Que no te engañen: ocho falsos mitos sobre protección solar en los que seguimos cayendo, según las expertas
Con la llegada del buen tiempo, el protector solar vuelve a ocupar un lugar destacado en la rutina de cuidado de la piel. Sin embargo, aunque cada vez estamos más concienciadas sobre la importancia de protegerse del sol durante todo el año, todavía hay muchas falsas creencias que pueden llevarnos a cometer errores.
Pensar que un SPF 50 protege durante todo el día, creer que no hace falta reaplicar cuando está nublado o asumir que una piel bronceada ya está protegida son algunos de los mitos más frecuentes. Las expertas en dermocosmética advierten de que estas ideas siguen muy presentes y explican por qué conviene desterrarlas de una vez por todas.
1. Si deja la cara blanca, protege más
Muchas personas siguen creyendo que si un protector solar deja acabado blanquecino, es más eficaz. Sin embargo, las expertas aclaran que no existe ninguna relación entre ambas cosas.
Según explica Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, "un protector puede ser muy visible y no estar bien aplicado, o puede tener una textura invisible y ofrecer una protección muy completa. La clave está en que indique protección de amplio espectro, que tenga un SPF adecuado y que se use correctamente". Y aclara que el efecto blanco suele deberse a determinados filtros minerales que crean una película protectora sobre la piel.
2. Los filtros químicos son peores
Otro de los grandes mitos tiene que ver con los filtros químicos. Durante mucho tiempo se ha extendido la idea de que son más agresivos o menos seguros que los filtros minerales. Sin embargo, la cosmetóloga Raquel González recuerda que no existe una respuesta tan simple.
"Hay un falso mito que dice que los filtros químicos son siempre peores. Y no necesariamente. De hecho, muchas fórmulas modernas combinan filtros químicos y minerales para conseguir protección alta, mejor estabilidad y texturas mucho más agradables", apunta la creadora de Byoode.
3. Si usas SPF 50, no hace falta reaplicar
Es uno de los errores más frecuentes. Muchas personas aplican un protector con SPF 50 por la mañana y consideran que la piel permanecerá protegida durante todo el día, pero la realidad es muy distinta.
González recuerda que "en exposición directa, especialmente en playa, piscina, montaña o deporte al aire libre, lo recomendable es reaplicar cada dos horas y siempre después del baño o de sudar".
4. Si está nublado, no hace falta protector solar
Los días grises suelen generar una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, los rayos ultravioleta atraviesan las nubes y continúan llegando a la piel, aunque no notemos el calor. Y esto es muy peligroso.
Según explica Irene Serrano, uno de los errores más frecuentes es asociar daño solar únicamente con calor o con quemadura. "La piel puede recibir radiación UV y luz azul aunque no sientas que te estás quemando".
5. Las pieles grasas no necesitan fotoprotección
Durante años, algunos protectores solares tenían texturas densas que resultaban incómodas para las pieles grasas. Esto ha provocado que muchas personas sigan pensando que este tipo de piel puede prescindir de la protección solar. Y nada más lejos de la realidad.
"Una piel grasa también necesita protección solar", advierte González. Y explica que si hay tendencia a marcas, granitos o manchas postinflamatorias, protegerse bien del sol es fundamental. "La clave está en limpiarlo bien después con un limpiador oleoso para evitar imperfecciones", recomienda.
6. Si ya estás morena, no hace falta protegerse del sol
El bronceado es una respuesta de defensa de la piel frente a la radiación, pero no protege frente a la radiación solar. En realidad, "tener la piel morena puede hacer que una persona se queme más tarde, pero no evita el daño acumulado ni protege frente al fotoenvejecimiento", explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.
Y es que según las expertas, estar bronceada no significa estar protegida. "La radiación sigue favoreciendo la pérdida de firmeza, las manchas, la deshidratación y el envejecimiento prematuro", detalle la creadora de Byoode.
7. Solo hay que proteger la cara
Cuando pensamos en fotoprotección solemos centrarnos en el rostro. Sin embargo, hay otras zonas que también están expuestas a diario y que a menudo olvidamos.
El cuello, el escote, las manos, las orejas o el contorno de los ojos suelen mostrar con claridad los efectos de la exposición solar acumulada. Por eso, los especialistas recomiendan extender el protector más allá de la cara para conseguir una protección más completa.
8. Si uso una crema SPF 30 y un maquillaje SPF 20, tengo SPF 50
Este es otro error muy habitual. Los factores de protección solar no funcionan como una suma matemática. Aplicar una crema con SPF 30 y después una base de maquillaje con SPF 20 no significa que la piel esté protegida con un SPF 50.
"El maquillaje con protección puede reforzar la rutina, pero no sustituye a un fotoprotector si además se va a estar expuesto al sol directamente”, concluye la cosmetóloga y creadora de Byoode.
























