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La paradoja de los tumores cerebrales: son los más temidos, pero los más desconocidos

Asumir el diagnóstico de un [[LINK:TAG|||tag|||633613de1e757a32c790ba45|||cáncer ]]es un amargo trago difícil de digerir. Más aún cuando el diagnóstico confirma que se trata de un tumor cerebral, ya que el 56% de los españoles reconoce que este carcinoma es su mayor temor sanitario, a pesar de que el 59% admite conocer muy poco o nada sobre ellos. Así se desprende de la encuesta «Percepción Social de los Tumores Cerebrales», una radiografía inédita sobre el desconocimiento de esta patología en la sociedad elaborada por la Asociación de Pacientes de Tumores Cerebrales y del Sistema Nervioso Central, Astuce Spain, en colaboración con Ipsos.

Falta de conocimiento

En concreto, el análisis expone que esta brecha entre miedo y conocimiento se ve agravada por creencias erróneas muy arraigadas, como la percepción de que todos los tumores cerebrales son inevitablemente mortales. «Seis de cada diez españoles afirman tener un conocimiento muy limitado sobre los tumores cerebrales, lo que evidencia una notable diferencia entre el temor que estos generan y el conocimiento que las personas dicen tener al respecto», argumenta Manuel Meléndez, coordinador del Comité Científico de Astuce Spain, y cofundador del proyecto OligoSpain y Astuce Spain.

Otro dato relevante es que el 72% de los españoles considera que los tumores cerebrales no reciben suficiente cobertura en medios de comunicación. Desde Astuce Spain reconocen que no es solo una visión de la asociación, sino que «realmente existe un amplio consenso entre la sociedad general sobre la necesidad de incrementar la cobertura informativa de esta patología», destacó Meléndez.

Y es que, según el estudio, solo para el 6% de la población española la atención recibida por parte de los tumores cerebrales resulta suficiente, mientras que el 72% cree que los tumores cerebrales reciben una atención insuficiente en los medios. Y otro dato demoledor que muestra la encuesta es que la gran mayoría de la población cree que existen diferencias entre autonomías, tanto en la rapidez diagnóstica como en el acceso a tratamientos avanzados. En concreto, el 62% de los españoles considera que la rapidez en el diagnóstico varía de forma significativa entre territorios. Asimismo, el 43% percibe desigualdades en el acceso a tratamientos avanzados. «La falta de transparencia en los datos refuerza estas percepciones y erosiona la confianza en el sistema sanitario», asegura Meléndez. Por ello, desde la Asociación proponen crear un observatorio nacional de equidad territorial que monitorice y publique indicadores comparables sobre tiempos de diagnóstico, acceso a tratamientos innovadores y resultados por autonomías.

No es para menos, ya que el estudio concluye que el tiempo hasta el diagnóstico continúa siendo uno de los principales retos en el tratamiento de los tumores cerebrales: en el 60% de los casos el diagnóstico se produce hasta tres meses después de la aparición de los primeros síntomas, y en un porcentaje relevante la demora se prolonga más. «Seguimos llegando tarde en demasiadas ocasiones, con el impacto que esto puede tener en el pronóstico y en la calidad de vida de los pacientes. Es fundamental reforzar la detección precoz, mejorar los circuitos asistenciales y reducir los tiempos de derivación para garantizar diagnósticos más ágiles y equitativos en todo el territorio», reclama Meléndez.

© LA RAZON

Tumor cerebral

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Tumor cerebral
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El pelotazo de La Bola

En la memoria física —y digital, si no las han borrado— de algunos de los periodistas más influyentes de España se alojan fotos de hace 20 años de una rubia de ojos verdes de Santa Pola, Alicante, ligera de ropa. No es modelo, aunque pudo serlo. Ni miss, aunque se lo propusieron. Ni influencer, porque aún no se había acuñado el término. Es, al menos era, peluquera. La empleada de un salón de ese pueblo de playa que iba a atender a su casa a Chus, una vecina de posibles cuya agorafobia le impedía salir a la calle, y de la que se hizo tan amiga como para dejarle que le hiciese fotos íntimas sin saber que acabarían donde acabaron.

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Portadas de dos números de la revista 'Jot Down'.
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El impacto emocional de convivir con hemofilia

Ha marcado parte de la historia, con afectados tan famosos como Zarevich Alexis de Rusia, hijo del último Zar Nicolás II, pero es poco conocida por la población general. La hemofilia es una enfermedad crónica y compleja que tiene un alto impacto en la calidad de vida de quien la padece, ya que altera la capacidad de la sangre para coagular adecuadamente, lo que puede provocar sangrados espontáneos y hemorragias tras golpes, lesiones o intervenciones quirúrgicas.

Se estima que en nuestro país afecta aproximadamente a una de cada 10.000 personas, cifra que se eleva hasta los 850.000 pacientes que conviven con esta patología en todo el mundo. «Existen diferentes tipos de esta enfermedad y puede clasificarse en leve, moderada o grave, con afectaciones en articulaciones, especialmente en codos, rodillas o tobillos, y que se traducen en sangrado, dolor y dificultad para moverlas», afirma la doctora María Teresa Álvarez Román, presidenta de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH).

