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El Mundial de 2026, más allá del deporte

12 June 2026 at 23:01
Un hombre pasa cerca de un mural con futbolistas brasileños en Kolkata, India.

El Mundial de 2026 se sitúa como una oportunidad para México demostrar su capacidad de organizar eventos mundiales con seguridad y garantías. De la misma manera que en clave americana, sirve como excusa para que Canadá y México tejan una alianza estratégica después de los desplantes de Donald Trump. Y es que, para Estados Unidos, el tercer organizador del Mundial, la situación se ha vuelto hostil después del veto del árbitro somalí Omar Artan, los registros a diferentes federaciones nacionales y las amenazas con vetar la participación de Irán.

Anteriormente, en 2018 la Copa del Mundo de fútbol sirvió a Rusia para aparentar normalidad. En 2022 Qatar la usó para proyectarse como un país aliado de Occidente después del apoyo a facciones islamistas en Siria e Irak.

En esta ocasión, Canadá y México están actuando como un solo bloque respecto a la coordinación de todos los evento. También coinciden a la hora de abordar los asuntos polémcos. EEUU vetó a la federación de Irán, pero México los acoge sin problema. Sobre el veto a Omar Artán, Canadá ya se ha ofrecido para que arbitre los partidos allí.

A pesar de ser una Copa del Mundo organizada a tres, parece ser que realmente son dos y otro que se ha sumado. Estados Unidos parece que está más centrado en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028. Los mexicanos están siendo unos grandes anfitriones, y Canadá está acogiendo todas las federaciones nacionales con esmero. No pasa lo mismo en EEUU: vetos, registros, federaciones incómodas, etcétera...

Pero esto trasciende a los organizadores, y también afecta a los participantes. La inclusión de selecciones como Irak, Irán, Senegal, Egipto, Uzbekistán, Turquía o Curazao en el Mundial 2026 desborda lo deportivo para convertirse en un acto de afirmación colectiva. En un torneo ampliado a 48 equipos, donde el mapa futbolístico se ensancha hacia África, Asia y el Caribe, estas naciones encarnan algo que ninguna potencia tradicional puede ofrecer: la emoción de existir, por una vez, en el centro de la atención mundial.

El caso más elocuente es el de Curazao, que con apenas 156.000 habitantes se convierte en la nación más pequeña en clasificarse para un Mundial en toda la historia. Que un territorio diminuto del Caribe comparta cancha con Alemania o Costa de Marfil demuestra que el fútbol sigue siendo uno de los pocos lenguajes globales donde el tamaño no condena de antemano. Algo parecido sucede con Uzbekistán, debutante absoluto: su clasificación significa que Asia Central finalmente tiene su momento en el escenario mundial. Así se da voz futbolística a toda una región históricamente periférica en el imaginario deportivo. 

En otros casos, el orgullo nace del reencuentro. Irak regresa a la cita planetaria por primera vez desde 1986, y lo hace además en medio de dificultades logísticas y políticas para viajar, lo que convierte la presencia de su selección en un símbolo de continuidad nacional frente a la adversidad. Turquía vuelve tras más de dos décadas de ausencia. Recupera así el recuerdo de su histórico tercer puesto en 2002. Egipto, con la generación de Salah, prolonga una tradición que conecta al país con el fútbol africano más reconocible. Senegal e Irán, ya habituales, consolidan un prestigio que la aleja del papel de meros comparsas.

En contextos de fragilidad institucional, conflicto o invisibilidad, el equipo nacional funciona como una representación condensada de la comunidad"

Para estos pueblos, vestir la camiseta nacional ante el mundo opera como ritual de pertenencia. La bandera, el himno y los colores adquieren una densidad emocional difícil de igualar por otras instituciones. En contextos de fragilidad institucional, conflicto o invisibilidad internacional, el equipo nacional funciona como una representación condensada de la comunidad: durante noventa minutos, la nación entera se reconoce en once jugadores. El Mundial, en este sentido, no premia solo la excelencia técnica, sino que distribuye dignidad simbólica.

