Muere el artista David Hockney
El reputado y reconocido artista británico David Hockney ha fallecido a los 88 años en su residencia, según ha confirmado su publicista. Considerado una de las figuras más influyentes e iconoclastas del arte contemporáneo de los siglos XX y XXI, el artista británico deja un legado imborrable definido por su vibrante uso del color, la luz de California y su constante experimentación técnica. Aunque siempre rechazó ser considerado como tal, lo cierto es que Hockney fue uno de los mayores representantes del arte Pop, pues a través de sus obras plasmaba su realidad contemporánea, desde un prisma superficial a la vez que atento a la sensibilidad de los matices.
Nacido en Bradford, Inglaterra, en 1937, Hockney desarrolló sus estudios en la Universidad de Arte de Bradford y en el Royal College of Art en Londres, cultivando por tanto durante toda su vida una pasión artística que basó en la audacia del color y las formas. Las grandes inspiraciones en su obra fueron Dubuffet y Picasso, así como conoció a Warhol en los años 60. Además, pronto se ganó la imagen de "enfant terrible" de la escena pop británica, dado su perfil inconfundible: pelo rubio, gafas de pasta y absoluta libertad a la hora de mostrar su profunda personalidad.
Sus famosísimas piscinas construyen gran parte de su imaginario visual, llegando a definir una estética singular, y destacando obras como "A bigger splash" o "Portrait of an artist (pool with two figures)". Ambas escenas que aluden al amor, a la lujuria y a la pérdida bajo el cielo de la gran ciudad. Una época que se complementa con sus ambiciosos retratos, para los que utilizaba el fotomontaje, así como la pintura abstracta de paisajes o, en sus últimos años, las obras de arte creadas a partir de la tecnología 3D.
De hecho, en los años recientes Hockney experimentó en diversos campos, incluyendo el diseño de escenografía y vestuarios para óperas y ballets. Su arte llegó a implementar herramientas tales como el iPad, con el que creó gran cantidad de pinturas digitales que envió a amigos y conocidos por correo electrónico. "En realidad, sólo me interesa la tecnología relacionada con las imágenes. Me interesa todo aquello que permita crear una imagen", explicó en 2013 durante una entrevista con la revista "Interview".
Más allá de una arrolladora personalidad creativa, el artista también hizo historia en el mercado del arte: en 2018 se alzó en Christie's de Nueva York con una venta de su "Portrait of an artist (pool with two figures)" por la cifra de 90,3 millones de dólares, convirtiéndose entonces en el artista vivo más cotizado del planeta. Asimismo, Hockney ha sido distinguido con la Orden del Mérito del Reino Unido y el Premio Shakespeare.
A pocas semanas de cumplir 89 años, fallece un artista con una gigante trayectoria, de prolífica y rica producción creativa. Si bien gran parte de su mito se fraguó entre los rascaciones de Londres y el sol de Los Ángeles, el creador pasó sus últimos años en Normandía, rodeado de la propia naturaleza que cultivó en sus cuadros. Ahora, su legado pictórico se seguirá ofreciendo a los espectadores en las colecciones de la Tate Modern de Londres o el MOMA de Nueva York -en España, el Thyssen Bornemisza, el Reina Sofía y el Guggenheim cuentan con obras suyas-, consolidándose, una vez más, su figura como un hombre que redefinió las leyes del arte contemporáneo.


© AP


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