La realidad que viven hoy en día los pacientes con hemofilia dista enormemente de la de hace siglos. Gracias al impulso de la investigación y la llegada de terapias cada vez más innovadoras, «la esperanza de vida actual de estas personas es prácticamente similar a la de cualquiera. Hasta hace poco estas personas tenían un alto grado de discapacidad, pero eso está cambiando muchísimo», reconoce la doctora Álvarez Román.

Retos pendientes

A pesar de los grandes logros alcanzados, siguen quedando muchos retos por cumplir, ya que, más allá de sus implicaciones clínicas, la hemofilia supone una carga significativa para quienes la padecen, así como para sus familias y cuidadores. «El estigma de la enfermedad sigue pesando mucho y la invisibilidad que sienten los pacientes les hace muy vulnerables en su día a día», confiesa la hematóloga.

En concreto, esta patología impacta de forma considerable en la vida diaria, desde limitar actividades cotidianas como subir escaleras hasta generar barreras para la integración laboral y el desarrollo personal, lo que repercute directamente en la calidad de vida de quienes la padecen.

«Todo ello merma la salud física, pero también emocional de los pacientes, generando situaciones de ansiedad y estrés ante el miedo a tener un sangrado. La realidad es que, incluso en pacientes con la enfermedad controlada y un buen abordaje terapéutico, pueden sufrir un golpe espontáneo o picos de inflamación que provoquen dificultad articular o sangrados que suponen un desafío. Esta situación interrumpe su vida, porque les obliga a hacer reposo, les impide ir a trabajar o simplemente hacer actividades sociales o practicar deporte», asegura la presidenta de la SETH.

Además, la doctora Álvarez Román pone el foco en los pacientes que conviven con esta patología desde hace muchos años y, por tanto, no se han podido beneficiar de los últimos avances terapéuticos. «Hablamos de personas que ya tienen una carga alta de discapacidad y que requieren un seguimiento estrecho, con mucho apoyo en diferentes ámbitos, tanto psicosocial como de atención hospitalaria. Para ellos, el respaldo de las asociaciones de pacientes resulta crucial», reconoce la doctora Álvarez Román.

El otro gran reto pendiente que queda por mejorar es el diagnóstico de la enfermedad, ya que se estima que más de tres cuartas partes de las personas con hemofilia en el mundo aún no han sido diagnosticadas. «El diagnóstico es el primer paso hacia una atención efectiva. Sin él, el paciente enfrenta una incertidumbre que agrava los retos de la enfermedad. Por ello, resulta esencial seguir impulsando la innovación para consolidar un abordaje integral de esta patología, que vaya más allá del control del sangrado y atienda el impacto total que supone», reclama la presidenta de la SETH.

¿Por qué aparece?

En la mayoría de los casos, la hemofilia es un trastorno hereditario ligado al cromosoma X presente desde el nacimiento, aunque también puede desarrollarse más adelante en personas sin antecedentes (hemofilia adquirida), que se presenta principalmente en personas de mediana edad o mayores, así como en mujeres jóvenes que han dado a luz recientemente o se encuentran en las últimas etapas del embarazo. Esta patología se manifiesta principalmente en dos formas: la hemofilia A, la más frecuente, causada por un déficit del factor VIII, y la hemofilia B, asociada a un déficit del factor IX.

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La enfermedad altera la capacidad de la sangre para coagular adecuadamente
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Bianca Kovacs: “Mi superpoder es hacer reír a los demás sin tener que sonreír yo”

La noche del 25 de mayo de 2026, Bianca Kovacs (Sighisoara, Rumanía, 43 años) no pudo pegar ojo. Demasiadas cosas en su cabeza. Acaba de ganar el premio Berlanga del Humor a la mejor cómica con el aplauso general de la crema de su gremio, se cumplían 24 años de su llegada a España desde su Rumanía natal con una mano delante y otra detrás, junto a su novio de entonces y su marido de ahora, y la consiguiente montaña rusa emocional no la dejó dormir hasta la hora de levantarse. Lo explicará ella misma en una vibrante charla en la que sus aparentemente fríos ojos claros se aguarán alguna vez, a su pesar. Quedamos en un quiosco en la mismísima orilla del río Manzanares, en medio del endiablado tráfico de un Madrid cercado por la visita del Papa y los conciertos de Bad Bunny. Antes de empezar a hablar, se fija en mis apuntes, ve que he escrito mal su apellido y no puede evitar corregírmelo amablemente, por si acaso.

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UNA RUMANA MUY LEGAL

Al cumplir 18 años, Bianca Kovacs (Rumanía, 43 años) decidió escaparse de casa con su novio del instituto, Daniel, y venirse juntos a España. Aterrizó en Madrid justo durante las fiestas del Orgullo y le deslumbró la sensación de libertad. Después, vino la realidad: dormir en la calle, trabajar en lo que salía, ir abriéndose camino. Hasta que, una amiga que trabajaba en El Hormiguero, la invitó a una lectura de guiones y su inteligencia, desparpajo y vis cómica llamaron la atención del gremio y decidió probar suerte en la comedia. Después de escribir y protagonizar exitosos espectáculos cómicos como Una rumana muy legal y participar en películas como La buena suerte o La novia gitana, conduce junto a Carmen Romero el podcast Odio a la gente, prepara un mediometraje con Victoria Abril y una docuserie sobre su vida.

© Bernardo Pérez

Bianca Kovacs, retratada en Madrid.
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