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A UFC fight at the White House: Trump’s controversial sporting event sparks a wave of criticism

The image is unprecedented even by Washington standards. A massive four-pronged steel structure known as “The Claw” rises above the White House South Lawn as workers put the finishing touches on the venue that will host UFC Freedom 250. The mixed martial arts event, promoted by President Donald Trump and UFC CEO Dana White, is intended to commemorate the 250th anniversary of American independence.

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© Kevin Lamarque (REUTERS)

Temporary arena for the UFC Freedom 250 fight at the White House on June 9.
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Tamara Falcó abre su álbum privado de su encuentro con el Papa León XIV: "Gracias por su defensa del matrimonio"

El Papa León XIV aterrizó el pasado 6 de junio en Madrid, comenzó su hoja de ruta de viaje por nuestro país en la capital. Desde el sábado al martes 9 de junio, el Santo Padre presidió numerosos actos por la ciudad, protagonizando históricas imágenes para el recuerdo, desde la multitudinaria misa del Corpus el domingo 7 de junio, hasta su encuentro con los jóvenes en la vigilia organizada en la Plaza de Lima.

León XIV cerró su visita a Madrid por todo lo alto con un encuentro con la comunidad diocesana en el Santiago Bernabéu, al que asistieron más de 70.000 personas. Numerosos rostros conocidos asistieron a la jornada, como Victoria Federica, Colate Vallejo-Nágera y Tamara Falcó, que asistió acompañada de su esposo, Íñigo Onieva.

Tras su encuentro con el Papa León XVI, Tamara Falcó ha abierto su álbum privado en Instagram y ha compartido con todos sus seguidores diferentes fotografías del acto. Junto al carrousel, una emotiva carta de agradecimiento.

"Han sido días históricos para Madrid y para millones de católicos que hemos tenido la suerte de vivir una visita que quedará para el recuerdo. En un momento en el que parece que todo nos empuja a elegir bandos, a juzgar rápido y a vivir desde la confrontación, el Papa nos ha recordado algo esencial: detrás de cada opinión, de cada diferencia y de cada historia, hay una persona", comienza diciendo en el escrito.

"Sus palabras invitándonos a abandonar las narrativas divisivas y a 'ser humanos: hombres y mujeres de carne y hueso"' son un recordatorio de que la verdadera grandeza está en escuchar, comprender y tender la mano al otro. Porque, como él mismo ha dicho, "nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano" reflexiona Tamara Falcó sobre el mensaje del Santo Padre.

Muy emocionada, la marquesa de Griñón ha querido agradecer públicamente a León XIV su visita. "Gracias, Santo Padre, por su visita, su defensa de la vida, del matrimonio y de la familia, y por traer a Madrid un mensaje de amor, esperanza y unidad tan necesario", expresa la socialité.

Para finalizar, también tiene unas palabras de afecto hacia Eugenia Silva, "por permitirme vivir de cerca unos días únicos que recordaré siempre". "Te quiero", ha respondido la modelo en la publicación.

Otros asistentes famosos

Además de los marqueses de Griñón, se encontraban en el evento del Santiago Bernabéu otros rostros conocidos como Victoria Federica de Marichalar, Florentino Pérez, Luis Alfonso de Borbón y su mujer, Margarita Vargas; la chef Pepa Muñoz, el empresario Alberto Alcocer y su mujer, Margarita Hernández; y el cantante Íñigo Quintero, que actuó por sorpresa.

Tras el encuentro, Bad Bunny se reunió con el Santo Padre en una audiencia privada en el estadio, encuentro del que aún no se han publicado imágenes.

© EUROPAPRESS

Tamara Falcó revela el "milagro" que obró su reconciliación con Íñigo Onieva: "Intercedió ese santo"

© EUROPAPRESS

León XIV, así ha sido su encuentro en el Santiago Bernabéu con Victoria Federica entre los invitados
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El momento en que el papa León XIV saludó desde el aire a los pilotos que escoltaban su avión rumbo a Barcelona

A más de 10.000 metros de altura, el papa León XIV observaba por la ventana de la cabina de un Airbus A320 de Iberia cómo un caza F-18 se acercaba al avión que lo trasladaba desde Madrid hacia Barcelona. Minutos después, tomaría la radio para intercambiar unas palabras con los pilotos militares que escoltaban la aeronave y saludarlos en pleno vuelo.

La escena, captada en video, dejó una de las imágenes más singulares de la gira que el pontífice realiza por España. Lejos de las ceremonias religiosas, los discursos y los encuentros oficiales, León XIV compartió parte del trayecto con los pilotos del avión y protagonizó un momento distendido que sorprendió incluso a la tripulación.

El vuelo formó parte de la segunda etapa de su visita al país. A bordo viajaba una tripulación integrada íntegramente por voluntarios de Iberia, encabezada por el comandante Pablo Martínez Núñez y la sobrecargo Leticia San Martín.

Poco después del despegue desde Madrid, el pontífice fue invitado a la cabina. Allí conversó con Martínez Núñez mientras observaba el desarrollo del vuelo y las vistas desde la parte frontal de la aeronave.

El papa León XIV viajó en un Airbus A320 de Iberia desde Madrid hacia Barcelona durante su gira por España.

Entre comentarios sobre el viaje y la agenda que lo esperaba en Cataluña, la charla derivó hacia uno de los temas más recurrentes en España: el fútbol. El intercambio transcurrió en un tono relajado y permitió mostrar una faceta cercana del líder de la Iglesia católica.

Para Martínez Núñez, la experiencia resultó inolvidable. “Como piloto, un tremendo honor, mucha responsabilidad y, al final, un regalo como católico que soy”, afirmó en declaraciones a Castilla y León Televisión.

El comandante, que acumula 26 años de experiencia profesional, reconoció que nunca había afrontado una misión comparable. “Es un regalo poder llevar al Santo Padre y ayudar modestamente, dentro de mis posibilidades, a que ese mensaje que viene a dar a la comunidad cristiana en España lo pueda llevar a una ciudad como Barcelona”, agregó.

Desde el aire, León XIV observó las torres de la Sagrada Familia antes de inaugurar la nueva torre de la basílica de Antoni Gaudí en Barcelona.

Uno de los momentos más llamativos ocurrió cuando un F-18 del Ejército del Aire apareció junto al Airbus para escoltarlo durante parte de la ruta. Las imágenes muestran a uno de los pilotos señalando hacia la ventana para indicarle al Papa la presencia de la aeronave militar. León XIV observó atentamente la maniobra mientras el caza volaba en formación a corta distancia.

Instantes después, el pontífice tomó la radio para comunicarse directamente con los pilotos del F-18. Sonriente, intercambió algunas palabras con ellos y los saludó durante un breve diálogo que provocó gestos de complicidad dentro de la cabina. Ya en tierra, también tuvo ocasión de agradecer personalmente a los aviadores que participaron de la escolta y que se acercaron a saludarlo.

El papa León XIV tomó la radio en pleno vuelo y saludó a los pilotos del F-18 que participaron de la escolta aérea.

