La falta de juego colectivo y de brillo individual del intimidante cuarteto de delanteros que Didier Deschamps alineó en el estreno de Francia ante Senegal (3-1) provocó una charla seria del seleccionador francés en el intermedio. La formación, con Ousmane Dembélé por detrás de Kylian Mbappé, Olise a la derecha y Doué a la izquierda, no carburaba para desesperación de Deschamps. La pobre y preocupante imagen ofrecida en esos primeros 45 minutos y el empate a cero obligaron al preparador galo a operar en la caseta. La orden fue intercambiar las posiciones de Olise y Dembélé. El resultado fue la aparición de una sociedad explosiva entre el atacante del Bayern y Mbappé que desmontó el rocoso sistema defensivo de Senegal.
El talento natural de Michael Olise levantó a Francia en el segundo tiempo para derrotar a una Senegal combativa que ofreció un partido de choques duros, táctico y de pocos espacios. El extremo del Bayern reventó ese partido metálico cuando Deschamps decidió situarle de mediapunta y orilló a Dembélé a la derecha. Olise ahí asistió a Mbappé para que abriera el marcador pasada la hora de juego con un pase de alta escuela. Después, Barcola pareció cerrar un encuentro que Mbaye apuró con el 2-1 y el delantero del Real Madrid remató definitivamente con un latigazo lejano. Olise inventó y Mbappé superó al mito francés Fontaine (13) con 14 tantos en la tabla de máximos goleadores de la historia de los mundiales. Mbappé ya iguala a Torpedo Müller y está a un gol de Ronaldo Nazário y a dos de Miroslav Klose.
Las banderas de Francia y Senegal en el césped antes del partido de fútbol del Grupo I de la Copa Mundial entre Francia y Senegal en East Rutherford, Nueva Jersey, cerca de Nueva York.