Muchos conocen a Laia Castel por su pódcast, Ático Primera; otros, por sus redes sociales completamente aspiracionales y, ahora, la conocerán por su primera novela, Afterwork, donde en lugar de escribir una historia romántica que triunfe fácil y rápido, nos trae un análisis visceral —y con toques de comedia amarga— sobre una generación que lo cuestiona todo y vive en la precariedad, pero siempre con el mejor salvavidas: el amor de sus amigas.
En esta historia conocemos a Alicia, una española en Londres que lleva siete años llamándose Liz porque es más fácil de pronunciar, escribiendo textos para una start up cuando lo que quería era ser escritora y empujando su rutina como Sísifo empuja su roca: sin saber muy bien para qué, pero sin poder parar.
Aunque vive en Barcelona, Laia bajó hasta Madrid para acudir a su primera firma en la Feria del Libro, donde pudimos hablar con ella a la sombra de unos árboles de El Retiro sobre la precariedad de las nuevas generaciones, la crisis de recompensa de los millennials, las expectativas, el ser escritora e influencer y, por supuesto, de las amigas.
Tener tantas opciones y ver de forma constante lo que podrías estar haciendo te empuja a pensar que no estás haciendo nada bien
En cada momento, uno hace lo mejor que puede con lo que tiene
Si permitía que el miedo a quién soy me impidiera escribir, les estaba dejando ganar el juego
“The world will stand still, and the eyes of the world will be focused on North America,” the 56-year-old Swiss president of FIFA, Gianni Infantino, said a few days ago from the United Nations headquarters in New York. With four days to go before the ball starts rolling, the three host countries — the United States, Mexico, and Canada — say they have everything ready. Or, more precisely, almost everything. The biggest soccer tournament in history — 48 national teams playing a total of 104 matches — takes place amid various circumstances that complicate organization: the United States remains at war with Iran, President Donald Trump’s strict immigration policies are frightening away many supporters, and FIFA’s dynamic-pricing ticket system has put seats out of reach for much of the fan base.
Esta última semana la actualidad española ha estado marcada por dos eventos: el concierto de Bad Bunny y la visita del papa León XIV. Ambos acontecimientos, que han coincidido en el tiempo, han colapsado Madrid, con el centro a rebosar de devotos que no querían perderse ninguno de los actos organizados, como la vigilia con jóvenes y la misa del Corpus Christi que tuvo lugar el domingo por la mañana.
Sin embargo, quien también ha arrasado en la capital ha sido Bad Bunny, cuyos conciertos —que podríamos calificar ya como una residencia— han atraído a personas de todo el mundo para disfrutar de PR en Europa. Algunos han aprovechado la confluencia para ir a los dos, como la princesa Leonor y la infanta Sofía, que esta semana no han querido perderse nada.
A las 10 de la mañana ya estaban todos listos en la plaza de Cibeles, tanto Leonor y Sofía como sus padres, el rey Felipe VI y la reina Letizia, donde también aprovecharon para sorprendernos con su vestuario. Mientras que la reina aprovechó su privilegio del blanco, la princesa y la infanta se decantaron por dos looks juveniles: la princesa con un vestido azul cielo sencillo y un volante a tono sobre los hombros y la infanta Sofia con un traje en color menta.
Los looks que nunca vimos antes de la princesa y la infanta
Pero la gran sorpresa llegaba por la tarde, cuando pillaron a las dos hermanas royal en uno de los palcos del Metropolitano, aprovechando que las dos estaban en Madrid para poder asistir a uno de los conciertos de Bad Bunny.
Si bien estamos acostumbrados a ver a la princesa y a la infanta con looks más sobrios —incluso mucha gente las critica no vestir de manera acorde a su edad y parecer mayores—, en las imágenes que han aparecido en redes sociales vemos a Leonor y a Sofía con conjuntos muy frescos que, desde luego, nadie se esperaba.
A quien vimos primero fue a Leonor que, pese a los esfuerzos de su amiga por intentar ocultarla, no pasó desapercibida. Si por la mañana apostó por un vestido midi por debajo de la rodilla firmado por Hannibal Laguna White, para el concierto eligió una minifalda vaquera y un top sin mangas en rojo y amarillo. Un estilo muy tropical que coronó con un bolso rojo a juego y un brazalete dorado.