La sobrecargo Leticia San Martín recordó posteriormente el ambiente especial que se vivió durante el trayecto. “Ha ido fenomenal. Ha despegado en cabina y, al ratito del despegue, han estado hablando un poquito y, después de ver el F-18 que ha ido a nuestra izquierda durante un periodo de tiempo así un poco corto, se ha ido a su asiento y ha disfrutado del catering que le teníamos preparado”, relató en declaraciones a RTVE.

Para San Martín, que lleva 27 años trabajando en la compañía aérea, el vuelo también representó una experiencia única. “Nunca pensé que pudiera tener esta oportunidad. Ha sido seguramente lo más importante de mi carrera profesional y lo más especial en lo personal”, señaló.

León XIV fue invitado a la cabina del Airbus A320 y conversó con Pablo Martínez Núñez sobre el vuelo y su agenda en Cataluña.

Mientras el Airbus iniciaba el descenso hacia Barcelona, las conversaciones en la cabina dieron paso a las vistas del exterior. Bajo el avión comenzó a desplegarse el entramado urbano de la ciudad y, entre los edificios, apareció una silueta inconfundible.

Las torres de la Sagrada Familia se elevaban sobre el horizonte barcelonés y podían distinguirse claramente desde el aire. La imagen tenía un valor especial para el pontífice. Uno de los principales actos de su visita consiste en inaugurar la nueva torre de la basílica diseñada por Antoni Gaudí, una obra que ha transformado definitivamente el perfil de Barcelona y que convirtió al templo en la iglesia más alta del mundo.

Tras aterrizar, León XIV continuó con una agenda cargada de actividades que incluye una visita a la abadía de Montserrat, reuniones con autoridades catalanas y una vigilia de oración con miles de jóvenes en el Estadio Olímpico Lluís Companys.

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La presencia de Israel en Eurovisión 2026 le cuesta al festival 35 millones de espectadores, en una edición marcada por la ausencia de España

La ausencia de España, Irlanda, Islandia, Países Bajos y Eslovenia en Eurovisión, a modo de protesta por la presencia de Israel en el certamen, y el debate interno que viven los eurofans del resto de países, ha provocado una profunda caída de audiencia. La final de la edición de 2026 ha logrado 131 millones de espectadores a nivel global, según datos de la organizadora del evento, la Unión Europea de Radiodifusión (UER). Son 35 millones menos que el año anterior.

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© HANNIBAL HANSCHKE (EFE)

Dara, representante de Bulgaria, ganó Eurovisión 2026 el pasado mes de mayo.
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La Guardia Civil se presenta en el Ayuntamiento de València para recabar información sobre la protectora Modeprán

La Guardia Civil se presenta en el Ayuntamiento de València para recabar información sobre la protectora Modeprán

El instituto armado confirma que los agentes están en dependencias municipales recabando información sobre la entidad que hasta ahora gestionaba el refugio y al parecer los agentes también se habrían dirigido a otros ayuntamientos; Modeprán asegura que no le constan denuncias, que no hay nada que ocultar y que el cambio de gestión se hará "con calma y normalidad"

Los refugios de animales de València pasarán a ser gestionados por empresas de control de plagas este viernes

Agentes del Servicio de Protección de Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil se han personado este miércoles por la mañana en el Ayuntamiento de València “para recabar información sobre un asunto”, según ha confirmado a elDiario.es el instituto armado, que no ha detallado a qué se refiere el caso.

Según ha podido saber esta redacción, los agentes se habrían dirigido a las dependencias de la Concejalía de Bienestar Animal que gestiona el portavoz del grupo popular, Juan Carlos Caballero, en una reunión que al parecer tenían agendada y que por el momento no se ha requisado documentación. Las mismas fuentes aseguran que la investigación no es contra el Ayuntamiento.

Aunque por el momento no han trascendido más detalles, todo apunta a que el asunto podría estar relacionado con la protectora Modeprán. Al parecer, el Seprona también se habría dirigido a otros ayuntamientos con los que habría colaborado la protectora.

Por su parte, la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, ha comentado que el Seprona “a instancias de una denuncia ha entrado al Ayuntamiento a pedir información sobre unas cuestiones que tienen que ver con una empresa que gestiona para el propio Ayuntamiento”.

Fuentes de Modeprán han asegurado a este periódico que no tienen constancia de ninguna denuncia contra la entidad, que están muy tranqullos porque “no hay nada que ocultar” y que el cambio de gestión previsto para este viernes se hará “con calma y normalidad”.

Como ha informado este periódico, el refugio de animales de València pasará a estar gestionado por una alianza de empresas dedicada al control de plagas. Este viernes se hará efectivo el cambio en la gestión de los dos refugios municipales, que hasta la fecha habían ido de la mano de la protectora Modeprán, encargada en los últimos 15 años.

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De la distancia a la humedad: las claves de un oftalmólogo para evitar que el aire acondicionado nos haga daño a los ojos

De la distancia a la humedad: las claves de un oftalmólogo para evitar que el aire acondicionado nos haga daño a los ojos

El doctor Vicente Miralles aporta medidas para evitar que la climatización provoque sequedad ocular

Un cardiólogo explica los efectos del café en el corazón: “La mala fama que tiene no está justificada”

Entre los efectos colaterales de exponerse al chorro del aire acondicionado o a las aspas del ventilador son típicas la molestias en la garganta, pero también puede provocar irritación y molestias en los ojos, debido al ambiente seco que propician. El síndrome de ojo seco, una patología que afecta a millones de personas, encuentra en estos aparatos contra las altas temperaturas aliados para proliferar. 

“Tanto el aire acondicionado como los ventiladores aumentan el movimiento de aire alrededor de la superficie ocular. Esto favorece la evaporación de la película lagrimal, especialmente si el ambiente es seco o la persona ya tiene algún grado de disfunción de las glándulas de Meibomio, que son una de las glándulas que tenemos en el borde de los párpados”, explica el oftalmólogo Vicente Miralles, adjunto del Hospital Universitario Henares, en Madrid. 

Esta estructura es la encargada de proteger y lubricar el globo ocular, pero cuando se desvanece más rápido de lo habitual, según el especialista, puede desencadenar una respuesta inflamatoria.

Paradójicamente, la sequedad ocular no siempre se manifiesta como una falta de humedad, uno de los síntomas que señala Miralles y que pueden parecer más desconcertantes es el lagrimeo excesivo: “El ojo produce lágrimas reflejas de mala calidad ante la irritación”. 

Otras señales de alerta más habituales que apunta el oftalmólogo son la sensación de arenilla o cuerpo extraño, el escozor, los ojos rojos o la fatiga visual. Incluso una “visión borrosa fluctuante que mejora al parpadear” puede ser indicativo de que la película lagrimal se está rompiendo. “Los síntomas suelen empeorar en oficinas climatizadas, durante viajes en avión, frente a ventiladores o tras varias horas delante de una pantalla”, advierte el especialista.

