Italia busca voluntarios para vivir un mes en los Alpes: pagan 400 euros y cubren todos los gastos
Para muchas personas, pasar varias semanas rodeadas de montañas y naturaleza sería un auténtico privilegio. Ahora, además, esa experiencia puede convertirse en una oportunidad para contribuir a la investigación científica. Un equipo de especialistas busca participantes dispuestos a trasladarse temporalmente a los Alpes italianos para formar parte de un proyecto que analizará cómo influye la altitud en el organismo humano.
La iniciativa está impulsada por Eurac Research, un centro de investigación privado con sede en Bolzano, Italia, y pretende reunir a doce voluntarios que residan durante un mes en un entorno de montaña situado a varios miles de metros sobre el nivel del mar. Además de participar en el estudio, los seleccionados recibirán una compensación económica de 400 euros y tendrán cubiertos todos los gastos relacionados con la estancia.
El objetivo de los investigadores es profundizar en el conocimiento de los efectos que tiene la vida en altitud sobre distintos indicadores de salud, como la presión arterial, el metabolismo o la calidad del sueño.
Un experimento pionero en altitudes intermedias
Aunque existen numerosos trabajos científicos realizados en zonas de gran altitud, los responsables del proyecto destacan que apenas se han desarrollado investigaciones centradas en altitudes medias. Precisamente por ello, el estudio pretende cubrir un vacío de conocimiento sobre los efectos que puede tener vivir temporalmente entre 2.000 y 2.500 metros.
La experiencia se desarrollará en el refugio Nino Corsi, ubicado en el Parque Nacional del Stelvio (Tirol del Sur), un enclave natural que servirá como laboratorio al aire libre para observar la adaptación del cuerpo humano a estas condiciones.
Diversas investigaciones previas apuntan a que pasar temporadas en entornos montañosos podría aportar beneficios relacionados con el metabolismo y el control de la presión arterial. Sin embargo, los científicos quieren comprobar hasta qué punto estos efectos se producen realmente y cómo evolucionan a lo largo de varias semanas de exposición continuada.
Para participar será necesario cumplir una serie de requisitos concretos. La organización busca a doce hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años que residan actualmente en zonas situadas al nivel del mar.
No obstante, la selección será más estricta. Con el fin de obtener resultados homogéneos y comparables, quedarán excluidos los fumadores, los deportistas de alto rendimiento y las personas que padezcan enfermedades previas.
Mantener la rutina para medir los efectos reales
Los responsables del estudio subrayan que la experiencia no debe entenderse como unas vacaciones convencionales. Aun así, tampoco implicará una carga excesiva para quienes participen.
Durante las cuatro semanas de estancia, los voluntarios deberán continuar con sus actividades habituales en la medida de lo posible, ya sea trabajando a distancia o siguiendo sus estudios. La intención es que los hábitos cotidianos cambien lo menos posible para que los investigadores puedan aislar el efecto de la altitud sobre el organismo.
A lo largo del experimento, un equipo médico realizará un seguimiento constante de diferentes parámetros relacionados con la salud. Entre ellos figuran la calidad del sueño, la alimentación, el nivel de actividad física y otros indicadores fisiológicos que permitirán evaluar cómo responde el cuerpo al nuevo entorno.
Vivir por encima de los 1.500 metros implica enfrentarse a condiciones distintas a las habituales. En estas zonas existe una menor disponibilidad de oxígeno, una presión atmosférica más baja y una mayor exposición a la radiación ultravioleta. Todos estos factores influyen de una u otra forma en el funcionamiento del organismo.
Los expertos recuerdan que algunas investigaciones han asociado la vida en altitud con una menor mortalidad por accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, también advierten de que determinadas condiciones pueden incrementar los riesgos para personas con problemas respiratorios. Precisamente por ello, el estudio busca comprender mejor dónde se encuentra el equilibrio entre los posibles beneficios y los efectos adversos derivados de vivir durante un periodo prolongado en estas condiciones.


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