O mundo fala ao contrário







Quedan horas para que Ilia Topuira defienda su cinturón contra Justin Gaethje en la Casa Blanca. Las apuestas sitúan como claro favorito al hispano-georgiano, que ha vaticinado que el combate no pasará del primer o segundo asalto. Lo va a tener muy difícil es estadounidense, aunque no imposible.
Una de las principales armas del aspirante será el 'dirty boxing', una modalidad de golpeo un tanto particular que, si bien no es muy vistoso, es altamente efectivo. Esta forma de golpeo se basa en cerrar la distancia y buscar agarres en la nuca para sacar los upper o los crochets a muy poca distancia.
Es difícil noquear con el 'dirty boxing', porque es complicado dar recorrido suficiente a los golpes y, por tanto, conseguir potencia. No obstante, Gaethje se las ingenia para sacar los upper con bastante profundidad y potencia. Una distancia excesivamente corta o un clinch, es algo que será mejor evitar para Topuria.
Hay varios luchadores de UFC que han hecho del 'dirty boxin'" un auténtico arte. Un ejemplo es Daniel Cormier, que consiguió noquear a Stipe Miocic con golpes muy cortos. Cormier aprovechó su menor estatura para cerrar hábilmente su distancia y hacer mucho daño al entonces campeón del peso pesado.
En el caso de Gaethje, hay que decir que este es más alto que Topuria. Sacar el crochet desde ahí será difícil para el estadounidense, pero el upper no tanto. Si se cierra tanto la distancia es probable que Topuria opte por derribar o empujar. Sea como sea, Topuria es un experto en el manejo de las distancias y será difícil que caiga en esta trampa.



Un pollo volandero de urraca se ufana por encontrar un hueco entre los setos de durillo (Viburnum tinus), asustado por la presencia de un par de humanos que deambulan entre los senderos de un parque castellano. Con 32°C en las calles aledañas, dentro del jardín se respira cierto alivio fresco, con algunos grados menos y con la mano redentora de la sombra de los árboles. Un enorme laurel (Laurus nobilis) en el borde del camino lucha contra la plaga de la psila, un insecto chupador que bebe su savia y que doblega sus rígidas hojas hasta deformarlas.

© jun xu (Getty Images)
La primera combinación entre Raphinha y Vinicius despertó a Brasil. El atacante del Real Madrid llegó a la línea de fondo, centró en el último momento e Igor Thiago prácticamente cabeceó al aire, como si le hubieran podido las ganas, porque la opción era muy buena. Parecía que la pentacampeona se sacudía la presión, y entonces llegó el tanto de Saibari, que se coló entre los centrales para encarar a Alisson y resolver por alto de maravilla. El pase entre líneas lo dio Brahim, que había estado algo desaparecido, pero su primera gran intervención fue demoledora.
Entonces, Brasil ya sí sufrió de verdad. Era una selección temerosa y con cierto descontrol, con pérdidas constantes en el centro del campo. El conjunto norteafricano, con futbolistas jóvenes, dinámicos y técnicos como el adolescente Bouaddi, de apenas 18 años, mandaba, pero Vinicius estaba esperando que le llegara otra vez el balón con ventaja...
… O con algo parecido a ventaja, porque cuando lo hizo estaba algo escorado. Eso sí, Hakimi no estaba en su sitio y la ayuda de El Aynaoui no fue suficiente. Vini hizo un primer regate para hacerse hueco, y chutó con todo con la pierna derecha. Un misil a 101 km/h, según los datos de Dazn. Ancelotti sacó los dos puños para celebrarlo, y la velocidad con la que mastica los chicles se multiplicó.
Brasil había sobrevivido gracias a su estrella. Su seleccionador no tardó en mover a su equipo, con la entrada de Fabinho en el centro del campo para sustituir a Casemiro, que tenía tarjeta amarilla y estaba algo desbordado. No fue el único cambio. En una hora ya había hecho cuatro Carletto, y había variado su ataque, con Luiz Henrique entrando por la derecha, la entrada de Matheus Cunha y la posición de Raphinha como mediapunta, abandonando la banda. El futbolista azulgrana estaba muy desaparecido y en esa zona más centrada por fin entró en juego. El único atacante amarillo que no cambió de sitio fue Vinicius. Por ahí estaba el peligro, cuando podía soltarse.
Tuvo un rato de control Brasil, pero le faltaron ideas. No abundan los futbolistas intermedios, los que conectan el medio con el ataque, los que filtran pases que no existen. Ouahbi también refrescó a los suyos y el duelo se equilibró. Empezaba a pesar el miedo a perder, pero un error de Diop en un pase atrás a punto estuvo de costarle el partido a Marruecos. Ya corría Raphinha a por la pelota, pero Bono estuvo atento y despejó. El barcelonista tuvo un par de remates más en la segunda mitad para romper el partido, pero le faltó algo de precisión. Eran en buena posición, pero tampoco clarísimos. La última oportunidad la tuvo el conjunto africano, con un tiro lejano de El Aynaoui. Alisson lo paró, pero lo mejor fue su reacción posterior, porque Ayoube Amaimouni llegaba para el rechace.
El primer gran partido del Mundial acabó en empate. Brasil sacó como conclusión que tiene a Vinicius inspirado y que le falta velocidad en su juego. Además, supo reaccionar y en la segunda mitad fue superior. Marruecos se va con la sensación de que tiene a muchos jugones, pero le falta algo de colmillo..

© AP
Mais de um ano depois de um adepto do Sporting ter sido baleado num olho durante os festejos do bicampeonato, ainda não há responsáveis.