La solución no pasa por renunciar al aire acondicionado, sino por aprender a convivir con él y hacer un uso correcto. “No existe una distancia exacta validada científicamente, pero sí una recomendación ampliamente aceptada: evitar que el flujo de aire incida directamente sobre los ojos”, apunta Miralles, que sugiere algunas medidas sencillas para el día a día:

Reorientar la climatización

Además de no colocar ventiladores apuntando a la cara, ni sentarse justo bajo una salida de aire, el especialista recomienda “orientar las rejillas del aire acondicionado hacia el techo o hacia zonas alejadas del puesto de trabajo”.

El control de la humedad

No solo importa la temperatura, el oftalmólogo señala la importancia de “mantener una humedad ambiental moderada, aproximadamente entre el 40% y el 60% cuando sea posible”. Cuando el aire es excesivamente seco, puede controlarse mediante humidificadores. Mantener una hidratación adecuada también es clave. Miralles recomienda “utilizar lágrimas artificiales con ácido hialurónico y sin conservantes si aparecen síntomas”.

La regla 20-20-20

En entornos digitales, se aconseja hacer un descanso “cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos a una distancia de unos seis metros”, recuerda el oculista, que también destaca la importancia de “fomentar el parpadeo consciente y con frecuencia”. 

En esa búsqueda de alivio, a menudo se cometen errores que pueden resultar contraproducentes, uno de los más extendidos, según el especialista, es sustituir las lágrimas artificiales por suero fisiológico. Aunque aporta alivio momentáneo, “no está diseñado para tratar el ojo seco, no contiene agentes lubricantes ni componentes que mejoren la estabilidad de la película lagrimal, por lo que su efecto suele ser muy breve e incluso puede favorecer una evaporación más rápida de la lágrima en algunos pacientes”, aclara.

Del mismo modo, Miralles señala el error de pensar que todas las gotas son lágrimas artificiales o utilizarlas de forma insuficiente. “Muchos pacientes utilizan colirios vasoconstrictores para ‘quitar el rojo’. Estos productos pueden mejorar temporalmente el aspecto del ojo, pero no tratan la causa del problema y pueden incluso empeorar los síntomas a largo plazo”, defiende. Para quienes necesitan una lubricación frecuente, “una única aplicación al día resulta insuficiente”, comenta el oftalmólogo que recomienda optar siempre por lágrimas artificiales con ácido hialurónico y sin conservantes.

El doctor recuerda que las gotas pueden aliviar los síntomas, pero no siempre tratan la causa subyacente. “A menudo es necesario complementar el tratamiento con higiene palpebral, calor local u otras medidas específicas”, añade Miralles, que recomienda consultar con un especialista, incluso antes de utilizar lágrimas artificiales, si las molestias o la sequedad persisten.

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Mar de Marchis, la fundadora fantasma de Jot Down que, sin dejarse ver, todo lo veía

Mar de Marchis, la fundadora fantasma de Jot Down que, sin dejarse ver, todo lo veía

El periodista Daniel Verdú publica una novela periodística sobre la misteriosa editora, fallecida en 2022, cuya familia no ha aprobado el proyecto

Pedro Almodóvar anuncia 'El hombre que solo escribía en los aviones', su primera novela

Es imposible serlo todo en una vida. Quizá, por eso, Mar de Marchis se inventó cuantas necesitó para lograr su objetivo: crear una revista gobernada por el periodismo lento, los textos largos acompañados por una estética en blanco y negro y unas plumas convencidas de que sí, que ese era el nuevo lugar en el que intentar hacerlo bonito. El nacimiento de la revista Jot Down se produjo en un momento irrepetible, adelanta el periodista Daniel Verdú, que acaba de publicar La bola (Alfaguara, 2026), su primer libro.

El título de esta obra de narrativa basada en hechos reales, tal y como la ha catalogado la editorial, da buena cuenta de por dónde van los tiros. Durante muchísimo tiempo, y todavía hoy, la imagen de la bola negra número ocho del billar fue la que se asoció a aquella editora por ser la que utilizaba en su perfil de Twitter. Tras esa imagen que ha acabado ligada a la revista se escondían, en realidad, Shizuka, Bluevelvet, Isabella, Jun y Libertad. Y todas eran Mar de Marchis, tres palabras que en su DNI se convierten en cuatro: María Jesús Marhuenda Irastorza (Alicante, 1968).

Este es el principio. Eran los años 2000 y Mar olfateaba lo que pasaba en la red, en aquellos foros como Aerópago, creado por un periodista y un abogado valenciano. Aquella “hembra alfa” del foro, tal y como la denomina Verdú, pronto comenzó a pergeñar la idea de hacer algo diferente, rompedor. Así nació el germen de lo que luego se llegaría a comparar con la revista The New Yorker. No lo hizo sola. 25 puros Partagas 8-9-8 que le llegaron a Enric González durante su corresponsalía en Jerusalén fueron suficientes para que el afamado periodista se sumara al barco. Verdú asegura que González fue “una pieza fundamental” para el éxito de la revista desde el primer momento.

Jot Down comenzó a editarse en formato digital en mayo de 2011, y el mismo mes del año siguiente apareció el primer número en papel, justo una década antes de que Mar falleciera. Fernando Savater, El Roto, Maruja Torres, Arturo Pérez Reverte y Soledad Gallego-Díaz fueron de las primeras espadas, afiladas como plumas, que salieron a la palestra en aquella ocasión. Para entonces, tanto Andrés Rodríguez, editor de Esquire, y Arcadi Espada, periodista, habían rechazado dirigir la cabecera. El segundo, además, tras molestarse por recibir fotos sugerentes por parte de ella y sus numerosas negativas a verse en persona.

Dejarles colgados

La editora, aunque no se ahorró comentarios contra el periódico del que emanaban muchos de los autores que luego se pasearon por su revista, firmó otro gran hito al cerrar un acuerdo con Antonio Caño, director de El País. La revista Jot Down Smart salió junto al periódico un domingo al mes a partir de octubre de 2015 durante casi cuatro años en lo que fue la primera experiencia con los contenidos del diario externalizados. Con Caño charlaba todas las semanas, proponía enfoques y recomendaba contrataciones. Era la mujer que susurraba al director. A él también le dejó tirado en varias ocasiones. Nunca se llegaron a ver.

Decir algo negativo sobre la forma de Jot Down sería intentar mentir. El contenido de la revista, complaciente cuanto menos en sus entrevistas, es otro tema. “Son más conversaciones que entrevistas. Los personajes con los que lidiaban remaban a favor, no eran entrevistas para pillarles o denunciar algo, sino una conversación atractiva para que el lector pasara un buen rato. Yo no sé si eran complacientes, pero sí eran agradables para el entrevistado”, desarrolla Verdú.

En ese mismo contenido nunca se llegó a ver el texto que escribió el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, a quien Mar no publicó a pesar de haberle pedido la colaboración por medio del veterano periodista Juan Cruz. El escritor Javier Cercas también experimentó algo parecido.

Las malas artes

Verdú asegura al principio de su libro que “lo que le contabas [a Mar], era evidente, engordaba un sistema de información que espolvoreaba en otras conversaciones. Pero daba igual. Era divertida, compulsiva, agotadoramente insistente, irónica, descarada y sorprendente. Y si algo sonaba a trola, ah, era una broma”. Pero la broma se vino abajo.