La presencia de estos países recuerda que el orgullo nacional no es patrimonio exclusivo de las grandes potencias, sino una experiencia compartida que se renueva cada cuatro años allí donde una afición puede, al fin, decir "nosotros también estamos". Frente a quienes ven en la expansión una mera operación comercial, su participación recuerda la dimensión más noble del fútbol: la de ofrecer a comunidades pequeñas, golpeadas o periféricas un espacio de igualdad y dignidad compartida.

En conclusión, el Mundial deviene así un espacio de igualdad simbólica donde naciones marcadas por el conflicto, la fragilidad institucional o la invisibilidad internacional encuentran, siquiera transitoriamente, una sede de dignidad colectiva. Y es precisamente ahí, en esa capacidad de hacer existir a un pueblo ante la mirada del mundo, donde reside el orgullo nacional que estas participaciones suscitan. No en la victoria, sino en el acto mismo de estar y de ser reconocidos.


Guillem Pursals es doctor en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.

Pakistán asegura que Irán y EEUU han alcanzado un acuerdo de paz

12 June 2026 at 18:21
Una iraní pasa cerca de un gran cartel en el que se muestran los misiles del régimen en la plaza Vanak de Teherán.

Fumata gris. Blanca, según Pakistán, pero pendiente de confirmación. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ha anunciado este viernes que se ha alcanzado un "texto definitivo y consensuado" para un acuerdo de paz entre Irán y EEUU. Pakistán actúa como mediador entre Washington y Teherán.

"Podemos confirmar que se ha alcanzado un texto definitivo y consensuado del acuerdo de paz y que Pakistán está colaborando estrechamente con ambas partes para concretar los próximos pasos", ha escrito el primer ministro Sharif en su cuenta de X.

Estados Unidos e Israel atacaron posiciones iraníes el pasado 28 de febrero con la intención de propiciar un cambio de régimen y forzar que Irán renunciara a su carrera nuclear. Acordaron una tregua el 7 de febrero, que ha corrido serio peligro en varias ocasiones. Esta misma semana iraníes y estadounidenses cruzaron ataques. Trump llegó a amenazar con tomar la isla de Jarg, clave en la economía iraní. Finalmente, las conversaciones siguieron adelante hasta llegar a un acuerdo.

El anuncio llegó poco más de una hora después de que el ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, asegurara, también en X, que un "memorando de entendimiento" con Estados Unidos estaba cerca.

Este mismo viernes, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha asegurado que la firma de un acuerdo de paz podría celebrarse este fin de semana en Europa. Vance ha añadido que los términos de lo que Irán define como memorando de entendimiento tienen "el potencial de transformar la región y conducir a una paz duradera".

"Muy cerca de la meta"

"Estamos muy cerca de la meta, pero aún no hemos llegado", ha dicho un funcionario estadounidense de alto rango a Reuters. Los términos del memorando de entendimiento (MOU) cumplirían los objetivos fundamentales de Donald Trump y su administración. Incluyen: la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes; el desmantelamiento del programa nuclear de Irán y la destrucción de su uranio altamente enriquecido, que posteriormente sería extraído del país; el alivio de algunas presiones económicas, incluyendo el desbloqueo de activos y el levantamiento de algunas sanciones que pesan sobre Irán.

"A los iraníes se les recompensa económicamente por cumplir con sus obligaciones en virtud del acuerdo. Así que, si entregan el material nuclear tal y como prometieron, obtendrán algo. Si desmantelan su programa nuclear o sus instalaciones nucleares, obtendrán algo más", ha apuntado esta fuente.

Un portavoz del Ministerio iraní de Exteriores ha declarado que están "en la fase final de revisión del memorándum". Las instituciones al mando en Irán se han reunido a estudiarlo.

Pakistán da por hecho que las dos partes van a secundar lo negociado previamente. Pero habrá aún tensión dramática. Como en un thriller.

EEUU prevé retirar un tercio de sus aviones de combate y buques de guerra de Europa

12 June 2026 at 16:45
Un F-16 Fighting Falcon de la Fuerza Aérea de EE. UU. despegando de la Base Aérea de Aviano, Italia, el 3 de diciembre de 2025.

