copa del Mundo organizada a tres, parece ser que realmente son dos y otro que se ha sumado. Estados Unidos parece que está más centrado en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028. Los mexicanos están siendo unos grandes anfitriones, y Canadá está acogiendo todas las federaciones nacionales con esmero. No pasa lo mismo en EEUU: vetos, registros, federaciones incómodas, etcétera...

Pero esto trasciende a los organizadores, y también afecta a los participantes. La inclusión de selecciones como Irak, Irán, Senegal, Egipto, Uzbekistán, Turquía o Curazao en el Mundial 2026 desborda lo deportivo para convertirse en un acto de afirmación colectiva. En un torneo ampliado a 48 equipos, donde el mapa futbolístico se ensancha hacia África, Asia y el Caribe, estas naciones encarnan algo que ninguna potencia tradicional puede ofrecer: la emoción de existir, por una vez, en el centro de la atención mundial.

El caso más elocuente es el de Curazao, que con apenas 156.000 habitantes se convierte en la nación más pequeña en clasificarse para un Mundial en toda la historia. Que un territorio diminuto del Caribe comparta cancha con Alemania o Costa de Marfil demuestra que el fútbol sigue siendo uno de los pocos lenguajes globales donde el tamaño no condena de antemano. Algo parecido sucede con Uzbekistán, debutante absoluto: su clasificación significa que Asia Central finalmente tiene su momento en el escenario mundial. Así se da voz futbolística a toda una región históricamente periférica en el imaginario deportivo. 

En otros casos, el orgullo nace del reencuentro. Irak regresa a la cita planetaria por primera vez desde 1986, y lo hace además en medio de dificultades logísticas y políticas para viajar, lo que convierte la presencia de su selección en un símbolo de continuidad nacional frente a la adversidad. Turquía vuelve tras más de dos décadas de ausencia. Recupera así el recuerdo de su histórico tercer puesto en 2002. Egipto, con la generación de Salah, prolonga una tradición que conecta al país con el fútbol africano más reconocible. Senegal e Irán, ya habituales, consolidan un prestigio que la aleja del papel de meros comparsas.

En contextos de fragilidad institucional, conflicto o invisibilidad, el equipo nacional funciona como una representación condensada de la comunidad"

Para estos pueblos, vestir la camiseta nacional ante el mundo opera como ritual de pertenencia. La bandera, el himno y los colores adquieren una densidad emocional difícil de igualar por otras instituciones. En contextos de fragilidad institucional, conflicto o invisibilidad internacional, el equipo nacional funciona como una representación condensada de la comunidad: durante noventa minutos, la nación entera se reconoce en once jugadores. El Mundial, en este sentido, no premia solo la excelencia técnica, sino que distribuye dignidad simbólica.

La presencia de estos países recuerda que el orgullo nacional no es patrimonio exclusivo de las grandes potencias, sino una experiencia compartida que se renueva cada cuatro años allí donde una afición puede, al fin, decir "nosotros también estamos". Frente a quienes ven en la expansión una mera operación comercial, su participación recuerda la dimensión más noble del fútbol: la de ofrecer a comunidades pequeñas, golpeadas o periféricas un espacio de igualdad y dignidad compartida.

En conclusión, el Mundial deviene así un espacio de igualdad simbólica donde naciones marcadas por el conflicto, la fragilidad institucional o la invisibilidad internacional encuentran, siquiera transitoriamente, una sede de dignidad colectiva. Y es precisamente ahí, en esa capacidad de hacer existir a un pueblo ante la mirada del mundo, donde reside el orgullo nacional que estas participaciones suscitan. No en la victoria, sino en el acto mismo de estar y de ser reconocidos.


Guillem Pursals es doctor en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.

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Elogio a la fontanera

Leire Díez (a la izquierda) prestándose a la parodia junto a su imitador, Carlos Latre, en 'El programa de Ana Rosa'.

A Leire Díez (unos 50 años, natural de Portugalete) ahora no le importa aparecer ante el público como si fuera medio tonta. Su aspecto ayuda. En una conversación con Manuel Jabois en El País le dijo que era "una bocazas". "Sueltas esas cosas porque necesitas ganar la confianza de la gente que está enfrente", añadió para restarse importancia a sí misma. Ella, que llegó a atribuirse ser "la mano derecha" de Santos Cerdán, "una mano derecha que no aparece".

Lo sospechoso en este cambio de actitud es que cuadra con la versión que más le conviene al PSOE y a Pedro Sánchez, a quienes ella quería proteger abortando los casos judiciales en los que están envueltos algunos dirigentes del partido y familiares directos del presidente. "No es Mata Hari", dijo un ministro esta semana. Es más bien Antoñita la Fantástica. Pero el PSOE todavía no se ha querellado contra ella. Pedro Sánchez nos quiere hacer creer que ni siquiera sabía quien era.