Desde el principio, Mar se hizo pasar por una mujer de treinta y tantos años, rubia y de ojos verdes. De esa mujer consiguió fotografías de su cuerpo, de sus manos y de sus labios, también en ropa interior, y hasta vídeos. Según recoge Verdú, el material acabó repartido entre los contactos que Mar almacenaba en su móvil, a quienes intentaba retener cada vez que veía que se le escapaban, mayormente por su agorafobia e imposibilidad de coincidir en persona. Esa mujer era de su pueblo, Santa Pola. Se llamaba Aurora e iba a su casa, un ático, como peluquera.

El periodista Daniel Verdú
El periodista Daniel Verdú

Las mentiras no se pueden convertir en bromas para todo el mundo todo el rato. En 2017, el periodista Alfredo Pascual publicó en El Confidencial la identidad real de Mar, a pesar de la negativa de esta a admitir la veracidad de la información en un primer momento. Pocos días después, Mar recibió a Braulio García Jaén, enviado de Vanity Fair, en casa de unos amigos que vivían en Donosti. La editora justificó así el engaño en aquella conversación: “Si yo hubiera llamado a Enric González y le digo: 'Hola, me llamo Marhuenda, soy agorafóbica y voy a montar una revista, ¿quieres colaborar conmigo?', nadie me habría dicho que sí”.

Roma, el principio del fin

Las vicisitudes se sucedían y Mar encontró en Roma el lugar perfecto en el que vivir. Todo cambió el Viernes Santo de 2021. Aquel 2 de abril se desplomó en la calle. El 27 de mayo de 2022, Mar se despedía de la vida en una cama de un hospital de Palma de Mallorca.

Enric González se vio con Mar, por primera vez, en febrero de 2013. Llegó a este olimpo de los elegidos después de varias negativas por parte de ella. Verdú escribe que “no hubo una sola Mar. Ni dos. Cada una de las personas que le trató y nunca la vio tenía la suya. Aunque pudieran ser cómplices y víctimas de su fantasía a la vez”. Eso fue lo que escribió el mismo González en la necrológica que publicó por su fallecimiento: “Yo fui víctima de aquella fantasía y luego cómplice”. “Sin entenderla, creo que nunca me he entendido tan bien con nadie”, reconoció.

Ni la familia de Mar ni su socio, a quien conoció en aquel foro primigenio y que ahora sigue al frente de la revista, han querido saber nada del trabajo que preparaba el corresponsal de El País. Por otro lado, la aparición de La bola ha levantado opiniones airadas en X. Más allá de las pequeñas cuitas entre periodistas que hablan de periodistas que escriben de periodistas, desde el perfil que antes gestionaba Mar (@JotDownSpain, con 263.000 seguidores) han publicado mensajes como este: “El libro es un despropósito lleno de anécdotas mal contadas o directamente fakes. Mar hubiera preferido mil veces un libelo cruel bien escrito que este oxímoron denominado por Alfaguara como ”ficción basada en hechos reales“”.

Del mismo modo, Ángel L. Fernández ha publicado un editorial en la versión digital de la revista en el que llega a afirmar que “lo que tenemos es un retrato de una ausencia levantado casi por completo con las voces de quienes tenían cuentas pendientes con su recuerdo”.

Ante este extremo, Verdú, que ha borrado la aplicación de X de su iPhone por unos días, responde que entiende que pueda estar cabreada aquella gente a la que no ha obedecido. “Pero creo que nadie puede tener el sentido de la propiedad de una historia. Las historias no le pertenecen a nadie y las puede contar quien quiera siempre que se haga desde la transparencia y la honestidad”, resuelve.

Nadie sabe si por completo, pero así se cierra algo más el círculo de misterio y enigma que siempre rodeó a Mar de Marchis, aquella mujer que en un mundo tan masculino como el del periodismo logró armar una revista aún con vida a través de tesón, convencimiento y algo de saber qué decir a quién y cuándo. De todas formas, todavía queda la imagen de esa bola número ocho, la bola negra, la última, la que con ni rayadas ni con lisas va, la que determina quién pierde y gana la partida. Solo depende de en qué agujero se cuele, y Mar se coló en infinitud de ellos.

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Elena de Juan García, víctima de acoso escolar: “Si no soltamos el rencor estamos permitiendo que la herida nos defina”

Elena de Juan García, víctima de acoso escolar: “Si no soltamos el rencor estamos permitiendo que la herida nos defina”

Con su primer libro, 'Sin rencor', la autora quita el enfoque sobre la víctima para ponerlo también sobre el agresor, intentando entender los motivos y explicaciones filosóficas que hay detrás del acoso

El acoso escolar no es una etapa: es una herida que sangra en silencio

Con tan solo 17 años, Elena de Juan García sufrió acoso escolar durante su última etapa en el instituto. Su día a día se vio marcado por el hostigamiento, las risas crueles y el vacío social por parte de sus compañeros. Sin embargo, años después, ahora con 21, Elena ha dejado atrás el rencor y resentimiento para entender la mente humana y qué había detrás de sus acosadores. Apasionada de la literatura y la filosofía desde siempre, en su debut literario Sin rencor (Editorial Diëresis) explora lo que ocurre cuando una víctima de acoso escolar decide dejar de mirar sus propias heridas para estudiar la mente de quienes la hacen sufrir.

El libro rompe con el formato más tradicional de un testimonio para ofrecer un ensayo filosófico que analiza el acoso escolar desde la identidad, la dignidad y el perdón. Además, la autora se apoya en el pensamiento de filósofos como Platón, Sartre o Nietzsche para explorar las dinámicas del acoso y los mecanismos psicológicos que lo impulsan. Cada capítulo cuenta la historia y posibles trasfondos de algunos de sus compañeros, para intentar explicar y entender lo que les llevó a acosarla, algo que ha sido clave en su recuperación personal.

Con Sin rencor, espera ofrecer un faro de esperanza y una herramienta de apoyo a jóvenes que puedan estar atravesando lo mismo que ella vivió hace unos años.

Escribes este libro con solo 21 años, sobre el acoso que sufriste a los 17 años en el instituto. ¿En qué momento decides hacer de esta experiencia tan dolorosa, que es el acoso escolar, un objeto de estudio filosófico?

El libro lo empecé a escribir en el instituto, cuando tenía apenas 17 años y pasaba por el episodio de acoso. Pero en aquel momento era más autobiográfico y más narrativo, ni siquiera tenía intención de convertirse en un libro, era un poco mi diario y mi manera de desahogarme. Con el tiempo iba releyéndolo y cambiando cosas. 

Llegó un punto en el que me di cuenta de que lo estaba cambiando por completo, porque ya había pasado un tiempo, y casi sin darme cuenta había ido perdonando a cada uno de ellos. Así fue el proceso, no es que la haya escrito hace 21 años, pero sí que tuve esta visión porque considero que, como digo en el libro, nadie que se sepa gozosamente pleno siente nunca la necesidad de rebajar a otro. 

