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Alemania busca alternativa al FCAS y estudia un nuevo proyecto de avión de combate liderado por Airbus

Sede de Airbus.

Una filial de Airbus con sede en Alemania, y otras empresas armamentísticas germanas proponen una alianza para desarrollar un nuevo avión de combate tras el fracaso del proyecto franco-alemán FCAS de cazas de sexta generación en el que también participaba España, según la revista Der Spiegel.

Encabezada por Airbus Defence and Space, la división de defensa del fabricante aeronáutico europeo Airbus, la industria armamentística alemana quiere aprovechar el vacío que ha creado el naufragado proyecto del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS).

La alianza se autodenomina 'Team Gen 6', en referencia a los cazas de sexta generación, que aún no existen en Europa y que en el proyecto franco-germano se iba a concretar en el reemplazo a partir de 2040 de los aviones Eurofighter y Rafale hoy en servicio, según EFE.

Ese grupo ha explicado en una carta dirigida al canciller alemán, Friedrich Merz, su intención de desarrollar conjuntamente un avión de combate de sexta generación, según Der Spiegel.

Además de Airbus Defence and Space, con sede en Taufkirchen, en el sur de Múnich, la alianza incluye a las empresas MBDA, Hensoldt, Diehl Defence, Liebherr, MTU Aero Engines, Rhode & Schwarz y Autopflug, de acuerdo con la misma fuente.

El principal impulsor de la iniciativa sería el jefe de Airbus Defence and Space, Michael Schöllhorn.

Der Spiegel asegura que los planes no están todavía muy desarrollados y que la intención de la carta era "enviar una señal al Gobierno alemán", que la víspera anunció el fin definitivo del proyecto germano-francés FCAS por diferencias entre Airbus y la gala Dassault, que quería hacerse con el control del 80 % del proyecto, pese a que inicialmente se había pactado una participación del 33 % para cada uno de los socios, que incluía a la española Indra.

La idea es hacer publica la alianza este miércoles en compañía de Merz en la Feria Internacional Aeoroespacial (ILA) en Berlín, como se desprende de una carta enviada al ministro alemán de Defensa, Boris Pistoriis.

El proyecto apunta a un caza menos complejo que el que preveía el proyecto del FCAS, teniendo en cuenta que los drones cobran cada vez más importancia en la estrategia militar, indicó Der Spiegel.

Los iniciadores de la alianza quieren sumar a la misma al consorcio aeronáutico sueco Saab.

Mientras que Airbus ha desarrollado aviones de combate como el Tornado y el Eurofighter siempre en colaboración con otros países y empresas, Suecia ha desarrollado de forma independiente aviones como el Saab JAS 39 Gripen.

No obstante, añade Der Spiegel, el Gripen, en su configuración actual, no se considera una base adecuada para un caza de sexta generación.

En cambio, los nuevos socios parecen descartar una cooperación con el consorcio de combate GCAP, impulsado por el Reino Unido, Italia y Japón, ya que consideran que su concepto no se ajusta a los requisitos alemanes.

Preguntado en una rueda de prensa junto a su homólogo checo, Jaromír Zůna, Pistorius señaló que hay "varias opciones" sobre la mesa para un nuevo avión de combate para Alemania.

"La primera sería adquirir más F-35 (estadounidenses), ya sea como solución temporal o para otros fines. La segunda opción sería incorporarnos a otro proyecto internacional que ya esté en marcha. Y la tercera sería desarrollar nosotros mismos un avión bajo liderazgo alemán, encabezado por Airbus y otros socios", explicó.

"Tal vez surja una cuarta opción de la que ahora no quiero hablar, pero sí, es algo imaginable y constituye una de las posibilidades", dijo sobre la alianza liderada por la filial germana de Airbus.

"Es lógico que, cuando se prevé que un proyecto pueda terminar, se empiece a estudiar qué otras opciones o alternativas podrían seguirle. Pero todavía no hay ninguna decisión tomada", indicó el ministro. 

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Robles, sobre el fracaso del caza europeo: "Se han antepuesto intereses de la industria a la seguridad de Europa"

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha atribuido el fracaso del proyecto europeo para desarrollar un caza de sexta generación, conocido como Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), a que "se han antepuesto intereses de la industria a la seguridad de Europa". La ministra ha calificado este desenlace de "preocupante" y "grave" y ha asegurado que España trabajará para buscar alternativas que permitan avanzar en un programa que considera estratégico.

El proyecto ha quedado definitivamente suspendido después de que Alemania y Francia concluyeran al más alto nivel que las diferencias entre Airbus y Dassault Aviation eran insuperables, poniendo fin a una iniciativa en la que también participaba España.

En declaraciones a los periodistas en los pasillos del Senado, Robles ha lamentado que los intereses industriales hayan prevalecido sobre las necesidades de defensa del continente y ha advertido de que este desenlace supone un revés para la construcción de una política europea común de seguridad.