Pero esa imagen de Lina Morgan en su papel en La tonta del bote, ese personaje que parece inventado por Carlos Latre, no tiene nada que ver con la realidad, con la auténtica Leire Díez, la fontanera de Ferraz.

Ninguna militante de medio pelo tiene la capacidad para reunirse con la directora de la Guardia Civil, ni para que la recibiera en su despacho el número dos de la Fiscalía General del Estado, ni mucho menos para ser recibida por el secretario de Organización del PSOE 22 veces en su guarida de la calle Ferraz. Lo que investiga el juez Santiago Pedraz no son las bravuconadas de una indocumentada lenguaraz. Lo que indaga el instructor es si surtieron efecto las amenazas de las que dejó rastro abundante. Ver el vídeo de la conversación que mantuvo en febrero de 2025 con el empresario de hidrocarburos Alejandro Hamlyn (acusado de defraudar 154 millones a Hacienda) despeja cualquier duda respecto a su papel como número dos de las cloacas.

Sus agendas no se corresponden con los apuntes de una ignorante, sino con la planificación de tareas de alguien que tenía acceso a información sensible, no para ser denunciada ante la Fiscalía, sino para extorsionar a los que podían poner trabas en esos procesos judiciales que inquietan a Moncloa, desde el fraude de hidrocarburos a las comisiones de las mascarillas. Su obsesión con el teniente coronel Balas de la UCO y el juez Peinado no tiene nada que ver con un impulso personal, sino con una misión concreta, que se planificó en una reunión celebrada en abril de 2024 en Ferraz y a la que asistió, además de Cerdán, el jefe de Gabinete del presidente, Antonio Hernando.

En sus agendas hay reuniones, gráficos, nombres, datos que alumbran sobre la personalidad de una mujer que tal vez podría haber hecho grandes servicios al Estado de haberse dedicado a otra cosa. Son una especie de radiografía de la cloaca. El rastro de sus pasos para amedrentar al fiscal Grinda, sus contactos en la Guardia Civil para "matar" a Balas, su influencia en la Fiscalía ("acción con Álvaro y Villafañe") o sus esfuerzos para convencer al fiscal Stampa de que buscara trapos sucios con los que frenar al jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón. Fue Stampa quien grabó el encuentro en el que Leire Díez y Javier Pérez Dolset le explican que su misión está bendecida por el presidente del Gobierno y que su puesta en marcha coincide con la imputación de Begoña Gómez. Ese fue el argumento que usó con el ex secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez.

Si se hubiera tratado de una bocazas, Ferraz o Moncloa le habrían tapado la boca hace mucho tiempo. Sabían como hacerlo.

Leire Díez tiene que decidir si quiere comerse ella sola el marrón o contar la verdad. Tiene la oportunidad de demostrar que no es una cobarde

Díez no es una militante de base, sino alguien que lleva mucho tiempo haciendo trabajos sucios para el PSOE. Su protector fue desde el principio Santos Cerdán. El PSOE nunca ha aclarado por qué le pagó 45.000 euros por sus "labores como periodista". Eso, al menos, es lo que pone en las facturas mensuales que aparecen en el sumario.

Las fechas de sus agendas demuestran que ya antes de que Sánchez llegara a Moncloa, trabajaba en descubrir escándalos que afectaran al PP. Hay rastros de su afán por alimentar el caso Kitchen, o por desacreditar al juez que instruía la causa, Manuel García Castellón.

Fueron esos trabajillos inconfesables, pero que dieron al PSOE munición para atacar al Gobierno de Rajoy, los que la hicieron ascender desde la concejalía de una aldea de Cantabria a un puestazo como jefa de comunicación de Enusa (Empresa Nacional del Uranio), compañía en la que ha terminado recalando el gerente del partido, Mariano Moreno Pavón. Y de ahí, en 2019, saltó a otro cargo aún más importante y mejor remunerado en Correos, a la sombra del que fuera jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Juan Manuel Serrano. Vamos, lo típico de una militante de base.

El partido llegó a financiar el medio (Crónica Libre) que Leire Díez había creado junto a Patricia López para airear los escandalillos que ayudarían a aflojar la resistencia de los que se negaban a colaborar con los fines de la cloaca.