Siento que a veces cuando hablamos de episodios así tendemos a centrarnos en la víctima y se dicen frases como, “pues yo sufrí acoso escolar”, “¿Por qué? Por ser tal o por tener no sé qué”, y realmente ese ‘por qué’ suena un poco justificativo, un poco causal y creo que no se debería enfocar tanto en la víctima sino en el agresor.

Hay muchas personas que no saben estar solas y hacen lo que sea por ser parte de un grupo, incluso renunciar a una moral básica

¿Cómo fue el momento en el que te diste cuenta, por fin, de que tú no tenías la culpa de nada?

Durante mucho tiempo yo me he culpado a mí misma, y fue a través de mucha reflexión y mucha introspección, pero creo que es una respuesta común. Que tiendes a hacerte a ti misma una diana, y piensas que alguna falla tienes que aportar, porque no puede ser, ¿Por qué yo? ¿Qué les he hecho yo? A veces simplemente puede ser por tener algo diferente, pero puede ser algo diferente y positivo. Puedes llevar, como digo en el libro, un fulgor que incomoda. 

Dices que el acoso no ocurre por tener un defecto, sino por tener algo que te hace diferente. ¿Cómo se defiende esa autenticidad en un entorno donde la norma es seguir al rebaño?

Hay muchas personas que no saben estar solas y hacen lo que sea por ser parte de un grupo, incluso renunciar a una moral básica. Esto lo trataba Simone Weil, y también lo menciono en el libro, que esa necesidad de pertenecer es algo humano, es inherente al ser humano y muchas conductas crueles nacen precisamente de ese miedo de quedar fuera del grupo. 

Cuesta mucho defender esa autenticidad y se hace quizás a través de muchísima introspección y muchísimo análisis. También, aunque nuestra mente esté diseñada para no ver nuestros defectos o evitarlos un poco, ser consciente de uno mismo y de que nuestro valor reside en toda nuestra complejidad, no en lo que nos pintamos a nosotros mismos ser.

Cada capítulo tiene el nombre e historia de uno de tus acosadores ¿Qué te llevó a querer entender los motivos detrás de sus actos? 

Realmente no son sus nombres, son pseudónimos. Inevitablemente todo el mundo ha pasado por situaciones duras o pasará por ellas en la vida, creo que es algo que tenemos que afrontar. En mi caso fue el tema del acoso escolar, pero otras personas tienen sus propias batallas. Siempre encontraremos la situación en la que las personas, por nuestra propia interacción y por nuestra naturaleza, nos hacemos daño entre nosotros. 

Lo que yo pensaba es que estos comportamientos o todo lo que son nuestras carencias, nuestras contradicciones o nuestras fallas, tienen que haber aparecido antes en la historia necesariamente, porque tendemos a pensar que somos más distintos de lo que realmente somos. La naturaleza humana encierra una lógica que es muy constante, yo pensaba que quizás a través del pensamiento de filósofos, incluso los más clásicos, podemos vislumbrar un poco esta lógica que nos envuelve

El silencio es uno de los mayores cómplices que hay en el acoso, porque al final del día siempre es un grupito, nunca es una sola persona

Claro, porque en tu libro, utilizas los pensamientos de filósofos como Nietzsche o Platón. ¿Cómo te ayudó la filosofía a entender mejor la naturaleza humana y lo que habías sufrido?

A mí siempre me ha gustado mucho la filosofía, y creo que tiene respuestas muy importantes. A veces tendemos a irnos a cuestiones más metafísicas y plantearnos nuestra existencia, nuestro propósito en el universo, pero también nos da respuestas más tangibles que vemos reflejadas en el día a día. Es el caso, por ejemplo, del comportamiento humano, de por qué a veces entramos sin darnos cuenta en dinámicas dañinas: por qué se generan, cómo todo ello influye sobre nuestra identidad… Por eso me apoyaba en el pensamiento de estos filósofos. 

Tu madre, que escribe el prólogo del libro, dice que el instituto era una prisión de indiferencia. ¿Son el silencio y mirar hacia otro lado el arma más peligrosa del acoso?

El silencio es uno de los mayores cómplices que hay en el acoso, porque al final del día siempre es un grupito, nunca es una sola persona. Y no todos son instigadores o líderes, siempre está el rebaño que sigue, el rebaño que calla o la institución en la que se desarrolla que también calla, y eso no deja de ser un cómplice. Obviamente mi madre sentía mucha impotencia porque, como cuenta en el libro, hacía de todo y más, se quejaba a la escuela y lo hacía saber a los profesores. 

Pero lamentablemente no hacían mucho, y esto es algo que vemos muy a menudo en los típicos casos que ahora van surgiendo de vez en cuando, como el que vimos recientemente en Sevilla de una chica que se quitó la vida. Es muy triste escuchar estas noticias, pienso por ello que en el colegio o el entorno donde suceda (porque a veces no siempre es en el colegio, puede surgir acoso en el ambiente de trabajo, o donde sea) tendría que tener algunos protocolos que puedan seguir, algún programa para atajar el problema. 

Elena De Juan García, autora de "Sin rencor"
Elena De Juan García, autora de "Sin rencor"

En el capítulo de Luisa, por ejemplo, hablas de la superficialidad y de que es más fácil aceptar lo estético que dudar de las cosas. ¿Por qué nos incomoda tanto cuestionar lo que la sociedad da por válido?

Porque a veces no nos damos cuenta, pero estamos configurados de tal manera que la estética es un filtro muy importante en nuestra moralidad. Es lo que trataba Schopenhauer con su famosa frase, que se le asocia tanto a él como a Nietzsche: “Cuando matas a una cucaracha eres un héroe, pero si matas a una mariposa eres un villano”. 

La acción es la misma pero valoramos el entorno, la superficie, el envoltorio. En ese capítulo trato cómo se traslada esto al comportamiento humano, cómo a veces no es tanto estético como es el éxito, la fama… Pero es que muchas veces no nos damos cuenta. 

De hecho, hace no tanto leí sobre un estudio que se publicó, un experimento que hicieron en el que había dos salas y en cada una había un grupo de personas, y se les leía un mismo guion poniéndoles imágenes de personas, con lo que había hecho cada una. Era ficticio, pero se les decía, “esta persona ha matado a alguien”, eran casos de derecho penal para personas que no habían estudiado derecho. Sorprendentemente, cuando les preguntaban la pena de prisión que les impondrían, en una sala pusieron a personas que eran convencionalmente atractivas y en otra personas que no tanto. 

Siempre se les impuso mayores penas a las personas que no eran convencionalmente atractivas. Me pareció muy interesante el estudio porque reforzaba esta teoría de la belleza y la apariencia como filtro moral. Y es que no nos damos cuenta, pero tenemos incrustado en nosotros, en nuestra mente, el valorar la apariencia antes que la esencia. A veces ya no es cuestión de que nos cueste cuestionar determinadas realidades que ha impuesto la sociedad, sino que a veces no nos damos ni cuenta a primera vista y, requiere hacer un ejercicio reflexivo importante.

Exploras cómo las redes sociales y la inmediatez han moldeado la identidad de la Generación Z. ¿Qué crees que es necesario para que los jóvenes se centren más en lo auténtico y real?

