Los expertos revisan al alza las joyas de Zapatero: "Su valor sería el doble de 1,3 millones"


El sultán de Omán se presentó en el Ayuntamiento de Madrid el pasado 4 de noviembre. Haitham bin Tariq Al Said entregó a José Luis Martínez-Almeida un maletín marrón. En su interior había una bandeja de plata. Un regalo de su país al alcalde de la capital durante su visita de Estado. Días después, se publicó en el Portal de Transparencia municipal que había sido un regalo a la institución. Los funcionarios han escrito en el apartado de “valor” que no ha sido posible tasarlo. No es el único obsequio. Hay tropecientos de diferentes organizaciones y países con una evaluación similar.


Heidi, Marco y hasta Calimero o La abeja Maya nos dieron grandes lloros y alegrías a los boomers más bobalicones, hay que reconocerlo. Pero en el podio de la infancia hay varias películas que cíclicamente asomaban en esas televisiones sin plan B que desataban las pasiones más vibrantes: las que conformaban la saga de Sissi Emperatriz. Quien no se haya enamorado de Francisco José y quien no se haya arrebatado cuando trepaba por riscos alpinos para ofrecer una flor de ¡edelweiss! a Isabel de Baviera que tire la primera piedra. Por aquí, con suerte, solo teníamos tréboles y margaritas.

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La apertura de una pieza separada para investigar un posible delito fiscal relacionado con las joyas halladas en el despacho de José Luis Rodríguez Zapatero cambia por completo el escenario tributario del caso. Hasta ahora, el debate se centraba en determinar el origen de las piezas, tasadas en alrededor de 1,3 millones de euros, y en las consecuencias fiscales que podría tener una falta de justificación ante la Agencia Tributaria. Sin embargo, la decisión del juez José Luis Calama introduce un elemento nuevo y determinante: la vía de regularización que habría permitido evitar la responsabilidad penal parece haberse esfumado tras la apertura formal de diligencias por posibles delitos contra la Hacienda Pública, que todavía tienen que esclarecerse.


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