El Congreso ha vivido este jueves un giro inesperado en la tramitación del proyecto de ley que permitirá a los mutualistas —principalmente abogados, procuradores, arquitectos e ingenieros— trasladar las cotizaciones acumuladas en sus respectivas mutualidades al Régimen de Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. Esta pasarela, que es como se ha denominado a la fórmula de conversión de los periodos cotizados, les daría acceso a una pensión pública, previsiblemente más alta que la que obtendrían en sus mutualidades (que ronda los 400 euros en muchos casos).
En una ciudad donde las aperturas gastronómicas se suceden a ritmo frenético, pocas colaboraciones consiguen despertar tanta curiosidad como la que han puesto en marcha La Mar de Tazones y Sala de Despiece. La marca asturiana de conservas premium ha elegido Fundación del Producto (FDP), el espacio creado por Sala de Despiece en Chamberí, para inaugurar su primera pop up en Madrid, una propuesta que podrá visitarse hasta finales de julio.
No es una alianza cualquiera. Sala de Despiece lleva más de una década siendo uno de los restaurantes más influyentes de Madrid. Desde su apertura en 2013, el proyecto de Javier Bonet ha construido una identidad propia alrededor del culto al producto, una estética inspirada en mercados, lonjas y salas de trabajo industriales, y una cocina que reduce la intervención al mínimo para que la materia prima sea la auténtica protagonista. Un lenguaje gastronómico reconocible que ha convertido al restaurante en una referencia para cocineros y aficionados.
Precisamente esa filosofía fue la que llevó a Dimas Noval, fundador de La Mar de Tazones, a ver una conexión natural entre ambas marcas. "Siempre hemos admirado el universo de Sala de Despiece. Nos parece un proyecto disruptivo", explica. La amistad que le une a Bonet hizo el resto. La idea de colaborar surgió durante las conversaciones sobre Fundación del Producto, el espacio concebido para dar visibilidad a pequeños productores afines al ideario de la casa.
Conservas creadas en exclusiva para Madrid
Para la ocasión, La Mar de Tazones no ha querido limitarse a trasladar su catálogo habitual. La firma asturiana ha desarrollado tres conservas inéditas que solo pueden encontrarse en esta colaboración: una anchoa 00 del Cantábrico, una ventresca de bonito en aceite de oliva y unos mejillones en escabeche seleccionados específicamente para Fundación del Producto. "Queríamos corresponder a esa confianza con algo único", explica Noval. Para conseguirlo, la búsqueda de materia prima llevó al equipo a recorrer algunos de los mejores puertos de Galicia y Cantabria hasta dar con piezas de calidad excepcional.
Junto a estas novedades también pueden degustarse algunas de las referencias que han convertido a La Mar de Tazones en una de las marcas más singulares del sector: las ostras salvajes en agua de mar ozonizada, las navajas ahumadas en aceite de oliva, la carne de centollo o su conocido plancton marino liofilizado.
Una degustación que va más allá de abrir una lata
La experiencia funciona como una pequeña barra de aperitivo contemporáneo. Durante la visita, las conservas se presentan prácticamente desnudas, permitiendo apreciar cómo cambian las texturas y matices respecto a sus versiones frescas. Las ostras salvajes sorprenden especialmente. La conserva transforma por completo la textura habitual del molusco y ofrece una experiencia muy distinta a la de una ostra recién abierta. También destacan los mejillones en escabeche y las navajas ahumadas en aceite de oliva, dos ejemplos del nivel de detalle con el que trabaja la firma asturiana. Incluso unas sencillas patatas fritas se convierten en una declaración de intenciones cuando aparecen cubiertas con plancton marino, aportando una intensa profundidad salina que recuerda al Cantábrico.
Quienes quieran jugar con los sabores pueden acompañar las conservas con las salsas artesanas de Quietud. La de chipotle y cacao aporta complejidad y notas tostadas; la de chile y miel resulta probablemente la más adictiva; mientras que la versión reposada con vino y vinagre de Jerez ofrece un perfil más suave y equilibrado.
La propuesta líquida también mira al norte. Las conservas encuentran un aliado natural en los vermuts de Ver Mouth, el proyecto de dos emprendedoras cántabras cuyos elaborados encajan especialmente bien con el carácter marino de las latas.
Los bocadillos que justifican la visita
Aunque las conservas son las protagonistas, una parte importante del atractivo de esta pop up reside en los bocadillos desarrollados por el equipo de Sala de Despiece. Lejos de construcciones imposibles, la apuesta se basa en una idea sencilla: pan excepcional y producto excepcional. El resultado son bocadillos —probamos uno de ventresca y otro de mejillones— servidos con tomate y elaborados sobre un espectacular pan de tornillo desarrollado por su panadera de confianza, Rosa, una pieza que está a la altura de la calidad de las conservas que acompaña. "La honestidad de la propuesta nos conquistó desde el principio. Cuando juntas un pan artesano sobresaliente y una conserva extraordinaria, no hace falta nada más", resume Dimas Noval.
El éxito de proyectos como La Mar de Tazones refleja el momento que atraviesa el sector. Las conservas han dejado de ser un recurso de despensa para convertirse en un producto gastronómico de primer nivel. Para Noval, una conserva premium se sostiene sobre tres pilares: una selección obsesiva de la materia prima, investigación y desarrollo antes de cada lanzamiento y producciones limitadas en micro-lotes. Solo así, asegura, es posible mantener intacta la calidad.
Hasta finales de julio, Madrid tiene la oportunidad de comprobarlo en primera persona. Una excusa perfecta para descubrir cómo una simple lata puede convertirse en una experiencia gastronómica de alto nivel cuando detrás hay producto, conocimiento y una buena historia que contar.