Esto es algo muy duro, porque cada vez más vivimos en una sobreexposición constante. Jean Paul Sartre decía que la mirada de los otros nos condiciona profundamente, porque el problema llega cuando hay personas que no solo se sientan condicionadas por la mirada ajena, sino que acaban construyendo su identidad a partir de esa validación que le puedan dar otros. 

Eso es muy peligroso, sobre todo en un contexto como el de ahora, en el que por el tema de la influencia de las redes sociales y la sobreexposición llega a haber muchas personas que no saben estar solas. Mi madre siempre me dice lo importante que es saber aburrirse. Esos momentos se sustituyen ahora por la hiperconectividad, consultar las redes, comunicarse constantemente con otros… Por una parte, tiene aspectos muy positivos y cosas que antiguamente no se podían hacer, pero es muy peligroso porque la soledad es muy importante. La soledad, aquello que dicen de que es importante saber estar solo, que no es lo mismo que sentirse solo. 

Hablas de una epidemia actual que se basa en la presión por no molestar a nadie, en agradar constantemente. ¿Piensas que esta necesidad es aún mayor en las mujeres, por culpa de las expectativas sociales? ¿Por qué es necesario romper esto y permitirnos molestar?

Cuando pienso en esa frase me viene a la cabeza la película de Barbie. Sí, podría haber, pero yo no pienso que esté particularmente identificada en las mujeres, yo lo trato en el contexto de lo que viví siendo adolescente. En ese momento sucede más habitualmente que en la edad adulta, durante los años de adolescencia y de juventud temprana del ser adulto o joven. Son años de muchísimo autodescubrimiento, son años en los que te planteas una de las preguntas más difíciles acerca de tu identidad, sobre quién eres. 

Luego está la corriente que defiende que, evidentemente, no acabamos de conocernos nunca plenamente, porque en eso estamos toda nuestra vida, conociéndonos, aprendiendo sobre nosotros mismos. Pero sí que esos años moldean muchísimo tu personalidad, yo creo que tanto hombres como mujeres a esas edades sienten muchos miedos y muchas inseguridades. Requiere muchísimo valor y muchísima valentía salir de esos miedos, salir de tu zona de confort y atreverte a disentir, pero no todo el mundo lo hace. Muchos caen en esa trampa para tratar de agradar, no llamar mucho la atención…

El acoso digital no para al salir del instituto, se cuela en el día a día. ¿Crees que la inteligencia artificial y la desinformación están empeorando esta desconexión y la soledad de los jóvenes?

Totalmente, es un gran peligro. Las redes sociales tienen muchas ventajas, no digo que no, y nos conectan mucho más de lo que estábamos antes, se pueden ver muchos puntos positivos. Pero en otros ámbitos, como es el caso del acoso, pienso que antiguamente quizás era una cuestión de la escuela y se pasaba muy mal, pero al menos se quedaba allí. Ahora, al tener un móvil en tu bolsillo, en cierta manera permites que ese acoso se infiltre en los espacios más íntimos en los que deberías sentirte más protegido. 

Yo en aquella circunstancia, estando en mi propia habitación, que para una chica de 17 años es su lugar seguro, no podía ni descansar porque recibía llamadas, mensajes… Cuando bloqueaba un número me llamaban a través de otro, eso sí que es muy peligroso. En ese ámbito, pienso que las redes sociales y la conexión, todo lo digital, es muy positivo cuando se sabe utilizar bien. Pero debemos intentar evitar utilizarlo para mal, porque detrás de cada pantalla sigue habiendo una persona. 

Tu libro se llama Sin rencor, y afirmas que perdonar es un proceso largo y difícil. ¿Qué significa para ti el perdón, y cómo te ha ayudado a sanar?

Siempre digo que perdonar es muy importante, porque cuando sufres una experiencia dura y dolorosa, inevitablemente vas a guardar un cierto tipo de rencor. Hasta incluso parece digno hacia ti mismo, resulta una cuestión de dignidad, porque no vas a estar súper feliz y sonreírle a la persona que voluntariamente te lo está haciendo pasar muy muy mal. 

Pero con el tiempo ese rencor se ha de ir soltando, porque el perdón es el acto de soltar el rencor y se ha de ir soltando, porque es una emoción que nos genera un espejismo. En realidad no nos protege, puede parecer que en un momento inicial sí, porque define los límites que estamos dispuestos a tolerar, y nos estamos respetando a nosotros mismos. 

Pero con el tiempo, en lugar de protegernos, lo único que está haciendo es atarnos al pasado que tratamos de dejar atrás. Si no soltamos ese rencor lo único que estamos haciendo es permitir que la herida nos defina, o le estamos dando una posición muy central en nuestra historia. Aunque es cierto que forma parte de nuestra identidad y siempre será una marca que llevaremos porque nos ha hecho aprender y nos ha dejado muchas lecciones, hay que aprender a soltarlo. Por eso digo sin olvidar, no olvidar porque las lecciones que te ha dejado forman parte de quien eres hoy y te han transformado. 

Y por último, para alguien que esté sufriendo acoso escolar ahora mismo y se sienta atrapado, ¿cuál crees que es el primer paso o la forma más segura de pedir ayuda?

Lo que te recomiendan todo tipo de protocolos de acoso escolar es contarlo. Ojalá cualquier víctima de acoso que lo esté sufriendo ahora mismo tenga una familia tan buena como la mía, que les apoyen en todo y que sean su lugar seguro. Que puedan sentirse cómodos explicándoles, pero fuera de además contarlo a tu familia considero que es muy importante contarlo a adultos, a personas que puedan ayudar. Porque un adolescente, un joven que está en el colegio, es bastante vulnerable, sobre todo sufriendo una situación así. A veces, como en mi caso, lo cuentas al colegio, hablas con el director, el coordinador de estudios… Con quien haga falta, pero si el colegio no coopera, en ese caso me sabe fatal, porque me sentiría muy reflejada si es la situación de la víctima. 

Es por ello que creo que todos tenemos que hablar más de este tema, para que se genere algún cambio importante. Yo no estoy en ninguna posición de cambiar los protocolos que tienen en los centros educativos, pero ojalá pueda hacer algo a través del libro. Yo siempre pensaba y decía en el propio libro, que si alguien se reconoce en la complejidad del existir, o este libro puede servir como faro para decirle a las víctimas que todo va a mejorar en un futuro, ya habrá cumplido su propósito. Si sucede eso, ojalá pueda ayudar y apoyar. 

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He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza

He estado un mes sin usar el móvil por la calle y esto es lo que he visto al levantar la cabeza

La verdadera autonomía no te la da el último modelo de iPhone, sino el privilegio de poder desaparecer

Los jóvenes que fantasean con vivir como en los 2000: “Echamos de menos unas relaciones más humanas”

Mi amiga Mery se cruzó tres veces por la calle con su instructora de pilates pero iba tan absorta en la pantalla del móvil que no la vio, fue la profesora quien le hizo darse cuenta de lo que le sucedía. A la cuarta, le pudo la vergüenza y decidió guardar el teléfono en la mochila. “Fue un flash porque empecé a ver cosas a las que no le prestas atención en el día a día, cosas muy pequeñas”, comentaba Mery, a la que ese camino a casa le sirvió incluso para cruzar sonrisas con una señora que le hizo recordar a su abuela.

