Hace nueve años el Valencia Basket conquistó su primera y única Liga ACB. Fue ante el Real Madrid y en el banquillo taronja estaba sentado Pedro Martínez. A partir del jueves 18 a las 20:00 en el Roig Arena, el Valencia buscará su segundo título de la Liga Endesa con el mismo responsable al mando. El Joventut plantó cara en el tercer partido, pero no pudo ir más allá de una meritoria resistencia, 75-87. Su oportunidad de extender la eliminatoria más allá de tres partidos se perdió en el fantástico primer encuentro que inauguró la serie. Aquel ejercicio de supervivencia del Valencia dejó tocada a la Penya que, al igual que el La Laguna Tenerife, ha caído en tres capítulos.
No dejó lugar a la sorpresa el Valencia porque cuenta en sus filas con un jugador diferente a todos, Jean Montero. El dominicano volvió a ser determinante en el Olímpico. El partido discurrió igualado en los dos primeros cuartos y si lo rompieron los visitantes en el tercero fue por el talento de "El Problema". Anotó 8 puntos en ese tramo que fueron determinantes en el único momento de desequilibrio del encuentro. Montero acabó con 25 puntos, 6/10 en triples, 6 rebotes y 7 asistencias y el Valencia se citó con el Barça para intentar redondear una temporada sobresaliente. El equipo de Pedro Martínez la comenzó proclamándose campeón de la Supercopa ante el Real Madrid. Se quedó fuera de la final de Copa por una remontada milagrosa de los blancos. Alcanzó la Final Four después de una eliminatoria memorable ante el Panathinaikos. Y ahora llega el Barça que busca arreglar en la ACB una temporada desastrosa.
Ficou para a história como o rei que abandonou os portugueses na iminência da invasão francesa. Mas, num novo livro, Paulo Rezzutti explica porque é que o monarca deve ser recordado de outra forma.
A escritora italiana foi abandonada em bebé pela mãe, que depois se atirou ao rio. Nunca quis saber o que aconteceu, mas um contacto inesperado fê-la mergulhar na história trágica de Lucia Galante.
La fragmentación de la derecha es una realidad innegable en todo el mundo, que en España comenzó a hacerse patente a partir de la irrupción de Vox en la vida institucional en 2018, primero en el Parlamento de Andalucía y apenas un año después en el Congreso de los Diputados. Y como consecuencia de la misma el Partido Popular (PP) y los de Santiago Abascal suelen tener, cada uno, sus respectivos correligionarios u homólogos fuera de nuestras fronteras, tanto en Europa como al otro lado del Atlántico.
Esta semana, el alcalde de la ciudad canadiense de Windsor (provincia de Ontario), Drew Dilkens, anunciaba la inminente apertura al tráfico del controvertido puente internacional Gordie Howe, que conectará Canadá y EE UU entre las localidades de Windsor y Detroit, a finales de esta semana, después de encontrarse durante meses con la oposición de Donald Trump.
"No permitiré que este puente se abra hasta que Estados Unidos sea totalmente compensado por todo lo que les hemos dado y, además, y esto es importante, hasta que Canadá nos trate con la justicia y el respeto que merecemos", denunció el magnate neoyorquino en redes sociales en el mes de febrero, acusando además a su vecino del norte de tratar a Estados Unidos "muy injustamente durante décadas", aunque "ahora la situación está cambiando".
La retahíla de motivos para su oposición fue infinita. Se quejó de que Ottawa poseyera la totalidad del puente y que este hubiera sido construido "prácticamente sin material estadounidense", acusando al Gobierno canadiense de pretender "aprovecharse de Estados Unidos", de quien no obtendría, según él, "absolutamente nada". También afeó al país vecino otros asuntos como el hecho de que "Ontario ni siquiera vende licores, bebidas y otros productos alcohólicos estadounidenses; tiene absolutamente prohibido hacerlo", o los "inaceptables" aranceles canadienses a los productos lácteos estadounidenses, que, según Trump, "ponen a los agricultores en un gran riesgo financiero".