Probablemente Leire se equivocó cuando dio aquella esperpéntica rueda de prensa en la que se autodefinió por oposición: "Ni fontanera, ni cobarde". Tal vez necesitaba verse reconocida como alguien importante, rodeada de periodistas, de cámaras de televisión, aunque fuera para mentir y dar la versión de que sus trabajos tenían que ver con las investigaciones que había hecho para escribir un libro.

Pero ese afán por ser la protagonista de algo importante en la vida no le resta valor a su trabajo como fontanera mayor de este PSOE que apesta. No hay que caer en la trampa de despreciar el papel de Leire Díez. Su osadía no es incompatible con su capacidad para convencer a mucha gente de que tenía la cobertura del partido y del presidente. ¡Cómo no creerla si hemos visto cómo se las gastaban Koldo y Ábalos, si hemos descubierto que ya Cerdán estaba en tratos con Antxon Alonso antes de aterrizar en Madrid, si hasta el ex presidente Zapatero ha sido imputado por delito fiscal y contrabando de joyas! Ella no desentona en ese cuadro del terror. Es una pieza más del mismo. Un peón eficiente.

Por eso reivindico el valor de Leire, su habilidad como fontanera, como alguien con el suficiente aplomo como para sentarse delante de todo un fiscal y prometerle cosas si, a cambio, ofrecía material para destruir a su jefe.

De tonta no tiene un pelo. Ahora, sólo le queda a Leire decidir si se va a comer ella el marrón, asumiendo que lo que hacía lo hacía por su cuenta, o va a contar la verdad. Ahora tiene la oportunidad de demostrar que no es una cobarde.

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Musk y la incoherencia de X

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Elon Musk se ha convertido en el primer billonario de la historia gracias a la salida ayer a bolsa de su empresa Space X. Al empresario no le han ido mal las cosas pese al enfrentamiento público con Donald Trump que motivó su salida de la Casa Blanca hace unos meses. Musk puede reinvertir parte de este dinero en sus empresas –algunas lo necesitan, como Tesla, que pierde un 12% anual– o en nuevos proyectos que genere su inquieto cerebro. Ciertamente, más allá de las afinidades que pueda suscitar el empresario, no hay duda de que es un gran innovador al que hay que seguir con atención.

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El problema existencial de los sanchistas

Conforme se acerca la derrota electoral y la salida del Gobierno, la angustia por su futuro se extiende entre los sanchistas. Es cierto que la esperanza es lo último que se pierde, pero todo indica que Sánchez cosechará un resultado en la línea de las últimas cuatro derrotas. A veces me sorprende que alguien crea que se puede remontar una situación tan desfavorable. Las cábalas son fascinantes e incluso en el centro derecha hay personas que son pesimistas. Por supuesto, es siempre un error caer en la euforia. Es lo que sucedió en las elecciones anteriores y había tantos candidatos a ministro que resultaba hilarante. A Sánchez no hay que atribuirle unos poderes que no tiene e incluso la operación de regalar la nacionalidad a centenares de miles de personas, tanto por la vía ordinaria como por la ley de memoria, una de las normas más lamentables y sectarias de la Historia del Derecho, no parece que esté dando buenos resultados si analizamos lo sucedido de Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía.

Es un error pensar que Sánchez actúa movido por un deseo de reparación histórica. No es más que un cálculo chapucero basado en que los nietos de los exiliados tienen que ser de izquierdas. Desde luego, si creyera en su utilidad se remontaría al Descubrimiento y nos convertiríamos en uno de los países más poblados del Mundo. Convertiría en españoles a todos los habitantes de América, Filipinas y otros territorios que formaron parte del Imperio Español. Tras esta ironía, es cierto que nada bueno podemos esperar del sanchismo que se encuentra en una situación agónica. Es una suerte que formemos parte de la Unión Europea, porque no olvidemos que está mostrando unas frágiles convicciones democráticas. Como es algo evidente y constatable no se puede sentir ofendido. A esto hay que añadir lo que estamos conociendo con el escándalo de las cloacas del PSOE o los permanentes ataques a los jueces que lanzan personajes como Puente y López, entre otros, para hacer méritos ante su señor. Las embajadas en Iberoamérica son parte importante de la estrategia monclovita para la reelección. A pesar de ello, no creo que el efecto sea relevante. No hay que temer por la cadena de custodia del voto por correo, porque el control es enorme. Es cierto que conociendo lo que conocemos serían capaces de hacerlo, pero no pueden. Lo mismo sucede con el sistema electrónico, ya que los partidos tienen las actas de las mesas y no pueden hacer un pucherazo. No vivimos en la Venezuela de Maduro.