Días más tarde, una persona cercana me comentó que había tenido un episodio de ansiedad al salir a dar un paseo sin móvil por el campo. “Se me empezaron a ocurrir un montón de peligros y situaciones poco probables pero que podían pasar”, explicaba, culpando a su imaginación desbordante. Sin haber vivido nada igual, recordé momentos en los que me fui a casa antes de lo previsto al quedarme sin batería y en lo normalizada que tenemos la dependencia al que podríamos considerar ya nuestro tercer brazo y segundo cerebro.

Así, expectante por si me encontraba con el recuerdo de mi abuela o con un ataque de ansiedad, decidí probar a dejar de utilizar el móvil por la calle. Parecía muy sencillo porque no se trataba de dejar las redes sociales o encerrar mi teléfono bajo llave, solo tenía que dejar de mirarlo mientras caminaba. Por supuesto, no fue tan fácil, y no porque me generara ansiedad, sino porque los primeros días se me olvidaba. Humillante. Lo sacaba del bolso sin pensar, sin que sonara, como un acto reflejo o un mecanismo automatizado, aparecía en mi mano. 

No sé si se puede considerar adicción, pero darme cuenta de que hacía ese gesto decenas de veces sin haberlo decidido, me pareció frustrante. A mí, que me encanta poner el modo avión en el cine y estoy totalmente en contra del wifi en los vuelos. Empecé a dejar el móvil directamente en casa al salir a correr –sí, no necesitas una app que te cuente lo que acabas de hacer–, pasear o a hacer recados, para asegurarme de no acabar consultándolo. 

Los primeros días se me olvidaba. Humillante. Lo sacaba del bolso sin pensar, sin que sonara, como un acto reflejo o un mecanismo automatizado, aparecía en mi mano

El primer día no evité un atropello, ni hice ningún contacto visual transformador, pregunté la hora unas veinte veces y, acostumbrada a pagar con el móvil, salí sin cartera. Me fijé en todos los que iban con la mirada absorta en la pantalla e incluso en cómo gente de mi entorno me dedicaba una atención parcial, incapaces de dejar de teclear, como seguramente habré hecho yo alguna vez.

Al volver a casa, directa al móvil, llegaba el pico de dopamina: mensajes sin leer, correos por contestar y un montón de noticias urgentes de las que no me había enterado. Me transportó a aquella época de Tuenti en la que iniciar sesión eras premiado con un montón de estímulos en verde que te hacían sentir que alguien se había acordado de ti.

“Todas las plataformas que pertenecen a grandes tecnológicas están diseñadas para extraer valor de nuestros datos. Por eso fomentan que pasemos el máximo tiempo posible en ellas, porque cuanto más interacciones les demos, más beneficio económico podrán obtener, a través, por ejemplo, de venta publicitaria o entrenamiento de sistemas de IA”, me comenta Marta G. Franco, autora junto al ilustrador Luis Demano del libro Internet. Por unas vidas digitales más sanas (Litera, 2025). “Es importante recordar esto porque no es que seamos débiles o tengamos poca voluntad, es que se trata de interfaces que implementan sofisticados trucos psicológicos para engancharnos”, señala. 

Si hay equipos de ingenieros superinteligentes trabajando diariamente en empresas multimillonarias para que no soltemos el móvil, ¿cómo no me voy a sentir insegura cuando lo dejo en casa? ¿Es posible vivir en 2026 sin un dispositivo en la mano? ¿Realmente queremos? En el libro, Marta G. Franco aporta pequeños trucos para habitar internet de manera más sana, como ajustar los permisos de notificaciones o evitar tener conversaciones por Instagram o apps en las que todo lo que vemos está seleccionado por un algoritmo.

“Como ya casi todo el mundo sabe, estos algoritmos seleccionan contenidos muy emocionales, estridentes o enervantes, para captar nuestra atención y que sintamos el impulso de seguir viéndolos”, destaca Franco, que propone optar por leer newsletters, reportajes o la Wikipedia si queremos mantenernos al margen de ese ritmo frenético.  

No es que seamos débiles o tengamos poca voluntad, es que se trata de interfaces que implementan sofisticados trucos psicológicos para engancharnos

Marta G. Franco periodista y coautora de 'Internet. Por unas vidas digitales más sanas'

Pero más allá de la dependencia psicológica, nos enfrentamos a una dependencia estructural. El móvil también es cartera, GPS, cámara de fotos, periódico, radio, la carta de un bar o incluso algo similar a una enciclopedia. El internet que prometía libertad y creatividad ilimitadas cuando solo existía dentro de un ordenador de mesa, se vuelve asfixiante, todo el día en la mano, al convertirse cada vez más en un requisito básico.

Rompí el reto por primera vez para llevarme el móvil a la playa y terminar de enviar unos mensajes que habrían supuesto pasar cerca de una hora más en casa. Pensé que tener esa opción era un privilegio del progreso tecnológico, pero también un arma de doble filo para quienes, atrapados en una disponibilidad obligatoria, nunca pueden desconectar. Si tuviera hijos, una persona dependiente a mi cargo o un trabajo que me exigiera estar operativa, seguramente, no podría plantearme un reto de este tipo. 

En un mundo en el que más del 70% de la población utiliza un smartphone, según el informe The Mobile Economy 2026, el privilegio, por oposición, es estar offline. “Los móviles son (en esencia) las nuevas hamburguesas de 1€”, escribía Mariang Maturana, de La pija y la quinqui, en Substack –sí, otra red social–. Mencionaba el hecho de que en Silicon Valley triunfe la educación sin pantallas, mientras que en los colegios públicos, a los que las pizarras electrónicas ya llegaron tarde, continúen utilizando tabletas y sistemas operativos obsoletos. 

Pensé que tener esa opción era un privilegio del progreso tecnológico, pero también un arma de doble filo para quienes, atrapados en una disponibilidad obligatoria, nunca pueden desconectar

Un retiro en la montaña o un resort wellness sin wifi se venden como experiencias de lujo, porque la desconexión se parece ya a otros bienes aspiracionales como el tiempo, el espacio o el silencio. ¿Quién se puede permitir ‘desaparecer’? José Sacristán ha declarado públicamente en más de una ocasión no tener móvil, a sus 88 años, “todavía es la cola de esa sociedad patriarcal”, apuntaba María Galiana en una entrevista en la Cadena SER, en la que ponía el foco sobre el privilegio del actor que, como muchos otros, no se dedica a las tareas domésticas y tiene una mujer que es como su mánager. “Vive en el mejor de los mundos, yo lo envidio muchísimo”, resumía la actriz.  