"Por parte de España vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto tenga otra vía", ha señalado la ministra, que, aunque ha descartado mantener la plataforma conjunta en los términos planteados hasta ahora, ha defendido la necesidad de encontrar una solución común. A su juicio, existen "muchas alternativas" que los Gobiernos de Alemania, España y Francia tienen previsto abordar en los próximos días.

Robles ha considerado además que lo ocurrido debe servir de advertencia para las industrias implicadas en grandes programas de defensa. Según ha afirmado , cuando llega el momento de desarrollar proyectos estratégicos para Europa, "algo falla" y terminan imponiéndose los intereses económicos sobre los de seguridad y defensa.

La ministra ha insistido en que España necesita disponer de un avión de sexta generación y defendido la importancia de impulsar programas conjuntos europeos, especialmente en un contexto en el que la protección del espacio aéreo resulta cada vez más relevante. En este sentido, ha calificado la suspensión del FCAS como un síntoma del "fracaso de las políticas de seguridad y defensa de la Unión Europea".

El FCAS se remonta a 2019 y estaba concebido como uno de los principales proyectos industriales y militares de Europa. Impulsado a partes iguales por España, Francia y Alemania, tenía como objetivo sustituir a partir de 2040 a los actuales cazas Eurofighter y Rafale en servicio.

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Así es el polígono de tiro y bombardeo de las Bardenas que los aliados de Sánchez quieren cerrar tras 75 años de actividad militar

El Polígono de Tiro y Bombardeo de las Bardenas Reales, situado en Navarra, vuelve a convertirse en un punto de fricción política dentro del bloque que sostiene al Gobierno.

Este miércoles, el PSOE afronta en el Pleno del Congreso el debate de una iniciativa presentada por Sumar, EH Bildu, PNV y Podemos que exige el cierre definitivo de la instalación militar y reclama al Ministerio de Defensa que no renueve el contrato de arrendamiento cuando expire en 2028.

La instalación, operativa desde 1951, es uno de los campos de tiro más relevantes de España y el principal escenario de adiestramiento para las unidades de combate del Ejército del Aire y del Espacio.

Su extensión, su aislamiento geográfico y la posibilidad de realizar ejercicios con fuego real lo han convertido en un activo estratégico para la defensa nacional y para la cooperación con aliados de la OTAN.

Los socios parlamentarios del Gobierno sostienen que la actividad militar es incompatible con la protección ambiental de las Bardenas Reales, declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO, y con la sensibilidad social de la zona. ç

El PSOE, sin embargo, defiende que el cierre tendría un impacto directo en la preparación operativa de las Fuerzas Armadas y en los compromisos internacionales de España.

Un enclave militar esencial para el adiestramiento del Ejército del Aire

El polígono es utilizado de forma regular por las alas de combate de Zaragoza, Torrejón y Albacete, así como por unidades aliadas que participan en ejercicios conjuntos.

En estas instalaciones se entrenan maniobras aire‑tierra, lanzamiento de armamento guiado y no guiado, aproximaciones tácticas y procedimientos de combate que no pueden realizarse en otros puntos del territorio nacional.

El campo de tiro cuenta con zonas de impacto controladas, sistemas de medición de precisión y protocolos de seguridad actualizados.

Defensa sostiene que su clausura obligaría a trasladar el adiestramiento a bases extranjeras, con un coste económico elevado y una pérdida de autonomía operativa.

Además, subraya que la actividad militar se concentra en áreas muy delimitadas y que la mayor parte del territorio de las Bardenas permanece accesible para usos civiles.

El contrato de arrendamiento, gestionado por la Comunidad de Bardenas Reales, se renueva periódicamente desde hace décadas y supone una fuente de ingresos para los municipios y entidades propietarias.

Sin embargo, la presión política y social ha aumentado, especialmente por parte de colectivos pacifistas y organizaciones ecologistas que reclaman el fin de la actividad militar.

Un choque político que tensiona al Gobierno en plena legislatura

La iniciativa de Sumar, Bildu, PNV y Podemos coloca al PSOE en una posición incómoda: sus aliados exigen el cierre inmediato, mientras el Ministerio de Defensa defiende la continuidad del polígono como infraestructura esencial para la seguridad nacional.

El debate llega en un momento en el que el Ejecutivo necesita estabilidad parlamentaria y en el que cualquier votación ajustada puede complicar la legislatura.

El futuro del polígono dependerá de la negociación política y de la capacidad del Gobierno para equilibrar las demandas de sus socios con las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas.

Lo que está claro es que las Bardenas vuelven a ser un escenario donde se cruzan estrategia militar, presión territorial y supervivencia parlamentaria.

© difoosion

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© EMAD

Un soldado español con un "cazacarros" Spike LR instalado en un Vamtac del Ejército de Tierra
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