Por su parte, el look de Sofía fue más discreto, con unos pantalones vaqueros y un top en blanco roto de un tejido fluido y las gafas de sol en la cabeza.
Lo que estas imágenes dejan claro es que Leonor y Sofía tienen criterio propio cuando nadie les marca el paso. El concierto de Bad Bunny funcionó como una suerte de declaración de intenciones: fuera del foco institucional, las dos apuestan por un estilo joven, desenfadado y, sobre todo, muy ligado a su generación.
Este fin de semana el mundo de la moda ha vivido dos acontecimientos importantes: la boda de 3 días de Dua Lipay la pasarela Adlib en Ibiza. Mientras que el evento de la cantante, pese a haber invitado a más de 300 personas, ha sido bastante privado y ha trascendido poco, la Semana de la Moda ibicenca nos ha dado todo lo que esperábamos: los looks delicados de Vintage Ibiza, los conjuntos más arriesgados de Tony Bonet y la modernidad de Ivanna Mestres, entre otras grandes firmas de la isla.
Como cada año, esta pasarela nos da las grandes tendencias que no vamos a parar de ver tanto en las Islas Baleares como en las playas de la península, todo ello presentado por un referente en la moda española. Si en la anterior edición fue Nieves Álvarez la encargada de introducirnos las nuevas tendencias, este 2026 ha sido Isabel Jiménez la maestra de ceremonias.
Los intereses de la presentadora de informativos van mucho más allá del periodismo y las noticias de actualidad, y es que en los últimos años se ha convertido en toda una prescriptora de moda. Con un estilo muy parecido al de Sara Carbonero, su gran amiga, Jiménez ha convertido su cuenta de Instagram en un catálogo de inspiración tanto para nuestros looks para ir a la oficina como para nuestro verdadero día a día, con conjuntos ideales para salir a tomar algo con amigas o para una cita especial.
Encaje con transparencias: la tendencia nupcial de verano
Para este momento tan esperado, Isabel Jiménez se ha decantado por un look 100 % ibicenco que esconde una gran sorpresa, ya que nos recuerda a uno de los vestidos de novia que no se han visto de Dua Lipa, apostando las dos por el encaje más romántico y el diseño más atrevido.
La presentadora posaba en el photocall de Adlib Ibiza con un impresionante vestido de Ibimoda, de la colección BridalSS26, pensada para las novias boho que no les importa arriesgar (y mucho) con su look. Se trata de un diseño semitransparente con bordado de flores blancas, cuello halter y un gran escote lágrima que baja por su torso hasta mostrar casi el ombligo.
Un estilismo que por supuesto no pasó desapercibido y que favorecía a Isabel, ya que complementaba su parte más clásica con las grandes tendencias del momento. Completó el estilismo con unas alpargatas blancas y joyería plateada.
No obstante, este estilismo de Isabel Jiménez tenía bastante parecido con el otro gran evento, la boda de Dua Lipa. Aunque como adelantábamos antes, lo que ha trascendido más allá de la fiesta en una plaza publica ha sido muy poco, algún invitado ha filtrado uno de los vestidos de novia de la cantante.
Esta madrugada han aparecido en redes sociales las primeras imágenes de la fiesta dentro de la Villa Valguarnera en Sicilia que alquiló la pareja. En ella vemos a la artista con un vestido de encaje blanco que utilizó durante un brunch posterior a la boda, de manga larga con puños extragrandes y de volantes. Al ser totalmente transparente, vemos que lo combinó con lo que parece o bien un conjunto de ropa interior a tono o bien un bikini.
Aunque no sabemos a quién pertenece el diseño, podemos intuir que se trata de uno de los 26 vestidos que le habría hecho Donatella Versace a Dua Lipa para estos días de celebración. Lo que sí sabemos es que la cantante lo combinó con un bolso en forma de cisne de Chloé muy original, hecho en cuero, detalles pintados en acuarela y con un precio de 4.500 euros.
Al final, lo que este fin de semana nos ha dejado no es solo la imagen de una boda blindada ni el photocall de una pasarela. Es la confirmación de que el encaje blanco es el tejido del verano. Isabel Jiménez lo llevó a Adlib, Dua Lipa lo llevó a su fiesta en Sicilia, y ninguna de las dos necesitó más explicación. Cuando una tendencia se instala así, sin avisar, ya no hay vuelta atrás.