Un mes después, con los correos sin leer saturándome la bandeja de entrada y un montón de episodios atrasados de mis podcast favoritos, no me he vuelto una ermitaña neoludita, de hecho, he incumplido varias veces el reto, quizás no soy lo suficientemente privilegiada. Pero creo que la clave reside en el concepto de culpa: ni hay que optimizar de forma productiva cada minuto del día en una multitarea constante, ni obligarse a estar dos horas mirando el suelo del autobús. Ya bastante complicado es todo, como para no poder darnos un paseo por el planeta reels de vez en cuando.

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León XIV a través de sus gestos: cercanía y confianza

Los primeros días del viaje del Papa León XIV a nuestro país han dejado imágenes para el recuerdo. El Santo Padre, durante su visita a Madrid, ha mostrado su faceta más próxima y cercana, demostrando que es un hombre natural que huye de artificios, cuya influencia se sustenta en la capacidad de generar conexión emocional, confianza y cercanía.

«A la llegada del Papa León XIV a suelo español, lo primero que se puede observar en la postura del Santo Padre es su mentón inclinado hacia abajo, un gesto que se etiqueta técnicamente como “sagital inferior”. Lejos de proyectar distancia o la frialdad asociada a la soberbia, esta posición es un claro indicativo de cercanía, humildad y un profundo respeto. Con este sutil movimiento corporal, el líder de la Iglesia rebaja de inmediato cualquier barrera jerárquica, predisponiendo el ambiente hacia la cordialidad diplomática», explica Javier Torregrosa, experto en comunicación no verbal, a LA RAZÓN.

Todos los expertos consultados coinciden en lo mismo: el Papa León XIV es un líder cercano. Valvanuz Sánchez de Amoraga indica a este periódico que Su Santidad «ejerce su influencia a través de su presencia. A lo largo de su visita a Madrid, cada aparición pública, cada saludo y cada encuentro institucional revelan un estilo comunicativo caracterizado por la serenidad, la cercanía y una notable coherencia entre el mensaje que desea transmitir y la forma en que lo expresa corporalmente».

Además, añade que «el lenguaje corporal del pontífice proyecta una imagen alejada de cualquier manifestación de poder dominante. Su figura se presenta firme, pero no rígida; segura, pero no distante. La postura erguida y estable transmite confianza y control de la situación, mientras que la suavidad de sus movimientos y la ausencia de gestos expansivos o teatrales refuerzan una percepción de humildad y accesibilidad. En ningún momento parece buscar protagonismo a través de la ocupación del espacio. Por el contrario, su comunicación corporal sugiere una autoridad que nace de la legitimidad moral y del vínculo con las personas más que de la jerarquía que representa».

Esta cercanía ha quedado plasmada en cada uno de los gestos que ha tenido con los niños con los que se ha encontrado a lo largo de su visita, desde su recibimiento en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid–Barajas hasta su acercamiento a los más pequeños que le esperaban durante su paso con el papamóvil, rompiendo continuamente el protocolo. «En el comportamiento del Pontífice se observa una clara proximidad cuando se dirige a las que aguardan su llegada. Los indicadores no verbales confirman esta inclinación espontánea: su proxémica íntima –espacio personal– reduce las distancias drásticamente, volcando físicamente su cuerpo hacia ellos. A esta cercanía espacial se suma, de manera complementaria, el plano sagital inferior que mantiene en su cabeza. Al inclinar el mentón hacia abajo, el Papa refuerza esa predisposición al encuentro, con extremo acercamiento», analiza Torregrosa sobre este primer encuentro del Santo Padre con los fieles más jóvenes nada más aterrizar en España.

Sonrisa cálida

Valvanuz Sánchez de Amoraga expone que uno de los elementos observados más significativos durante su visita a Madrid ha sido la sonrisa. «No se trata de una sonrisa protocolaria o automática, sino de una expresión cálida y contenida que aparece especialmente durante los encuentros con los fieles. La activación de la musculatura alrededor de los ojos, junto con la elevación natural de las mejillas, permite interpretar estas expresiones como manifestaciones auténticas de emoción positiva. Esta sonrisa actúa como un poderoso regulador social, reduciendo distancias emocionales y favoreciendo la creación de un clima de confianza y cercanía», explica la experta en comunicación no verbal. Valvanuz también destaca la «calidad de su mirada»: «Transmite atención y presencia. No se perciben movimientos visuales apresurados ni conductas de evitación. Por el contrario, en los diferentes momentos públicos muestra una mirada estable, cálida y orientada al interlocutor. Esta característica suele asociarse con elevados niveles de escucha activa y con una disposición genuina hacia la relación».

Líder humanista

La palma visible constituye uno de los símbolos universales de apertura, honestidad y ausencia de amenaza. «Especialmente revelador resulta el gesto de saludo con la mano abierta. Cuando León XIV alza la mano para saludar o bendecir, no solo cumple una función ceremonial; también envía un mensaje implícito de acogida y disponibilidad. El gesto parece decir: “Estoy aquí para vosotros”. Esta forma de comunicación conecta con uno de los principios fundamentales del liderazgo humanista: la capacidad de hacer sentir al otro reconocido y valorado», explica Valvanuz.

Los encuentros institucionales del Papa revelan datos adicionales a su liderazgo. «Se observa una interacción basada en el respeto mutuo y la cooperación. La ligera inclinación de la cabeza durante la escucha, la orientación corporal completa hacia el interlocutor y la expresión facial relajada constituyen señales clásicas de receptividad. Lejos de adoptar una posición distante o excesivamente formal, León XIV parece construir la relación desde la cordialidad y el reconocimiento del otro», señala la experta en comunicación no verbal.

Por el contrario, durante sus discursos, el Santo Padre toma un gesto más reflexivo. «La elevación de la parte interna de las cejas, la concentración de la mirada y la moderada tensión facial sugieren implicación emocional respecto al contenido que está comunicando. No se observan gestos adaptadores asociados a nerviosismo o inseguridad. La postura permanece estable, la respiración parece controlada y la expresión facial acompaña de forma coherente el mensaje verbal. Todo ello proyecta una imagen de convicción, responsabilidad y compromiso», detalla Valvanuz.

El valor de la comunidad

A diferencia de otros líderes religiosos contemporáneos, el Papa León XIV destaca por su serenidad y proximidad. «No busca impresionar mediante grandes demostraciones emocionales ni mediante una teatralización del cargo. Su comunicación parece orientada a crear puentes, favorecer el encuentro y reforzar el sentido de comunidad. En términos psicológicos, proyecta una imagen de elevada regulación emocional, seguridad interior y coherencia personal», expresa Valvanuz.

Para la experta, su principal fortaleza comunicativa reside en la autenticidad. «Su comunicación no verbal nos recuerda que el liderazgo más poderoso no siempre es el que más se impone, sino el que logra inspirar confianza y esperanza a través de la sencillez de la presencia humana», finaliza.

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Visita a las Cortes Generales de Su Santidad el Papa León XIV. Congreso de los Diputados.Viaje del Papa León

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Visita a las Cortes Generales de Su Santidad el Papa León XIV. Congreso de los Diputados.
Viaje del Papa León

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Santa Misa y Procesión del Corpus Christi del Papa en la Plaza de Cibeles.
Viaje del Papa León XIV a Madrid (E
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