Lo que sabemos seguro es que mantendrá la ofensiva contra jueces, fiscales, periodistas, medios de comunicación independientes y empresarios. Y será brutal. Las sentencias judiciales serán descalificadas y Conde-Pumpido está de guardia para blanquear todo aquello que le convenga al inquilino de La Moncloa. El CIS de Tezanos seguirá instalado en el mayor desprestigio, dando encuestas serviles para intentar, aunque sin éxito, confundir a los españoles y alegrar a su señor. El dinero público será utilizado para favorecer a los amigos mediáticos y la maquinaria monclovita producirá relatos para ayudarle. Los medios públicos del régimen serán los voceros de ese material destinado a intentar remontar esta situación catastrófica. Este despilfarro es una vergüenza, pero los integrantes del ecosistema sanchista se juegan la supervivencia. Esta es la clave de la angustia que viven los enchufados en la Administración General del Estado, sus empresas y organismos públicos, así como los lobistas que están ganando muchos millones gracias a las covachuelas del poder.

El sanchismo está formado por fieles, mercenarios y aprovechados. Hay que incluir, por supuesto, a su socio que tiene varios ministerios y centenares de colocados con buenos sueldos y despachos oficiales. Sumar es su perrito faldero, ya que no tiene ni personalidad ni autonomía para mostrar un proyecto diferenciado que no sea actuar como el apéndice del presidente del Gobierno. Es como los partidos satélites que existían en los Países del Este durante la dominación comunista o los que tiene Xi Jinping en China. No eran más que palmeros. En nuestro caso, en algún momento hacen alguna declaración crítica, pero siempre dentro de la servil dependencia del sanchismo. La situación es tan patética que ni siquiera tienen un líder o lideresa. El fracaso en Andalucía ha sido un duro golpe, pero no importa, porque los que tienen que cobrar sueldos públicos siguen recibiendo su nómina a final de mes.

Sánchez tiene el mérito de que ha conseguido domesticar a su partido y convertir en gregarios a sus socios y aliados. En este momento, miles de personas viven del sanchismo y, como mínimo, quieren que agote la legislatura. Al menos tendrán algunos meses para buscarse la vida, aunque no sea equivalente a los privilegios que tienen actualmente. Por supuesto, los que no consigan colocarse en las listas electorales sufrirán una mengua importante en su salario o tendrán que ir al paro. Los lobistas y las empresas afectas al régimen tendrán que incorporar, algunas ya lo hicieron en su día o lo están haciendo, a personas próximas al centro derecha para seguir llenándose los bolsillos. Hace unos días, uno de ellos me decía que no hay problema porque siempre es fácil encontrarlos o en otros casos se cambia los argumentos de las series para no atacar a la fachosfera. Nada que nos tenga que sorprender. Es cierto que a otros les preocupa la existencia de Vox, ya que recuerdan lo que sucedió con Aznar o Rajoy cuando se consideró que el PSOE había pagado en las urnas sus errores y había que ser, dicho irónicamente, compasivo. En este sentido, es bueno recordar que les fue muy bien tanto a los de la Zeja como a los periodistas que habían sido feroces enemigos de los gobiernos de centroderecha. Esperemos que Feijóo tenga buena memoria.

Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).

© PHOTOGRAPHERS

Pedro Sánchez, PSOE, en el Pleno del Congreso de los Diputados. David Jar
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Latidos mundialistas: Messi y Cristiano unidos en calle mexicana

Ciudad de México, 13 jun (Prensa Latina) El destino los ha convertido en una dualidad casi inseparable, en caldo de cultivo para el debate más apasionado, y una calle de México ha querido hermanar el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo.

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Condenan en RDC violencia contra manifestantes de oposición

Kinshasa, 13 jun (Prensa Latina) Varias voces se alzan hoy en República Democrática del Congo (RDC) para condenar la violencia contra una manifestación de la oposición, efectuada la víspera, y demandan una investigación independiente.

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Desmentido de fake news, prórroga y acuerdos en semana de Venezuela

Caracas, 13 jun (Prensa Latina) El desmentido de un supuesto diálogo entre la presidenta encargada y una dirigente opositora, una nueva prórroga parlamentaria, firma de acuerdos con empresas extranjeras y aprobaciones de leyes, marcaron en Venezuela la semana que concluye hoy.

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Post-Platner Democrats must ask: ‘Are we the baddies?’

“Are we the baddies?” That line from a famous comedy sketch came to mind this week as Democrats struggled to embrace Graham Platner, the Nazi-tattooed, Hamas-praising, veteran-bashing, sex-texting, self-described Communist who was just nominated to be the next U.S. senator from Maine. The hilarious sketch from the British show “That Mitchell and Webb Look” portrays two Nazi soldiers…

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