"Con todo lo que les hemos dado, deberíamos poseer, quizás, al menos la mitad de este activo", remató el inquilino de la Casa Blanca.
Como en tantas otras ocasiones, el enfado de Trump cogió a muchos por sorpresa, empezando por el primer ministro canadiense, Mark Carney, quien no tardó en desmentir las afirmaciones del líder de la Casa Blanca. Él mismo quiso informar a Trump de que "Canadá pagó por el puente" más de 4.000 millones de dólares estadounidenses y que en su construcción se habían utilizado materiales y personal de Estados Unidos. "Hay acero de EE UU y trabajadores de EE UU participaron en este proyecto, que lo construyeron. Es un gran ejemplo de la cooperación entre nuestros países", le aseguró.
Lo que olvidó Donald Trump mencionar a lo largo de su queja, fue un apellido, Moroun, vinculado a toda esta historia.
Con más de 2,6 kilómetros de longitud, seis carriles e infraestructura para peatones y ciclistas, el imponente puente atirantado se ha convertido en el más largo de Norteamérica y permitirá el comercio y el turismo entre los dos países. Pero la estructura rompe también con el monopolio del tráfico fronterizo que mantiene desde 1929 el puente internacional de peaje Ambassador, cuyos propietarios, la familia Moroun, están vinculados con el presidente de EE UU, Donald Trump.
El alcalde de Windsor, Drew Dilkens, ya declaró a EFE en febrero que "la familia Moroun ha intentado desde el principio dificultar la construcción del nuevo puente para proteger sus intereses económicos". "Una vez que el puente esté abierto, se calcula que entre el 60 % y el 70 % del tráfico actual del puente Ambassador lo absorba el puente Gordie Howe. Tendrá un impacto dramático e inmediato en el negocio del Ambassador", añadió.
El puente Ambassador fue construido en 1929 y se estima que genera anualmente hasta 270 millones de dólares en ingresos para su propietario, el multimillonario estadounidense de 52 años Matthew Moroun. Este empresario de Michigan es presidente de la Detroit International Bridge Company, la corporación privada que gestiona el puente Ambassador junto con la Canadian Transit Company. Es un hombre de negocios de tercera generación, único hijo del multimillonario Manuel (Matty) Moroun, un hombre hecho a sí mismo que comenzó despachando gasolina y limpiando autobuses en las gasolineras de su padre en Detroit y se convirtió en un magnate del transporte por carretera e inversor inmobiliario que en 1979 compró el puente de construcción privada. Así, construyó una vasta red de transporte y logística que abarca Norteamérica y que le valió un lugar durante un tiempo en la lista de los estadounidenses más ricos de la revista Forbes.
Matty Moroun murió a los 93 años en el 2020. Se estimó su fortuna, en aquel momento, en 1.500 millones de dólares estadounidenses.
La oposición por parte de la familia Moroun a la construcción de otro puente que conecte Canadá con EE UU no es nueva. Lleva décadas ejerciéndola. Pero esa oposición se ha conectado ahora con la de Donald Trump.
Días después de las críticas del presidente estadounidense al proyecto, “The New York Times” desveló que Matthew Moroun donó 1 millón de dólares al comité de acción política MAGA Inc. menos de un mes antes de que Trump amenazara con bloquear la apertura del puente.
Poco antes, el mismo medio ya había informado de que Moroun se reunió con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el 9 de febrero, y que, horas después de la reunión, Lutnick llamó a Trump. Posteriormente, este criticó el puente Gordie Howe cuando en 2017, durante su primer mandato, lo había elogiado como un gran impulso para el comercio entre Estados Unidos y Canadá.
Por último, “The New York Times” también informó que Detroit International Bridge Company, propiedad de los Moroun, pagó 250.000 dólares el año pasado a la firma Brian Ballard, "un importante recaudador de fondos de Trump cuyos clientes han donado millones a MAGA Inc.", y que la firma presionó a la Casa Blanca, al Congreso y al Departamento de Estado "en nombre de la compañía de puentes sobre 'asuntos relacionados con la construcción y operación de puentes internacionales'".