Estados Unidos tiene previsto reducir de forma significativa el número de aviones y buques de guerra que pone a disposición de las operaciones de la OTAN en Europa, según un documento que ya conocen los aliados y al que ha tenido acceso parcialmente The New York Times. Este paso confirmaría que Washington está decidido a dejar de proteger a los europeos como lo ha hecho desde hace 80 años.

Si finalmente se ejecuta, la capacidad de la OTAN para lanzar ataques de largo alcance y llevar a cabo operaciones de vigilancia quedaría seriamente afectada. El plan incluye: reducir el número de aviones de combate F-16 y F-15E en un tercio, de unos 150 a un centenar. También quedarían solo 15 aviones de reconocimiento marítimo en lugar de los 26 actuales.

Asimismo se eliminarán los ocho aviones cisterna de reabastecimiento aéreo que antes estaban disponibles para Europa. Y se reasignará un submarino lanzamisiles y un portaaviones, junto con varios buques de guerra y decenas de aviones que participan en las misiones del portaaviones.

El Pentágono se ha limitado a confirmar que su intención es reducir sus sus compromisos en Europa. Tampoco ha dado indicaciones sobre las fechas en que se llevará a cabo este repliegue.

Más indefensos frente a Rusia

La relación entre los aliados cambiará sustancialmente, ya que de facto este paso supone que EEUU renuncia a dar cobertura a los europeos de cara a la amenaza rusa. Una retirada repentina de las fuerzas estadounidenses afectaría a la capacidad de la OTAN para vigilar el tráfico submarino ruso o lanzar misiles Tomahawk de largo alcance hacia el interior del territorio ruso. La capacidad disuasoria de los europeos quedaría mermada. Los rusos temen que los americanos los usen, pero ven a los europeos más reticentes.

Este plan tiene mucho que ver con la obsesión de Trump con la OTAN. Para el actual presidente de Estados Unidos se trata de un club que le sale muy caro a Estados Unidos. Olvida que la OTAN es la alianza militar con mayor éxito en el mundo. A EEUU le interesó ser el proveedor de seguridad. A cambio conseguía una punta de lanza en Europa. Pero eran tiempos en que los presidentes de EEUU sabían que no podían fiarse del imperio soviético y de su sucesor, la Federación Rusa. Ahora Trump minusvalora la amenaza rusa por la confianza que le inspira Putin. O por razones ocultas no probadas.

Desde su primer mandato, Trump ha instado repetidamente a Europa a hacer mucho más por defenderse sin el apoyo estadounidense. En alguna ocasión ha amenazado con retirar a EEUU de la Alianza Atlántica, algo que no podría hacer por sí solo. El anuncio de que los aliados habían acordado aumenta el presupuesto en defensa al 5% en la próxima década le tranquilizó en principio, pero está visto que no lo ve suficiente.

El 'amigo americano' se distancia

En fechas recientes, la Administración de EEUU ha anunciado la retirada de tropas de Alemania. Trump lo quiso vestir en el contexto de las críticas del canciller alemán, Friedrich Merz, a los ataques contra Irán, que han hecho que la economía global se tambalee. Sin embargo, luego no se ha ejecutado. Luego el Pentágono dijo que se suspendería la próxima rotación de tropas en Polonia. Pero el presidente polaco, Karol Nawrocki, es aliado de Trump así que tampoco se llevará a cabo. Hasta ahora los anuncios se han evaporado, como tantos de los que hace Trump.

En todo caso, las tropas estadounidenses en Europa seguirán constituyendo una de las mayores fuerzas de la OTAN en el continente. Los efectos de la reducción también se suavizarán por el hecho de que los líderes europeos, al ver la necesidad de depender menos del apoyo estadounidense, ya estaban en proceso de rearmar sus países. Es el gran desafío al que se enfrentan ahora.

Lo que cada vez tienen más claro los aliados es que no pueden confiar en que el amigo americano se siente obligado por el artículo 5, como ocurría hasta ahora. En la próxima cumbre de la OTAN en Ankara, 7 y 8 de julio, se verá cómo se va tejiendo la nueva relación entre Estados Unidos y sus aliados europeos. El Kremlin tendrá la mirada allí puesta esos días.

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